sábado. 02.03.2024
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Miguel Ángel Leija | @CinemaCuarenten

Tras el estreno de Elvis, la estrambótica película de Baz Luhrmann, en donde vemos a un rey del Rock and Roll endiosado, en su camino a tocar el sol, ahora toca revisar el otro lado de la historia con una dupla de ensueño: Priscilla Presley y Sofía Coppola. ¿Qué podemos esperar de Priscilla, la película que pretende arrojar luz donde los reflectores nunca estuvieron?

Nos encontramos en 1959 con Priscilla Beaulieu, una adolescente que con apenas catorce años de edad, recluida en una pequeña ciudad alemana, cruza su vida con la de Elvis Presley, la máxima estrella mundial del espectáculo. Ambos se enamoran y al poco tiempo comienzan una vida en conjunto, llena de reflectores y lujos tan solo eclipsados por lo que pasa dentro de las cuatro paredes de Graceland.

Así, somos guiados por las luces y las sombras de la relación desde los ojos de Priscilla, quien sin ser tan solo reducida al papel de víctima, nos permite ver el proceso interno por el que pasa al descubrir los tratos abusivos y las infidelidades de su esposo hasta llegar al final que todos conocemos. La vida de ensueño convertida en pesadilla.

En esta película, a pesar de que Elvis se erige como una figura enorme y deslumbrante, la voz principal la lleva Priscilla. Tomando como base el libro Elvis and Me, Sofía Coppola nos guía con extrema delicadeza por una mirada alternativa en donde la vida del cantante no importa tanto. Casi no lo vemos cantar, ni bailar, ni actuar. No hace falta. En cambio, entramos en la cabeza de una joven enfrentada a un mundo que no conoce: el del lujo y la soledad.

De esta manera, la trama se aleja del morbo del espectáculo y nos sitúa en un mundo claustrofóbico, asfixiante. Priscilla disfruta de la opulencia a cambio de su silencio porque ella existe en relación a su marido, no puede tomar decisiones porque todos los demás lo hacen por ella, y es gracias a este planteamiento que vemos una evolución lenta pero convincente en el desarrollo de su personaje.

Tal y como nos tiene acostumbrados en su brillante aunque irregular carrera, Sofía Coppola logra transmitir sentimientos de añoranza y melancolía como nadie más a través de gestos y miradas. Nos enamoramos junto con Priscilla, quien, siendo tan solo una adolescente, es invitada a vivir con el rey del rock & roll; sufrimos el choque de una nueva realidad en donde su vida cambia para siempre; nos duele la terrible realidad detrás de las drogas y los vicios del espectáculo y por último la acompañamos en su decisión más difícil.

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Técnicamente hablando la película destaca principalmente en la fotografía y en la banda sonora. El juego de sombras ayuda a profundizar en la sensación agridulce en la que siempre se encuentra su protagonista y la banda sonora no solo cuenta con una curaduría perfecta para cada momento, la cual además no contiene ni una sola canción de Elvis. Excelente detalle.

Si bien la actuación de Jacob Elordi puede gustar a unos y disgustar a otros, sí que podemos encontrar en Cailee Spaeny una actriz con un futuro muy prometedor. Habrá que estar muy atentos a sus siguientes pasos.

En conclusión, Priscilla es una película sobresaliente en la obra de Sofía Coppola que no solo existe como respuesta a Elvis, de Baz Luhmrann, sino que ni siquiera la necesita porque a todas luces es muy superior a ella.

Crítica de “Priscilla”