viernes 15.11.2019
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Austria, la belleza de la montaña

Austria es uno de los países más ricos del mundo. Se trata de una economía liberal de mercado bien desarrollada, diversificada y plenamente integrada en la Unión Europea.

Austria, belleza de la montaña

Con una extensión de 83 870 km2. Tiene frontera con Alemania, República de Chequia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Italia y Suiza. Gran parte de la superficie del país se sitúa en el sector oriental de los Alpes y sus ramificaciones, con picos de más de 3.000 metros de altitud. Después de Suiza, Austria es el país más montañoso y de más altitud media de Europa.

En Austria podemos distinguir cuatro regiones: los Alpes, el contrafuerte alpino, la macizo de Bohemia y las tierras bajas. Los Alpes cruzan Austria de este a oeste, y podemos distinguir tres zonas, los Alpes septentrionales, los centrales y los meridionales.

Los Alpes septentrionales con agudos picos, que rebasan los 3.000 m. de altitud, y cortantes crestas. Aquí se encuentra el monte Parseier con sus 3.038 m. es la cumbre de mayor altitud de la región. Los Alpes centrales son los de mayor altitud, y encontramos los grandes glaciares. Sus cumbres son más redondeadas. Se encuentra el monte Grossglockner con sus 3.798 metros es la cumbre más alta de Austria. En él se encuentra el glaciar Pasterze. Los Alpes meridionales tienen una altitud es algo menor, sobre los 2.100 metros, y sus formas menos agudas.

El contra fuerte alpino es una meseta de unos 450 m. de altitud, se sitúa entre los Alpes y el Danubio. En esta región son característicos los lagos de origen glaciar y los valles fluviales estrechos. El macizo de Bohemia llega hasta Austria, al norte del Danubio. Se trata de montañas de escasa elevación.

Las tierras bajas se corresponden con el valle fluvial del Danubio. Ocupan el este y el sudeste del país. Encontramos cerros suaves y altiplanicies, de altitudes inferiores a los 500 m. Las cuencas de esta región se centran alrededor de Klagenfurt, Graz y Viena, y se extiende hasta las fronteras con Serbia y Hungría. Podemos encontrar grandes valles de aluvión en las márgenes de los ríos Danubio y Leitha.

El principal río de Austria es el Danubio, a pesar de que sólo recorre parte del norte del país. Casi todos los ríos del país son afluentes del Danubio. Las excepciones son el río Vorarlberg, que es tributario del Rin, y pequeñas zonas del norte, que son tributarias del Elba a través del río Moldava.

Los ríos austriacos son los típicos ríos de montaña: rápidos, cortos, torrenciales y relativamente caudalosos. Tienen una marcada régimen nival. Estos ríos son ideales para su aprovechamiento hidroeléctrico. A lo largo de su recorrido pequeños lagos, sobre todo en su curso alto; lagos glaciares de montaña. El Danubio es el río más largo de la Europa occidental. Tiene 2.888 km de longitud. Entra en Austria por Passau, pasa por las ciudades de Linz y Viena, continúa hasta Bratislava, en la frontera con Eslovaquia tras recorrer 357 km en Austria.

Al entrar en Austria recibe al afluente Inn, que pasa por Innsbruck, cuyo afluente más importante es el Salzach, que pasa por Salzburgo. El Inn lleva, en su desembocadura, tanta agua como el propio Danubio. Otro de los afluentes importantes del Danubio es el Traun. Los afluentes más importantes de este río son el Steyr y el Leitha, que fluye durante muchos kilómetros paralelo al Danubio. Por la derecha, y haciendo frontera con la República Checa, le llegan las aguas del Morava.

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Imagen de Joe Parks en Flickr (CC BY-NC 2.0)

Desde la vertiente sur de los Alpes austriacos también hay dos importantes afluentes: el Raba y el Drava, que nace en el Tirol y tiene como principal afluente al río Mura. El Danubio es un río internacional fácilmente navegable por barcazas fluviales. Este carácter de vía de comunicación fue vital para Austria, ya que supuso la base de su economía durante siglos.

Austria es un país rico en lagos, aunque son muy pequeños. Son lagos de tipo alpino y origen glaciar que aparecen a lo largo de los valles de los ríos. En el extremo opuesto del país se encuentra en lago Neusiedl, una pequeña parte de él se interna en Hungría. Se trata de un lago endorreico de escasa profundidad, menos de 2 metros, y tiene una superficie de 315 km². Se alimenta sólo de agua de lluvia, aunque está conectado mediante un canal al Danubio y al Raba.

El clima de Austria es el típico de Europa central, un país frío y alejado del Atlántico, de donde le llegan los vientos dominantes, aunque siente la influencia moderadora del Adriático. No obstante, el carácter montañoso de Austria, sus numerosos valles y su profunda diferencia entre las vertientes de solana y de umbría, proporciona a este país multitud de topoclimas bien diferenciados.

El clima de Austria es el continental húmedo. Sus centros de acción son el frente polar, que trae masas de aire polar marítimo, el anticiclón de las Azores actúa algunas semanas en verano, y el anticiclón siberiano extiende su influencia hasta aquí en invierno.

Las temperaturas son frías en invierno y frescas en verano. Enero es el mes más frío y julio el más cálido con una media, aunque hay grandes diferencias entre los fondos de los valles y las montañas. La oscilación térmica anual supera los 20 ºC. En invierno se dan muchos días de inversión térmica, en los que la temperatura es mucho más baja en el fondo de los valles, donde se concentra el aire frío, que en las cumbres.

Las precipitaciones no son muy abundantes, situándose entre los 650 y los 800 mm anuales. A medida que ascendemos en altitud son mayores y alcanzan los 1.500 mm -2.000 mm. La época más lluviosa del año es el verano.

La vegetación austriaca pertenece al bosque mixto de planifolias y coníferas, con predominio del bosque caducifolio en los valles y la llanura del Danubio, y de coníferas en las montañas. Las especies dominantes son el haya, el roble, el carpe y las coníferas como el pino, además del abedul. En Austria el bosque tiene gran importancia, ya que protege las grandes laderas de la erosión y los aludes. Los suelos austriacos son fértiles en los valles. Se trata de suelos aluviales ricos en nutrientes. Las regiones más grandes con suelos fértiles son las de Viena, Klagenfurt y Graz.

Austria tiene unos 8.300.000 habitantes, lo que da una densidad demográfica de unos 100 h/km². Tiene una población envejecida. Sobre un 14,5% tiene menos de 15 años, el 67,5% tiene entre 15 y 65 años, y sobre el 18% tiene más de 65 años. El crecimiento demográfico es bajísimo, sobre el 0,05% anual, y ello a pesar de un saldo migratorio positivo de cerca del 1,8%.

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Imagen de mariusz kluzniak en Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

La tasa de natalidad es muy baja, sobre el 8,5‰, lo que da una tasa de fertilidad de 1,4 hijos por mujer. La tasa de mortalidad es, también, muy baja, sobe el 10‰. La esperanza de vida al nacimiento es de algo más de 79 años.

La población austriaca se concentra, principalmente, alrededor de Viena. Las montañas tienen densidades demográficas muy bajas. El resto de la población vive, principalmente, en ciudades. Las principales son: Viena, 1.700.000 habitantes, Graz, 260.000, Linz, 192.000, Salzburgo, 155.000 e Innsbruck, 125.000.

Es un país mayoritariamente germanófilo, sobre el 90%. En Austria se concentraron los elementos germanos tras la caída del imperio Austro-Húngaro. Por cultura y tradición se diferencian de la mayoría de los alemanes. No obstante, existen minorías, las más importantes son las de esclavos, croatas y eslovenos que se encuentran en la provincia de Burgenland y Carintia respectivamente.

La mayor minoría del país es la población turca, compuesta por inmigrantes recientes. Austria ha tenido un impacto grande de inmigrantes, especialmente procedentes de los países del este de Europa, tras el desmantelamiento del bloque comunista. También se han acogido a su suelo desplazados de las guerras de la antigua Yugoslavia.

El idioma oficial es el alemán, aunque debido a los numerosos valles, más o menos aislados, encontramos numerosos dialectos derivados del alemán bávaro. Además, existe una norma gramatical distinta para el alemán austriaco y otra para sus dialectos, aunque las diferencias con el alemán de Alemania son mínimas.

SU ECONOMÍA

Austria es uno de los países más ricos del mundo. Se trata de una economía liberal de mercado bien desarrollada, diversificada y plenamente integrada en la Unión Europea. La agricultura apenas supone el 2% del PIB y acoge al 5,5% de los trabajadores, la industria es el 31% del PIB y el 27,5% de la mano de obra, y los servicios son el 76% del PIB y el 76% de la fuerza laboral.

La agricultura austriaca tiene la agricultura de las llanuras y de los valles, principalmente del Danubio, y la agricultura de montaña, dedicada al aprovechamientos ganadero. Sus principales productos son los cereales, la patata y la remolacha azucarera. También son destacables los viñedos de la Baja Austria, que dan vinos buenos.

La agricultura austriaca está formada por pequeños agricultores, con explotaciones pequeñas. La ganadería es un sector importante, gracias a los abundantes y ricos pastos. Tiene excedentes de carne de vacuno y porcino, así como de leche y sus derivados.

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Imagen de mariusz kluzniak en Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

La silvicultura constituye el 38% de la superficie del país, cubierta de bosques, que se explotan eficazmente para extraer madera y realizar muebles y papel. El valle del Mur está especializado en la producción de papel.

A pesar de las grandes posibilidades de producción hidroeléctrica, y de su máximo aprovechamiento, Austria es dependiente desde el punto de vista energético, especialmente del petróleo y carbón. Austria también dispone de recursos de hierro, magnesita, plomo y cinc y otros de menor importancia.

La industria austriaca destaca en la siderurgia, especialmente la de transformación, como la fabricación de trenes, vehículos, tractores, etc. La industria textil destaca el centro de Sankt Pölten, y el de Lenzing, con fibras textiles artificiales. La industria química está muy diversificada, pero destacan los centros de Linz de fertilizantes, Viena y Sankt Pölten. Viena es, no obstante, el gran centro industrial del país.

El sector servicios es muy importante en Austria. Destacan por su calidad y diversificación. Los transportes son numerosos, rápidos y de calidad, a pesar de lo difícil de su orografía. Su posición estratégica entre el mundo germánico, eslavo y latino hacen del país un nudo de comunicaciones de primera línea. El Danubio es una vía de transporte muy importante y la razón de ser de Viena. La red fluvial navegable tiene 838 kilómetros, de los cuales 360 son navegables por barcos.

Austria tiene un alto nivel de consumo interno, y sólidos vínculos comerciales con sus socios de la Unión Europea. Tras la ampliación de la Unión Europea a los países del este las transacciones comerciales con estos países han aumentado mucho. El turismo es de gran importancia, tanto estival, alrededor de sus ciudades históricas, los balnearios y la música clásica, como de invierno, alrededor de una gran infraestructura de estaciones de esquí. Se trata de un turismo de alto poder adquisitivo.

HISTORIA

Sus primeros restos humanos proceden el Paleolítico. La civilización Hallstatt es la principal cultura de la zona y es la más importante de la Edad de Hierro. En el año 400 a. C. tribus celtas invadieron los Alpes orientales. Este metal permitió construir vehículos que agilizaron el cruce de los Alpes, permitió el transporte y el aumento del comercio. La ganadería, adaptable a la altura sustituyó a la agricultura. La sal se usaba para conservar la carne, lo que incrementó su consumo.

En el 400 a.C tribus celtas invadieron los Alpes orientales, fundando el reino de Nórica.. Poco después, el Imperio Romano se instaló en la región, atraído por los yacimientos de hiero y por sus importancia estratégico-militar. Las tropas romanas ingresaron pacíficamente y conquistaron el país en el año 15 a. C., Retia, Nórica y Panonia acabaron como provincias romanas y de esta forma el imperio se extendió al Danubio.

La pax romana terminó con la invasión de las tribus germánicas entre el 166-180 d. C. El emperador Marco Aurelio las rechazó, la región ya no recuperó la prosperidad. Entre los años trescientos y quinientos se produce el asedio de los hunos y de los alamanes, lo que puso fin a la presencia romana en el Danubio.

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Imagen: Pixabay

En s. V asistimos a las invasiones de tribus germánicas: rugios, godos, hérulos, longobargos. En el año 488, parte de los pobladores de la provincia de Nórica fueron obligados a emigrar a Italia. El cristianismo sobrevivió a través de misioneros romanos, que permanecieron en el oeste de la región y por el apoyo de los duques. Amparados por las iglesias de Salzburgo y Passau dirigidas por los apóstoles eslavos Cirilo y Metodio, los bávaros se expandieron militar y económicamente durante el s. VIII.

Carlomagno, rey de los francos depuso al duque bávaro Tassilo III y, entre el año 791-796, anexionó tierras de los ávaros, al sur de su reino. Los ávaros que sobrevivieron fueron obligados a asentarse en el oeste de la Baja Austria y pronto desaparecieron de los registros históricos. Carlomagno asumió en el año 800, como el emperador cristiano del Sacro Emperador Romano, el territorio austriaco. A su muerte, el imperio se disgregó, pero las monarquías medievales germanas retomaron las tradiciones constitucionales del imperio carolingio.

A finales del siglo IX, invasores magiares tomaron control de las tierras bajas hasta el río Enns y de Estiria hasta Koralpe. Los germanos y los eslavos continuaron asentándose y, con el comienzo de la expulsión de los magiares, en el año 955, bajo el rey germano Otto, se dio la regermanización del territorio.

Los reformistas ganaron terreno y fundaron los monasterios de Gottweig, Lambach y, en Estiria, Admont. La corte de los Babenberg conservó los ducados de Austria y Styria, se expandió por el norte y por el sur, y realizó asentamientos adentrándose en bosques y regiones montañosas.

La lengua germana se extendió, favorecida por la atracción de los Babenberg hacia los principales poetas germanos. A la muerte de Frederick II, los dominios de los Babenberg fueron codiciados por sus vecinos. Rodolfo IV de Habsburgo ascendió al trono en el año 1273. Los Habsburgos mantuvieron el control de sus dominios.

El deseo de expandir el luteranismo, respaldado por la nobleza, involucró al Sacro Imperio en conflictos armados. En el año 1521, la propaganda luterana era impresa en Viena.

La Contrareforma entró en Austria a través de los jesuitas. Maximiliano II tenía inclinaciones protestantes, pero prometió a su padre mantener la religión católica. Rodolfo II, educado en España en un estricto catolicismo, lo sucedió expulsando a los protestantes de la Corte, y encomendó a Kiesl la conversión de las ciudades y mercados. La Contrareforma causó la emigración masiva a estados protestantes y ciudades imperiales del sur de Alemania.

España que estaba en guerra en los Países Bajos para sostener el catolicismo, junto con Baviera y Sajonia se unieron para defender al rey austriaco Fernando II. Tras cinco años el ejército bohemio fue vencido y un edicto imperial sometió a la Dieta. El catolicismo se impuso por la fuerza y los protestantes emigraron a Alemania, invadida en 1630 por tropas imperiales del rey de Suecia Adolfo II, quien sumó a la causa anti-católica y anti-romana a príncipes alemanes. Alemania fue de ahí en adelante el nudo gordiano de la guerra y no existió trono en Europa continental ajeno al conflicto, que añadieron a Francia, Polonia y Dinamarca.

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Imagen: Pixabay

En 1648, la Paz de Westfalia puso fin a la Guerra de los Treinta años y marcó un nuevo orden en Europa. Holanda se convirtió en una república independiente y los Estados del Sacro Imperio Romano consiguieron total soberanía.

Entre los s. XVII y XIX, los Habsburgos se involucraron en todos los conflictos europeos, varios de ellos debidos a querellas dinásticas. Con la Revolución Francesa cambió el sentido de las disputas. Las guerras napoleónicas desmantelaron el imperio austríaco y sólo la abdicación de Napoleón, en 1814, permitió a la Casa de Austria recuperar sus dominios. Para impedir un rebrote revolucionario Clemens Metternich creó el Congreso de Viena de 1815 y la Santa Alianza de las potencias europeas, que defendió principios autoritarios cristianos y la intervención extranjera contra los movimientos liberales.

En 1848, las repercusiones de la Comuna de París llegaron a Austria y estalló la rebelión en Viena, que exigió la liberalización del régimen. Metternich dimitió pero en lugar de restaurar la calma, desencadenó la revolución en todo el Imperio.

Desde el siglo XVIII, período conocido como el siglo de las luces, hasta el siglo XX, Austria fue cuna y cobijo de algunas de las más grandes figuras del arte y el pensamiento europeo: Josph Hayden, Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Schubert en música; pensadores como Sigmund Freud o el filósofo Ludwing Wittgenstein.

La contrarrevolución anuló la Asamblea de Francfort, pero el litigio austro-prusiano perduró. El imperio de los Habsburgos se debilitó y cedió sus dominios, hasta que desapareció en 1918, luego de su derrota de la I Guerra Mundial.

La Sociedad de Naciones apoyó la recuperación económica en la posguerra, con la condición de mantener la independencia del país, e impedir la unión con Alemania. En 1922, el gobierno estabilizó, mediante un préstamo, las finanzas hasta la gran depresión de 1929, en que casi colapsó la economía austriaca. Una unión aduanera con Alemania fue violentamente rechazada en el ámbito europeo. Con el ascenso del nazismo, el nacionalismo alemán en Austria dio señales de fortaleza política.

En 1932, el gobierno socialcristiano de Engelbert Dollfus intentó un cambio autoritario y enfrentó a la socialdemocracia y al nazismo. Los socialdemócratas se rebelaron y fueron ilegalizados, y los nazis asesinaron a Dollfus, en 1934, tras un fallido golpe militar.

La crisis interna y la debilidad del gobierno austriaco facilitó la invasión de tropas alemanas en 1938. Ese mismo año, un plebiscito en la Alemania ampliada registró más del 99% a favor de Hitler. Tras su derrota en 1945 se dividió en cuatro zonas ocupadas por las tropas de estados Unidos, la URSS, Francia y Reino Unido.

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Imagen: Pixabay

Entre 1945 y 1952, Austria lucho por su supervivencia, ya que tras liberarse de los nazis sufrió un colapso económico, que superó gracias a la ayuda de la ONU y, de Estados Unidos bajo el plan Marshall.

Conservadores y socialistas cogobernaron la Segunda República de Austria, que no logró la plena independencia hasta 1955, con el Tratado de Estado y la retirada de las tropas aliadas. Ese mismo año el país se incorporó a la ONU y, en 1956 al Consejo de Europa. A partir de entonces, la política exterior giró en torno al litigio con Italia sobre el Sudtirol resuelto en 1969, y a la asociación con la Comunidad Económica Europea.

El co-gobierno finalizó en 1966, al asumir el Partido Popular el mismo. En la postguerra Austria no se integró en ninguna alianza militar, y acogió con liberalidad, durante la Guerra Fría a refugiados políticos polacos, además de permitir el tránsito de emigrados judíos soviéticos. El partido Socialista ganó las elecciones de 1970 y Bruno Kreisky gobernó en minoría. Gobernaron durante cuatro años gracias a la estabilidad económica y a una política de reforma social moderada.

Los últimos años de la historia de Austria es por todos conocida, siendo uno de los países con mejor índice de calidad de vida del mundo.

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