jueves. 04.06.2026
TRIBUNA GEOPOLÍTICA

Trump o el retorno a políticas como la del 'Gran Garrote'

La actual Administración Trump se cree en el derecho de imponer su ley y sus deseos al conjunto del planeta.

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El nuevo mandato de Trump parece significar el retorno a las políticas imperialistas de EE.UU. de comienzos del XX. Nos referimos a la política de Theodore Roosevelt del “Big Stick” (El Gran Garrote). 

El famoso “gran garrote” de Roosevelt terminó por determinar la doctrina internacional que aplicó como presidente. Realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos. Es decir, una política basada en la potenciación de una visión americana sobre el conjunto de las Américas, y ahora sobre el papel de EE.UU en el mundo.

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Si las anteriores políticas, aplicadas durante casi todo el siglo XX en América Latina se basaban en las intervenciones militares, directas o clandestinas dirigidas a beneficiar las posiciones económicas y políticas afines al Gran Hermano americano, en la actualidad sin esconder el recurso militar se utilizan otros recursos como los arancelarios para proteger e imponer los intereses de los Estados Unidos.

La nueva doctrina Monroe de Trump va dirigida a “la mayor parte del mundo dependiente de Estados Unidos”, y su política del “Big Stick”, es su potencial militar, su colonización y sometimiento económico

La actual Administración Trump se cree en el derecho de imponer su ley y sus deseos al conjunto del planeta. Lo primero que ha hecho es descalificar a los organismos internaciones tales como la ONU o la OMC, y considerar que la ley internacional debe adaptarse a sus intereses o caprichos.

Desde el primer momento vimos una serie de declaraciones que nos parecieron descabelladas pero que eran significativas de sus ideas imperialistas. Sus ambiciones sobre Groenlandia o el Canadá, su reivindicación sobre la soberanía del canal de Panamá, o el resort turístico en Gaza” nos parecieron delirios de grandeza. Pero Trump va en serio. Utiliza su poderío militar cuando le parece oportuno, véase las amenazas a Venezuela o su participación junto a Israel en los ataques a Irán. Sin embargo, esta actitud chulesca se la guarda cuando comporta posibles conflictos serios como ocurriría frente a Rusia o China.

Sin embargo, Trump ha implantado un vasallaje militar sobre los países europeos, como se vio en la cumbre de la OTAN, donde obligó a aceptar un gasto militar a todos los países miembros del 5% (con la honrosa excepción de España que se limitó a aceptar un 2%). Cabe decir que el objetivo de este gasto militar no es fortalecer la Alianza Atlántica en su conjunto sino ratificar la subordinación al “amigo americano” donde se deberán, en su industria armamentística, invertir la mayor parte de dichos gastos reforzando a la vez la dependencia militar de los USA.

Frente a ese imperio americano sólo hay otro bloque en formación, pero que puede llegar a ser potente y una alternativa para los llamados “países del Sur”, el bloque de los BRICS

Asimismo, la política de aranceles rompe con todo el sistema de comercio existente hasta la actualidad. Trump establece los diversos porcentajes según su capricho y teniendo en cuenta el nivel de vasallaje de cada país y en último término su capricho personal.

Y es evidente que se utilizan criterios para reforzar su dominio económico y la condición de vasallaje del resto de los países. Incluso hemos podido ver como en ocasiones se ha pretendido intervenir en la política interna de un país como ha sido el caso de Brasil, a quien se han impuesto un 50% de aranceles en buena parte por el juicio por intento de “golpe de estado” a Bolsonaro (réplica del que intentó el propio Trump al perder sus anteriores elecciones). Por el contrario, su relación es muy cercana con gobiernos iliberales o autoritarios como los de Milei en Argentina o Bukele en El Salvador.

La verdad es que su actuación le ha dado resultados positivos para sus intereses, un ejemplo ha sido el acto de sumisión de la UE y su vergonzosa sumisión al “diktat” americano, ahora falta ver su repercusión en la economía de EEUU. Se aceptan unos aranceles a la UE que no son recíprocos y además se comprometen, no se sabe cómo, a efectuar inversiones de más de 600.000 millones en EEUU Realmente entre el acuerdo de la OTAN y esta rendición económica la UE se configura como una colonia de gobierno americano.

Pero no todo son parabienes, los aranceles han causado gran resquemor en aliados asiáticos como Japón y Corea del Sur. Y se han alejado de la buena relación con Estados Unidos en el subcontinente indio. La India ha respondido afirmando sus lazos con China y los BRICS como respuesta a Trump. ¿Porqué no ha intentado algo similar la UE, es un misterio, pese a que Sánchez dio una pista posible con su visita a China y a Xi Jin Ping?

Toda la fanfarronería de Trump parece desaparecer cuando se ha de enfrentar a contrapartes fuertes y que le tratan de tú a a tú, como son los casos de Rusia y China. Es interesante ver como Trump amenazó con aranceles del 120%, a China que respondió con una respuesta similar. Asimismo, puso en venta 50.000 millones de dólares de bonos del Tesoro americano (China es el segundo mayor tenedor de deuda con 761.000 millones de dólares). Todo ello acabó estableciendo aranceles recíprocos del 34%, con un rotundo fracaso de las amenazas de Trump.

Todas sus bravatas sobre el fin de la guerra de Ucrania, que iba a resolver en dos días, han quedado en eso. Es incapaz de frenar el genocidio de Israel, seguramente porque no lo desea y el objetivo sea el de liquidar toda posibilidad de existencia de un Estado Palestino con la creación de un “Gran Israel” gendarme americano en la zona, con la comprensión y el vasallaje de las monarquías petroleras de la península arábica, a las que protegerá de fenómenos como el iraní o el de los huties del Yemen.

La nueva doctrina Monroe de Trump va dirigida a “la mayor parte del mundo dependiente de Estados Unidos”, y su política del “Big Stick” (gran garrote), es su potencial militar, su colonización y sometimiento económico.

Y frente a ese imperio americano sólo hay otro bloque en formación, pero que puede llegar a ser potente y una alternativa para los llamados “países del Sur”, el bloque de los BRICS, con China como gran potencia comercial y económica capaz de superar económica y tecnológicamente a los Estados Unidos, y con el respaldo nuclear de Rusia y otros. 

¿Y la UE?, lamentablemente los países de la Unión Europea están en un grave declive. Cada vez menos unidos y con el cada vez mayor avance y presencia en la mayoría de ellos de fuerzas ultranacionalistas que pueden llevar a la decadencia e incluso la implosión de la UE. En la actualidad, está en un momento económico difícil, nadie hablaría hoy de “gigante económico”, y sigue siendo un pigmeo político y militar y cada vez más poco cohesionado.

Se necesita un revulsivo que nadie parece avistar de un resurgimiento político e ideológico importante a favor de una renovación hacia una Europa federal política, económica e incluso militar, o cada vez el pesimismo será mayor y resurgirán los demonios nacionales que nos llevarían a una situación aún más penosa de vasallaje respecto del “Imperio Americano”. 

Trump o el retorno a políticas como la del 'Gran Garrote'