domingo. 21.04.2024

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Ainhoa Mela | @ainhoacriticas

Año tras año los grandes cineastas de la industria recurren a la vida y obras de artistas consagrados como fuente de inspiración para sus películas. Cintas como Judy (2019) que tenía a la Garland como protagonista, Respect (2021), sobre la vida de Aretha Franklin o el Maestro de Bradley Cooper de este mismo año sobre la historia de amor del compositor Leonard Bernstein y su mujer Felicia llegaron a nuestras pantallas con mayor o menos éxito para acercarnos a la persona detrás del mito que la industria de Hollywood esconde del público.

Pero si ha habido un biopic que encandilase a propios y a extraños ese fue Elvis (2022). Con una producción llena de música, color y el barroquismo propio de las obras de Baz Luhrmann, no había que ser fan de la música del rey del rock and roll para quedar fascinado por un talento musical innato y una vida llena de abusos y excesos que le llevó a una muerte temprana. 

Con una historia muy lineal y falta de intensidad, Priscilla llega para narrar la historia de amor de unas de las parejas más emblemáticas del siglo XX

Tan solo años y medio despues, Sofia Coppola llega de nuevo a las pantallas para contarnos con una producción mas modesta y sin tanto artificio la misma historia, pero desde otro prisma. Y es que en la tónica de las peliculas de la directora italiana en la que son las mujeres las protagonistas, Sofia Coppola vuelve a escoger a la mujer detrás de un mito y figura histórica (cómo olvidarnos de su alocada María Antonieta), aunque esta vez sin mucho éxito.

Con una historia muy lineal y falta de intensidad, Priscilla llega para narrar la historia de amor de unas de las parejas más emblemáticas del siglo XX. Desde que siendo una adolescente de 14 años conoció a un Elvis veinteañero y ya superestrella en pleno servicio militar hasta su separación definitiva, Priscilla muestra al espectador, a quizás demasiado fuego lento, el surgir y el declive de una relación, pero lejos de la volatilidad e intensidad que caracterizó a la misma. 

Porque si algo definió a la relación de Elvis y Priscilla fueron las constantes idas, venidas, peleas y reconciliaciones. Pero poco o nada de todo este voltaje traspasa la pantalla a excepción de unas escenas en las que la violencia tiene el protagonismo. 

Una historia contradictoria que dejará a más de un espectador preguntándose quién era de verdad Elvis Presley

Y es que lejos de la imagen del Elvis víctima de sus excesos y de un manager que exprimió al artista hasta su muerte, el Elvis de Priscilla aparece reconvertido en el verdugo; un hombre machista y violento que arrastró en su particular bajada a los infiernos a una mujer inocente y enamorada. Una historia contradictoria que dejará a más de un espectador preguntándose quién era de verdad Elvis Presley y por qué Priscilla aprobó y promocionó la historia ahora intuimos que idealizada de Baz Luhrmann que la pelicula de Sofia Coppola viene a desmontar.

Pero no es la imagen que del rey del rock and roll muestran ambas historias la única comparación inevitable de hacer en la que Priscilla sale perdiendo. Y es que por muy agotador y fuente de innumerables memes que resultase el hecho que Austin Butler siguiese hablando con una entonación y acento calcada a la de Elvis Presley meses despues de finalizar el rodaje de la película de Baz Luhrmann, es innegable el gran trabajo interpretativo que el actor ofreció en un rol que casi le vale un Oscar. Sobresaliendo en su encarnación de uno de los hombres más imitados del planeta, voz, gestos, sensibilidad y fuerza, todo estaba a punto en la actuación de un Austin Butler que nos acercaba magistralmente al hombre y a la estrella en su éxito y en su decadencia.

Cailee Spaeny cautiva por momentos con su dulzura y su sensibilidad, aunque lejos queda de ser una de las grandes interpretaciones de la temporada.

Sin embargo, lejos del listón tan alto que dejó el actor estadounidense, el australiano Jacob Elordi se limita en Priscilla a cubrir el expediente con una encarnación carente de ambición.

Sólo Cailee Spaeny la protagonista de la cinta salva los muebles con una digna encarnación de Priscilla Presley. Con una sólida transición desde la niña inocente que se enamoró del artista a la mujer que encontró en medio del drama su propia voz y decidió poner fin a su matrimonio, Cailee Spaeny cautiva por momentos con su dulzura y su sensibilidad, aunque lejos queda de ser una de las grandes interpretaciones de la temporada.

Casi 20 años después de que Sofía Coppola asombrase a público y crítica con la vida de Maria Antonieta, la directora vuelve con una cinta que alejada del sólido biopic que prometía, más se asemeja a una pobre representación de la historia de una relación tormentosa desde el prisma de la mujer detrás del mito. 

Con un guión lineal que no sabe elegir el mejor momento ni el mejor modo de poner un final a la historia y unas actuaciones con destellos de luz, pero lejos de estar a la altura de los personajes que encarnan, Sofia Coppola firma una Priscilla que, lejos del magnetismo y la fascinación que despertó su anterior biopic sobre Maria Antonieta, llega abocada inevitablemente a quedar en el olvido.

Priscilla: Sofía Coppola se queda lejos de hacer de Priscilla una nueva María Antonieta