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martes 24/5/22
MUJERES ECONOMISTAS

Rosa Luxemburgo, economista y revolucionaria

Pocas mujeres a lo largo de la historia han tenido la independencia de criterio, el rigor intelectual y la firmeza de planteamientos como los que demostró a lo largo de toda su vida Rosa Luxemburgo
 

Rosa Luxemburgo ha pasado a la historia principalmente como una revolucionaria consecuente, enfrentada por una parte con la socialdemocracia alemana por el apoyo de esta a los créditos para la primera guerra mundial y con los partidos comunistas tradicionales por sus estructuras burocráticas y el rumbo iniciado por la Unión Soviética hacia un modelo centralizado de toma de decisiones.

Poco tiempo tuvo para poder valorar la marcha de la revolución soviética ya que fue asesinada junto a Karl Liebknecht el 15 de Enero de 1919 en Berlín por orden de Gustav Noske, ministro de defensa del gobierno socialdemócrata  de Friedrich Ebert, primer presidente de la República de Weimar. Luxemburgo impulsó la Revolución Espartaquista y el rechazo a participar en la Primera Guerra Mundial, que fue aplastada por el ejercito y las fuerzas paramilitares alemanas.

Doctorada en Filosofía y Derecho por la Universidad de Zurich en 1897 escribió tu tesis doctoral sobre El desarrollo industrial de Polonia, primera contribución al debate económico. Analizaba el desarrollo de la industria polaca en el siglo XIX totalmente dependiente del mercado ruso. Este trabajo le llevó a desarrollar sus tesis contra la independencia de Polonia, y en general contra el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que consideraba una herencia de la revolución burguesa y, frente a la opinión de Lenin, no debía ser una reivindicación socialista. Esta importante diferencia llevó a Lenin a escribir una obra “El derecho de autodeterminación” en el que criticaba las posiciones de Rosa Luxemburgo por la defensa de la sumisión de Polonia a Rusia. Cabe recordar que Rosa había nacido en la ciudad polaca de Zamosc que entonces pertenecía a la Rusia Zarista.

Sus planteamientos a favor de los Consejos Obreros, el espontaneísmo y la priorización del movimiento de masas sobre la organización regular de las mismas la ha caracterizado a lo largo del siglo XX como una teórica de los nuevos movimientos sociales que de forma aleatoria sacuden temporalmente las normalmente tranquilas aguas de las sociedades avanzadas.

Su texto económico más conocido La acumulación de capital: contribución a una explicación económica del imperialismo (1913) estudia cuales son los incentivos de los capitalistas para la inversión e inaugura las teorías del desarrollo económico del capitalismo dando especial importancia al crecimiento de la demanda y a la ampliación de los mercados mediante la dominación de otros países. Con ello anticipa lo que serán los modelos económicos de crecimiento del siglo XX. Con este trabajo trata de ampliar o superar el trabajo de Marx, constreñido a economías cerradas abriéndolo a una realidad distinta como era la que se produce en las primeras décadas del siglo XX. Presta especial atención al ataque de Japón a China en 1895 y a la posterior entrada de prácticamente todas las potencias europeas en Asia y África, etapa fundamental en la nueva fase del desarrollo capitalista. La colonización y reparto de África, el dominio de China, el suroeste asiático y la India como nuevos gigantescos mercados generaron inmensas riquezas en los países colonizadores.

Del análisis de los mercados de trabajo llega a la conclusión que no se puede llegar al socialismo reformando el capitalismo. Eso le lleva a enfrentarse de forma abierta con la mayoría de los socialdemócratas alemanes, con los sindicatos y el movimiento cooperativo que habían optado por la vía revisionista. Considera que el camino evolutivo al socialismo era la renuncia real al mismo, dado que la explotación salarial, los bajos salarios y las malas condiciones laborales, se mantendrían. En esto Rosa Luxemburgo sigue los criterios de los economistas clásicos como Mill y Marx que consideraban que  los bajos salarios dependen de factores económicos ineludibles y no de las leyes humanas o de la buena voluntad del legislador. 

Desde 1907 a 1914 fue profesora de la escuela de cuadros del Partido Social Demócrata en Berlín. Para sus clases preparó un texto “Qué es la economía” que constaba de diez capítulos en los que de forma didáctica explica los diferentes modos de producción en la historia y el desarrollo de la industrialización en los países occidentales. Esta obra que ha pasado por numerosas vicisitudes fue publicada varios años depués de su muerte, en 1925 y posteriormente (se cree que basada en el documento original) en 1951 en Alemania Oriental.

Fue también en 1951 cuando la Universidad de Yale publicó La acumulación de capital con una amplia introducción de la gran economista Joan Robinson, en la que se profundiza en el incentivo a invertir sólo si a los capitalistas se les garantiza un mercado siempre creciente de bienes. Esto vincula la expansión colonial y el capitalismo y como el imperialismo puede sostener el modo de producción capitalista a costa de la desaparición o el dominio de las naciones precapitalistas. La mayor parte de los conflictos militares del siglo XX y XXI están vinculados con el control de los mercados bien de las materias primas para la producción (petróleo, minas, tierras raras) o bien de la distribución de los productos fabricados (automóviles, aparatos electrónicos, redes telefónicas, productos farmacéuticos, etc.).

Con sus escritos contribuyó a la explicación del crecimiento económico que se produjo a finales del siglo XIX y principios del XX, resaltó la importancia del aumento de la demanda global y dio especial relevancia a la falta de incentivos para la inversión. Mostró el error de Karl Marx en su modelo de acumulación capital, iniciando el análisis de la relación entre el modelo de producción capitalista y la expansión colonial.

Pocas mujeres a lo largo de la historia, tanto en economía como en actividad política, han tenido la independencia de criterio, el rigor intelectual y la firmeza de planteamientos como los que demostró a lo largo de toda su corta vida Rosa Luxemburgo.

Bibliografía

Para un mayor conocimiento de la vida y obra de la autora. Rosa Luxemburgo y el pensamiento marxista. Estrella Trincado Aznar. Mujeres Economistas. (Páginas 231-258) Luis Perdices de Blas y Elena Gallego Abaroa (coordinadores). Ecobook 2007.

Para una bibliografía completa. “A bibliografhy of female economic thought up to 1940” Kirsten K. Madden, Janet A. Seiz and Michèle Pujol Routledge 2004. (página 308).

Rosa Luxemburgo, economista y revolucionaria