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sábado. 01.10.2022
ADSP DE MADRID

Las movilizaciones contra la privatización sanitaria

Por Sergio Fernández Ruiz, Araceli Ortiz Arteaga, Marisa Fernández Ruiz y Marciano Sánchez Bayle. 

Casi desde que se produjeron las primeras iniciativas privatizadoras comenzó a plantearse una importante respuesta social y profesional de rechazo de las mismas, aunque es cierto que estas han ido creciendo en importancia en los últimos tiempos, también porque es ahora cuando se han producido las agresiones más importantes.

La primera oposición contra la privatización surge con la aparición del Informe de la llamada Comisión Abril, de hecho la respuesta generalizada en contra de sus conclusiones paralizo su aplicación, que luego se fue planteando de una forma paulatina y silente a lo largo de los años.

El siguiente momento de desarrollo de movilizaciones organizadas contra la privatización se produjo en Galicia contra la implantación de las fundaciones sanitarias y la empresa MEDTEC, en esa lucha nacieron las Plataformas en Defensa de la Sanidad Pública, entidades de carácter unitario que agrupaban a fuerzas políticas, sociales, vecinales y profesionales alrededor de un problema concreto, y que luego pasarían a constituir SOS Sanidade Pública.

Posteriormente y con la llegada del PP al gobierno central el movimiento de las Plataformas se extendió por todo el país llegando a existir una Plataforma Estatal que tuvo una corta vida. Estas Plataformas intervinieron activamente en temas como el “medicamentazo” (exclusión de medicamentos de la financiación pública), contra los intentos de convertir los hospitales públicos en fundaciones (de hecho no se ha producido todavía ningún caso a pesar de que las leyes que lo permiten se aprobaron en 1996-1997 y 1998) y en multitud de problemas concretos. El movimiento contra las privatizaciones y las Plataformas han tenido una vida muy irregular y distinta según las CCAA. Vamos a centrarnos en 3 casos más concretos (Galicia, Cataluña y Madrid)

Galicia

Sos Sanidad Publica ha sido la denominación que acabo adoptando el movimiento en Galicia. Existen Plataformas en multitud de puntos, en algunos casos de localidades concretas y en otros de áreas sanitarias (A Coruña, Ferrol, Vigo, Ourense, Lugo, Monforte, etc) en algún caso las plataformas de área agrupan varias plataforma locales, así la plataforma de Vigo coordina plataformas, además de Vigo, de Cangas, Bueu, Valmiñor, Nigran, Redondela y Pazos de Borbén.

Las plataformas tienen composición variable según cada sitio concreto. De manera general incluyen grupos ciudadanos (asociaciones vecinales, de pacientes, organizaciones de consumidores, etc), organizaciones no gubernamentales que trabajan con grupos marginados y excluidos sociales, sindicatos (generalmente sindicatos de clase, UGT, CCOO, CIG, pero también sanitarios como SATSE o SAE), organizaciones profesionales (AGDSP, sociedad gallega de medicina de familia, estudiantes de medicina, etc), organizaciones políticas (los partidos de izquierda y nacionalistas) e incluso algunos ayuntamientos. Aunque esta es la composición más habitual hay algunos casos en que las plataformas esta formadas por ciudadanos a titulo personal (aunque como es lógico mayoritariamente se trata de personas que ya pertenecen a algunas de las organizaciones mencionadas).

En Galicia la actividad de las plataformas ha sido muy importante, realizando numerosas manifestaciones, concentraciones y todo tipo de movilizaciones y fomentando 2 iniciativas legislativas populares en el parlamente regional. En su haber tiene el haber conseguido que sea la primera comunidad autónoma en la que se produzco una reversión del proceso privatizador con la integración de las fundaciones sanitarias en la red pública (recientemente también se ha producido en Asturias con la única fundación existente en esta comunidad).

Cataluña

La victoria de CiU en las últimas elecciones catalanas supuso la puesta en práctica de un recorte del 10% en los presupuestos sanitarios. Como consecuencia se dejaron de hacer los hospitales que estaban previstos, se inició una política de no sustituir bajas y ausencias y se cerraron centros de salud; lo que derivó en un incremento importante de las listas de espera. Así, los profesionales catalanes llevan 18 meses con conflictos de baja intensidad pero constantes.

Los cierres anunciados se concentraron mayoritariamente en la provincia de Barcelona,  pero afectaron a todas las provincias catalanas. Se clausuraron 33 centros en horario nocturno (generalmente de las diez de la noche a las ocho de la mañana), otros 13 durante el mediodía (de las doce a las tres de la tarde) y cerrar 11 durante el fin de semana. La respuesta fue mayoritariamente ciudadana habiéndose producido protestas y manifestaciones y en varios q casos encierros de  los vecinos  en los centros sanitarios.

También en las principales ciudades catalanas se han producido manifestaciones de batas blancas para protestar contra los recortes. No solo porque los profesionales del sector consideren que los recortes son insostenibles, sino porque la reducción de los conciertos sanitarios está llevando a las entidades que gestionan hospitales y ambulatorios a reducir plantillas e incluso plantear expedientes de regulación de empleo (ERE) a los trabajadores.

Las movilizaciones perdieron actividad durante 2012, sin desaparecer,  pero en 2013 el anuncio de una nueva tanda de recortes ha reactivado el conflicto, particularmente del personal sanitario, que ha cristalizado en una masiva manifestación en Barcelona convocada por los sindicatos.

Una característica de las movilizaciones en Cataluña es la importante atomización organizativa que les ha restado cierta fuerza y operatividad, por un lado los sindicatos y por otro numerosas entidades de ámbito ciudadano y profesional. Otra son las ocupaciones de centros sanitarios amenazados de cierres y además la campaña de desobediencia civil sobre la tasa del euro por receta y la iniciativa penal popular que pretende el enjuiciamiento de los responsables sanitarios catalanes.

Madrid

La Asamblea de Madrid aprobó el día 20 los presupuestos para 2013 y  el 27 la Ley de Acompañamiento de los mismos. En ambos se diseña el modelo de privatización presentado por el Gobierno del PP madrileño. Y lo hizo a pesar de la masiva y continuada oposición de profesionales y ciudadanos, y sin variar en nada el proyecto inicial que fue el que generó la contestación social y profesional.

El conflicto sanitario ha tenido una repercusión muy por encima de las más optimistas esperanzas de quienes lo iniciaron. A una huelga sanitaria de amplitud variable que se ha producido en 2 fases, entes y después de 2013, se unió una movilización de los profesionales sanitarios expresada en acciones de muy diversa intensidad (encierros, manifestaciones, concentraciones, vigilias, etc) y un apoyo muy sustancial de la ciudadanía (se han recogido ya mas de 2 millones de firmas contra la privatización durante 3 meses), una consulta popular con amplio respaldo (930.000 votos en 5 días) sin el cual el conflicto no habría podido mantenerse tanto tiempo en cantidad y en calidad. Lo mas importante es que se ha ganado la hegemonía ante la opinión pública y que hoy prácticamente nadie se atreve a discutir, salvo algún que otro escritor a sueldo, los efectos negativos de las propuestas privatizadoras del gobierno del PP madrileño.

La privatización sanitaria no ha comenzado ahora en Madrid, sino que es una política que viene avanzando desde que el gobierno de la Comunidad asumió las transferencias sanitarias, mediante una multitud de formulas diversas (planes para las listas de espera quirúrgicas, hospitales PFI, concesiones administrativas, etc) ¿Qué ha cambiado?. Básicamente 3 cuestiones: un proceso que se había llevado de manera paulatina con pasos pequeños, sufre un acelerón y se plantea un órdago que cambia sustancialmente la situación; la segunda es que afecta por primera vez de manera directa al personal sanitario de los centros que va a sufrir despidos y recortes de plantilla muy importantes, e incluso como en el caso de La Princesa, va a ver cercenado de manera definitiva su futuro desarrollo profesional; y por fin porque ataca a la Atención Primaria hasta ahora dejada de lado en los planes privatizadores del PP madrileño. Por supuesto a ello hay que unir los recortes económicos, los recortes de plantillas, los recortes presupuestarios, etc. El Plan de Lasquetty ha sido la gota que colmaba un vaso ya de por si a punto de rebosar.

Aunque el detonante del conflicto fue el encierro del Hospital de La Princesa, decidido y liderado por los sindicatos de la mesa sectorial, en su extensión al conjunto de la sanidad madrileña han surgido muchos protagonistas con intereses muy variados, en ocasiones antagónicos, el mas conocido por su amplio protagonismo mediático ha sido la AFEM, un sindicato de facultativos, de reciente creación (en 2006), y que carece de representación en las últimas elecciones sindicales. Sus planteamientos, bastante corporativos, han conseguido conectar con un amplio sector de los médicos madrileños de hospitales, y ha tenido dos méritos indiscutibles, movilizar a los médicos, incluso a los de ideología conservadora y a los desencantados, y realizar acciones muy imaginativas de gran impacto mediático, a su vez ha tenido dos fallos también importantes, su afán de protagonismo que ha dificultado las actuaciones comunes, y su empecinamiento en mantener una huelga que llamaron indefinida (en realidad paros de 4 días a la semana) que han producido agotamiento económico, descuelgue del sector menos convencido, menos militante, o simplemente con mas problemas de dinero, y que ha abierto algunas brechas y enfrentamientos entre quienes abandonaban la huelga y los que la continuaban. Pero aunque no han salido en los medios, o lo han hecho menos, la realidad es que ha habido un sinfín de organizaciones y organismos que han tenido un protagonismo importante en las movilizaciones, sin las que estas no hubieran sido posibles, el primero por supuesto la mesa sectorial (CC.OO, SATSE, CSIT-UP, AMYTS, y UGT) que ha sido la iniciadora del conflicto, luego las plataformas de los hospitales de composición y fuerza variable dependiendo de los centros, la mesa por la sanidad, la coordinadora de directores de los centros de salud, plataformas ciudadanas, y un largo etc. de organizaciones y organismos que han intentado vertebrar, con éxito variable, la respuesta social y profesional.

Una de las novedades de este conflicto ha sido con mucho la amplia movilización de los profesionales sanitarios, especialmente de los médicos, que es inédita en la Sanidad española de los últimos 30 años. ¿ Porque ha sido posible?. En primer lugar ya se ha señalado que la AFEM ha conseguido movilizar a los sectores mas conservadores, pero además, tal y como estaba planteado el conflicto, los sectores progresistas han evitado el enfrentamiento ideológico en aras al mantenimiento de la movilización, de ahí su éxito, porque en el sector profesional no ha habido ninguna voz discordante y todo el mundo ha entendido, con razón o sin ella ( y esto solo lo sabremos cuando pase un tiempo suficiente), que era mas importante la fuerza de las movilizaciones que su claridad ideológica, que en todo caso se solventaría una vez finalizado el mismo. Luego hay un rechazo profesional al modelo empresarial de la Sanidad que pretende imponer el PP, porque supone, también, el fin definitivo del ejercicio profesional autónomo e independiente, que es uno de los mitos mas arraigados en el imaginario colectivo de los médicos españoles, a lo que se une la conciencia de que la privatización, especialmente en un momento de crisis económica profunda, significaba una perdida de empleo y de autonomía profesional. Por supuesto contaba también el rechazo a la privatización y la defensa de la Sanidad Pública y del modelo sanitario actual, aunque con muchas contradicciones.

La desaparición de las áreas sanitarias, en octubre del 2010, y la creación del Área Única, fue un elemento clave, decisivo en el proceso privatizador de los centros de salud, que ahora se anuncia. Los intentos de denuncia, de advertencia, de lucha, no consiguieron desvelar los objetivos ocultos de esa decisión y que hoy conocemos y por tanto el debate y el conflicto tuvieron poca repercusión social, profesional y mediática.

La diversidad de centros de salud, su dispersión y tamaño, son factores que influyen a la hora de que sus acciones y propuestas alcancen la repercusión mediática y en la impacto en la población de la dimensión que han alcanzado las acciones hospitalarias. Sin embargo, la repercusión en el zona básica en la que cada centro está ubicado ha sido muy importante, emotiva, solidaria y ha ido creciendo junto con la extensión del conflicto. Es un hito sin precedentes, ver a los pacientes conocidos de años por los profesionales, firmar, manifestarse, encerrarse junto con sus médicos, sus enfermeras y los administrativos, estos que les atiende todos los días desde hace años. La fidelidad al CS  y a la Sanidad Pública se ha puesto de manifiesto en este contexto.

El tratamiento que los diversos medios han dado al conflicto ha sido y es importante. Dependiendo de los medios, sean estos: la prensa escrita, radio, TV, la información ha sido muy distinta. Según el conflicto se extendía y la marea blanca se acercaba a la capital, la presencia de los medios ha ido en aumento.

Nunca la sanidad pública había concitado tanto interés social, y tal hecho ha permitido escuchar entrevistas, debates, opiniones, no sólo de expertos sanitarios, sino también de escritores, científicos, profesores… que han ahondado en el problema que han puesto de manifiesto las consecuencias negativas que para todos  puede tener el desmantelar el estado del bienestar, conseguido con tanto esfuerzo.

Por todo ello, es llamativo, incompresible, y demuestra una gran ignorancia, centrar, limitar de forma exclusiva y excluyente, la atención sanitaria y el buen nombre  de la Sanidad Pública de este país, en los médicos.

No deberíamos olvidar que la calidad de sanidad pública, tal ensalzada en estos meses, está sustentada por una mayoría silenciosa de trabajadores sanitarios y no sanitarios, que hacen posible que el mismo funcione, aceptablemente, aunque mejorable. Detrás de médicos de renombre, de prestigio, hay equipos humanos multiprofesionales que trabajan silenciosamente y de forma eficaz y que garantizan la calidad de la atención sanitaria.

Solo señalar, brevemente, que el uso de las redes sociales le ha dado al conflicto una inmediatez en la noticia, una creatividad y viveza nunca vista. Y no cabe duda que parte del espíritu del 15 M se ha filtrado en las mareas, tiñendo de color el blanco serio, grave del sector.    

Ahora que el conflicto ha pasado a otra fase se debe plantear como objetivo central mantener unas movilizaciones sostenibles y hay que ser consientes que, aunque solo sea por motivos económicos, el mantenimiento de convocatorias de huelgas  son difíciles de seguir de un modo generalizado. Por ello, es preciso tener una actitud flexible e inclusiva que permita a todo el mundo seguir el conflicto en la medida de su compromiso y/o posibilidades. Habrá personas que solo participaran en los encierros, concentraciones o manifestaciones, e incluso solo en acciones ocasionales, quienes harán algunos días de huelga y quienes estén dispuestas a seguir todas las convocatorias. Hay que generar un marco de comprensión que permita a cada uno colaborar de acuerdo con sus posibilidades y disponibilidad, evitando enfrentamientos que solo pueden dividir. Por otro lado, la prolongación del conflicto puede deteriorar el apoyo popular que hasta ahora tiene. Queda todavía tiempo hasta que se consumen las privatizaciones (seguramente después del verano) y hay que ser capaces de mantener la movilización hasta el final, probablemente al menos hasta las próximas elecciones autonómicas. Estamos ante una carrera de fondo y hay que asegurarse de que llegaremos a la meta con una capacidad significativa de intervención y de éxito.

La Sanidad Pública es propiedad del conjunto de la ciudadanía, no de los profesionales sanitarios, ni de los médicos, ni de los políticos de turno. Pertenece a la población que es quien la ha hecho posible y la mantiene con sus impuestos. Los profesionales de la salud deben de ser consultados para encontrar soluciones ante los problemas, y también el conjunto de la población y las entidades sociales que les representan. La población madrileña con su masiva y generosa participación en el conflicto parece haberlo entendido, su posición debe de ser tenida en cuenta a la hora de buscar soluciones y alternativas.

Por supuesto los profesionales de la salud deben tener un papel de asesoramiento técnico de los proyectos y propuestas. Desde la ADSPM venimos reclamando hace años que deben ser los profesionales de la salud, los ciudadanos y los responsables de la Administración Sanitaria, los encargados de gestionar conjuntamente el sistema sanitario público y que es esta conjunción de planteamientos la única capaz de garantizar el carácter de servicio público de calidad de la Sanidad Pública.

El conflicto se ha desarrollado con una multiplicidad de agentes que han ido tomando iniciativas de índole diverso, y a veces contradictorias. Hasta ahora las cosas han ido funcionando de una manera más o menos razonable, porque este espíritu guerrillero  ha sabido encontrar huecos de colaboración en la práctica. En este caso tampoco se ha logrado una unidad organizativa, aunque hay una Mesa por la Sanidad Pública que aglutina a los sindicatos con representación en la mesa sectorial, a las asociaciones y plataformas ciudadanas, 15M y a la ADSPM, siguen existiendo otras entidades con animo de coordinación (en Atención Primaria), sindicatos (AFEM, AEM) , plataformas fundamentalmente de profesionales con alguna presencia ciudadana (PATUSALUD) y el Observatorio Madrileño de Salud (con presencia ciudadana, sindical, profesional y con la participación de un numeroso grupo de ayuntamientos) que intentan dinamizar el conflicto, aunque como es lógico con problemas que de momento no han sido sustanciales, porque todo el mundo, o casi, ha procurado evitar rupturas y/o colisiones publicas que inevitablemente debilitarían las movilizaciones.

Las últimas decisiones judiciales dan un margen de tiempo, pero hay que tener cuidado en verlas como definitivas. Primero porque todavía quedan muchos recursos y contrarrecursos en una maraña difícil de desentrañar y de la que no saldrá nada definitivo hasta que pase tiempo (probablemente años), y luego porque es obvio que la política privatizadora no va a desaparecer y tomara otras vías, quizás mas lentas y menos evidentes, pero no menos lesivas, porque no debe olvidarse que la política del PP esta en el desmantelamiento y privatización de la Sanidad Pública y no van a cejar en el empeño, por eso no hay que bajar la guardia y deben continuar las movilizaciones, por supuesto adaptándolas a la realidad de cada momento concreto.

Aunque hemos detallado mas la situación en estas 3 CCAA la realidad es que existen movilizaciones contras las privatizaciones y/o los recortes en la mayoría de las CCAA adoptando formulas y estructuras muy diversas y con muchas diferencias en su coordinación, extensión y actividad. Solo mencionar la situación de Castilla la Mancha con extensas movilizaciones de ámbito local y/o comarcal (Cuenca, Villarrobledo, Almansa, Tembleque, Malpica, etc) donde se ha conseguido por ejemplo el éxito de obligar a la Junta a reabrir Puntos de Atención Continuada previamente cerrados y las recientes declaraciones de Cospedal diciendo que no se van a privatizar los hospitales tal y como  prometió; Aragón (plataformas de Zaragoza, Huesca y Alcañiz), Asturias (plataformas de Asturias y Navia), La Rioja, Navarra, Cantabria, Castilla y León (plataformas en Salamanca, Valladolid, Segovia, área rural, etc ), Valencia, Baleares, y Canarias (Foro Social Canario por la Salud y la Sanidad Pública) que ha presentado una iniciativa legislativa popular, y un largo etc, de plataformas y movimientos sociales de composición y actuación muy variable, a los que hay que unir Foros y Cumbres Sociales, 15M, etc.

¿Qué resultados se han producido a raíz de estos movimientos?

Se podrían esquematizar en las siguientes:

  • Se ha logrado crear un estadio en la opinión pública y profesional en contra de la privatización del sistema y del cambio del modelo
  • Se ha colocado  la privatización y desmantelamiento del sistema sanitario en la agenda de las organizaciones políticas y en las instituciones representativas como las Cortes Españolas, Parlamentos Autonómicos, Ayuntamientos..
  • Han permitido generar movilizaciones en torno a problemas sanitarios como las listas de espera, deterioro servicios, recortes de recursos y servicios, deficiencias organizativas y funcionales centros
  • Han servido para unificar y racionalizar el discurso y las alternativas de las organizaciones progresistas (partidos, sindicatos, organizaciones vecinales y de usuarios, etc.), en temas complejos y controvertidos como los problemas de la privatización, la necesidad de financiación pública, la mejora de  la  gestión, la racionalidad en la asignación y  el uso de los recursos, la potenciación de la Atención Primaria, etc.
  • Se ha promovido la implicación agentes sociales en debates y elaboración de alternativas sanitarias
  • Se han puesto en evidencia los riesgos y las deficiencias del modelo de gestión empresarial-privada de centros sanitarios (fundaciones sanitarias) e incluso han conseguido su reversión  a la gestión publica como en los casos  de Galicia y en Asturias
  • Han contribuido a frenar durante años la estrategia de privatización y parcelación de la Sanidad Pública. Hay que ser conscientes de que las movilizaciones han conseguido retrasar e incluso detener esta estrategia
  • Han promovido las alianzas para  hacer frente a la crisis y las políticas de desmantelamiento del Estado del Bienestar promovidas por la Troika (UE, Banco Europeo y Fondo Monetario Internacional): Foro Social y Cumbre Social

Cabria destacar por último el papel  impulsor y nuclear de las Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública en la teorización, diseño, creación, impulso y mantenimiento de las Plataformas en toda España.

Creemos que es importante continuar con las movilizaciones de profesionales y ciudadanos contra esta política suicida de privatización y desmantelamiento de la Sanidad Pública, y que eso solo podrá lograrse con la actuación unitaria, coordinada  e integradora de todos los sectores y organizaciones presentes en el conflicto, y con su generalización en todo el Estado. 

Las movilizaciones contra la privatización sanitaria