sábado 31/7/21
DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA

¿Qué se pide cuando se pide Sanidad Pública?

¿Qué se pide cuando se pide sanidad pública? Es sencillo, se pide que todas las personas, sin excepción, puedan ser atendidas y acogidas por un sistema sanitario digno y de calidad para que nadie muera o enferme en la cuneta de la sociedad.
sanidad publica FADSP
Foto: FADSP

Antes de contestar a la pregunta que plantea el titulo de este articulo parece conveniente hacer una precisión que encuadre la respuesta. Suele dar la impresión de que cuando se pide, o se defiende, que los servicios básicos sean de cobertura pública lo está diciendo quien defiende planteamientos sesgados hacia la izquierda; con lo cual, quienes están situados en el “otro lado” conceptualmente pueden sentirse en la obligación de defender lo contrario, por eso de las antítesis ideológicas. O sea, lo público contra lo privado, situándose en ese continuo lo de izquierdas contra lo de derechas. Esto puede conducir a un error de perspectiva que tenderá, si es así, a enfrentar la naturaleza de la gestión de los servicios esenciales con su repercusión, positiva o negativa, para los ciudadanos. Seguro que si se analiza desde la consecuencia hacia los ciudadanos (por tanto, hacia quien defienda una u otra postura y, en ello, se vea afectado) la visión del problema quizá sea distinta. Es decir, lo publico o lo privado afectando a la gestión de la sanidad afecta a todas las personas, sean de la tendencia ideológica que sean.

¿Qué se pide cuando se pide sanidad pública? Es sencillo, se pide que todas las personas, sin excepción, puedan ser atendidas y acogidas por un sistema sanitario digno y de calidad para que nadie muera o enferme en la cuneta de la sociedad. Cuando se dice todas las personas se referir a todas, sin excepción, sin que este servicio sanitario sea condicionado por situaciones personales, ni por condiciones familiares. Todas las personas son todas, sin que nadie sea excluido, sin que nadie pueda ser no admitido por no poder pagar o por estar a kilómetros del hospital más cercano, sin que en ese trato influyan retrasos innecesarios por colas de espera injustificadas si se tuvieran los medios oportunos, o cálculos económicos referidos al coste beneficio de la actividad. Todas las personas son todas, sin que la debilidad, la enfermedad o la muerte llegue por no tener los recursos necesarios, o por haber nacido en otra familia o en otro entorno. Todas las personas son todas, sin que la muerte se abandone a criterios de rentabilidad o beneficio económico de la operación.

Seguro que nadie con un mínimo de sentido humano admitiría que se quedaran personas en la cuneta de la salud, simplemente, por no tener los medios que le permitan acceder al servicio sanitario. Seguro que todos lo apoyarían salvo que el concepto de lo humano comience a resquebrajarse. En ese caso, estaríamos hablado de otros desgarros mas graves para la sociedad.

La 'sanidad no se vende, se defiende', decía el sentir colectivo en la marcha del domingo. Parece difícil no apoyar estas demandas si se observan desde una perspectiva humana y desde las necesidades sociales

Pues siendo así, lo que se solicita en estos movimientos ciudadanos, como la manifestación que se realizó el pasado domingo 29 de noviembre en Madrid, es que la sanidad pública tenga la inversión necesaria para que sea universal y de calidad (como lo intentaba ser hace unos años), con profesionales adecuados, con medios técnicos actualizados, con sistemas innovadores, con espacios respetuosos para el sentir de las personas enfermas, con atención de calidad y de calidez. Tan solo se está pidiendo que ninguna persona se quede fuera del sistema de salud, que quienes estén enfermos reciban la atención necesaria para recuperar la salud, siempre que esto sea posible. Para lo que se precisan contratos laborales dignos y salarios ajustados al esfuerzo y a la profesionalidad exigida. Sobre esto versaban las pancartas de la manifestación, los gritos que pedían SANIDAD PÚBLICA y las peticiones a los poderes públicos para que sus políticas cubran las inversiones y las medidas necesarias, de forma que este servicio a la sociedad se realice en las condiciones ajustadas a las necesidades que surjan. Porque LA SANIDAD NO SE VENDE, SE DEFIENDE, decía el sentir colectivo. Parece difícil no apoyar estas demandas si se observan desde una perspectiva humana y desde las necesidades sociales.

Y si ello es tan evidente, ¿por qué se demanda lo evidente? Por la constatación cotidiana de que los profesionales sanitarios no están respaldados por esas condiciones laborales dignas que se piden. Y se piden para que se dediquen con empeño al mantenimiento de la salud sin que otras preocupaciones adheridas les distraigan energías, para que atiendan al enfermo con el tiempo suficiente y necesario. O por la evidencia de abandono de espacios (plantas cerradas en hospitales en funcionamiento) o no actualización de tecnologías desfasadas. O por las reticencias observadas para no realizar las inversiones necesarias.

Ante todo ello se observa con extrañeza la derivación de enfermos hacia la sanidad privada -por listas de espera inexplicables si se dispusiera de los medios oportunos-, la contratación de servicios hacia empresas que gestionan la sanidad fuera de lo público cuando podrían realizarse desde dentro, la dirección de hospitales públicos desde intereses de empresas privadas o la confusa orientación de convenios público-privados donde se deja a lo privado que defienda sus intereses sin que estos se sometan a las directrices públicas. No se niega la relación público-privado, se discute que en esa relación lo privado no se someta a las políticas publicas que lo deberían dirigir. Y esto sí se percibe como grave, pues se deja el dominio del servicio esencial a los intereses nucleares de la empresa tradicional, que es maximizar el beneficio, aunque sea contra la salud de las personas.

Defender lo público no significa que quien pueda y tenga recursos para ello no pueda acceder a sistemas sanitarios privados que, de por sí, serían excluyentes para quienes no puedan acceder a ellos por carecer de capacidad económica. Tan solo significa que nadie se quede sin acceso de la sanidad. Y esto entra de lleno en la profundidad del concepto de humanidad integradora. ¿O acaso quienes no defienden lo público están vacíos de este sentido de la humanidad?

Lo que se pide al pedir sanidad publica es que nadie se quede sin sanidad digna, eficiente, respetuosa y de calidad tanto en sus profesionales como en sus tecnologías.  Y esto no va contra nadie, va a favor de todos los ciudadanos que deseen vivir en una sociedad equilibrada, incluyente y saludable.

¿Qué se pide cuando se pide Sanidad Pública?
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