viernes 21/1/22
MUJERES ECONOMISTAS

Mary Paley Marshall defensora de la igualdad salarial y la educación de mujeres y hombres

Aprovechó sus conocimientos económicos, sociológicos y del mercado de trabajo para impulsar en los ámbitos académicos, laborales y sociales el papel de la mujer en la sociedad.
Mary Paley Marshall (1859-1944)
 

La obra de Mary Paley Marshall,(1859-1944), inglesa nacida cerca de Cambridge, está inevitablemente ligada a la de su marido el economista Alfred Marshall, quien reconoce la  im portante aportación de su esposa a su gran obra Principios de Economía,(1890), base de la educación de generaciones de economistas durante decenios. Igualmente participó en la elaboración y edición otros textos relevantes como  Industria y Comercio (1919) y Dinero, crédito y comercio (1921).

Dejando al margen la discusión sobre las relaciones personales y las diferencias  sobre el papel de la mujer en la sociedad y en la enseñanza de la economía, que han sido tratadas por numerosos autores, y centrándonos en las aportaciones propias realizadas por Mary Paley como economista, debemos acudir a las tres reseñas escritas  en Economic Journal la revista de la British Economic Association, que tratan de la economía laboral, del trabajo de la mujer en las fábricas y su papel en la sociedad y en la enseñanza.

El primer texto reseñado por Mary en 1895, es sobre un estudio de las condiciones de las mujeres trabajadores en las fábricas textiles de una región alemana. El libro escrito por Von Minna Wettstein-Ádelt es un estudio sociológico y refleja sus experiencias vividas directamente tras trabajar en cuatro fábricas distintas en Chemmitz. El libro saca a la luz las malas condiciones de trabajo de las mujeres, incluso peores que las de los hombres. Las condiciones de estos habían sido previamente estudiadas por el Dr. Göhre en las fábricas de producción de maquinaria de la misma zona.

El panorama que dibuja es realmente duro, con jornadas desde las seis y media de la mañana hasta las siete de la tarde con hora y media o dos horas para comer. Los sábados la jornada termina una hora antes. El estudio también se detiene en otros aspectos como la forma de la vida en las viviendas, la alimentación, el vestido y el ocio de los domingos y días de fiesta.

Concluye pidiendo para las mujeres escuelas públicas de cocina que den nociones de alimentación, manipulación de alimentos, así como médicos y baños públicos que mejoren las condiciones de higiene y de salud de ellas y de sus hijos.

La segunda reseña publicada en 1896 se refiere al informe de la Conferencia de Mujeres Trabajadoras que se celebró durante tres días en 1905 en la sede del sindicato de Nottingham. Aborda las Leyes de Fábricas, la educación tanto general como profesional, socorro a los pobres o derecho al voto. En dichas jornadas participaron las más relevantes intelectuales de la época como Mrs. Sidgwick, Miss Pycroft o Mrs. Webb entre otras. Los temas tratados abarcan muy variados asuntos: la posición de las maestras en la enseñanza, la formación de la mujer para realizar mejor las tareas del hogar, las restricciones y regulaciones laborales para lograr mejoras en las condiciones económicas y laborales de las mujeres trabajadoras.

Mary se suma a la propuesta de Beatrice Webb exigiendo que la legislación proteja los derechos de las trabajadoras en la determinación de salarios y la negociación de las condiciones de empleo y del puesto de trabajo. Termina su reseña con las conclusiones de Mrs. Webb.

“Las mujeres, incluso más que los hombres, son incapaces de utilizar el sistema de ayuda propia hasta que la intervención del Estado les ha permitido situarse a un nivel superior. Sólo después de haber acortado sus horas laborales y mejorado sus condiciones sanitarias, la mujer ha podido enarbolar la bandera de la negociación colectiva a través de los sindicatos; es en aquellas industrias en las que la mujer ha estado más limitada, como por ejemplo en el comercio del algodón, donde más se han emancipado y mostrado más capacidad para defender sus interés…”De hecho es la ley la madre de la libertad”.

La tercera reseña es sobre la edición de los artículos de Clara Collet y es la más claramente vinculada a la defensa de la causa de las mujeres. Sobre bases estadísticas observa que el trabajo de la mujer va disminuyendo en la industria y aumentando en servicios como la enseñanza, la sanidad y el servicio doméstico. Se analizan las peores condiciones salariales de los trabajos de la mujer en estos sectores, tanto en la comparación con los hombres, como con el de las mujeres de otros sectores productivos. Incide de forma especial en la necesidad de considerar la formación de las mujeres no sólo para cuidar de la familia sino también para poder tener una carrera profesional propia sin límites de ascenso y en igualdad con las posibilidades de los hombres. Sin duda Mary Paley Marshall aprovechó sus conocimientos económicos, sociológicos y del mercado de trabajo para impulsar en los ámbitos académicos, laborales y sociales el papel de la mujer en la sociedad.

Tras la muerte de su marido en 1924, Mary Paley, con 74 años, siguió en su lucha a favor de las oportunidades educativas para las mujeres hasta los niveles más altos posibles, y lo hizo como bibliotecaria honoraria de la Marshall Library de Cambridge.

Se trata de una biblioteca de economía a la que donó la colección de artículos y libros de su marido y a través de la cual atendió a estudiantes, sin distinción de sexo, y con la que modernizó las relaciones universitarias entre profesores y alumnos.

Murió a los 93 años y sus recuerdos se publicaron de manera póstuma en 1947 en una obra titulada ‘What I remember’ (‘Lo que recuerdo’). 

Para un mayor conocimiento de la vida y obra de la autora. Mary Paley Marshal (1850-1944). Fernando Méndez Ibisate. Mujeres Economistas. (Páginas 151-196) Luis Perdices de Blas y Elena Gallego Abaroa (coordinadores). Ecobook 2007.

Para una bibliografía completa. “A bibliografhy of female economic thought up to 1940” Kirsten K. Madden, Janet A. Seiz and Michèle Pujol Routledge 2004.  (página 326)

Mary Paley Marshall defensora de la igualdad salarial y la educación de mujeres y hombres