sábado. 02.03.2024


En 1935, unos pocos maestros entusiastas, como nos cuenta la película “El maestro que prometió el mar” (2023), trasforman por completo la enseñanza en sus clases con un nuevo método, la imprenta escolar. Herminio Almendros es uno de sus principales impulsores, primero en la España de la época y después en el exilio cubano. La primera traducción del método Freinet es suya.

Herminio Almendros nace en Almansa en 1898, hijo único de una familia modesta, en Albacete y Alicante cursa la carrera de magisterio, que termina en 1918. Hizo el servicio militar en Marruecos durante la II Guerra del Rif. Inicia sus estudios de Maestro Superior en Madrid en 1921 y, tras una prueba selectiva, consigue una de las 25 becas para alojarse en la Residencia de Estudiantes, lo que será fundamental para su futuro como pedagogo. Obtiene excelentes notas en su promoción, que le permitirán elegir un buen destino. Frecuenta en este período el Ateneo y el ambiente intelectual de la época, y se vincula a la Institución Libre de Enseñanza (ILE). El título de Maestro Superior era preceptivo, para dar clase en las Escuelas Normales o para ser inspector de enseñanza primaria. Al finalizar sus estudios en 1925 en la especialidad de Ciencias, solicita una beca para estudiar en Francia, basada en su posición en el estudio del español, pero no se la conceden.

En 1926, gracias a los buenos oficios de Manuel Bartolomé Cossío, obtiene plaza en la Escuela de Villablino (León) dependiente de la ILE, donde es nombrado director entre 1926 y 1928 y, aunque obtiene plaza de profesor auxiliar en la Escuela Normal de Santiago, solicita la excedencia en noviembre de 1927 para permanecer en Villablino. 

La escuela de Villablino había sido creada en 1886 por Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley, un ilustrado y liberal leonés que compartía con la ILE la idea de la importancia decisiva de la educación para regenerar la sociedad. El propósito del centro era satisfacer las dos necesidades básicas de la comarca: perfeccionar las industrias lácteas y mejorar el comercio. Por eso se denominó Escuela Sierra Pambley Mercantil y Agrícola. Con el tiempo consiguieron elaborar en ella mantequilla y diferentes tipos de quesos. También racionalizaron los cultivos, introdujeron maquinaria y produjeron electricidad aprovechando los saltos de agua. En los primeros cursos se enseñaban contenidos que ampliaban la enseñanza primaria; mientras que, en los últimos, el programa se centraba en la formación profesional. En esta cualificación profesional se enseñaban nuevos materiales, herramientas y procedimientos.

Herminio Almendros es uno de los principales impulsores del método Freinet, primero en la España de la época y después en el exilio cubano

Herminio Almendros se casó en Villablino con María Cuyás Ponsà, con la que había coincidido en Madrid cuando ella se alojaba en la Residencia de Señoritas de la ILE en un curso inferior al suyo. Era especialista en Ciencias y en Química, y como tal participó en el laboratorio organizado por Louise Foster, directora del Instituto Internacional. Fue profesora del Instituto Escuela en el curso 1925-26 en la sección preparatoria, donde intimó con Herminio. Ambos se trasladaron a la Escuela de Villablino, donde tuvieron a su primera hija, María Rosa, en 1927. 

En el verano de 1928, la familia se establece en Lérida, María como profesora en la Normal y Herminio como Inspector. Allí tendrán su primer contacto con la pedagogía de Freinet, gracias a uno de los profesores de la Escuela Normal de Lleida, Jesús Sanz, quien había sido becado en el Instituto Jean-Jacques Rousseau, de Ginebra, centro de referencia de nuevas iniciativas educativas. Allí había conocido, entre otros, a Célestin Freinet, el creador del Movimiento de la Imprenta en la Escuela y de la Cooperativa de Enseñanza Laica. Le resultó tan interesante que Jesús Sanz se trajo una imprenta escolar, se la mostró a María, y la experimentaron maestras y maestros de las escuelas de la zona donde Herminio estaba destinado como inspector. 

El método de Freinet consiste en la redacción de textos libres utilizando técnicas basadas en planes de trabajo establecidos al inicio del curso. Con los trabajos de investigación se forma una pequeña biblioteca sobre aquellos temas de interés y, tras una asamblea de clase, se revisan los temas planteados y sus dificultades, se imprimen después de su corrección y se remiten a otros centros que hayan realizado la misma actividad, para evaluarlos al final entre todos. El método supone también salidas al campo, talleres, museos… lo que se puede definir como una escuela activa con un planteamiento cooperativo.

El método de Freinet consiste en redacción de textos libres, asambleas de clase, se imprimen los resultados y se evalúa con otros centros. Una escuela activa con un planteamiento cooperativo

La pareja de pedagogos comparte su interés por la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y de la escritura, aunque su formación no hubiera sido precisamente en el campo de las letras, sino en ciencias. María escribe artículos sobre el método de escritura de Robert Dottrens, y traduce su libro La enseñanza de la escritura. Nuevos métodos, para Espasa Calpe. Mientras se encuentran en Lleida, Herminio publica en 1929 Pueblos y leyendas, editado por Seix Barral, un libro de lectura destinado al alumnado de los últimos cursos de la enseñanza primaria. El libro es una antología de leyendas del mundo. La selección definitiva de las más adecuadas la hicieron niños de diez a trece años después de la lectura de seis cuentos y leyendas de cada país. 

Participaban ambos también en el colectivo Batec (latido en catalán) en la búsqueda de nuevos materiales escolares y en la necesidad de trasladar a las familias la importancia de la educación para el progreso de sus hijos; así como en el fomento de la cooperación entre maestros, lo que será el germen de la Cooperativa de la Imprenta en la Escuela.

Tienen dos nuevos hijos ya en Barcelona: en 1930, Néstor, que destacará en su vida adulta como director de fotografía; y Sergio, en 1931. María ingresa en junio de 1932 en el cuerpo de Inspectores en Lérida. Herminio es destinado primero a Huesca en agosto de 1931 y en 1932 obtiene con el número 1 plaza en Barcelona. 

Ambos inspectores colaboran con la nueva Sección de Pedagogía de la Universidad de Barcelona apostando por la introducción y difusión de la pedagogía Freinet. Herminio anteriormente, en 1932, escribe en Madrid el primer libro en lengua no francesa que trataba sobre su uso escolar: La imprenta en la escuela. La técnica Freinet, año XIII nº145 ene 1934. «Balance de una experiencia en escuelas de España...», editado por la Revista de Pedagogía. (Barcelona, FETE), núm. 182-183 (agosto-septiembre 1938), p. 207-216.

El Segundo Congreso de la Técnica Freinet en España se celebró en Huesca, en julio de 1935. Unos cuarenta maestros de Cataluña fueron a mostrar su experiencia a maestros de tierras de Aragón. Ya en este curso se contaba con unas cincuenta escuelas diseminadas por todas las regiones de España, que trabajaban siguiendo la nueva técnica. Colabora en la revista Escuelas de España, dependiente de la ILE.

El curso 1935-1936 es un curso aprovechado. Se publica regularmente Colaboración, el boletín mensual. Los compañeros —caso insólito en España— se embalan en la obra cooperadora al servicio de la renovación de la escuela. Se publican fichas de trabajo en el mismo boletín. 

Participa en las Misiones Pedagógicas, haciéndolo en la que recorre el Valle de Arán (Lleida) del 15 al 25 de septiembre de 1932. En 1936 es nombrado inspector-jefe y participa en el proyecto del Consell “L’Escola Nova Unificada”, que estructuraba todos los niveles desde preescolar hasta la Universidad.

El 1933, la Generalitat crea el Consell Regional de Primera Enseñanza y Almendros forma parte con Xirau, Bosch Gimpera, Blasi, Torroja, Valls y Xandri. El Ayuntamiento de Barcelona impulsa un Plan de Construcciones Escolares que encarga a arquitecto Josep-Lluís Sert y al inspector de enseñanza Herminio Almendros, que permitan garantizar las condiciones higiénicas.

En enero de 1939 cruza la frontera de Francia y allí es acogido por la familia de Freinet; pero pronto marchará al exilio en Cuba

En 1936 es nombrado inspector-jefe y participa en el proyecto del Consell “l’Escola Nova Unificada” que estructuraba todos los niveles desde preescolar hasta la Universidad.

En 1937 se constituye el Consell de la Escuela Nova Unificada (CENU) y Almendros es miembro en representación de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza del sindicato UGT. 

En enero de 1939 cruza la frontera de Francia y allí es acogido por la familia de Freinet; pero pronto marchará al exilio en Cuba donde no se le reconocerán sus estudios.

Almendros inicia en España el desarrollo de las técnicas Freinet, pero donde más las va a desarrollar es en Cuba, en sus clases, cursos y conferencias y en multitud de publicaciones.

En enero de 1939 cruza los Pirineos acompañado del filósofo José Ferrater Mora, que en 1947 terminaría exiliado en EE.UU. tras recorrer varios países americanos, Cuba y Chile, después de una breve estancia en Francia.

"La edad de oro" 1972 (1956 la 1a).

Cuando Herminio Almendros marcha al exilio, brevemente en Francia y luego en Cuba, María Cuyás, su mujer, se queda a cargo de los hijos en Barcelona. Pero, tras sufrir el inflexible proceso de depuración que la dictadura impuso a todo el magisterio, es destinada en 1944 a Huelva (el punto peninsular más alejado de Cataluña), desde donde solicita el traslado, que se le niega reiteradamente, por lo que en enero de 1949 pide la excedencia y viaja con sus hijos a Cuba para reunirse con su marido. Allí no le reconocieron la titulación, así que tuvo que abrir una librería en la localidad de Marianao, donde tenía lugar la tertulia Ariel, hasta su nacionalización en 1968. Se le concede la excedencia como Inspectora en 1959, cuando tenía sesenta años. En 1976, ya viuda, solicita el reconocimiento como inspectora jubilada que no consigue hasta 1984, fecha en la que regresa, a Barcelona, donde fallece en 1992.

En mayo de 1939 Herminio Almendros había llegado a la Habana, gracias a la ayuda de Alejandro Casona, con quien había coincidido en las Misiones Pedagógicas. Aunque no le reconocen sus títulos y méritos profesionales, trabaja pronto como profesor en la Escuela José Miguel Gómez y en la Escuela Libre de la Habana. Y forma parte del consejo de dirección de la revista La Escuela Activa. En 1940 pasa a ser auxiliar pedagógico del Instituto cívico militar de Ceiba del Agua y traduce del francés para la Editorial Cultural S.A. varios textos de pedagogía, entre los que está El progreso en la Escuela del Dr. Drottens. Junto con Ruth Robes Masses dirige la revista para niños Ronda (1941-42). En 1942 fundó en el barrio del Vedado, en compañía de los exiliados Francisco Alvero Francés y Julio López Rendueles y con otros profesores cubanos, el Colegio Rockefeller, de corta vida.

"Nuestro Martí" 1972 (1965 la 1a).

Forma parte, en septiembre de 1943, de la primera reunión de Profesores Universitarios Españoles Emigrados (PUEE) celebrado en la Universidad de la Habana. Se une a la Alianza de Intelectuales Antifascistas (AIA), de la que es nombrado tesorero. Y da clase en el Instituto Párraga de Arte e Idioma.

Introdujo en Cuba la escritura script en la década de los 40, un tipo de letra de origen sajón semejante a las minúsculas de imprenta, que facilita el fluido del trazo de la escritura a mano. Es la clase de letra que usan los niños en muchos países latinoamericanos. También realizó selecciones de lecturas y adaptaciones literarias para los estudiantes, e incluso para la enseñanza de álgebra y de geometría en el nivel medio, publicando el texto Matemáticas en 1948, que recoge sus adaptaciones.

De 1949 a 1952 fue asesor técnico de la Inspección Escolar. Obtuvo en 1950 el primer premio del concurso convocado por la Sociedad Franco-americana de Cuba para celebrar el tricentenario de Descartes con el ensayo La idea de la matemática universal en la obra de Descartes. También mantuvo entonces una sección pedagógica en el periódico Información. Y no faltó a las reuniones de los exiliados, como la Comisión de Republicanos Españoles por la Paz, de la que fue su vicepresidente.

Fallece en 1974 en La Habana. Hoy, una avenida en Almansa, su ciudad natal, y un Instituto de Educación Secundaria de la localidad llevan su nombre

"Oros viejos" 1949.

En la Universidad de Oriente, de Santiago de Cuba, fue profesor de Pedagogía y más tarde director de la Escuela de Educación, hasta que tuvo que renunciar en 1956 por las presiones del presidente Batista. Participó en este período en un curso de la Escuela de Verano de la Universidad Central de Santa Clara y, en 1958, a petición de la UNESCO, impartió en Caracas (Venezuela) un curso para inspectores de educación del continente americano.

Aunque ya no viviera allí, conservó sus vínculos con el grupo literario Ariel, de Marinao, localidad en la que mantenía con Francisco Alvero, otro pedagogo español, especialista en lenguaje, la Librería Proa. Además, publicaron conjuntamente libros de texto de lengua y literatura española que se utilizarían durante 20 años en la Cátedra de Gramática Española, Ortografía y Redacción de la Universidad.

Tras el triunfo revolucionario en 1959, asistió al Congreso Internacional de Educación celebrado en Ginebra y le nombraron director general de Educación Rural en el Ministerio de Educación que encabezaba Armando Hart. Al año siguiente fue designado director pedagógico de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, de Oriente.

En 1962 pasa a dirigir la Editora Juvenil de la Editora Nacional de Cuba. Desde 1970 preside la Comisión de Español de la dirección general de Formación del Personal Docente. Impulsa desde estos puestos la publicación de libros de lectura para niños, conjugando el atractivo de la historia con la calidad literaria y la intencionalidad educativa.

Su obra es abundante, publicó más de 40 libros, sin contar los centenares de artículos periodísticos y prólogos de libros. Especialmente, los libros de divulgación sobre José Martí son los que han tenido mayor difusión, distribuidos por toda América Latina.

Fallece en 1974 en La Habana. Hoy, una avenida en Almansa, su ciudad natal, y un Instituto de Educación Secundaria de la localidad llevan su nombre.

En España tan solo se han publicado dos monografías glosando su vida y su obra que, a nuestro juicio, merece mucho mayor reconocimiento: Herminio Almendros Ibáñez: vida, época y obra, de Amparo Blat Gimeno, editada por el Ayuntamiento de Almansa en 1998; y, más recientemente, publicada por la Universidad de Valencia en 2021, la de Ferrán Zurriaga i AgustíHerminio Almendros, un maestro de la II República.

Herminio Almendros Ibáñez, maestro, difusor de la técnica Freinet