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miércoles. 10.08.2022
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Argentina impulsa el voto a partir de los 16 años

El gobierno cree que este voto le ayudará a conseguir la mayoría necesaria para reformar la Constitución.

Cuando en el 2015 se celebren las próximas elecciones presidenciales en Argentina, más de la mitad de los votantes tendrá menos de 40 años. Y cuando se apruebe el voto a partir de los 16, cosa que el gobierno confía en conseguir antes de las elecciones parciales del año que viene, el kirchnerismo aspira a ampliar su actual hegemonía. El universo de votantes también se verá aumentado con el de los extranjeros con residencia legal en el país de al menos dos años. Sumando los nuevos votantes jóvenes y los extranjeros, dos millones y medio de personas podrían ser incluidas en el nuevo censo electoral, una vez que se aprueben los proyectos de ley correspondientes impulsados por el oficialismo.

Muy pocos países en el mundo admiten el voto a partir de los 16 años y solo uno, Irán, a los 15. En América Latina, están los casos de Brasil, Ecuador, Cuba y Nicaragua; y en Europa, Austria. En Bolivia, Chile y el Reino Unido se debate en estos momentos la posibilidad de rebajar la edad electoral. En el proyecto de ley argentino, donde el voto es obligatorio a partir de los 18 años, sería voluntario entre los 16 y los 18. El gobierno de Cristina Fernández, que viene apostando por la militancia juvenil, ha hecho estudios que le permiten especular con una victoria reforzada en las elecciones del año que viene, en las que se renuevan parcialmente las dos cámaras del Parlamento. El objetivo es conseguir la mayoría suficiente para forzar la reforma de la Constitución, en la que uno de los temas fundamentales sería permitir la reelección indefinida.

La presidente no ha dicho todavía una sola palabra sobre sus planes al respecto. Antes de decidir su candidatura en el 2011, fue célebre su frase “no se hagan los rulos”, para rechazar toda especulación. Pero poco después anunció que iría por la reelección y dijo que en ningún momento había tenido dudas de que esa era su obligación. Las primeras manifestaciones de la oposición están divididas: algunos afirman que se trata de una maniobra del gobierno y que hay una clara especulación política relacionada con la reelección. Pero en el FAP (Frente Amplio Progresista) de Hermes Binner, hay algún sector que está a favor.

La iniciativa gubernamental se lanzó en medio de la polémica sobre las actividades políticas de la agrupación juvenil La Cámpora (kirchnerista) en escuelas y colegios. Actividades que han sido vehementemente defendidas por la presidente, Cristina Fernández, y todo el elenco oficial. Las declaraciones más pintorescas las hizo Hebe de Bonafini, presidente de las Madres de la Plaza de Mayo, que en un acto con el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, dijo que La Cámpora “debería ir a los jardines de infantes (guarderías), porque así tendríamos a los pibes a los 11 años con una formación política que ni se imaginan”. Pero fue aún mucho más gráfica cuando señaló: “tenemos que copiarnos de los curas, que te agarran de chiquito y te dan un catecismo, pa, pa, pa, pa, y a los cuatro años ya estás pelotudo (tonto, imbécil)”.

El voto a los extranjeros también tiene su explicación. Las comunidades extranjeras más numerosas en el país son las de los países vecinos. Paraguayos y bolivianos son mayoritarios en algunas de las llamadas villas miserias (favelas) de Buenos Aires y el conurbano. Un gran número de ellos recibe algún tipo de plan social y, por tanto, son en general rehenes del clientelismo. Un reciente programa televisivo, Periodismo Para Todos, denunció que en la provincia de Formosa, la más pobre del país, numerosos paraguayos con doble nacionalidad mantenían residencia oficial en el país, a pesar de vivir al otro lado de la frontera, para cobrar planes sociales y votar.

La iniciativa del gobierno se lanza, también, cuando la popularidad de la presidente ha sufrido en agosto una caída importante. Cuando solo han pasado 10 meses después de las elecciones, en las que sacó un 54,11 % de los votos; y después de alcanzar en diciembre pasado un pico en su popularidad, al llegar al 60 %, ahora solo un 35,4 % de los consultados aprobarían su gestión, frente a un 58,4 que estarían en contra. La consulta fue realizada por la consultora Management & Fit, considerada entre las más serias del país.

Pero estas cifras no suponen que la oposición pueda pensar en un recambio. Totalmente dividida y atomizada, recibe una desaprobación similar a la de la presidente. No hay, de momento, ninguna posibilidad de una candidatura única que enfrente a Cristina Fernández, en la eventualidad de que se reforme la Constitución y decida presentarse. Según Mariel Fornoni, directora de la consultora, estos datos indican claramente que hay una insatisfacción con los dirigentes políticos, en forma general. “La oposición no está haciendo su papel y, por tanto, perdió prestigio entre los argentinos”, señaló.

En cuanto a las causas de la brusca caída de la presidente, para Fornoni hay que buscarlas en los casos de corrupción que salpican al gobierno y a la desaceleración de la economía. “En momentos de enfriamiento económico, los casos de corrupción irritan más al pueblo”, señaló.

Y las perspectivas de la economía, efectivamente, son claramente preocupantes, después de años de crecimiento sostenido y a tasas elevadas. Y la gente empieza a pensar que la causa de la crisis no está en el exterior como intenta vender el gobierno. El 44,5 % de los consultados en la encuesta de Management & Fit culpan en primer lugar al gobierno del enfriamiento de la economía.

Pero el principal motivo de preocupación es la inseguridad, tema que está ausente del discurso gubernamental. En ninguno de los numerosos discursos de la presidente se hace referencia al tema y algunos de sus portavoces han llegado a decir que se trata solo de una sensación. Según el Latinobarómetro, 41 de cada 100.000 habitantes argentinos ha sido víctima, personalmente o alguno de sus parientes, de algún hecho delictivo. La cifra es superior a la media latinoamericana, que está en 31.

En cualquier caso, la iniciativa del voto juvenil vuelve a demostrar que el kirchnerismo tiene la iniciativa política y marca la agenda, incluso redoblando la apuesta cuando se presenta alguna adversidad. 

Argentina impulsa el voto a partir de los 16 años
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