miércoles 23.10.2019
DENUNCIA DE FADSP ANTE LA PRIVATIZACIóN SANITARIA

El desastre informático de la sanidad madrileña

El desastre informático de la sanidad madrileña

Desde el año 2005 se han ido privatizando progresivamente los sistemas de información de la sanidad pública madrileña. Esta maniobra tuvo un gran impulso cuando se publicó la convocatoria del concurso “Dotación y puesta en marcha de los sistemas de información de los nuevos hospitales de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid: Cuatro lotes”, que con una duración de cuatro años y una dotación inicial de 77 millones de euros dio lugar a la externalización absoluta en unas pocas empresas y de forma centralizada de TODOS los sistemas informáticos de los nuevos hospitales, menos el de Valdemoro, que pertenece a Capio.

El coste económico de este desastre informático es de mas de 300 millones €

Posteriormente la gestión y el mantenimiento de la informática de los hospitales tradicionales empezó a ser trasladada, está siendo trasladada a manos privadas por sucesivos concursos de adjudicación y explotación adjudicados en los últimos años (Atos Origin, etc.). El último paso en este camino, y ya en fase de implantación, es la adjudicación de la gestión y mantenimiento de los sistemas informáticos y de historia clínica de Atención Primaria (AP-Madrid) a una empresa privada, en este caso Stacks-Cegedim.

El desastre de este programa, totalmente centralizado y mucho más rígido, menos versátil y con menos utilidades que el anterior descentralizado, OMI-AP, se ha impuesto contra viento y marea y a pesar de las fuertes críticas recibidas y las continuas caídas y fallos de la aplicación porque es la herramienta fundamental para la aplicación del proyecto de Área Única. Su diseño e implantación llevan años de retraso, de manera que en 2006 se anunció que estaría operativo en toda la región en 2007 y se adjudicó a la empresa concesionaria Stacks por 6,3 millones de euros, y ahora, en 2012 se hace un nuevo concurso de 1,8 millones € a pesar de que ya se lleva gastados en su implantación mas de 18 millones € en diversos contratos todos fracasados en su efectividad.

Su implantación, después de prometer la Consejería su “completo despliegue antes de octubre de 2010sigue siendo residual en Madrid, de manera que se produce una incomunicación entre los hospitales y los centros de salud y entre hospitales de la red tradicional y los privados y semiprivados mantenidos con fondos públicos. Un buen ejemplo de este desastre informático es la escasísima utilización de la receta electrónica: solo un 1,72% de los madrileños dicen haberla recibido, frente al 27,6% de promedio del país, lejísimos del 73,92% de la comunidad autónoma de máxima implantación (datos del barómetro sanitario 2011).

El coste económico de este desastre informático es de mas de 300 millones €, que por cierto no se ha publicado de manera pormenorizada, en un ejercicio mas de transparencia de la comunidad de Madrid. El proceso además ha supuesto la amortización de un número importante de puestos de trabajo y la cancelación de contratos o la no renovación de los mismos de gran parte del personal informático propio contratado por la Consejería de Sanidad.

Este proceso pone en evidencia como la privatización no solo no soluciona los problemas sino que supone unos sobrecostes brutales para el sistema sanitario. No nos engañemos, cuando los pensionistas pagan los copagos por las medicinas, su dinero no va a asegurar la sostenibilidad de la Sanidad madrileña sino a las empresas privadas con las que contrata la Comunidad de Madrid, a pesar, de que como sucede en el caso de la informática, no se han solucionado los problemas y seguimos, en pleno siglo XXI, con un sistema sanitario fragmentado e incomunicado.

El desastre informático de la sanidad madrileña
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