lunes 26.08.2019

El bloqueo a Cuba, la extraterritorialidad y la política del miedo

Es hora de poner fin al bloqueo inhumano e ilegal de los Estados Unidas sobre Cuba. Toca pasar de la declaración a la acción, empezando por la propia UE.

Foto: Cuba Posible
Foto: Cuba Posible

Es el cubano el bloqueo más largo de la historia de la humanidad, con un coste para la isla de 1,11 billones de dólares a lo largo de todo este tiempo y con un fuerte impacto en la sociedad

Desde hace más de cinco décadas, el gobierno de los Estados Unidos mantiene una política de bloqueo económico, comercial, financiero y de movimiento de personas hacia la isla de Cuba como medida punitiva y de presión política.

Es el cubano el bloqueo más largo de la historia de la humanidad, con un coste para la isla de 1,11 billones de dólares a lo largo de todo este tiempo y con un fuerte impacto en la sociedad cubana, especialmente durante el periodo de la década de los 90.

El bloqueo afecta a todos los ámbitos de la vida en Cuba: a la cultura y a la educación, a la industria alimentaria; al turismo o incluso a los deportes. Pero el daño que el bloqueo ha causado en campos como el de la salud es particularmente cruel, al no poder acceder a ciertos medicamentos o material médico.

A pesar de todo ello, ha sido gracias al empeño del gobierno cubano en priorizar la salud y la educación, incluso en los momentos más duros económicamente para la isla, que ningún cubano se ha quedado sin atención médica o sin escolarización. Y no solo eso, en el ámbito de la salud, Cuba sigue siendo un país pionero y de referencia a nivel no solo regional, sino mundial, como ponen de manifiesto los programas de cooperación sur-sur. Desde el inicio de la colaboración médica cubana, con la primera brigada a Chile en 1960 hasta la fecha, son casi 373.000 los profesionales cubanos de la salud que han brindado su ayuda de forma altruista en 162 países.

ALTOS NIVELES DE DESARROLLO

La extraterritorialidad del bloqueo cubano se extiende por múltiples países, incluidos los de la Unión Europea

A día de hoy, y a pesar de la política inhumana del bloqueo, Cuba mantiene unos niveles de desarrollo admirables, obteniendo mejores marcas en indicadores de bienestar incluso que EEUU: esperanza de vida en 80 años (78 en EEUU), tasa de mortalidad infantil de 4,1 cada 1000 niños, y materna de 39 por cada 10.000. Son datos que no solo no se encuentran en los países de su entorno, sino que corresponden a niveles de desarrollo de países occidentales.

Estados Unidos concibió esta política bajo la teoría de la olla a presión: puesto que la mayoría de cubanos apoyan la revolución, la manera de que dejen de hacerlo es implementando medidas que generen hambre y pobreza, y provocar así un estallido contra el gobierno.

Con todo, en 2014 la administración Obama reconoció el fracaso de esta política y, coherentemente, anunció varias medidas que suavizaban algunos aspectos de las leyes Torricelli y Helms Burton. En relación al comercio se abrió la posibilidad de exportar a Cuba sin necesidad de licencia algunos productos o servicios estadounidenses como telecomunicaciones o materiales de construcción. Del mismo modo se autorizaron las visitas de ciudadanos estadounidenses a Cuba bajo ciertas condiciones.

Estos pequeños avances, aunque insuficientes, junto con la apertura de la embajada de EEUU en la Habana, marcaban el camino hacia la normalización de las relaciones entre ambos países. Sin embargo, desde 2016, con la nueva administración Trump, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, -y en general con toda América latina., están en retroceso. La embajada estadounidense en la Habana cerró en septiembre de 2017 y todo indica que las relaciones volverán a un nivel incluso peor que el de la época de Carter.

CRUEL POLÍTICA DEL BLOQUEO

Es hora de poner fin al bloqueo inhumano e ilegal de los Estados Unidas sobre Cuba. Toca pasar de la declaración a la acción, empezando por la propia UE

Pero las nefastas consecuencias de la cruel política del bloqueo se han extendido más allá de la isla. La extraterritorialidad del bloqueo cubano se extiende por múltiples países, incluidos los de la Unión Europea.

A causa de la política del miedo infringida por los Estados Unidos, muchos países se niegan a mantener relaciones comerciales con Cuba. Incluso el sector bancario ha sucumbido ante la presión del gobierno norteamericano, negando transferencias con origen o destino cubano. Se prohíbe a empresas filiales de los EEUU comerciar con la isla, incluso se prohíbe a terceras empresas exportar nada a EEUU que contenga componentes cubanos.

Estos elementos de extraterritorialidad menoscaban la soberanía de los países que aceptan estar subyugados a la política de Estados Unidos. Y entre esos países se encuentran los de la UE, a pesar de que existe normativa europea para prevenir estos abusos: Reglamento (CE) no. 2271/96, “relativo a la protección contra los efectos de la aplicación extraterritorial adoptada por un tercer país y contra las acciones basadas en ella o derivadas de ella”.

Resulta sorprendente que a pesar de las leyes antídoto vigentes, pese al rechazo casi unánime de Naciones Unidas, o al de la propia Organización Mundial del Comercio a la política de bloqueo contra Cuba, existan todavía empresas europeas que sucumban a la política del miedo y acepten la aplicación de medidas coercitivas extraterritoriales, que afectan a países, personas físicas y jurídicas.

Es hora de poner fin al bloqueo inhumano e ilegal de los Estados Unidas sobre Cuba. La Asamblea General de Naciones Unidas, sistemáticamente año tras año desde hace más de un cuarto de siglo, casi por abrumadora mayoría ha votado en contra del mismo. Ahora toca pasar de la declaración a la acción, empezando por la propia UE. Porque acabar con el bloqueo, no solo significará una oportunidad para el pueblo cubano, sino también para el resto de países, tanto desde el punto de vista de las inversiones en la isla, como desde el de la salud, por ejemplo, ya que Cuba cuenta con avances médicos en el campo de enfermedades como el cáncer o la diabetes, de los cuales también pudiera beneficiarse el propio pueblo norteamericano.

La UE y sus países miembros deben comenzar por mandar una señal clara, ratificando en sus Parlamentos Nacionales el Acuerdo entre la UE y la República de Cuba, como primer paso en la normalización de las relaciones con la isla.


Paloma López, eurodiputada de IU y Mireia Rovira, Political Advisor en el Parlamento Europeo.

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