sábado 31/10/20

Alternativas a las crisis de las grandes ciudades

madrid

Ante las crisis de las grandes ciudades por causas diversas, y siendo conscientes de las mismas, las autoridades municipales y los gobiernos, los partidos políticos, las organizaciones ciudadanas, los profesionales del urbanismo y diversos colectivos han ido proponiendo soluciones a distintos problemas y se han ido llevando a cabo diversas medidas que han cambiado las ciudades. Pero al igual que los planes de los ensanches, las medidas de salubridad municipal y de policía del siglo XIX,  grandes ciudades sometidas a un crecimiento caótico y sin límites, hipertrofiadas, convertidas en grandes megalópolis, imposibles de gestionar, han seguido enfrentándose al problema esencial. O bien se mantiene la gran ciudad como una forma determinada de ocupación del suelo y de organización social o se sustituye por una entidad totalmente distinta. Pero esto no es tan fácil. Los cambios radicales siempre van aparejados a conflictos agudos y sufrimientos humanos. Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. A la vez, casi siempre, en lo nuevo hay partes de lo viejo. Y en lo viejo ya existen, en germen, potenciales desarrollos de lo que va a surgir.

Se trata de escudriñar y descubrir los cromosomas en proceso de mutación que van a diseñar la nueva forma de ocupación del suelo y de organización del espacio en el que vamos a vivir los próximos años. Y ello conlleva, como en el caso de los burgos, nuevos poderes, nuevas instituciones, nuevas formas de vida, nuevas formas de actividad económica, nuevas culturas, nuevas relaciones sociales, nuevos hábitats, nuevas formas de consumo, nuevas formas de relación con la naturaleza y con las otras especies animales.

La pandemia actual, con sus características particulares, ha obligado a los gobiernos a tomar medidas radicales como no se habían tomado en los últimos decenios

La nueva organización del espacio poblacional debe de construirse superando los riesgos no resueltos y preparada para afrontar los previsibles nuevos riesgos de futuro.

Como en el caso de las mutaciones genéticas los impactos del entorno juegan el papel de catalizador. En este caso la irrupción del Covid 19 puede actuar de acelerante de procesos iniciados, pero todavía lentos, que se prolongarían en el tiempo sin la presencia de un impacto externo de características adecuadas por su extensión. La población potencialmente afectada en la gran ciudad ha sido la totalidad. Y la letalidad ha dependido de variables diversas. Los focos de contagio han dependido en gran parte del contacto, y la densidad de población ha jugado un papel importante.  

Ahora debemos de bajar de “la nube” y empezar por aspectos concretos. En los paradigmas científicos sucede algo similar. Durante largas etapas hay fenómenos que no resultan explicados por las teorías clásicas. De pronto una nueva teoría sorprendente explica, no sólo un fenómeno sin explicación anterior sino que resuelve todos los que estaban pendientes con una explicación nueva.

La pandemia actual, con sus características particulares, ha obligado a los gobiernos a tomar medidas radicales como no se habían tomado en los últimos decenios. Aunque en alguna época  el aislamiento de ciudades, por motivo de enfermedades contagiosas, y los Lazaretos pueden analizarse como antecedentes a pequeña escala de estas medidas, las características actuales de un mundo globalizado se nos presentan con una extensión sin precedentes. Con las consecuencias correspondientes.

Las medidas han supuesto:

-La paralización total de todas las actividades a excepción de las lógicamente imprescindibles para combatir la pandemia.

-Confinamiento de todos los ciudadanos que no formaran parte de esas actividades imprescindibles.

-Intervención de todos los recursos públicos y privados necesarios para hacer frente a las consecuencias.

-Activación de todos los recursos sanitarios, de tratamiento e investigación, para afrontar la enfermedad, tratarla, aislarla, prevenirla y eliminarla

-Control de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad para ejecutar el cumplimiento de todas las medidas y puesta de las mismas al servicio de las instituciones que lo precisen.

Por otra parte, todas las instituciones del Estado y todas las Administraciones Públicas en sus distintos niveles y coordinadas por el gobierno, se han encargado, dentro de sus competencias, de llevar a ejecución las medidas.

Estas medidas y algunas otras de desarrollo para su aplicación durante el período de la pandemia, han supuesto cambios profundos en todos los ámbitos de la vida.

Una vez resuelta la pandemia y eliminados sus efectos graves, ¿Qué medidas deberán mantenerse y durante cuánto tiempo? ¿Qué cambios en el funcionamiento de las actividades y de la actuación de las personas pueden mantenerse a la vista de sus resultados durante este período? ¿Qué cambios, que se han observado como positivos durante el período de restricciones, pueden mantenerse y expandirse? Y más en concreto: ¿De qué forma puede cambiar el trabajo, su organización, los medios de producción, en las distintas actividades y las relaciones input-output entre ellas? Actividades del sector primario, industriales, construcción, servicios, estos últimos abarcando gran diversidad y a la mayor parte de la población laboral de las grandes ciudades, han estado sometidas a un gran impacto. La recuperación nos va a exigir un periodo de grandes esfuerzos y sacrificios. Pero, con ser importante, no va ser este el tema que vamos a abordar.

La recuperación se puede producir de dos formas: volviendo a la situación previa o aprovechando la oportunidad para deshacerse de lo que ya antes considerábamos perjudicial para la mayoría u obsoleto, e iniciar caminos diferentes que han empezado a dar resultados más racionales. Y sobre todo, cambios en beneficio de la mayoría de los ciudadanos, relegados en la ciudad actual y que soportan la mayor parte de sus perjuicios y pocas de sus ventajas. Los que construyen y mantienen la gran ciudad gozan poco de sus privilegios.

La movilidad y el trabajo en la gran ciudad

contaminacion

El confinamiento ha tenido como consecuencia la ausencia física en los puestos de trabajo de las empresas de cientos de miles de trabajadores. Los sistemas de teletrabajo que ya funcionaban para una parte reducida de  trabajadores se han extendido rápidamente y se han multiplicado por siete los trabajadores que han realizado su trabajo habitual y diario por este sistema. Tendremos que analizar los resultados y las consecuencias para el empresario, para el trabajador y para la sociedad.

Pero este sistema de trabajo, utilizado masivamente ha tenido consecuencias positivas para una ciudad más sostenible. Reducción drástica y masiva de desplazamientos con reducción de gastos de energía de los medios públicos y privados, reducción importante de la contaminación (1), reducción de los tiempos dedicados a traslados domicilio-trabajo-domicilio. A niveles macro, reducción en la factura del petróleo del que somos dependientes, reducción del uso del parque automovilístico, y de gastos en medios de locomoción, ampliación del espacio peatonal urbano y de los espacios naturales. La posible reinversión de estos ahorros públicos y privados en actuaciones institucionales públicas y consumos privados más racionales. Eso puede cambiar los comportamientos y  las conductas de utilidad pública y privada de forma radical.

Esta nueva forma de trabajo supone cambios en la organización de la vida laboral y familiar, así como en la organización empresarial. Las nuevas condiciones exigen un estudio detallado por parte de los sindicatos para regular a través de los convenios colectivos las condiciones laborales de ese sector de trabajadores. Desde el punto de vista de la normativa laboral es fundamental la regulación, por una parte a través de un marco general de cumplimiento obligatorio, negociado con las partes por el Ministerio de Trabajo, articulado hacia abajo con la negociación colectiva en el marco sectorial y empresarial.

En esa normativización deben de incluirse temas como:

Jornada. Computo anual, mensual, semanal, diario, organización y distribución, descansos, vacaciones, permisos, horas extra. Cuestiones de flexibilidad horaria. Espacio laboral y personal. Costes derivados de la actividad a cargo de la Empresa que costea el trabajador. Formación. Medios de trabajo. Trabajo presencial. Representación sindical. Condiciones de salud. Control de la  Autoridad Laboral. Clasificación Profesional. Régimen salarial. Coordinación y relación con el resto de compañeros. Seguridad y Protección de la intimidad de la vida personal y familiar.

La movilidad y el transporte en la gran ciudad

La multiplicación del número de trabajadores que realicen su actividad a través de teletrabajo va a tener repercusiones muy significativas en actividades económicas y de servicios, relevantes para la gran ciudad. Las actividades de transporte y movilidad en la ciudad van a sufrir un gran impacto al reducirse la necesidad de trabajo presencial y la movilidad diaria que esto supone. Diariamente las actividades laborales implican cientos de miles de desplazamientos entre ciudades satélite y Madrid. Horas punta y horas valle obligan a mantener unas infraestructuras y unos transportes con capacidad para máximos.

El gasto en energías y mantenimiento es impresionante. La reinversión de ese gasto puede redundar en mejoras en tipos de infraestructuras y prestaciones para el ciudadano y la ciudad, de las que estamos necesitados. Redirigir los presupuestos va a suponer un reto y un dilema entre beneficio público y privado que debe de decantarse hacia la mejora en las condiciones de vida de la mayoría y poner fin a los déficits históricos en ese espacio.

El cambio drástico en el trabajo y la movilidad va a necesitar de inversiones en actividades en crecimiento y en nuevos consumos

Para los datos macroeconómicos la reducción en el consumo de carburantes, de los que dependemos del exterior, va a tener una repercusión muy positiva en los resultados de nuestra balanza comercial. La reinversión de este ahorro en energías renovables y sostenibles puede ser un factor multiplicatívo en el cambio de modelo productivo y en el empleo.

El cambio drástico en el trabajo y la movilidad va a necesitar sin embargo de inversiones en actividades en crecimiento y en nuevos consumos. La extensa dotación de instrumentos informáticos adaptados al teletrabajo, el aumento en las infraestructuras de comunicaciones y sus mejoras en capacidad y velocidad. Las recientes tecnologías del 5G están ahí. El aprovechamiento eficiente de esas tecnologías está basado en la formación eficaz de los trabajadores y usuarios y en la dotación de los medios tecnológicos más adecuados.

Cambios en los lugares de residencia

El trabajo a distancia hace innecesario la localización del espacio de trabajo y la residencia en el centro de la ciudad o próximos. Los costes en compras y alquileres de locales pueden dejar de ser un problema grave para muchos empresarios y miles de trabajadores. Costes de suelo y edificación, así como de lo ya construido, pueden caer, y recuperarse zonas exteriores despobladas y devaluadas.

El abandono relativo del centro de la ciudad y la reducción de su valor puede facilitar su reconversión con una reducción de la densidad poblacional y una distribución más equilibrada con otras zonas de sus ofertas comerciales, culturales, de ocio, empresariales e institucionales. La regulación y el control de esos posibles cambios espaciales y residenciales, debe de someterse a planes urbanísticos racionales evitando actuaciones y movimientos especulativos. El sector de la construcción tiene posibilidades de desarrollar actividades en los nuevos planes. Sobre todo las empresas medianas y pequeñas. Para los cambios propuestos no hacen falta grandes proyectos de elevados costes, que han facilitado la corrupción de administraciones, partidos políticos y grandes empresas. Los cambios poblacionales traen consigo la revitalización de actividades económicas desaparecidas y el surgimiento de nuevas.

Cambios en la logística de bienes de consumo
Nuevas relaciones comerciales entre productor-distribuidor-consumidor

La compra-venta a domicilio, a través de distintos métodos, se ha incrementado sustancialmente por razones evidentes. También el comercio de cercanía. Pero también se ha incrementado la venta directa del productor o vendedor al consumidor.

Esto último abre un posible distanciamiento respecto  a las grandes cadenas de distribución de bienes de consumo. Los conflictos que se venían agudizando últimamente entre productores del campo y grandes cadenas de distribución podrían adquirir nuevos perfiles. La mejora y el acondicionamiento del comercio de cercanía y la venta directa, junto con la expansión del teletrabajo podrían dar un giro radical a la situación. De ese giro se beneficiaría la situación del campo,  sus trabajadores y habitantes. Devolver el protagonismo a todos ellos, manteniendo las garantías de calidad para el consumidor, es posible con cambios en las capacidades de la economía social, cooperativas, etc. asumiendo tareas de conservación, almacenamiento y distribución y con una gestión eficiente. La revalorización de la agricultura y la ganadería, de la riqueza que nuestro país tiene en fauna y flora, exigen una planificación estratégica y política, tanto en este tema como en la utilización de su riqueza marítima, en un país con más de diez mil kilómetros de costa, de mares muy diversos.

Una nueva distribución poblacional
Reocupación rural

España mantiene una densidad de población baja, comparada con países de nuestro entorno. La concentración de la población en Madrid y en la franja costera periférica hace que esa densidad disminuya de forma alarmante en ese espacio entre centro y periferia. Los potentes centros de atracción de la población y la falta de políticas de reinversión en esa despoblación determinan que ese proceso lleve teniendo lugar desde hace años sin perspectivas de cambio.

La organización social de la población rural es imprescindible para cambiar las cosas, para recuperar y poner en valor las actividades y la vida de los pueblos, de su patrimonio cultural e histórico. Con la industrialización la burguesía necesitaba mano de obra en un primer momento no especializada. La construcción fue el destino de la mayoría de jornaleros que huían del campo. La mayoría de las tierras de Andalucía y Extremadura pertenecientes a la nobleza terrateniente eran explotadas en régimen de latifundio, poco productivo. La miseria llevó a la emigración hacia países europeos y en el interior,  hacia Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, a millones de españoles, en varias oleadas, en busca de una vida más digna. La distribución de la tierra y la inversión hubiese evitado la huida y hubiera revalorizado el sector agropecuario y la vida rural, evitando la actual despoblación y sus desastrosas consecuencias. El futuro pasa por una organización política que proponga alternativas reales y capaces de conseguir un apoyo sólido de la población rural. 


Ecologistas en Acción. Informe sobre Efectos de la crisis de la Covid-19 en la calidad del aire urbano en España. Abril2020https.//www.ecologistasenaccion.org/140177

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