miércoles. 19.06.2024

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@Montagut5 | En este invierno fraguó la idea de que, como historiador, siempre fiel a mi defensa del compromiso social que deben los que nos dedicamos a esta tarea fascinante, podía aportar una visión sintética sobre el proceso de creación de la Unión Europea en un año electoral y en una época de acusado antieuropeísmo por parte de fuerzas populistas y de extrema derecha. Y quería hacerlo porque pertenezco a una de esas generaciones que desde que han tenido uso de razón han entendido la importancia de la incorporación de España a Europa como un factor fundamental de modernización y de superación de la larga y dura noche del franquismo y del hipernacionalismo vacuo del mismo, lamentablemente, remozado en la actualidad. 

La creación de la CEE, luego transformada en la Unión Europea constituye uno de los procesos históricos más sobresalientes de la Historia contemporánea

Fruto de ese pensamiento es el libro que he sacado en Editatum, en formato manual o guía, titulado, “La construcción de la Unión Europea. Un largo y complejo proceso”. Porque, fue, como dice el subtítulo, un proceso largo y complejo, con antecedentes en el pasado, hasta bien lejano, con firmes voluntades para construirlo y llevarlo a la práctica, pero también con retrocesos, frenazos y desilusiones. Las cosas importantes en la vida y en la historia son así, nada fáciles, y quizás eso termine siendo positivo.

La creación de la CEE, luego transformada en la Unión Europea constituye uno de los procesos históricos más sobresalientes de la Historia contemporánea porque ha supuesto la superación de muchos problemas y antagonismos del pasado en un continente siempre enfrentando a sí mismo, núcleo, además, de conflagraciones que superaron su marco geográfico para convertirse en conflictos mundiales. Es importante destacar este aspecto porque entre los europeos del presente puede cundir la idea de que la Unión Europea es consustancial al espíritu europeo, pero no es así, ya que su construcción y desarrollo ha tenido que ser un ejercicio de voluntad, de trabajo y de compromiso para no volver a las antiguas rivalidades que terminaban en sangre y desolación, llegando al convencimiento de que era mucho mejor caminar juntos, cooperando, intercambiando bienes, servicios, saberes, formas de vida, en fin, viviendo sin que las fronteras nacionales fueran un obstáculo para desarrollarse en todos los aspectos. Pero, además, en un tiempo de crecimiento del euroescepticismo bucear en la Historia puede convertirse en un antídoto contra ideas que se sustentan en medias verdades o en interpretaciones muy sesgadas y populistas sobre un supuesto poder incontrolable proveniente de Bruselas y sus instituciones.

En un tiempo de crecimiento del euroescepticismo bucear en la Historia puede convertirse en un antídoto contra ideas que se sustentan en medias verdades o en interpretaciones muy sesgadas y populistas

Por fin, para nuestro país la integración europea ha sido una de las aspiraciones más intensas de quienes siempre vieron durante el pasado siglo en Europa un factor clave para el desarrollo general de España porque este país habría sido siempre, a pesar de los pesares, intensamente europeo. Por eso el libro termina con un capítulo sobre la Historia de la integración española.

El proyecto de la Unión Europea: un análisis histórico