martes. 05.03.2024
Foto: @EliGAlcorta
Foto: @EliGAlcorta

El 2 de octubre de 2022 se celebran elecciones generales en Brasil. En ellas se eligen al presidente y vicepresidente de la República (1ª vuelta), 1/3 de los senadores, y todos los diputados del Congreso Nacional; aparte de los gobernadores y vicegobernadores de los estados (1ª vuelta) y los diputados de las Asambleas Legislativas Estatales. Pero, el aspecto fundamental de estas elecciones es resolver a quienes corresponde ser presidente y vicepresidente de la República. A día de hoy, la candidatura con mayores posibilidades de éxito es la del movimiento de centroizquierda de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) (oscilando entre el 44 y 47 % en intención de voto), frente a la de extrema derecha de Jair Messias Bolsonaro (PL) (33 a 35 %). El resto de los candidatos, Ciro Gomes del PDT (integrado en la Internacional Socialista) con un 6 a 8% y Simone Tebet del MDB (3 a 5%), no tienen la menor posibilidad. Ello significa el naufragio de la denominada Tercera Víapropugnada por los analistas de los grandes medios de comunicación (GloboEstadãoFolha de São Paulo, etc.) y por las principales fuerzas económicas neoliberales, vinculada inicialmente al exjuez Sergio Moro (denominado pato de Maringá, por su timbre de voz y lugar de nacimiento), para quienes la polarización de las candidaturas de Lula y Bolsonaro es negativa para la estabilidad de Brasil [1], y trasladando ahora el apoyo a Simone Tebet (MDB), con la intención de contener el voto a Lula, provocar una segunda vuelta y, de quebra (de regalo), obtener una composición parlamentaria más volcada hacia la derecha neoliberal. Los grandes medios de comunicación (fundamentalmente los informativos de las principales televisiones), han ocultado o difuminado tanto las nefastas consecuencias del desgobierno Bolsonaro como las consignas anarcocapitalistas que permanente utiliza (del estilo ¡el pueblo armado jamás será esclavizado!), y sus llamamientos a que las Fuerzas Armadas jueguen un papel claramente inconstitucional en las elecciones [2], utilizando para todo ello dinero público. El carácter inconstitucional y delictivo de muchos de estos actos, incluida la corrupción del clan Bolsonaro (con la adquisición de 107 inmuebles, 51 de ellos comprados en mano, que solo fue destapada hace unos días por el canal UOL) no mereció la atención ni del Fiscal General del Estado (PGR) ni del último presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) (veremos del recientemente elegido, A. de Moraes), quienes se han venido plegando a la estrategia que desarrolla Bolsonaro consistente en el debilitamiento y desprestigio de las instituciones de la República. 

  1. Dos trayectorias posibles
  2. El modelo Bolsonaro
  3. La candidatura Lula-Alckmin
  4. El papel de la Fuerzas Armadas
  5. Evitar los goles en propia puerta

Dos trayectorias posibles

Las elecciones en Brasil suponen uno de los momentos punto crítico (bifurcación) que caracteriza a los sistemas socioeconómicos dada su naturaleza compleja no lineal, dinámica adaptativa que incorpora la dimensión cultural [3].Ocurre cuando el sistema alcanza un nivel crítico que pone en peligro su supervivencia, abriéndose fundamentalmente dos opciones con distinto grado de probabilidad electiva [4]. Opciones que expresan la correlación de fuerzas en el sistema: relaciones distribuidos de poderhegemonía ideológico-culturalintegración en el espacio geopolítico global, etc. [5] De esta manera, la bifurcación que se presenta el 2 de octubre ofrece dos trayectorias posibles: 1ª. La que produce la funcionalidad del sistema reajustando su diseño actual, en este caso, representada por el neoliberalismo radical en forma de anarcocapitalismo de Bolsonaro. 2ª. La que representa el inicio de un proceso adaptativo de transformación gradual del sistema (cambios en la estructura cualitativa), lo que en este caso significaría el desarrollo del Estado Democrático de Derecho y del Estado de Bienestar Social, en una fase que podríamos entender como de liberalismo regulado, trayectoria que aparece representada en la candidatura Lula-Alckmin. Esta vía también abriría la opción de que posteriormente se pudieran realizar transformaciones más profundas (aparición de nuevas bifurcaciones), siempre que en su horizonte estratégico se introdujeran ideas fuerza cuya implementación gradual necesitaría no solo de las alianzas políticas y los acuerdos sociales adecuados, sino también la utilización de formas de democracia participativa, deliberativa y directa que surgen de la propia actividad de los movimientos y organizaciones sociales y de las luchas reivindicativas y que son incorporadas a la propia democracia representativa [6]. Todo ello significará moverse parlamentariamente en un terreno completamente minado por el proceder histórico de los fugaces y corrompidos partidos brasileños, en la mayoría de los casos, compuestos por políticos sin el menor compromiso con ningún contenido programático homologable ideológicamente. Veámoslo con un poco más de detalle.

El error más grueso, el que puede tener mayor influencia dado que afecta tanto al electorado de izquierda como al de derecha, es el que se incurre al enfatizar diariamente la posibilidad de golpe militar

El modelo Bolsonaro

El filósofo brasileño Paulo Ghiraldelli ha descrito perfectamente el modelo sociopolítico que viene desarrollando Bolsonaro desde su nombramiento como presidente en 2018 [7]: programa económico de neoliberalismo extremo, ligado a radicales medidas privatizadoras, que implica un sistema social mucho menos reglado; y programa político basado en la distopía del anarcocapitalismo, defendida en EE.UU. por Steve Bannon, cuyas ideas fueron introducidas y divulgadas en Brasil por el recientemente fallecido ideólogo Olavo de Carvalho (1947-2022) [8]. El programa económico ultraneoliberal de Bolsonaro, en manos de Paulo Guedes, viejo alumno de la escuela de Chicago con poca formación académica y nula experiencia en la administración pública, se construyó, tal como afirma Paulo Ghiraldelli, sobre la base de cuatro reformas (todas ellas basadas en recortes y pérdida de derechos de trabajadores y ciudadanos), junto a una agresiva política de privatizaciones (siendo la de Eletrobras y el asedio a Petrobras las más reseñables) y la potenciación del sector del agronegocio y de extracción de minerales en el Amazonas y Mato Grosso, lo que implica el aumento exponencial de la deforestación (con ocupación de tierras demarcadas) y el acoso (incluido el asesinato) de indígenas (¡ni un metro cuadrado de tierra para los indígenas!, afirmó Bolsonaro) [9].

El modelo político de Bolsonaro, está basado en la distopía del anarcocapitalismo que pretende la libertad individual por encima de todo, incluso de las normas sociales, cuando es evidente que, sin normas sociales, no existe la individualidad. Su horizonte estratégico es un sistema en el que el comando social es realizado por las milicias, y el comando moral (basado casi siempre en el pánico moral) por las iglesias evangélicas, sometiendo el sistema democrático a la coacción de estos dos componentes [10]. A partir de ahí, resulta comprensible el objetivo que tuvo la campaña de Bolsonaro contra las urnas electrónicas, donde la coacción es mucho más difícil de realizar. Para ello utiliza la falacia de que son manipulables y se declara a favor del voto impreso, que posibilitaría la coerción de los milicianos, incluso dentro del propio local electoral. Pero este modelo político de libertad individual por encima de normas y leyes exige una fase previa consistente en la aplicación de un grado suficiente de desprestigio y corrosión de las instituciones del Estado, labor a la que se ha dedicado en cuerpo y alma Bolsonaro en estos cuatro años de gobierno. Estos son algunos ejemplos: 

Artur Lira, presidente de la cámara de diputados. De él depende dar curso a una petición de impeachment(procedimiento de destitución del presidente de la República). Ha recibido más de 150, siendo la respuesta el silencio [11], y ello a pesar de que una de las peticiones se basa en el demoledor informe elaborado en la CPI (Comisión de Investigación Parlamentaria), por la responsabilidad de Bolsonaro en la gestión de la Covid-19 [12] que incluye la comisión de crímenes contra la humanidad, un informe que también fue presentado ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya.

Augusto Aras, fiscal general del Estado (PGR). Es quien recibe las conclusiones de toda CPI (Comisión de Investigación Parlamentaria), pudiendo promover la responsabilidad civil y criminal de los infractores. Recibió el informe de la CPI de la Covid-19. No ha movido ni un dedo. 

Centrão. Conjunto de partidos políticos de extrema derecha relacionados con las iglesias evangélicas, el agronegocio radical, los intereses locales y todo lo que se mueva en ese entorno, con el fin de obtener ventajas y privilegios. Bolsonaro lo acabó convirtiendo en determinante para mantenerse en la Presidencia, entregándole el reparto del denominado presupuesto secreto, figura que permite enviar miles de millones de euros de recursos públicos a reductos electorales, sin el control necesario.

Este modelo político de Bolsonaro de libertad individual por encima de normas y leyes exige una fase previa consistente en la aplicación de un grado suficiente de desprestigio y corrosión de las instituciones del Estado

Ministerio de Sanidad. Pasó a actuar contra el sistema público de salud (SUS) y contra la salud e incluso la vida de los ciudadanos (basta ver las medidas adoptadas ante la Covid-19). 

Ministerio de Educación y Ciencia (MEC). Su actuación se dirige permanentemente contra la educación pública acusándola de adoctrinamiento. Siendo ministro el pastor evangelista Milton Ribeiro, y por orientación de Bolsonaro, se formó el ministerio paralelo, cuya misión consistía en que varios pastores evangelistas, una vez recibida la correspondiente mordida, negociasen con alcaldes el desvío de partidas de dinero del MEC hacia los municipios. Ribeiro pasó unos días preso y está a la espera de juicio [13].

FUNAI (Fundación Nacional del Indio). Órgano del gobierno para proteger las tierras indígenas demarcadas y evitar en ellas actividades ilegales (extracción de minerales, tala de árboles, etc.). Con la llegada de Bolsoraro casi todos sus trabajadores fueron sustituidos por milicianos y expolicías militares, para hacer lo contrario de lo que marca la ley, incluido el asesinato ejemplarizante, como el del periodista inglés Dom Phillips y del experto indigenista brasileño Bruno Pereira, quien, ante la imposibilidad de realizar allí su tarea había abandonado la FUNAI [14].

- Una de las últimas patochadas de Bolsonaro como presidente, consistió en reunir a unos 70 embajadores para comunicarles que las urnas electrónicas utilizadas en las elecciones no eran fiables, por lo que, de no implantarse una auditoría por parte de las Fuerzas Armadas, en los resultados del 2 de octubre habría fraude, añadiendo además que algunos jueces del STF (Tribunal Supremo Federal) y del TSE (Tribunal Superior Electoral) conspiran contra él. En definitiva, que dichas elecciones no serían homologables. Terminada la alocución se produjo un silencio significativo. Pero la bofetada más dolorosa que recibieron Bolsonaro y los suyos fue la del gobierno de EE.UU., al afirmar que las urnas electrónicas brasileñas no solo son seguras y no resultan accesibles a los hackers (no están conectadas a Internet) sino que deberían servir de modelo a otros países. 

La candidatura Lula-Alckmin

Aunque no se trata de analizar pormenorizadamente las virtudes y deficiencias del borrador de programa electoral de la candidatura Lula-Alckmin, firmado por el conjunto de partidos que la apoyan (PT, PSB, PCdoB, Partido Verde, PSOL, REDE, SOLIRARIDADE), es importante valorar si contiene elementos suficientes para constituir una trayectoria divergente a la de Bolsonaro, considerar las fases que dicha trayectoria debería seguir, concretar aspectos esenciales a considerar, y exponer algunas indefiniciones y ausencias fundamentales inherentes a toda estrategia de transformación. De ganar las elecciones, las tareas inmediatas a las que se tendría que enfrentar el gobierno de Lula serían las de abordar la reorganización institucional, recuperar los derechos de los trabajadores, restaurar las medidas sociales (33 millones de brasileños/as pasando hambre resultan insoportables para cualquier opción de izquierdas) [15]. La afirmación de trabajar por un proyecto que reconstruya el país en el presente y lo transforme en el futuro, es recogida en el preámbulo del borrador de programa, al igual que el instrumento a utilizar: el frente de fuerzas democráticas y progresistas. Aunque ambos elementos son correctos y adecuados a las tareas a desarrollar, y teniendo en cuenta que se trata de asegurar la fase de reconstrucción de la trayectoria, habría que hacer dos consideraciones: 1ª. Una vez comenzada la legislatura, será necesario ampliar alianzas, acuerdos y consensos, excluyendo a la casi totalidad de los partidos del denominado centrão (extrema derecha, verdaderos saqueadores históricos de las cuentas públicas y el deterioro ecológico). 2ª. Las medidas a adoptar deberán tomarse consensuadamente, como forma de garantizar la necesaria explotación del éxito que evite que se produzcan puntos débiles que faciliten los inevitables intentos de contraataque por parte del bolsonarismo, siendo esta la manera de mantenerlo arrinconado.

En los apartados 51, 52 y 53 del programa electoral se especifican algunos de los mecanismos económicos a utilizar, de cuya correcta aplicación e intensidad dependerá que se pueda alcanzar un nuevo punto de equilibrio entre gastos e ingresos que permita desarrollar los objetivos sociales propuestos, quedando el conjunto englobado en el concepto de Estado de Bienestar Social. Su defensa aparece recogida en el apartado 11 y sus concreciones (Asistencia Social, Sanidad, Educación, Cultura…) en diferentes apartados (18, 20, 23...). Tales mecanismos suponen romper el techo de gastos (una de las máximas mantenidas durante mucho tiempo por el neoliberalismo y asumido en Brasil como política de gobierno desde la presidencia de Fernando Henrique Cardoso en 1995); un nuevo régimen fiscal, y una Reforma Tributaria de carácter progresivo. El documento también plantea fortalecer y modernizar la estructura productiva por medio de la reindustrialización de nuevos sectores (apartado 61) y de aquellos asociados a la transición hacia la economía digital y verde, elevando la inversión pública y privada y reduciendo el coste de los créditos (apartado 62). En el apartado 13 se recoge la necesidad de elaborar una nueva legislación laboral que contendrá una amplia protección social a todas las formas de ocupación (la realizada en España ya ha sido tomada en consideración por el PT).

De ganar las elecciones, las tareas inmediatas a las que se tendría que enfrentar el gobierno de Lula serían las de abordar la reorganización institucional, recuperar los derechos de los trabajadores y restaurar las medidas sociales

Sin embargo, el documento también presenta indefiniciones y ausencias importantes para el desarrollo de un programa que permita transformar Brasil para el futuro. Por ejemplo, no recoge la aplicación de la Renta Básica Universal, que ya fue aprobada por ley en 2004, en el primer gobierno Lula, y que nunca fue desarrollada. Una ausencia importante, porque la Renta Básica Universal en la sociedad digital no debe ser entendida solo como una prestación asistencial estatal, generalmente condicionada a los ingresos y basada en los Derechos Humanos, sino como parte de los Nuevos Derechos de Ciudadanía derivados de la actividad de la ciudadanía conectada (redes sociales, webs, internet de las cosas, etc.) y la consiguiente creación de información (Big Data), la nueva materia prima de la Era Digital está monopolizada por las grandes corporaciones tecnológicas, y es parte fundamental en la actividad productiva capitalista [16]. Hoy, la Renta Básica Universal es un derecho contractual de la ciudadanía, al igual que el salario es un derecho contractual del trabajador. Se hace necesario resaltar que esta misma perspectiva, casi sin matices, es defendida en Brasil por Paulo Ghiraldelli: En la fase de capitalismo financiero, la plusvalía social apropiada por el capital no se produce solamente durante la jornada de trabajo, sino en cada momento del día, al estar la persona conectada a Internet o simplemente con el móvil en el bolsillo, de manera que la Inteligencia Artificial produce saberes que fluyen por la red, los cuales son apropiados por determinadas empresas y transformados en productos inmateriales (intangibles) rentables [17]. En definitiva, se trata de una conquista política cuya modulación dependerá de las relaciones de fuerza en la sociedad brasileña.

El programa recoge de forma genérica un componente fundamental: la construcción de nuevas instancias de participación popular directa para asegurar una mayor implicación social (apartados 108 y 109). El cumplimiento y la aplicación en los lugares adecuados de estas nuevas instancias será quien permita que las reformas puedan desbordar el marco del liberalismo y pasen a formar parte del gradualismo transformador. El concepto de Democracia Participativa, entendido exactamente igual a lo expresado como Democracia Ampliada por Carlos Tuya, constituye un componente fundamental en la estrategia filosófico-política que Paulo Ghiraldelli denomina izquierda reflexiva. Por ello, sería conveniente que el programa del gobierno de Lula recogiera de manera específica la democratización de la economía en la empresa, tanto en el sector público como en el sector privado. Es decir, el derecho que tiene el trabajador a participar en su gestión (p. ej., en la actual fase de Revolución Digital, el control de los algoritmos de la empresa pasa a ser fundamental). Un derecho basado en el hecho de que el trabajador también aporta capital, haciéndolo cada vez más en forma de trabajo intelectual y menos en forma de trabajo físico. La democratización de la economía podrá presentar una fase inicial en forma de cogestión, tanto en la empresa privada como en la pública, pudiendo evolucionar posteriormente en la empresa pública hacia formas de autogestión [18].

Ahora bien, un sistema social no es un sistema aislado (en cuyo caso, el incremento de entropía sería permanente). Al contrario, es un sistema abierto adaptativo, que controla su entropía evolucionando en el límite del caos [19]. Lo hace, como hemos dicho, a través de bifurcaciones, y presentando la particularidad de que en dicha evolución interviene la acción consciente del sujeto social [20]. Es decir, las relaciones que el sistema mantiene con su entorno le obligan a desenvolverse lejos del equilibrio. Todo esto significa, que el sistema social se mueve sobre dos piernas: el sistema socioeconómico interno y el sistema de relaciones político-económicas con el exterior; ambas se influyen entre sí de manera compleja, dependiendo de su ajuste la trayectoria que sigue la evolución del sistema. Llama la atención, pues, que el componente de las relaciones comerciales de Brasil, cuyo carácter estratégico acabamos de definir, aparezca en el programa de manera difuminada bajo una formulación genérica que no especifica finalidad: fortalecer Mercosul…y establecer las colaboraciones que resulten más adecuadas para el país (apartado 101). La izquierda brasileña debe comprender el papel estratégico que, por su dimensión económica, demográfica, geográfica y ecológica, le corresponde asumir a Brasil, debiendo establecer una estrategia de desarrollo del comercio bilateral y multilateral con países afines del espacio latinoamericano con el objetivo de implementar progresivamente una gran unidad comercial, que conforme una masa crítica capaz de tener un peso específico en la economía globalizada [21]. Una estrategia que le permitiría una menor dependencia de los centros económicos, aumentar su influencia en los BRICS, y potenciar su posición en la relación comercial y política con la Unión Europea. En definitiva, asentar la trayectoria en la que se pueda desarrollar internamente el Estado de Bienestar Social, para poder evolucionar hacia una sociedad capaz de disminuir permanentemente la desigualdad, erradicar la pobreza y reducir las brechas sociales.

El papel de la Fuerzas Armadas

El penúltimo aspecto a analizar es enormemente delicado, dado que es el referido tanto al papel como a la configuración general que deberían adoptar las Fuerzas Armadas y la Policía Militar, lo cual significa abordar las reformas en ambos cuerpos. A este respecto, el programa dice escuetamente, que: Las Fuerzas Armadas cumplirán estrictamente lo establecido en la Constitución (apartado 103) y que “es necesario superar el autoritarismo y las amenazas antidemocráticas” (apartado 104). y que Se realizarán reformas para ampliar la eficiencia del Sistema de Seguridad, modernizando las instituciones” (apartado 32). Pero no se aborda lo sustancial, es decir, el porqué y el cómo. Lo primero que deben entender los militares brasileños es que ni son, ni nunca fueron el 4º poder o poder moderador, dado que esta facultad pertenecía al emperador y dejó de existir cuando precisamente uno de ellos, el mariscal Deodoro da Fonseca, derrocó a Pedro II y declaró la República en 1889. Se trata de conceptos teóricos respecto a los valores constitucionales y democráticos, por lo que deben abordarse en instituciones de enseñanza, como las Academias Militares. Las funciones de las Fuerzas Armadas deben ser restructuradas, lo cual ha de hacerse en dos de sus operativos. Por un lado, las fuerzas dedicadas a la defensa del territorio nacional deberán ser dimensionadas adecuadamente y modernizadas técnicamente, lo que implicará una notable reducción del gasto de personal dedicado a estas tareas (fundamentalmente, la oficialidad que solo realiza mando de tropa). Por otro, las Fuerzas Armadas y la Policía Militar deberán de ser integradas en funciones sociales, contribuyendo así a la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos. Ello constituye el gran objetivo y reto de la defensa ecológica de la Amazonia y el Mato Grosso, el cumplimiento de los acuerdos sobre los territorios indígenas y la demarcación de sus tierras, la persecución de la destructiva extracción de minerales ilegal y la deforestación originada por el agronegocio desbocado, el control del armamento ilegal que llega a manos de garimpeiros y milicianos (a través de una ley de caza y clubs de tiro aprobada por Bolsonaro, que deberá de ser revisada drásticamente), el combate al narcotráfico y al círculo vicioso miliciano-narcotraficante en las ciudades; este objetivo será inalcanzable si previamente nos son abordadas las reformas necesarias.

Se ha dejado como último elemento, precisamente para poder resaltarlo, uno que afecta no solo a los brasileños, sino a toda la humanidad: el problema de la crisis medioambiental, dentro del cual, la selva amazónica ocupa un lugar prominente. Llama poderosamente la atención que en el borrador de programa este problema no merezca un capítulo específico y aparezca en la sección titulada Desarrollo Económico y Sostenibilidad Socioambiental y Climática (apartados 47 a 96), ocupando solamente las seis líneas del apartado 93. Su importancia en la lucha contra el cambio climático es tan evidente que aquí no es necesario utilizar grandes precisiones. Baste señalar que, al ser un vector fundamental en el equilibrio medioambiental del planeta, de continuar su destrucción se puede alcanzar un punto de no retorno provocando el colapso climático. Las estimaciones más prudentes estiman que desde 1970 han sido deforestados unos 700.000 km², principalmente por la expansión de la ganadería (75% de toda la pérdida), pero también debido al incremento de la producción de soja, la extracción de minerales, la tala ilegal, seguido de un largo etc. Por tanto, en la conservación de la Amazonia, ineludiblemente ha de ser tenida en cuenta su dimensión económica. Al tratarse de un problema global y no solo de los países afectados (Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Guayana, Surinam y Guayana francesa) su solución, dado el enorme coste económico, debe de ser también global. Por ello, tienen mucho sentido las palabras del presidente de Colombia en su discurso de investidura (8/8/22) (ampliables a toda la Amazonia): Podemos convertir a toda la población que hoy habita la Amazonía colombiana en una población cuidadora de la selva. Pero necesitamos los fondos del mundo para hacerlo. Propongo a la humanidad cambiar deuda externa... Disminuyan la deuda externa y gastaremos el excedente para salvar la vida humana...Deuda por acción concreta contra la crisis climática [22]. Ahora bien, es Brasil a quien corresponde hacer que ese grito que surge en Sudamérica alcance el nivel de dB necesario para ser oído y atendido en todo el mundo, coordinando a los países involucrados, trasladando a nivel internacional sus propuestas concretas y estableciendo en ese ámbito las alianzas necesarias.

Para terminar este apartado resulta obligatorio hacerse una pregunta, cuya respuesta aparece en un horizonte estratégicomuy ambicioso, pero nada utópico y que, por tanto, se encuentra mucho más allá de la presente legislatura: ¿no sería necesario incluir dentro del objetivo del nuevo gobierno Lula, comenzar a desarrollar un amplio programa de acceso a la vivienda (apartado 30), que contemple la eliminación definitiva de las favelas, donde malviven cerca de 20 millones de brasileños? 

Evitar los goles en propia puerta

La pregunta sobre si los medios de propaganda de una candidatura política han de coincidir en lo fundamental con el programa que se presenta puede parecer capciosa, dado que la respuesta inmediata siempre será la de que nadie mete goles en su propia puerta. Pues bien, algunos medios de comunicación del entorno del PT vienen manifestando ciertas divergencias con la estrategia de Lula que pueden resultar muy peligrosas para el electorado de centroizquierda al que se dirige la campaña. 

Las discrepancias vienen dadas porque existe un sector del PT, esperemos que en vías de desaparecer, que aún no ha entendido que la fase imperialista del capitalismo teorizada por Lenin ha evolucionado hacia la nueva fase de capitalismo financiero, dominada por el neoliberalismo geopolíticamente multipolar (EE. UU., China-Rusia, Unión Europea, Japón…) [23]. No entender esto conduce a posturas profundamente equivocadas, como justificar la invasión de Ucrania por parte de Rusia, alejándose de la posición realmente pacifista de defender que, en esta fase de capitalismo multipolar, ningún problema de fronteras puede ser resuelto mediante agresión militar, por lo que todo infractor debe de ser condenado. Por no hablar de que la concepción del Estado de Bienestar Social y del Estado Democrático de Derecho, que la izquierda transformadora trata de construir en su proceso de transformación del capitalismo, es incompatible con dictaduras mafioso-religiosas como la de Putin.

Otra manifestación de esta ceguera es aceptar, cuando no apoyar de manera acrítica, el eje económico-político chino-ruso [24]. Porque, lo que le corresponde hacer a Brasil, tal como hemos expuesto, no es elegir un foco de la globalización, sino desarrollar un polo económico y geopolítico en Latinoamérica que le permita moverse más fácilmente entre los diferentes núcleos que presenta la globalización, posibilitando el desarrollo emancipador del continente. 

Pero el error más grueso, el que puede tener mayor influencia dado que afecta tanto al electorado de izquierda como al de derecha, es el que se incurre al enfatizar diariamente la posibilidad de golpe militar, coincidiendo en ello con diferentes columnistas neoliberales de los grandes medios de comunicación. En primer lugar, porque, a día de hoy, no existe posibilidad real de golpe militar, dado que en Brasil no hay una clase dominante que vea peligrar sus beneficios y posición. Por otra parte, en la cúpula militar no se observa ningún movimiento preparatorio de tal opción, y en el contexto internacional, la posición del gobierno Biden, muy tenida en cuenta en Brasil por la cúpula militar y el poder económico, es completamente contraria. Bolsonaro no está movilizando a sus bases hacia ningún golpe militar, sino que lo que hace es utilizar una retórica golpista con clara intención electoral (aglutinar a los suyos) y poselectoral (su propia defensa, caso más que probable de perder las elecciones) [25]. Hinchar este globo es meterse un gol en propia puerta, ya que produce un doble efecto: por un lado, aglutina y anima al sector bolsonarista; y por el otro, desmoviliza el voto de izquierda, cuyo umbral de desilusión es muy bajo, dado que fácilmente llega a la conclusión de que votar no sirve para nada. Por ello, en este caso, las izquierdas deben actuar en positivo y no en negativo, movilizándose, sí, en defensa de la Constitución y del sistema democrático, voto electrónico incluido, pero, sobre todo, resaltando el contenido social que este conjunto representa. De esta manera, la plataforma electoral de centroizquierda podrá ensanchar su espacio político y, al mismo tiempo, conseguirá neutralizar la retórica golpista del bolsonarismo


NOTAS

[1] Sergio Moro, haciendo un cambalache mafioso con el fiscal Deltan Dallagnol, orquestó la preparación jurídica que permitió el triunfo electoral de Bolsonaro en 2018, al acusar sin pruebas a Lula, encarcelarlo e impedir que se presentara a las elecciones. Finalmente, Moro fue condenado por el STF (Tribunal Supremo Federal de Brasil) por parcial y también por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, el cual, a la parcialidad, añadió el cargo de detención arbitraria.
[2] Por ejemplo, auditando los resultados de las urnas electrónicas, al introducir previamente la falsa idea de que la votación electrónica puede ser manipulada, lo que a Bolsonaro le sirve para generar desconfianza en el sistema electoral, algo que utilizará si no gana las elecciones.
[3] Véase: Carlos Tuya, Marx desencadenado (Amazon 2017) y Carlos Tuya, El robot socialista (Amazon 2019) 
[4] Los sistemas sociales poseen la posibilidad de elegir el propio camino evolutivo debido a la habilidad humana de actuar conscientemente, véase, por ejemplo, Ervin László, La gran bifurcación (1997).
[5] Las relaciones distribuidas de poder no anidan solamente en las instituciones, sino que se extienden por todo el conjunto de subsistemas (véase Carlos Tuya, El voto y el algoritmo, Amazon 2022). Este mismo sentido fue el adoptado por Michel Foucault (1926-1984), para quien el poder es algo múltiple, se encuentra en todas partes y se constituye mediante diversas formas aceptadas de conocimiento, por lo que no puede entenderse como estructurado. 
[6] Véase, Carlos Tuya, Democracia Ampliada. Amazon 2016.
[7] Paulo Ghiraldelli, República Brasileira: de Deodoro a Bolsonaro, pp. 103-104.
[8] Olavo de Carvalho, ideólogo del movimiento político que representa Bolsonaro era un terraplanista, negacionista del cambio climático, antivacunas, contrario al sistema de sanidad público (en Brasil y en EE.UU.), y un largo etc.
[9] Las cuatro reformas son: 1. Reforma de la Seguridad Social. Abandono del principio de solidaridad, sustituido por el régimen de capitalización (la persona cotiza a una cuenta individual y asume los riesgos en solitario). Además, se retiró dinero para el pago de deuda pública. 2. Reforma laboral. Orientada hacia la precarización del empleo. 3. Reforma tributaria. Reunión de impuestos, lo que dificulta la vida de los Estados. 4. Reforma administrativa. Creación de una carrera para el funcionariado de nulo atractivo, lo que supone el deterioro de la atención pública en hospitales, escuelas, instituciones del Estado…). Véase, Paulo Ghiraldelli, A democracia de Bolsonaro (2018-2020), p. 45. 
[10] Las milicias están formadas por agentes y exagentes de la policía civil y militar y otros cuerpos como los bomberos, que cometen delitos con total impunidad (cobran impuestos, gestionan sorteos ilegales, tráfico de armas, robos…). Especialmente grave es el tráfico de armas, multiplicado por la legislación de Bolsonaro al permitir su adquisición por los clubs de caza y de tiro, y que en parte acaban en manos de las bandas del narcotráfico (la otra cara de la moneda de las milicias) y de los garimpeiros y milicianos del Amazonas, para ser utilizadas en sus crímenes y extorsiones. 
[11] Según la legislación federal, cada petición de impeachment debe ser estudiada por una comisión de la Cámara de Diputados que determinará si debe de continuar su curso o ser desestimada. Para no cumplir con este trámite, Artur Lira utiliza una disposición interna de la Cámara de Diputados, que evidentemente es de rango inferior. 
[12] Rechazo de la mascarilla, rechazo de las vacunas, recomendación de la cloroquina, un medicamento ineficaz contra esa patología, trabas a la compra de vacunas por parte de los Estados, amenazas a los gobernadores de los Estados que decretaban el confinamiento. Esa fue la estrategia seguida por Bolsonaro que hizo que el número de muertos se elevara hasta los casi los 700 mil.
[13] A Milton Ribeiro le sucedió algo muy llamativo para un pastor: en el mostrador de una línea aérea se le cayó el revólver que portaba.
[14] El 11/3/22 Bolsonaro expuso públicamente la necesidad de explotar las tierras indígenas en busca de los minerales que permitirían a Brasil reducir la dependencia de los fertilizantes rusos, pero con la finalidad de incrementar el agronegocio. 
[15] Tal parece que quienes manejan el capitalismo financiero en Brasil nunca imaginaron que las consecuencias del modelo político de Bolsonaro pudiera alcanzarles, tras haber aceptado egoístamente que lo único importante para ellos era el modelo económico ultraliberal de Paulo Guedes. Con fecha 26/VII/2022, muchos de estos concurrentes competitivos (incluida la todopoderosa FIESP, Federación de la Industria del Estado de São Paulo y la FEBRABAN, Federación Brasileña de Bancos) se han visto obligados a firmar la Nueva Carta a los Brasileños, en defensa de las instituciones de la República y entendiendo que la democracia está en peligro. 
[16] Véase, por ejemplo, Carlos Tuya, El Robot Socialista.
[17] Paulo GhiraldelliYoutubeCapitalismo 4.0. Véase también, Paulo Ghiraldelli, A Democracia de Bolsonaro (2018-2020)
[18] Véase, Carlos Tuya, supra.
[19] En la Jerarquía de la Complejidad, de K. Boulding (1956), los sistemas sociales aparecen situados en la cima (apareciendo solamente por encima los sistemas no descubiertos). 
[20] Sujeto social. Conjunto de clases sociales, grupos, instituciones, destinado a realizar la transformación gradual del sistema socioeconómico capitalista. 
[21] La evolución desde la CECA hasta la actual Unión Europea puede ser un elemento a tener en cuenta.
[22] Véase video en: https://cnnespanol.cnn.com/2022/08/07/primer-discurso-gustavo-petro-toma-de-posesion-orix/
[23] El capitalismo financiero (y la globalización), en la actualidad hegemonizado por el neoliberalismo, ha configurado un mundo de alianzas cruzadas donde la interdependencia no se basa tanto en el poder militar (en el que se basaba el capitalismo en la fase imperialista) como en el control y dominio de las cadenas de valor (en sentido amplio: recursos financieros, materias primas, componentes esenciales como chips, fuentes de energía, trasporte y almacenamiento).
[24] Sin ningún tipo de rubor, se presenta al ministro ruso Sergei Glazyev, como genio de la geoeconomía y del nuevo sistema financiero mundial, basado en el eje euroasiático, y a Putin, como el gran estratega de la geopolítica. Lo que no se desvela, es si este paquete lleva incluido como regalo el neoliberalismo extremo y la dictadura política, algo que es contradictorio con los valores de la izquierda transformadora.
[25] Lo cual ha quedado perfectamente puesto en escena en la falcatrua (fraude) caricaturesca en que Bolsonaro convirtió el bicentenario de la independencia de Brasil, celebrado el 7 de setiembre.

Brasil: entre la pesadilla y la esperanza