martes. 05.03.2024
Captura de pantalla 2015-07-15 a las 13.52.39

El puzle del sistema alimentario tiene muchas piezas, que observadas con detalle se descubre, que si bien a lo lejos parece una sola pieza, al acercarnos se fracciona en varias “sub piezas” que, de entrada encajan entre sí, colaborando y dando forma a la pieza global, pero es evidente, que el efecto combinado que pueden hacer las “sub piezas” que conforman el complejo sistema alimentario, puede deformar a la pieza final dificultando así la solución del puzle.

En el macro puzle que conforma el sistema alimentario, la pieza correspondiente al comportamiento es una de las grandes. Como ya habíamos anunciado (muchas maneras de comer, publicado en enero 2015), se celebró del 9 al 12 de junio en Barcelona el “IV Congreso Internacional: otras maneras de comer”. Un reto de asistencia del mundo académico de antropólogos y entornos interesados en el tema, de importancia estratégica, pero que no se vio reflejada en el número de asistentes externos al entorno académico.

Se expusieron multitud de interesantes trabajos enfocados a las realidades de alimentación en circunstancias no habituales (enfermedad, emigración, dietas especiales, religión, tendencias….) y mayoritariamente localizadas en Europa y Latinoamérica.

No fue tratado el problema global del hambre en los países de hambruna crónica, pero sí la circunstancia de pobreza alimentaria en un mundo globalmente calificado como rico. Pocas comunicaciones y una mesa redonda más global bajo el titulo “comer en tiempos de crisis: sostenibilidad, precarización y derecho alimentario”. La discusión permitió poner en evidencia un derecho y una obligación fundamental: un derecho a la alimentación, como argumento subsidiario al derecho a la vida para todos los ciudadanos del mundo, y la obligación de mantener el planeta en equilibrio sostenible, para estar a disposición de facilitar sus recursos agroalimentarios a las generaciones futuras.

La etapa de dialogo con los asistentes abrió un punto de preocupación: al comentario de la mesa, de que en un enfoque global  para el mejor funcionamiento del sistema alimentario, debe considerarse el factor población, un asistente, procedente de una República Centro americana cargada de historias revolucionarias, lo definió como una propuesta de política neoliberal y un enfoque con reminiscencias neomalthusianas. Sorprendió la intervención por dos aspectos: el más destacado, es que los datos son neutrales y su neutralidad es el primer pilar para obtener resultados científicamente válidos y, las ideologías pueden ser la solución pero aplicadas sobre datos cuanto más precisos mejor. Así, los datos no presuponen la solución y si no son correctos  ninguna solución será buena.  El segundo aspecto de sorpresa fue en el área de coherencia de la intervención: puesto que el único país que en tiempos modernos ha aplicado políticas organizadas de población, no creo pueda definirse como neoliberal.

Estas reflexiones son un ejemplo de un entorno preocupante. La solución del buen funcionamiento del sistema alimentario global, necesita del encaje completo de muchas piezas del puzle. Si estas piezas están deformadas por datos erróneos, el encaje nunca será satisfactorio. Cualquier filosofía, ideología, movimiento que desee enfocar de forma equilibrada y coherente el tema, debe abandonar sus principios en la definición de la situación y ser racionalmente objetivo en la definición de la realidad inicial, mediante parámetros exactos fruto de nuestra formación en la racionalidad del conocimiento. Y posteriormente las ideologías pueden presentar sus propuestas.

Pero quizás el problema de fondo, que dificultaría la solución equilibrada es que no somos tan racionales en los planteamientos de los hechos reales. El Profesor Ramon Parés en su lección inaugural del curso 1997-1998 en la Universidad de Barcelona explicó: “como en muchas otras cosas sería un error creer que la civilización occidental es siempre coherente con la ciencia. Lo es mucho más sin duda con su tradición religiosa y con los sistemas económicos y políticos. Occidente siempre ha hecho una lectura parcial y tendenciosa de la ciencia a través de sus postulados ideológicos y prejuicios admitidos en cada momento. El intento de la Ilustración para evitarlo es realmente memorable, pero quizá en conjunto puede considerarse un fracaso”.


Ramon Clotet | Secretario de Fundación Triptolemos para el desarrollo agroalimentario

¿Se puede terminar el puzle?