sábado. 02.03.2024

Los empresarios intentan forzar en el Congreso un cambio en la reforma de los convenios. Después de romper sus negociaciones con los sindicatos, los patronos buscan ahora sacar partido de la delicada situación que atraviesa el Ejecutivo. Sin apoyos suficientes en la Cámara, pero con la necesidad de sacar adelante importantes proyectos -como los Presupuestos Generales del Estado (PGE)- el Gobierno precisa el apoyo de los aliados nacionalistas, sobre los cuales los empresarios dirigen ya sus presiones.

La patronal ha comenzado a extender sus influencias para intentar condicionar el voto de los partidos nacionalistas. Fuentes próximas a la patronal aseguran que Confebask, la organización empresarial vasca, ha tomado ya contacto con miembros del PNV con el ánimo de influir en su decisión final durante el trámite parlamentario de la reforma de los convenios. Este martes, el portavoz del grupo nacionalista en el Congreso, Josu Erkoreka, marcó distancias con los socialistas al advertirles de que “de ninguna manera” el Ejecutivo tiene asegurado su apoyo en la trascendental votación de los Presupuestos de 2012.

Recientemente, el diputado de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida rechazó el contenido de la decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros el viernes pasado. A su juicio, la reforma dista mucho de ser la medicina que necesitan las empresas, y optó por dotar de más flexibilidad a las empresas, en consonancia con las tesis que exhibe la patronal.

Por su parte, el secretario general de CEOE, José María Lacasa, abundó este martes en esa línea y confió en que el Congreso “mejore” en las enmiendas una norma que los empresarios consideran “muy decepcionante”. También el presidente de la patronal de la pequeña empresa Cepyme, Jose María Terciado, insistió en el mismo punto al avanzar que la patronal será “más exigente” en conversaciones con los partidos políticos para intentar orientar el sentido de su voto.

Posible adelanto electoral

Los sindicatos también han anunciado que mantendrán contactos con las fuerzas políticas a fin de intentar influir en el resultado de la votación. El líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, interpreta además algunos pasos del Gobierno como un primer paso para un adelanto electoral, como el hecho de habilitar el mes de agosto para poder tramitar la reforma de las pensiones y de la negociación colectiva.

Dentro de unos días, el Gobierno tendrá una primera prueba de la fortaleza de sus apoyos, con la votación del techo de gasto. Tras el descanso veraniego, el Congreso tendrá que decidir otras cuestiones de peso, como la aprobación de los PGE de 2012.

Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Joan Rosell, abogó este martes por "olvidar para siempre" los salarios fijos ligados a la evolución de la inflación y vincularlos a la productividad. La cuestión salarial queda fuera de la reforma. Sin embargo, el presidente de la patronal defendió vincular los salarios a la productividad teniendo en cuenta criterios como la movilidad geográfica, el absentismo laboral y al negocio empresarial, entre otras. Si bien, reconoció que la productividad es un "concepto muy complicado".

Hace días, el diputado de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, expresó su temor sobre la posibilidad de que la reforma gire “a la derecha” a su paso por el Congreso. La formación, así como el PP, ha anunciado su intención de votar en contra de esta reforma.

Los empresarios presionan a PNV y CiU para endurecer la reforma de los convenios