viernes. 14.06.2024
elecciones parlamento europeo

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El domingo 9 de Junio se celebran en la UE unas elecciones absolutamente transcendentales.

A ellas llega el gobierno de coalición progresista debilitado por el acoso y la presión de las derechas extremas, que han traspasado todas las líneas rojas habidas y por haber.

Desde su configuración han ido sorteando a duras penas peligrosos escollos, primero las elecciones en Euskadi que afortunadamente van a traer a un nuevo estable gobierno de coalición entre PNV y PSE.

Después, las catalanas, que se salvaron con una victoria incuestionable del PSC de Salvador Illa, que sumado a la debacle del sector independentista, augura un futuro menos complicado de lo previsto.

Por el camino un PP echado al monte, que aún no ha interiorizado que a pesar de ganar las elecciones no ha sido capaz de conformar gobierno, porque solo se puede entender con VOX, se dedica a poner constantes palos en las ruedas alejándose de lo que debiera ser una posición de estado.

Constantes llamamientos a salir a la calle contra el gobierno sin entender que cada vez menos gente sigue sus mandatos. La manifestación del pasado domingo batió todos los récords de poca asistencia, lo que debiera hacer recapacitar a sus dirigentes sobre lo erróneo de dicha táctica.

Feijóo que entró en la dirección del PP con la fama de moderación adquirida en sus gobiernos en Galicia, se está viniendo abajo debido a la presión asfisiante que le ejerce la lideresa madileña Isabel Díaz Ayuso, asesorada por un siniestro Miguel Ángel Rodriguez partidario de las tesis trumpistas de Steve Bannon.

En las últimas semanas se siguen produciendo choques de trenes como el habido con el excéntrico Javier Milei, máximo dirigente de Argentina, que con su posición lenguaraz y provocativa ha creado un grave conflicto diplomático.

No se puede venir a una convención de fuerzas de extrema derecha en Madrid convocada por el VOX del ultra Abascal, a insultar y provocar a nuestro Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, A él y lo que resulta aún más grave a su esposa.

Lejos de rectificar y pedir excusas ha seguido ya desde Argentina con la misma posición agresiva e insultante, quizás para evitar que se hable de la terrible situación en la que está sumiendo a su país con un 80 % de su población en el ámbito de la pobreza.

El PP en lugar de adoptar una posición de apoyo a nuestro gobierno se ha puesto del lado del agresor con tal de intentar debilitar a nuestro presidente. Se ve que ha perdido totalmente el rumbo.

Pero no solo ha quedada clara su posición en este incidente, también ante el conflicto abierto con el gobierno israelí de Netanyahu a cuenta del reconocimiento del estado palestino, el PP se ha situado en la orilla contraria.

Ese lugar no es lógico, especialmente cuando casi toda la comunidad internacional se sitúa en la sensata posición del gobierno. Recordar que unos días antes se votó dar voz a los palestinos en la Asamblea General de la ONU con 143 votos a favor y 9 en contra.

El reconocimiento de los dos estados, Israel y Palestina, abre la única posibilidad de paz en la zona. Junto a ello también la condena de la actitud genocida de Natenyahu y su gobierno en Gaza.

Las últimas masacres perpetradas cada jornada dejan al PP y VOX con sus vergüenzas al aire. Especialmente cuando las últimas encuestas indican que la inmensa mayaría (el 78 %) de la ciudadanía de nuestro país se alinea claramente con las decisiones del gobierno.

¿Tendrá esta posición errática del PP consecuencias el 9-J? Veremos.

En esas elecciones aunque la gente se manifieste alejada de ellas nos jugamos mucho, más de lo habitual.

El avance de los partidos de extrema derecha parece evidente y ese peligro puede ser aún mayor ante la posición tibia y ambigua de la derecha clásica del PP europeo.

Las últimas declaraciones de Ursula von der Leyen insistiendo en que no sería extraño apoyarse para su reelección en partidos como el de Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, han encendido todas las alarmas.

La nueva tesis que esgrime la derecha clásica europea es que existen dos extremas derechas, una radical que representa Alternativa por Alemania y otra moderada de Meloni en Italia, Le Pen en Francia e incluso Orban en Hungría.

Las declaraciones de Maximilian Krah de AfD planteando que no todos los miembros de las SS fueron criminales, han permitido el lavado de cara del resto de extremas derechas.

Inmediatamente Feijóo y su PP han abrazado con entusiasmo esa tesis, curiosamente mientras contradictoriamente criticaba a su socio del alma VOX con el compite a sangre y fuego ese 9-J.

Se equivocan Von der Leyen, Feijóo y las derechas moderadas europeas. No se puede, no se debe dejar el rebaño al cuidado de los lobos, aunque estos se disfracen con piel de cordero.

Dejar Europa en manos de Meloni, Abascal, Le Pen, Orban o Krah es llevarla a su destrucción

Dejar Europa en manos de Meloni, Abascal, Le Pen, Orban o Krah es llevarla a su destrucción. Dejar sus valores clásicos en sus manos la conducen a posiciones xenofobas, racistas, extremistas.

Este próximo 9 de Junio los demócratas europeos nos jugamos mucho, quizás todo. Por eso sería imperdonable que ese peligro se plasmara por nuestra ausencia de las urnas.

Nuestra obligación es depositar ese día nuestro voto a cualquier partido que defienda una Europa que plasme los valores clásicos de tolerancia, diálogo, respeto al diferente, una Europa democrática.

Cuidado, kontuz ese 9-J.

Unas elecciones europeas transcendentales