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viernes. 27.01.2023

Primera fase: del 24 de febrero a principios de abril de 2022

El 24 de febrero de 2022, Rusia invade ucrania por cuatro frentes:

Frente norte: Intento de tomar Kiev (batalla de Kiev), la capital, en una especie de guerra relámpago, que permitiera una rápida y decisiva victoria que diera fin a la que denomina “operación militar especial”, cercando Kiev con una pinza con fuerzas procedentes de Bielorrusia (eje de ataque: sur-sudeste) y desde la propia Rusia (eje de ataque: sur-sudoeste). Parte de este segundo eje, desviaría fuerzas hacia el este para ir controlando la frontera norte de Ucrania con Rusia y. así, complementar desde el oeste el esfuerzo procedente del este (Lugansk, frente este). 

Primera fase: del 24 de febrero a principios de abril de 2022
Primera fase: del 24 de febrero a principios de abril de 2022

Frente este: Avance hacia el oeste desde los territorios en manos rusas (Lugansk) con el doble objetivo de controlar la frontera norte de Ucrania con Rusia desde el este, mientras las fuerzas desviadas del frente norte lo hacen desde el oeste; y profundizar hacia el centro de Ucrania.

Frente sur: desde Crimea, con el doble objetivo de ocupar la ribera del mar Negro al oeste de Crimea (Crimea-Jerson-Odesa-frontera rumano/transnistia) y al este de Crimea (Crimea-Melitopol-Mariupol-Donetsk), enlazando de este modo con el esfuerzo del frente este.  

Cuarto frente: Bombardeos sistemáticos aéreos y artilleros en toda Ucrania de centros administrativos y de mando (políticos y militares), infraestructuras, bases aéreas, comunicaciones (físicas, viales y electrónicas), concentraciones militares, depósitos, reservas, etc., con el objetivo de neutralizar las capacidades ucranianas de dirección y combate, de movimientos y de abastecimientos. En definitiva, de paralizar la capacidad de reacción militar ucraniana y de doblegar la voluntad de resistencia de autoridades y población (operación relámpago). 

Rusia no alcanzó ni el principal objetivo, la toma de Kiev, ni paralizar la capacidad de reacción militar ucraniana

Segunda fase: abril-noviembre de 2022

Rusia constata que de los cuatro objetivos iniciales (guerra relámpago “operación militar especial”) solo se ha conseguido plenamente el segundo (frente este): control del área norte que hace frontera con la propia Rusia: Sumy-Jarkov-Lugansk; y solo parcialmente el tercero (frente sur): se controla la ribera del mar Negro al este de Crimea (entre Crimea y Donetsk), pero no al oeste (entre Crimea y frontera rumano/transnistria), no habiendo sido posible el importante objetivo de tomar Odesa. Pero, en absoluto se han alcanzado ni el principal objetivo, la toma de Kiev (frente norte), ni el cuarto, paralizar la capacidad de reacción militar ucraniana y doblegar la voluntad de resistencia de autoridades y población ucranianas.

La “operación militar especial” (guerra relámpago) ha fracasado. No queda más remedio que pasar a las operaciones clásicas de avance/retroceso por frentes continuados. En consecuencia, se retira del área norte (Kiev), busca mantener lo ocupado en el frente este (frontera norte ruso-ucrania) y seguir avanzando hacia el interior de Ucrania (desde el sur y desde el este), insistiendo especialmente en ocupar Odesa y alcanzar la frontera rumano/transnistria en el sur. 

Ucrania da la sorpresa. Pero solo a los que desconocíamos la ayuda militar anglo-estadounidense proporcionada a Ucrania desde bastante antes de la invasión

Mientras, Ucrania da la sorpresa. Pero solo a los que desconocíamos los entresijos de la ayuda militar anglo-estadounidense proporcionada a Ucrania desde bastante antes de la invasión. Probablemente desde que Rusia ocupó Crimea en 2014. Ayuda en material y entrenamiento. Y ayuda en inteligencia (información). De modo que Ucrania pudo tener con anterioridad a la invasión, y no digamos tras ella, un muy aceptable y fidedigno conocimiento de los objetivos rusos y de la forma de llevarlos a cabo, de sus intenciones y sus preparativos, siendo en consecuencia, capaz de contrarrestarlos en gran medida, impidiendo fundamentalmente la caída de Kiev, con la consiguiente elevación de la moral (voluntad de resistencia de autoridades y población) ucraniana.

Alcanzado este punto y estando preparadas para ello (incluidos los correspondientes y actualizados planes de movilización), las fuerzas armadas ucranianas iniciaron su contraofensiva por el norte (con eje de progresión noroeste-sudeste) y por el sur (con ejes de progresión noroeste-sudeste y oeste-este).

Contraofensivas sucesivamente exitosas como para haber conseguido llevar el frente norte a la línea (aproximada) Svatove-Kremina-Spine-Bajmut, a tan solo 170km de la frontera rusa; y, en el sur, al Dniéper (Jerson).

Segunda fase: abril-noviembre de 2022
Segunda fase: abril-noviembre de 2022

Tercera fase: noviembre 2022 - ….

Incapaz de contrarrestar las contraofensivas ucranianas, el mando ruso decide establecerse en defensiva en las líneas alcanzadas por éstas, en tanto se reorganiza, ultima y perfecciona su movilización y elabora y gestiona sus posibles planes futuros de campaña y de posibles conversaciones/negociaciones. Abandonando la peligrosa posición de Jerson, situada en un recodo del Dniéper, a la que habría que mantener y abastecer desde la otra orilla mediante puentes, de fácil destrucción, y medios fluviales, de escasa capacidad y gran vulnerabilidad.

¿Cuánto durará este aparente interregno? ¿Habrá ofensiva de invierno por alguno de los bandos?

Y, aliándose con el invierno que se avecina, inicia una “ola de destrucción” de infraestructuras, cuyo principal objetivo es desestabilizar, en todo lo posible, la capacidad de vida de los ucranianos y las posibilidades de reconstrucción y reorganización, con la finalidad estratégica de anular la voluntad de seguir luchando de las autoridades ucranianas y, sobre todo, de la población ucraniana, induciéndolas a sentarse en una mesa de dialogo en inferioridad de condiciones. 

Agotado, sin embargo, el impulso de las contraofensivas y con el viento a favor de la ayuda militar y económica externa, cada vez más incrementada cuantitativa y cualitativamente, los mandos y autoridades ucranianas parecen haber decidido también centrarse en resistir y salir lo mejor parado posible de “la ola de destrucción” rusa para reorganizarse y elaborar y gestionar sus posibles futuros planes de campaña y de posibles conversaciones/negociaciones, si llegará a haberlas.  

¿Cuánto durará este aparente interregno? ¿Habrá ofensiva de invierno por alguno de los bandos? ¿Qué pasará con sus economías y las nuestras? 2023 nos lo irá diciendo.

Breve resumen macro de la guerra en Ucrania en 2022