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sábado. 25.06.2022

Los medios no reflejan la realidad, sino que la recortan y la convierten en noticias

Determinado periodismo en España está al servicio de los grandes poderes económicos. 
prensa

Un sistema de comunicación democrático debería garantizar la optimización de su representatividad comunicacional. El debate en este terreno permanece abierto. Pero, es evidente que los medios de comunicación no «reflejan» la realidad, sino que «recortan» una parte de ella y la convierten en «La Realidad», expresada en lo que denominan «Las Noticias». Así los medios se convierten en verdaderos «constructores» de esa realidad, o más precisamente de lo que en comunicación definimos como construcción de «imaginarios sociales», verdaderos esquemas mentales que nos permiten percibir/aceptar algo como real. Esto es un hecho incuestionable. Tampoco es el descubrimiento del Mediterráneo, mas conviene recordarlo.

En El Periódico de Aragón  19-3-2016 publique el artículo Periodismo versus propaganda. Decía: «Me resulta muy sorprendente el gran interés mostrado por numerosos medios, juristas y políticos por la defensa de la democracia en la Venezuela de Maduro. Ha aparecido Un manifiesto de juristas por los derechos humanos en Venezuela-Libertad para Leopoldo López. Su redacción ha surgido del gabinete de abogados Cremades & Calvo Sotelo. Se han sumado políticos de postín: F. González, J. Mª Aznar, Marcelino Oreja, Alberto Ruiz Gallardón, J. Mª Álvarez del Manzano, Juan José Lucas, Fernando Álvarez de Miranda, etc. ¡Cuánto interés por la defensa de la democracia en Venezuela! Y tan poco por la de otros países sudamericanos, con los que tenemos vínculos históricos, como, por ejemplo, Honduras. “Esta historia comienza un 28 de junio del 2009, cuando 200 militares encapuchados entraron con nocturnidad y alevosía en la residencia presidencial de Tegucigalpa y sacaron en pijama al presidente Mel Zelaya para, tras un breve paso por una base militar, deportarlo a Costa Rica… El argumento para el golpe de Estado era que Zelaya, un terrateniente que había ganado las elecciones con el apoyo del Partido Liberal, había dado un giro a la izquierda tras conocer las penurias del pueblo hondureño, sumido en la pobreza y violencia, e incluso, con la autorización del Parlamento, había incorporado a Honduras primero a Petrocaribe, y luego al ALBA…”. Esta realidad hondureña no existió para los medios españoles. El contraste entre el interés mediático por Venezuela y el desprecio por lo ocurrido en Honduras, dice muy poco a favor de la gran mayoría de los medios españoles. Pero esta dinámica mediática se mantiene hoy en día. Vamos a constatarlo con casos flagrantes.

La sobrerrepresentación mediática de la guerra de Ucrania contrasta con el desinterés por otras guerras que están ocurriendo ahora mismo. Según ACLED Armed Conflict Location and Event Data Project. El Proyecto de Datos de Eventos y Ubicación de Conflictos Armados, organización no gubernamental que se especializa en la recopilación, el análisis y el mapeo de crisis de datos desagregados de conflictos, las muertes de guerra en todo el mundo, estas son las estadísticas del periodo inicial de la invasión de Ucrania (20 de febrero al 4 de marzo): 114, Ucrania; 23, Irak; 511, Yemen; 187, Siria; 192, Mali; 527, Nigeria; 155, República Democrática del Congo; 180, Somalia, y 112, Burkina Faso. Y si incluimos los conflictos internos, algunos de los cuales son equiparables a la guerra civil, hay que sumar: 258, México; 242, Brasil; 81, Colombia; 124, Myanmar; 38, Afganistán.  

En España, la toma de posesión de Pedro Castillo como presidente de Perú, de Xiomara Castro en Honduras y de Gabriel Boric en Chile han pasado prácticamente desapercibidas a nivel mediático, cuando son acontecimientos de gran interés. ¿Ese vacío informativo está relacionado con su ideología política, claramente de izquierdas?  En la pregunta está implícita la respuesta. Voy a referirme brevemente a cada uno de ellos.

El triunfo en las elecciones presidenciales en Perú de Pedro Castillo, del partido Perú Libre, frente a Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, ha generado grandes expectativas en los más marginados. Este país lleva ya mucho tiempo en una grave crisis política. Reflexionaba Castillo: «Muchas veces nos han dicho que sólo los politólogos, los constitucionalistas, los eruditos políticos, aquellos que tienen grandes pergaminos, pueden conducir un país. Han tenido el tiempo suficiente. Décadas. Bastantes lustros. ¿Pero cómo dejan el país? ¿Cómo está el país ahora?» ¿Cómo está Perú? Es un país rico con muchos pobres. A finales de julio de 2021 Pedro Castillo, un hasta hace poco desconocido maestro rural, ajeno a las élites políticas y a los centros de poder, asumió el cargo, con un juramento cargado de significado.

"José Pedro Castillo Terrones, juro por Dios, por mi familia, por mis hermanas y hermanos peruanos, campesinos, pueblos originarios, ronderos, pescadores, docentes, profesionales, niños, jóvenes y mujeres que ejerceré el cargo de presidente de la República (...) Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución", dijo.

Ataviado con su tradicional sombrero chotano de paja y ala ancha, Castillo recibió los símbolos del poder del Estado de manos de la presidenta del Parlamento, María del Carmen Alva.

Xiomara Castro (62 años) es desde finales de enero de 2022 la primera presidenta de la historia de Honduras. Logró ese triunfo con un pico histórico de participación (68%), con un enorme apoyo del voto joven y un resultado electoral (53%) que ningún hombre había alcanzado. Llega con una alianza heterogénea y con una expectativa social que no se ve desde hace tiempo. El laboratorio político de resistencia al golpe de Estado en 2009 que derrocó a Mel Zelaya, su marido, anteriormente mencionado, impulsó a la nueva presidenta a construir una plataforma política competitiva y diversa tanto en el territorio nacional como en el mundo de los acuerdos internacionales. Incorporó movimientos campesinos, ambientalistas, sindicatos, feministas y disidencias sexuales. En el mundo empresarial fue logrando, a través de los años, mayores adhesiones. Estableció nuevas trayectorias y conversaciones más allá de Centroamérica. Tomó cierta distancia del espacio “bolivariano” y logró el apoyo de los demócratas norteamericanos (preocupados, entre otras cosas, por sus caravanas migratorias, la corrupción y un narcotráfico instalado en el corazón del Estado). El hermano del presidente saliente Juan Orlando Hernández (Partido Nacional) está preso “de por vida” en Estados Unidos por tráfico de drogas. Y se sospecha que este mandatario se encuentra implicado. Xiomara Castro no es una política outsider. Menos un “producto novedoso” de la resistencia al golpe en 2009. Proviene, al igual que su marido y expresidente Mel Zelaya, del tradicional Partido Liberal. Empresaria. En los 80 tuvo un rol central en la conformación del movimiento femenino de ese partido. Su participación en la campaña electoral de 2005 que llevó a Zelaya al poder fue significativa, como su intención en el polémico rol de primera dama. Es una lideresa que se afirmó y se posicionó en decisiones audaces. Que entendió e intervino en una dinámica política beligerante y en mutación. Siempre estuvo asediada. Sabe hacer política bajo presión. Meses antes del último proceso electoral (2021) existieron amenazas de golpe y fraude por parte del gobernante Partido Nacional y de las Fuerzas Armadas. Amenazas que fueron desactivadas por un funcionario del gobierno de Joe Biden.

Gabriel Boric: una investidura cargada de símbolos para una nueva era en Chile, realizada el 11 de marzo del año actual. Una banda presidencial tejida por unas costureras «revolucionarias», un desayuno con dirigentes vecinales antes de la ceremonia, un traje sin corbata, una víctima de la violencia policial como invitado especial y una mujer al volante del coche por las calles de Santiago. Chile comienza una nueva era política, un cambio tanto en forma como en fondo liderado por el progresista Boric, el presidente más joven de la historia del país –tiene 36 años recién cumplidos– y el primero que no forma parte de los dos grandes bloques de centro que gobernaron desde el retorno a la democracia en 1990.

«Su investidura es un mensaje de apertura, diversidad e inclusión. El propósito es marcar fuertes diferencias con el Gobierno saliente e insistir en que este no es solo un cambio de mando, sino de ciclo», ha indicado a Efe Mauricio Morales, de la Universidad de Talca.

A diferencia del presidente saliente, Sebastián Piñera, que encargó su banda presidencial en París, Boric ha optado por un pequeño y modesto taller ubicado en un barrio residencial a las afueras de Santiago, donde un grupo de costureras, hartas de la precariedad del oficio, fundaron el Sindicato Revolucionario Textil (Siretex) en plena ola de protestas de 2019.

«Creo que nos eligió porque quiere mostrar que va a trabajar con la gente común y corriente y, sobre todo, con las mujeres. Podía haber elegido a un sastre reputado», comenta Marta Gatica, vocera del sindicato.

Boric, que ha acudido a la investidura acompañado por su pareja, Irina Karamanos, ha recibido la banda visiblemente emocionado. Entre las personalidades que fueron invitadas personalmente por el exlíder estudiantil a su toma de posesión ha estado Gustavo Gatica, el joven que quedó ciego tras recibir dos perdigones en la cara durante una protesta en noviembre de 2019. «Gatica representa el respeto irrestricto a los derechos humanos, que es uno de los ejes importantes de este Gobierno y Boric, además, quiere recordar que él también viene de las movilizaciones sociales y que el motor del cambio que lidera fue el estallido social», ha indicado a Efe Isabel Castillo, de la Universidad Católica y la Red de Politólogas. También invitó a un nutrido grupo de representantes de los distintos pueblos indígenas, a los que hizo un relevante e inédito guiño durante la ceremonia: «Ante el pueblo y los pueblos de Chile, sí, prometo». Y recordó emocionado a Salvador Allende.

En una nación que tiene una convención constitucional en curso, de la que puede surgir una de las constituciones más progresistas del mundo, Boric prometió pleno apoyo al proceso constituyente y al plebiscito que seguirá para aprobar la nueva carta magna. Nada de esto mereció la atención de los medios. Pero fue aquí donde se sembró una nueva esperanza democrática para Chile, para América Latina y para el mundo.

Termino con unas reflexiones sobre el panorama mediático en España. Como señala Pedro Vallín en su libro C3PO en la corte del rey Felipe. La guerra del Estado Profundo español contra la democracia liberal, los medios decidieron convertir el asunto del domicilio particular de un líder político en un asunto de Estado -nunca antes abordado por la prensa española, salvo cuando pesaban sobre él sospechas firmes de corrupción, como el espectacular piso que ocupó Eduardo Zaplana junto al Santiago Bernabeu siendo ministro de Trabajo; y tampoco tanto-, y eso colocó sobre su vivienda un foco de luz cenital de intensidad y altura similares a las de un platillo volante que preparase una abducción. Buscando silencio, Iglesias se topó con una escandalera que lo perseguiría, en forma de hostigamiento squadrista del nacionalcatolicismo, acampado junto a su casa, hasta el fin de su carrera política. Todavía recuerdo que Ana Terradillos, en el programa de la mañana de Tele5, calificó ese acoso de jarabe democrático. Aquí entraba a argumentar Javier Ruiz: “Ha habido tales pasadas de algunos medios de comunicación con Podemos, hemos traspasado límites éticos intolerables. Se ha publicado la ecografía de sus hijos, se han colado en su casa para hacer reportajes. Se han violado cosas que yo no doy crédito todavía. Claro que ha habido mucha ocupación mediática, para destruir la formación. Y es indudable decir esto, y lo dice alguien que discrepa con casi todo con Pablo Iglesias”. Y respecto a “ese aliento mediático que apuntabas [refiriéndose a Del Olmo] ha estado, pero para cargárselo”. En este sentido, Ruiz aseguraba que solo le preocupaba una cosa: “Si acosando a una persona durante un año a la puerta de su casa, si persiguiendo allí donde va de vacaciones, si mandándole balas, si todas estas cosas consiguen echar a un político, cuidado. Cuidado donde estamos entrando”.

Como sigue diciéndonos Pedro Vallín, y qué decir de los muchos titulares dedicados a presuntos casos de corrupción de Podemos en la mayoría de los medios de comunicación, posteriormente archivados. Que el archivo de todos estos procesos no hayan ocupado grandes titulares exculpatorios no tiene mucho de particular -ni siquiera el “por ahora” que emitía, lagrimeando, uno de los periódicos madrileños más familiarizados con la insidia y la mendacidad-. Es práctica consuetudinaria de determinado periodismo dar poco énfasis a las informaciones que obligan a recoger el cable.

Tras lo descrito me parecen muy oportunas las reflexiones del periodista colombiano Reynaldo Spitaletta, que en Periodismo prostituido, señala que la tía Betsabé protagonista de su novela El último puerto de la tía Verania, una señora de mucha guasa, advertía sobre tres oficios que la mayoría de gente creía que eran muy fáciles de ejercer. Los llamaba las tres “pes”: periodista, panadero y puta. El periodismo nació en la Modernidad y la Ilustración le dio un carácter de servicio a los más desprotegidos, de vocero de los oprimidos y olvidados de la historia; y de las luchas contra las injusticias y los atropellos. Determinado periodismo en esta España nuestra, no hace falta ser muy perspicaz para percibir que está al servicio de los grandes poderes económicos.  Y tal hecho tiene una secuela gravísima, reflejada en una frase de Upton Sinclaire: “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de que no lo entienda”.

Los medios no reflejan la realidad, sino que la recortan y la convierten en noticias