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domingo. 14.08.2022
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Actualizado el 12 de julio de 2022

Túnez es una de las ciudades más turísticas del mar Mediterráneo con una gran historia que mostrar.

¿Me acompañan a descubrirla?


  1. La Medina de Túnez
  2. La Mezquita Zitouna
  3. El Museo Nacional del Bardo
  4. Yerba
  5. Cartago
  6. ¿Qué podemos ver actualmente en Cartago?

La Medina de Túnez

La medina es el centro de la ciudad. Las medinas son siempre universos que sorprenden, representan un mundo de sentidos y multicolor. La medina de Túnez está muy limpia, es muy abierta y luminosa y menos caótica que otras

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Su color predominante es el blanco y el azul. Debemos destacar en la medina tunecina sus espectaculares teterías, que se encuentran situadas en locales antiguos cubiertos de azulejos y que resultan muy agradables para estar.

La forman un grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos, llenos de densos olores y colores, bulliciosos y activos centros de comercio y trueque, un sinfín de productos en oferta que van desde la marroquinería hasta los utensilios de plástico, desde la mejor filigrana hasta la hojalata, del gran bazar de souvenirs para el turista hasta el minúsculo taller de artesano.

Está construida sobre una colina que desciende en suaves pendientes hasta la laguna del Behira por el este. Contiene unos setecientos monumentos: palacios, mezquitas, mausoleos, madrazas y fuentes de los períodos almohades y hafsí. De entre ellas debemos destacar:

  • La Gran Mezquita Zitouna o Mezquita del Olivo, construida en el año 723 por Obeid Allah Ibn-al-Habhab para celebrar la nueva capital, con la universidad homónima.
  • Dar – el – Bey o Palacio del Bey, muy ecléctico tanto arquitectónica como decorativamente. Se cree que se alza sobre los restos de un teatro romano y del palacio de Ziadib-Allah II al Aghlab del siglo X.
  • Dar Ben Abdallah, palacio del siglo XVIII que alberga el Museo de Artes y Tradiciones Populares de Túnez;
  • Palacio Dar Hussein, residencia de príncipes y bey.
  • Mausoleo real Turbet El Bey.
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Numerosas puertas que se abrían en el muro que rodeaba la medina, hoy en gran parte desaparecido.

La medina de Túnez fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979.

La Mezquita Zitouna

Es la mezquita principal de la Medina de Túnez. Incorporada al malikismo, es el santuario más antiguo y más grande de la ciudad. Erigida sobre una superficie de unos 5.000 m², la mezquita está dotada de nueve entradas y posee 160 columnas antiguas auténticas, traídas originalmente de la ciudad antigua de Cartago.

La mezquita es conocida por albergar una de las primeras y más grandes universidades en la historia del Islam. Entre los académicos que se graduaron de Zitouna durante mil años, se encuentran Ibn 'Arafa, uno de los mayores académicos del Islam, Imam Maziri, el gran tradicionalista y jurista, y el famoso poeta tunecino Aboul-Qacem Echebbi.

Por mucho tiempo, la mezquita ha sido un puesto defensivo frente al mar, del cual subsisten dos torres de control en las esquinas noreste y sureste del edificio.

La fecha exacta de la edificación varía de acuerdo a la fuente. Ibn Jaldún y Abu Abdullah al-Bakri escribieron que fue construida en 116 de la hégira año 731. Otra fuente sostiene que el omeya Hisham Ibn Abdel-Malek ordenó la edificación.

Por su parte, Ahmed In Abu Diyaf e Ibn Abi Dinar atribuyeron la orden a Hassan Ibnu-Noauman quien lideró la conquista musulmana del Magreb. La mayoría de los académicos está de acuerdo en que la tercera posibilidad es la más probable por la evidencia existente, dado que es improbable que la ciudad de Túnez permaneciera mucho tiempo sin una mezquita, tras su conquista en el 79 de la hégira.

Por tanto, la fecha más próxima sería 84 de la hégira, año 703 y lo que Al-Habhab habría hecho, sería agrandar la mezquita y mejorar su arquitectura.

De la mezquita edificada bajo el califato Omeya, no queda casi nada, pues el edificio fue reconstruido en su totalidad en el año 864 bajo el reinado del emir aglabí Abul Ibrahim y bajo órdenes del califa abasí de Bagdad, Al-Musta'in.

Una inscripción en la base de la cúpula del mihrab indica que los trabajos fueron ejecutados por el arquitecto Fathallah. Asimismo, fue usada como lugar de oración por el conquistador musulmán Hassan Ibn an-No'man.

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Durante siglos, fue el centro más temprano de enseñanza y actividades intelectuales en Túnez y África del Norte, en general. A comienzos del siglo XIII, Túnez se convirtió en capital de Ifriqiya bajo la dinastía háfsida.

Este cambio de poder ayudó a florecer a Zitouna y se convirtió en uno de los centros más importante de aprendizaje islámico e Ibn Jaldún, el primer historiador social, fue uno de sus productos.

La floreciente universidad atrajo a estudiantes y estudiosos de todas partes del mundo conocido para entonces. Además de teología y el Corán, la universidad enseñaba jurisprudencia, historia, gramática, ciencia y medicina.

Las bibliotecas de Zitouna fueron de las más ricas entre sus contrapartes norteafricanas. Tenían varias colecciones que en conjunto sumaban decenas de miles de libros. Una de sus bibliotecas, al-Abdaliyah albergaba una gran colección de manuscritos raros y únicos, los cuales cubrían casi todos los temas y ciencia, incluyendo gramática, lógica, ética, cosmología, aritmética, geometría, minería, formación profesional, etc.

El Museo Nacional del Bardo

Se encuentra situado en el barrio del Bardo a las afueras de la ciudad, lugar residencial desde el siglo XIII de los sultanes hafsidas, y reconstruido más tarde como palacio del bey. El mismo edificio fue adaptado para el museo.

Se trata de uno de los museos más grandes del Mediterráneo, y presenta una variedad de piezas arqueológicas y de la historia de Túnez correspondientes del cruce de muchas culturas a lo largo de varios milenios.

Gracias a las excavaciones arqueológicas en Cartago, Útica, Hadrumetum o Dougga, el museo ofrece una de las mejores y más grandes colecciones de mosaicos romanos. También alberga obras griegas y una colección de cerámica del norte de África y Asia Menor.

El museo es parte del palacio del Bardo, un conjunto de edificios construidos desde el siglo XV. Al igual que los otros palacios de los soberanos de Túnez, como los de La Marsa, Cartago, Hammam Lif, La Goulette, Mornag y La Manouba, este palacio fue construido a unos cuatro kilómetros de la medina de Túnez, en el centro de una gran llanura. Su nombre proviene de la palabra española que significa prado o jardín.

Según el historiador Paul Sebag, el palacio se construyó siguiendo el modelo de las residencias principescas de la Andalucía musulmana, con la ayuda de artistas andaluces.

El museo fue creado por decreto del siete de noviembre del año 1882, convirtiéndose en la primera institución de su tipo en el norte de África. Fue construido por arquitectos tunecinos como Palacio residencial del bey de Túnez, y edificado en la segunda mitad del siglo XIX bajo el impulso de Muhammad II ibn al-Husayn y después por su sucesor Muhammad III ibn al Husayn.

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Mohamed Yacoub lo llamó “un monumento muy representativo de lujo y refinamiento que ha conocido la arquitectura tunecina durante el período de los Beyes”. También refleja la naturaleza ecléctica del arte de esta época, en la que el aporte local se mezcla con influencias andaluzas, asiáticas y europeas.

El edificio acogió las primeras colecciones arqueológicas en marzo del año 1885. La apertura oficial del museo se realizó el siete de mayo del año 1888 y se llamó entonces Museo Alaoui, el nombre del bey reinante en aquel momento, Ali Muddat ibn al-Husayn. Bertrand Pradère fue su primer director en el año 1886.

El museo tomó su nombre actual después de la independencia del país, específicamente en la primavera de 1958, incluso el nombre está atestiguado antes de esa fecha. También dejó de ser una institución pública dotada de estado civil y autonomía financiera en 1967.

El dieciocho de marzo del año 2015 el museo fue víctima de un ataque terrorista perpetrado por el Estado Islámico, en el cual murieron veintidós personas de diferentes nacionalidades a manos de tres terroristas.

En 1899, las autoridades adjuntaron al Gran Palacio un segundo espacio, el pequeño palacio construido en 1831-1832, que actualmente alberga colecciones de arte islámico. Debido a su calidad arquitectónica, los dos palacios se clasificaron monumento histórico en septiembre de 1985.

Equipados para satisfacer las necesidades de su nueva función, a los edificios se les hizo algunos cambios, pero mantienen su carácter original, a pesar de la combinación de las arquitecturas del Magreb, turcas e italianas.

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Los palacios del Bardo presentan numerosas salas con funciones diferentes. La sala de recepción tiene una gran cúpula con dieciséis paneles de madera tallados y pintados sobre fondo de oro, desde ahí se pasa al gran patio cubierto de cuyo techo cuelgan cuatro lámparas de araña, además presenta grandes ornamentos de yeso.

La sala de música tiene el techo decorado con motivos florales y presenta dos galerías, la primera destinada a las princesas, y la otra a los músicos, ambas sostenidas por delgadas columnas de mármol blanco con incrustaciones de tiras de mármol rojo.

Existen los apartamentos privados, donde domina en ellos, una decoración mural, realizada con finas superficies de yeso ejecutadas con arabescos entrelazados que muestran meandros o grecas, nudos y follaje de inspiración egipcia. También hay paneles de azulejos que cubren las paredes en varias de las salas del palacio.

Las colecciones del museo comenzaron a formarse mucho antes de su apertura, por iniciativa del visir Kheireddine Pasha, para salvaguardar y defenderse del saqueo de la riqueza nacional.

El museo abarca tres plantas y está compuesto por treinta y cuatro salas, divididas en siete secciones. La gran mayoría de las colecciones del museo provienen de suelo tunecino y reflejan sinceramente la historia nacional de Túnez.

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Plano de extensión del museo

 

Yerba

Conocida como Los Gelves, Gelves, Jerba o Djerba, es una isla del norte de África, de 514 km² de superficie con 25 km de largo por 20 km de ancho, con 150 km de costas. Está situada en el golfo de Gabés, a una distancia de unos 2.000 metros de la costa del país norteafricano y cerrando la entrada al golfo de Boughrara, al sudeste de Túnez.

Es la mayor isla del norte de África y en la actualidad es conocida por un turismo exclusivo y de lujo. Su ciudad más importante es Houmt Souk destino turístico que cuenta con ruinas de la dinastía aglabí.

La isla es conocida desde la antigüedad por el excelente puerto natural de su parte sur. Los cartagineses fundaron allí varias fortificaciones defensivas, los romanos construyeron ciudades y desarrollaron la agricultura y el comercio portuario.

Posteriormente pasó bajo la dominación de los vándalos, el imperio bizantino y los árabes para acabar siendo a partir de los años sesenta un popular destino turístico.

El diecisiete de febrero del año 2012, el gobierno tunecino propuso la inclusión de Yerba en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Desde la antigüedad, los historiadores nombran Yerba, que identifican con la primera isla, en la Odisea, donde Homero hace naufragar a Ulises y sus compañeros, perdidos en el mar durante su intento de regreso de la guerra de Troya, hacia el 1185 a. C., por haber probado el loto.

En los albores de la historia, el territorio que actualmente ocupa Túnez estaba poblado por los bereberes, con un modo de vida similar al del neolítico. Muchos especialistas, entre ellos Lucien Bertholon y Stéphane Gsell, consideran que hubo migraciones entre el mar Egeo y el golfo de Syrtes, donde se encuentra Yerba, en el transcurso del segundo milenio antes de Cristo.

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Antes de la fundación de Cartago, los fenicios de Tiro habrían establecido numerosos puertos comerciales a lo largo de la costa de Libia y Túnez hasta Útica. Yerba formaría parte de ellos sin duda alguna. El Periplo de Pseudo-Escílax, que se remonta a mediados del siglo IV d. C., da las indicaciones más antiguas que se conocen sobre la isla, si exceptuamos las de Homero:

“... Produce mucho aceite, que se obtiene de los olivos silvestres; la isla también produce muchos frutos, trigo, cebada, la tierra es fértil”.

Los habitantes de Yerba, tras haber sido sometidos a repetidos ataques provenientes del mar a lo largo de sus historias, se alejaron de las costas y se dispersaron por los campos del interior de la isla.

El edificio tradicional, es en general aislado y disperso. Se estructura según una organización jerárquica del espacio basada en el menzel, término que significa casa en árabe, y describe los espacios residenciales y funcionales en los que viven las familias. Eso constituye la célula de base del hábitat unido alrededor de la mezquita.

El campo yerbense destaca por su silencio, resaltado por numerosos visitantes célebres, entre los cuales Simone de Beauvoir dijo que “es el entorno más silencioso del mundo”.

El desarrollo del turismo en la isla en la década de los años 1960 ha traído un cambio en la organización tradicional del espacio, principalmente aminorando el espacio en el interior de la isla en provecho de las costas.

Muchas zonas rurales fueron abandonadas. Los jóvenes prefieren actividades menos penosas y más lucrativas que la agricultura y la mano de obra local representan un coste que el rendimiento agrícola no justifica sino en unos pocos y raros casos, en presencia de capas de agua dulce o de baja salinidad.

El centro de la isla permanece entonces marginado económicamente y alejado de las principales vías de comunicación, a pesar de que muchas carreteras fueron asfaltadas en el transcurso de la década de 1990.

El menzel está formado por una o varias habitaciones rodeadas de huertas y campos, a los que se pueden añadir talleres de teñido, graneros o el molino de aceite, a veces subterráneos provistos de un número variable de pozos o de cisternas.

Rodeado de altos caballones de tierra está organizado según un principio defensivo. Toma una forma cuadrada o rectangular y no tienen ventanas hacia el exterior, sino que abren normalmente hacia el patio interior.

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Alrededor del patio se articulan de dos a cuatro piezas más o menos grandes que pueden ser divididas interiormente por medio de tabiques y puertas o de simples cortinas y comprende cuartos en general sobre-elevados utilizados como dormitorio, las habitaciones pequeñas y las pequeñas habitaciones utilizadas como sala de agua (pero sin WC). Antiguamente, los muchachos que se casaban obtenían su propia pieza separada en la casa del padre.

La skifa, situada en la entrada, es la pieza que reúne a los habitantes y sirve para recibir a los vecinos y a los visitantes menos importantes. Para los visitantes ilustres, las familias pudientes disponen en general de un makhzin dhiafa independiente o adosado al houch y frecuentemente dando al exterior.

En algunas localidades, a estas dependencias se añade una única habitación con pequeñas ventanas al exterior, que sirve durante la estación cálida como dormitorio sobre elevado al que se accede por una escalera rígida y sin rampa. El uso de bóvedas y cúpulas es muy común y permite luchar contra el calor.

La decoración es en general sencilla y austera: los colchones a menudo se colocan sobre esteras o sobre plataformas de mampostería, arcones o gruesas jarras para ordenar la ropa de la casa, además de una especie de perchero. Tienen una especie de mesitas bajas para comer en las que se come sentado con las piernas cruzadas, sobre esteras o colchones bajos llamados gaada.

Los colores dominantes en la arquitectura yerbense son el blanco vivo para los muros y tejados y el azul celeste o más raramente el verde botella para las puertas y ventanas. Otros colores han empezado a aparecer tras el asentamiento de habitantes venidos del exterior de la isla y la construcción de casas de lujo por los emigrantes.

En la isla está prohibido construir más de dos pisos por encima y por debajo del nivel del terreno, lo que permite conservar una cierta armonía.

En Houmt Souk, existen numerosos caravasares en manos de particulares reunidos en el antiguo barrio y algunos han sido transformados en pequeños hoteles o albergues. Este tipo de edificios cristianos existe en Yerba desde el siglo XIV.

Pero la herencia arquitectónica de la isla reside ante todo en sus mezquitas de las que su gran número, hay más de trescientas, de las que menos de la mitad se encuentran todavía en uso tiene por origen la dispersión de la población.

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Las mezquitas ibadíes tienen una arquitectura particular y no es posible acceder al minarete sino pasando por la sala de oración. Algunas son subterráneas como la de Sedouikech que data del siglo XII o siglo XIII y donde los ibadíes se refugiaban para practicar su culto.

Rodeado de un olivar, se abre al exterior por una escalera muy empinada que conduce a la sala principal; al lado se encuentra un gran depósito igualmente subterráneo alimentado por un pozo.

Muchas mezquitas fueron construidas a lo largo de las costas de la isla. Servían como guardacostas y permitían avisar de la llegada de amigos o enemigos, piratas o corsarios, por un sistema de señales de humo destinadas a que los habitantes de la isla se refugiarían del eventual peligro.

Ciertas mezquitas estaban construidas como pequeñas fortalezas y disponían de un horno y de cisternas de agua que permitían resistir algún tiempo los ataques. Jemaâ El May, clasificado como monumento histórico, es uno de los mejores fortificados de la isla.

Como herencia de la Edad Media, los fuertes que jalonan las costas de Yerba testimonian su movido pasado. Muchos de estos edificios de la época medieval fueron desmantelados.

Cartago

Cartago se encuentra a unos quince km al este-noreste de Túnez. La Cartago romana fue destruida tras la invasión musulmana del año 698, y permaneció sin desarrollo por más de mil años, hasta el establecimiento del protectorado francés de Túnez en el año 1881.

Si seguimos la leyenda, Cartago fue fundada por Elissa que era la hija del rey de Tyre, después de que el rey huyera del levante tras una disputa sobre la sucesión del trono. Un príncipe númida concedió a Elissa y a su padre, en el año 814 a. C., las tierras para que pudieran fundar la ciudad de Qart Hadasht que era Cartago.

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Cartago se encontraba al final de una península fácilmente defendible y unida al continente solo en su extremo este. La ciudad estaba delimitada por un muro de más de cuarenta kilómetros de largo, diez metros de espesor y hasta trece metros de altura, reforzado por torres, acequias y terraplenes.

Esta muralla protegía tanto a la ciudad como a la zona agrícola circundante dela taque enemigo. Defendían la ciudad una fuerza de 20.000 infantes, 4.000 jinetes y trescientos elefantes.

Bajo la dinastía Magonid a la que pertenecía Aníbal, Cartago se convirtió en la principal potencia comercial del Mediterráneo occidental. Los cartagineses se expandieron por toda África y llegaron a descubrir las islas de Gran Bretaña. Su éxito provocó un conflicto con la otra potencia mediterránea, Roma.

Las tres guerra púnicas que tuvieron ambas potencias, terminaron con la completa destrucción de Cartago en el año 146 a. C. La ciudad fue saqueada, incendiada, arrasada y arada, y toda el área fue rociada con sal, de modo que incluso la tierra se volvió infértil.

Los romanos repoblaron la zona y la llamaron colonia Julia Carthago y posteriormente se convirtió en la sede del gobierno provincial. A partir de entonces la ciudad nuevamente creció y se desarrollo y a principios del siglo II d. C., fue la tercera ciudad más grande del Imperio romano, con una población de cerca de trescientos mil habitantes.

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Se levantaron magníficos edificios públicos, solo superados por los de la propia Roma. Al igual que en la época púnica, la zona central de la ciudad era la colina de Byrsa, con el Capitolio y el foro. Los romanos conservaron el trazado que habían realizado los cartagineses.

Cartago se había convertido a principios del siglo IV en la principal ciudad del África cristiana y era la sede de un obispo. La ciudad mantuvo su predominio en el norte de África durante el dominio bizantino, hasta que llegaron los árabes y una vez más destruyeron la ciudad en el año 692 d. C.

Con esta nueva destrucción, Cartago fue olvidada y se volvió a recuperar con la llegada del Protectorado francés.

¿Qué podemos ver actualmente en Cartago?

Lo primero que debemos ver son las famosas termas de Antonine que son una gigantesca ruina de lo que fueron un gran complejo de baños romanos del siglo II d. C. Solo quedan los cimientos y algunas columnas dispersas, extendiéndose por la costa, con vistas al mar Mediterráneo.

Los restos permiten ver el diseño original de este gran complejo. Se distingue el caldarium que es la sala caliente, el frigidarium central o sala fría de agua y la palestra que era el gimnasio como lo hacían los bañistas romanos.

Podremos ver sus tumbas púnicas de los siglo VI y V a. C. Veremos también la Basílica de Douimés que tiene cinco naves que fue construida en el siglo VI d. C, y como curiosidad veremos una capilla funeraria subterránea del siglo VII.

También podemos contemplar los restos de las cisternas romanas y también los restos de balas de cañón de piedra caliza que se utilizaban como proyectiles por parte de los cartagineses.

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Ruinas romas en Cartago. (Pixabay)

La colina de Byrsa fue el asentamiento principal de la ciudad y fue cuando a partir del siglo V a. C. los cartagineses construyeron talleres y casas.

La colina de Byrse fue durante la época romana el punto de partida de los ejes principales de la Cartago romana, así tenemos el decumanos que como siempre va de este a oeste y el cardo de sur a norte.

En esta colina nos encontraremos con la catedral de San Luis, que fue construida en el año 1890 y dedicada al rey Luis IX, que había muerto en el año 1270 durante el asedio a la ciudad de Túnez.

catedral san luis tunez
Catedral de San Luis. (Pixabay)

El teatro romano de Cartago fue construido en el siglo II y se sitúa frene al mar. Su capacidad es de cinco mil espectadores. El escenario está levemente elevado respaldado por la pared del escenario conocido como scenae frons.

Después del teatro las villas romanas. Este lugar había sido un cementerio cartaginés para posteriormente levantarse las villas de los romanos ricos. Podremos disfrutar de la Ville des Voliéres que era una casa del siglo III y que se encuentra restaurada. En ella podremos contemplar fragmentos de distintas esculturas y presenta una magnifica vista de toda Cartago.

Al noroeste de la colina de Byrsa nos encontraremos con el anfiteatro romano construido en el siglo III, que tenía una estructura de cinco pisos. Tenía una capacidad para cincuenta mil espectadores. Además tenía una arena que podía inundarse para hacer simulacros de batallas navales.

Presenta unos grandísimos cimientos como no puede ser menos y algunas salas subterráneas. Quedan restos pero no puede verse en todo su esplendor. Santa Perpetua, su esclava y otros seguidores cristianos fueron martirizados en este anfiteatro en el año 202 d. C.

Fueron muertos por medio de una vaca salvaje que acabó con los cristianos a base de pisarlos. Hay una columna de mármol llamada los Péres Blancs donde se conmemora este hecho.

colina de Byrsa cartago Wikipedia
Colina de Byrsa en Cartago. (Wikipedia)

Otros hechos principales realizados en este anfiteatro fue la decapitación de San Cipriano en el año 258 d. C. que fue el primer obispo africano en ser martirizado. San Agustín dio una conferencia desde la arena de este anfiteatro.

Cerca del anfiteatro nos encontraremos con las cisternas de La Malga, que fueron construidas por los romanos para almacenar el agua que era traída desde las colinas de Zaghouan, a través de un acueducto que tenía 132 kilómetros de largo. En esa época llego a tener veinticuatro cisternas de las que solamente quedan catorce.

Podemos contemplar también el antiguo puerto púnico, con dos cuencas que albergó la flota más poderosa del mar Mediterráneo.  Este puerto tenía forma rectangular y presentaba unas dimensiones de 546 metros de largo y una anchura de 356 y estaba unido al mar a través de un canal que tenía veinte metros de ancho. El puerto estaba rodeado por un alto muro y tenía un diámetro de 325 metros.

Puertos Punicos de Cartago Wikipedia
Puerto Púnico de Cartago. (Wikipedia)

Túnez, el sabor musulmán africano