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viernes 20/5/22
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Tiberio nació en Roma el dieciséis de noviembre del año 42 a. C. Su padre era Tiberio Claudio Nerón, que desempañaba en el momento de su nacimiento el cargo de Pretor, y de Livia Drusila, que era unos treinta años más joven que su esposo.

Tanto la rama paterna como la rama materna pertenecían a la gens Claudia, que como hemos visto en otros artículos era una antigua familia patricia que vino a Roma desde la Sabinia en los primeros años de la República y se distinguió a lo largo de los siglos por el logro de numerosos honores y altos magistrados.

Desde el principio, la gens Claudia se dividió en numerosas familias, entre las cuales se distinguió la que asumió el término Nero, que en la lengua sabina significa “fuerte y valiente”, a la que pertenecía Tiberio.

Era miembro de un linaje que había dado a luz a personalidades destacadas, como Apio Claudio el Ciego, y que figura entre los más grandes defensores de la superioridad del patriciado.

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Busto de Tiberio. Múnich.

Su padre había estado entre los más fervientes partidarios de Cayo Julio César y, después de su muerte, se puso del lado de Marco Antonio, el lugarteniente de César en la Galia, entrando en conflicto con Octavio, que era el heredero designado por el mismo César.

Después de la constitución del II Triunvirato entre Octavio, Marco Antonio y Lépido y las consiguientes proscripciones, los contrastes entre los partidarios de Octavio y los de Marco Antonio se concretaron en una situación de conflicto, pero el padre de Tiberio continuó apoyando al ex lugarteniente de César.

Al estallar la guerra de Perusia, despertado por el cónsul Lucio Antonio y Fulvia, que era la esposa de Marco Antonio, el padre de Tiberio se unió a los Antonianos, fomentando el descontento que estaba surgiendo en muchas regiones de Italia.

Después de la victoria de Octavio, que logró derrotar a Fulvia, se atrincheró en Perugia pero se vio obligado a huir, llevándose consigo a su esposa e hijo.

La familia se refugió en Nápoles y luego se fue a Sicilia, controlada por Sexto Pompeyo. Los tres se vieron obligados a llegar a Acaya, donde se reunían las tropas de Marco Antonio, que habían abandonado Italia.

El pequeño Tiberio, obligado a participar en la fuga y sufrir las inseguridades del viaje, tuvo una infancia incómoda y agitada, hasta que los Acuerdos de Brindisi, restablecieron una paz precaria y permitieron el regreso de los antonianos a Italia.

Octavio decidió divorciarse de su esposa Escribonia en el año 39 a. C., de quien tenía a su hija Julia, para casarse con la madre del pequeño Tiberio, Livia Drusila, de la que estaba realmente enamorado.

Sin embargo, la boda tuvo un importante significado político. Octavio esperaba poder acercarse a la facción de los Antonianos, mientras que el anciano padre de Tiberio pretendía, al conceder a su esposa a Octavio, distanciar cada vez más a su rival de Sexto Pompeyo, que era el tío de Escribonia.

El triunviro solicitó permiso del Colegio de Pontífices para la boda, ya que Livia ya tenía un hijo y esperaba un segundo. Los sacerdotes consintieron el matrimonio entre los dos, colocando como única cláusula la paternidad del feto.

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Estatua de Tiberio. Museos vaticanos

Por lo tanto, el diecisiete de enero del año 38 a. C., Octavio se casó con Livia, quien después de tres meses dio a luz a un hijo a quien se le impuso el nombre de Druso. La cuestión de la paternidad, en realidad, seguía siendo incierta.

Se piensa que Druso nació de una relación adúltera entre Livia y Octavio, mientras que otros elogiaron el hecho de que el recién nacido se había generado en los noventa días transcurridos entre el matrimonio primero y su matrimonio segundo, lo cual es una auténtica imbecilidad.

Mientras Druso era criado por su madre en la casa de Octavio, Tiberio permaneció con su anciano padre hasta la edad de nueve año.: Este último murió en el año 33 a. C., y fue Tiberio quien pronunció el laudatio funebris desde las Rostras del Foro.

Tiberio se mudó inmediatamente a la casa de Octavio junto con su madre y su hermano, justo cuando las tensiones entre Octavio y Marco Antonio dieron lugar a un nuevo conflicto, que terminó en el año 31 a. C. con la batalla decisiva de Actium.

Durante la ceremonia del triunfo de Octavio después de la victoria final sobre Marco Antonio en Accio en el año 29 a. C., fue Tiberio quien precedió al carro del vencedor, liderando el caballo interno de la izquierda, mientras que Marcel, el sobrino de Octavio, montó el externo a la derecha.

Más tarde también dirigió los juegos urbanos y participó en los juegos troyanos, que se celebraron en el circo, como jefe del equipo de niños mayores.

Estaba vestido con una toga viril a la edad de quince años, iniciándose así en la vida civil. Se distinguió como defensor y acusador en numerosos juicios y se dedicó simultáneamente a aprender el arte militar, destacándose en particular por sus habilidades para montar.

Puso gran interés en el estudio de la oratoria latina, retórica griega y derecho. Era habitual de los círculos culturales vinculados a Octavio Augusto, donde hablaba tanto en griego como en latín. Conoció a Cayo Mecenas y los artistas que financió, como Quinto Horacio Flacco, Publio Virgilio Marón y Sexto Propercio.

Se dedicó con igual pasión a la composición de textos poéticos, imitando al poeta griego Eutorión de Calcis, sobre temas mitológicos, en un estilo tortuoso y arcaizante, con un gran uso de palabras raras y obsoletas.

A la edad de dieciocho años, Tiberio fue nombrado Cuestor de la Annona, cinco años antes que lo estipulado por el tradicional cursus honorum de los magistrados.

Era una tarea particularmente delicada, que consistía principalmente en garantizar el suministro de trigo para toda la ciudad de Roma, que en ese momento tenía más de un millón de habitantes, doscientos mil de los cuales solo podían sobrevivir gracias a la distribución gratuita de trigo por parte del Estado.

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En ese periodo Roma pasó por un período de hambruna debido a una inundación en el río Tíber que había destruido la mayoría de los cultivos en el campo del Lacio, impidiendo que incluso los barcos con suministros en tierra llegaran a Roma con sus productos alimenticios.

Tiberio hizo frente a la situación enérgicamente. Compró por su cuenta el grano que los especuladores almacenaban en sus depósitos y lo distribuyó de forma gratuita, para ser considerado como un benefactor de Roma.

Se le acusó de realizar inspecciones en las ergastulas, prisiones subterráneas en las que estaban encerrados esclavos, viajeros y quienes buscaban refugio para evitar el servicio militar.

Esta vez, esta fue una tarea no particularmente prestigiosa, pero igualmente delicada, ya que los dueños de la ergástula se habían vuelto odiosos a toda la población de Italia, creando así una situación de tensión.

Según las descripciones de la época, Tiberio era de gran estatura, complexión atlética, tez blanca y calvicie prematura. Tan solo le quedó cabello en la nuca, que dejó crecer, siguiendo la moda de los patricios de la época.

Era zurdo, tenía los ojos de distintos colores y era miope. De noche tenía una visión de una agudeza excepcional. Su salud era excelente, y solo consta que enfermara en dos ocasiones.

Hombre tímido y reservado, la vergüenza por su calvicie le produjo un profundo efecto depresivo, hasta el punto de condenar a Lucio Cesiano por haberse burlado en público de su calva.

También padeció unas terribles úlceras faciales que le afeaban el rostro y lo obligaban a tener la cara cubierta de emplastos. Esta dermopatía hizo que Tiberio evitara aparecer en público.

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Denario.

Tiberio tenía un carácter cínico, amargado y un humor cruel en extremo. Suetonio narra una anécdota según la cual, asustado Tiberio por un pescador de Capri que había escalado un acantilado para ofrecerle su mejor captura, le hizo frotar la cara con su pescado.

En medio del suplicio, el pescador se felicitó de no haberle regalado una enorme langosta que había cogido. Tiberio mandó traerla e hizo que le restregasen también con ella la cara.

Casio Dion escribió, “Tiberio era un patricio de buena educación, hablaba fluidamente griego pero tenía una naturaleza peculiar. Nunca dejaba que lo que deseaba apareciera en su conversación, y aquello que decía que quería usualmente no lo deseaba en absoluto”.

SU CARRERA MILITAR

Tiberio debió gran parte de su ascenso político a su madre Livia Drusila, que fue la tercera esposa de Octavio Augusto. Sus habilidades militares como comandante y estratega siguen siendo incuestionables. Permaneció invicto durante todas sus largas y frecuentes campañas, tanto que en el transcurso de los años, fue uno de los mejores lugartenientes de su padrastro.

Tuvo una larga vida militar que duro entre los años 25 a. C. hasta el año 6 a. C. Veamos que aportó en sus campañas militares:

1º Sus campañas en Hispania y Oriente

Dada la falta de verdaderas escuelas militares que les permitieran adquirir experiencia, en 25 a. C., Octavio Augusto decidió enviar a Hispania a Tiberio y Marcelo, de dieciséis años, como tribunos militares.

Los dos jóvenes, a quienes veía como sus posibles sucesores, participaron en las fases iniciales de las guerras cántabras, iniciadas por el propio emperador en el año anterior y terminadas, en el año 19 a. C., por el general Marco Vipsanio Agripa.

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Denario de la época de Tiberio.

En el invierno de 21-20 a. C., Augusto ordenó a Tiberio conducir un ejército legionario, reclutado en Macedonia e Iliria para llegar a Armenia. Esta era una región de importancia fundamental para el equilibrio político de toda el área oriental, pues desempeñaba un papel de amortiguador entre el imperio romano al oeste y el de Partia al este, y ambos querían que fuera suyo.

Había sido un Estado vasallo, que garantizaba la protección de las fronteras de los enemigos. Pero después de la derrota de Marco Antonio y la caída del sistema que había impuesto en el este, Armenia había regresado a la influencia de los partos, que favorecieron el ascenso al trono del rey Artaxias II.

Octavio Augusto ordenó a Tiberio que expulsara a Artaxias, de quien los armenios filorromanos exigían la deposición y que impusiera en su trono a su hermano menor Tigranes, de tendencias pro-romanas.

Los partos, asustados por el avance de las legiones romanas hicieron concesiones y firmaron una paz, devolviendo la insignia y los prisioneros que habían tomado después de la victoria sobre Marco Licinio Craso, en la batalla de Carras en el año 53 a. C.

La situación armenia se resolvió incluso antes de la llegada de Tiberio y su ejército gracias al tratado de paz entre Octavio Augusto y el soberano parto, Frates IV. El partido pro-romano pudo tomar el control y algunos agentes enviados por Octavio Augusto eliminaron a Artaxias.

Tiberio no tuvo más tarea que coronar como rey a Tigranes, quien tomó el nombre de Tigranes III, como un rey cliente, en una ceremonia pacífica y solemne celebrada ante los ojos de las legiones romanas.

A su regreso a Roma, Tiberio fue recibido con grandes fiestas y con la construcción de monumentos en su honor, mientras Ovidio, Horacio y Propercio escribieron composiciones en verso para celebrar su hazaña.

Sin embargo, el mérito de la victoria correspondió a Octavio Augusto, como comandante en jefe del ejército. Fue proclamado Emperador por novena vez, y pudo anunciar en el Senado el vasallaje de Armenia sin decretar la anexión.

Escribió en su “Res gestae Divi Augusti” lo siguiente:

“Aunque pude convertir la Gran Armenia en una provincia después del asesinato de su rey Artaxias, preferí, siguiendo el ejemplo de nuestros antepasados, confiar ese reino a Tigranes, hijo del rey Artavasides y sobrino del rey Tigranes, a través de Tiberio Nerón, que fue entonces mi hijastro”.

El rango de ex pretor, con los ornamenta praetoria, fue conferido a Tiberio, en el año 19 a. C., y por lo tanto, podía sentarse en el Senado, entre los ex pretores.

2º Sus campañas en Recia, Iliria y Germania

Octavio Augusto había declarado oficialmente en el Senado que abandonaría la política de expansión, sabiendo que una extensión territorial excesiva habría sido letal para el Imperio Romano. Sin embargo, decidió realizar otras campañas para asegurar las fronteras.

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Tiberio. Mérida.

Tiberio, recién nombrado pretor, acompañó a Octavio Augusto a la Galia Comata en el año 16 a. C., donde pasó los siguientes tres años, hasta el año 13 a. C., para ayudarlo en la organización y el gobierno de las provincias gálicas.

Los romanos realizaron una campaña de castigo a través del río Rin contra las tribus de sicambrios y sus aliados, téncteros y usípetes, en el invierno del año 17-16 a. C., que habían causado la derrota del procónsul Marco Lolio y la destrucción parcial de la Legio V Alaudae y la pérdida de sus enseñas legionarias.

Tiberio, junto con su hermano Druso, lideró una campaña contra los Reti, en el año 15 a. C., que era una tribu establecida entre el Noricum y la Galia, y los vindélicos. Druso había expulsado previamente del territorio italiano a los Reti, que habían sido culpables de numerosas redadas, pero Octavio Augusto decidió enviar a Tiberio, para que la situación se resolviera definitivamente.

Los dos, en un intento de rodear al enemigo atacándolo en dos frentes sin dejarle rutas de escape, planearon una gran operación de pinza que pusieron en práctica también gracias a la ayuda de sus lugartenientes:

Tiberio marchó desde Helvecia, mientras que su hermano menor lo hizo desde Aquileia y Tridentum, a lo largo de los valles del Adigio e Isarco, en la confluencia de los cuales construyeron el Pons Drusi, cerca del actual Bolzano, y finalmente ascendieron por el río Eno.

Tiberio avanzó desde el oeste, derrotó a los Vindélicos cerca de Basilea y el lago Constanza. Los dos ejércitos podrían reunirse y prepararse para invadir Baviera en ese lugar.

La acción conjunta permitió a los dos hermanos avanzar hasta la fuente del río Danubio, donde obtuvieron la última y definitiva victoria sobre los Vindélicos. Estos éxitos permitieron a Octavio Augusto subyugar a las poblaciones del arco alpino hasta el Danubio, y le valieron una nueva aclamación de imperium.

3º Las campañas en Iliria, Macedonia y Tracia

Tiberio fue nombrado cónsul en el año 13 a. C., y fue enviado por Octavio Augusto a la región de Iliria. La noticia de la muerte del general Agripa causó una nueva ola de rebeliones entre los pueblos derrotados por éste, en particular dálmatas y breucos, por lo cual Octavio Augusto asignó a su hijastro la tarea de reprimirlos.

Tiberio asumió el mando del ejército en el año 12 a. C., y derrotó a las fuerzas enemigas, realizando una política de dura represión contra los vencidos. Gracias a su capacidad estratégica y la astucia que demostró pudo lograr una victoria total en solo cuatro años, contando con la ayuda de expertos generales como Marco Vinicio, gobernador de Macedonia y Lucio Calpurnio Pisón.

Sometió a los breucos en el año 12 a. C., aprovechando la ayuda que le proporcionó la tribu de los scordisci, sometida poco antes por el procónsul Marco Vinicio. Confiscó a sus enemigos sus armas y vendió a la mayoría de sus jóvenes como esclavos, después de haberlos deportado, y obtuvo los ornamenta triumphalia de Octavio Augusto.

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Ruinas de Villa Jovis, residencia de Tiberio en Capri.

A lo largo del frente oriental, el gobernador de Galacia y Pamphylia, Lucio Calpurnio Pisón se había visto obligado a intervenir en Tracia, ya que su población, en particular los bessi, amenazaban al rey tracio Remetalce I, que era un aliado de Roma.

Tiberio tuvo que enfrentarse en el año 11 a. C., primero contra los dálmatas, que se habían rebelado de nuevo, y poco después contra los panonios que se habían aprovechado de su ausencia para conspirar de nuevo.

El joven general Tiberio estaba muy comprometido en luchar simultáneamente contra varios pueblos enemigos y se vio obligado varias veces a moverse de un frente a otro. Los dacios cruzaron el río Danubio en el año 10 a. C. y llevaron a cabo importantes incursiones en los territorios de Panonia y Dalmacia.

Dalmacia pagaba grandes impuestos que le impuso Roma, se rebeló nuevamente. Tiberio, que había ido a la Galia junto con Octavio Augusto a principios de año, se vio obligado a regresar al frente de Iliria para enfrentarlos y vencerlos una vez más. Al final del año, finalmente pudo regresar a Roma con su hermano Druso y Octavio Augusto.

Una vez que terminó la larga campaña, incluso la de Dalmacia, ahora incorporada definitivamente al Estado romano e iniciada en el proceso de romanización, fue confiada como la provincia imperial al control directo de Octavio Augusto. Era necesario que un ejército fuera asignado permanentemente, listo para repeler posibles ataques a lo largo de la frontera y para reprimir posibles nuevas revueltas.

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Áureo emitido bajo Tiberio.

Octavio Augusto evitó al principio formalizar la imperativa salutatio, que los legionarios habían otorgado a Tiberio y se negó a rendir homenaje al hijastro en la ceremonia de triunfo, en contra de la opinión expresada por el Senado.

A Tiberio se le permitió recorrer la Vía Sacra en un carro decorado con insignias triunfales y celebrar una ovatio. Fue un uso completamente nuevo que, aunque inferior a la celebración del triunfo en sí, constituyó, sin embargo, un honor notable.

Tiberio se dedicó por completo a la reorganización de la nueva provincia de Illyricum en el año 9 a. C. Mientras que desde Roma, donde había celebrado su campaña victoriosa, regresó a las fronteras orientales, Tiberio fue advertido de que su hermano Druso, mientras estaba en las orillas del río Elba luchando contra los pueblos germánicos, se había caído de su caballo y se había fracturado el fémur.

El incidente parecía trivial y por lo tanto fue descuidado. La salud de Druso se deterioró repentinamente en septiembre. Tiberio se unió a él en Mogontiacum para brindarle consuelo, ya que había viajado más de doscientas millas en un día. Druso, ante la noticia de la llegada de su hermano, ordenó a las legiones que lo recibieran dignamente, y murió en sus brazos más tarde.

Tiberio dirigió la procesión funeraria que llevó el cuerpo de Druso a Roma, por delante de todos a pie. Pronunció una laudatio funebris para su hermano fallecido en el Foro de Roma, mientras que Octavio Augusto pronunció el suyo en el circo Flaminio. El cuerpo de Druso fue entonces incinerado en el Campo de Marte y las cenizas depositadas en el Mausoleo de Augusto.

4º La campaña de Germania

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Tiberio fue enviado nuevamente a Germania en los años 8 y 7 a. C., para continuar el trabajo iniciado por su hermano Druso y luchar contra los pueblos germánicos, después de su prematura muerte.

Cruzó el Rin y las tribus asustadas de los bárbaros, con la excepción de los sicambros, presentaron propuestas para la paz. Sin embargo, recibieron una clara negativa, ya que habría sido inútil concluir una paz sin la adhesión de los peligrosos sicambrios;

Tiberio los hizo masacrar y deportar. Por los resultados obtenidos en Alemania, Tiberio y Octavio Augusto nuevamente obtuvieron la aclamación como imperator y Tiberio fue designado cónsul para el año 7 a. C.

De este modo, pudo completar el trabajo de consolidar el poder romano sobre la región mediante la construcción de numerosas fortalezas, incluidas las de Oberraden y Haltern, y así ampliar la influencia romana hasta el río Weser.

Su retiro en la isla de Rodas

Se encontraba a punto de asumir el mando del Este y convertirse con ello en el segundo hombre más poderoso de Roma en el año 6 a. C., anunció que abandonaba la vida política y se retiró a la isla de Rodas.

Algunos historiadores han planteado la posibilidad de que Tiberio se sintiera como una solución provisional cuando Augusto adoptó a los hijos de Julia y Agripa, que eran Cayo César y Lucio César y les favoreció a lo largo de su carrera tal como había hecho con Druso y con el propio Tiberio.

El futuro emperador pudo pensar que cuando sus hijastros cumplieran la mayoría de edad le reemplazarían sin miramientos y se sintió utilizado. También pudo influir el conocido comportamiento promiscuo de su esposa.

Según Tácito, fueron motivos personales los que impulsaron a Tiberio a retirarse a Rodas, donde comenzó a odiar a su esposa y a añorar a su exesposa Vipsania. Tiberio se encontraba casado con una mujer que aborrecía, que le humillaba con sus públicas escapadas nocturnas, y que le había prohibido ver a la mujer que amaba.

Independientemente de los motivos de Tiberio, la retirada fue desastrosa para los planes sucesorios de Augusto. Cayo y Lucio estaban todavía en la adolescencia, y Octavio Augusto, que contaba entonces con 57 años, no tenía un sucesor inmediato.

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Estatua de Tiberius en Capri

La retirada de Tiberio ponía en peligro una transferencia pacífica de poder tras la muerte de Octavio Augusto y dejaba de ser una garantía de que tras la muerte del Príncipe, el poder siguiera en manos de su familia o de los aliados de su familia.

Cuando Octavio Augusto cayó gravemente enfermo, Tiberio navegó hacia Roma y desembarcó en el puerto de Ostia al lado de Roma, enterándose de que Octavio Augusto había sobrevivido. Tiberio volvió a Rodas y desde allí cursó cartas al emperador solicitándole volver a Roma, cosa que Octavio Augusto le negó en diversas ocasiones.

Con la retirada de Tiberio, la sucesión recaía exclusivamente en los dos jóvenes nietos de Augusto, Cayo y Lucio César. La situación se tornó de pronto más precaria con la muerte de Lucio en el año 2 a. C.

Octavio Augusto, a petición de Livia, permitió a Tiberio regresar a Roma como ciudadano romano y nada más. Cayo César murió en Armenia y a Octavio Augusto no le quedó más remedio que recurrir a Tiberio.

La muerte de Cayo fue el inicio a una frenética actividad en palacio. Tiberio fue adoptado como hijo y heredero de pleno derecho. A su vez, Tiberio se vio obligado a adoptar a su sobrino, Germánico, que era el hijo de su hermano, Druso el Mayor y de Antonia la Menor.

Tiberio recibió poderes tribunicios y asumió parte del maius imperium de Octavio Augusto, algo con lo que ni Agripa había sido recompensado. Agripa Póstumo fue repudiado por Augusto y se exilió en la isla de Pianosa, donde vivió confinado en solitario.

Los poderes de Tiberio se igualaron a los del propio Octavio Augusto en el año 13 d. C. Tiberio se hizo de co-princeps de pleno derecho, y en caso de muerte de Augusto únicamente debía sucederle con normalidad.

Augusto murió en el año 14 d. C., a la edad de 76 años. Fue enterrado con todas las ceremonias establecidas de antemano y se le deificó mediante el nuevo rito de la apoteosis, que heredarán sus sucesores. Tiberio por su parte fue confirmado como único sucesor.

TIBERIO EMPERADOR

Tiberio decidió no adoptar el nombre de Imperator y solo añadió el de Augusto al nombre de Tiberio Julio César, que era el suyo desde su adopción. Detrás de esta actitud aparentemente escrupulosa, intentaba alejarse cada vez más de las instituciones republicanas. Tiberio decidió transferir el nombramiento de los magistrados de los Comicios al Senado.

Los Comicios perdieron una atribución muy importante, y desapareció el sistema electoral propio de la República. Las asambleas populares hacía tiempo que estaban desacreditadas, ya que se habían mostrado serviles e incapaces de tomar decisiones y habían dejado de ser la representación del pueblo romano.

El emperador designaba candidatos para algunas de las magistraturas, y los lugares que quedaban vacantes sin propuesta del emperador, eran designados por el Senado y se formaba una lista única.

La Asamblea Popular o Comicios, que siguieron celebrándose hasta el siglo III, se limitaban a aprobar la lista única. Las leyes se promulgaron sin intervención de las Asambleas.

El pueblo solo conservaba el poder en un aspecto, pues su favor o su hostilidad eran determinantes para los emperadores y se expresaban en las grandes celebraciones del circo.

Estas medidas, parecían reforzar el poder del Senado. Tiberio se procuró una serie de compensaciones. La más importante fue la de aumentar el cuerpo de la guardia pretoriana de tres cohortes a nueve y la construcción de un campamento permanente para ellas, llamada castra praetoria en un arrabal de la ciudad.

El Senado promulgó varias leyes, entre ellas:

  • Una ley sobre el estatus social de las mujeres que tuvieran relaciones sexuales con esclavos.
  • Una ley sobre la tutela.
  • Una ley sobre penas por deterioros en edificios públicos.
  • Normas sobre enjuiciamiento criminal, castigos de esclavos que estuvieran presentes en una casa cuando el amo fuese asesinado.
  • Una ley de herencia de las mujeres, cuyos hijos tenían preferencia sobre sus hermanos o parientes.

El Senado adquirió una función importante respecto a las provincias. La actuación de los senadores como jurados en los casos de confusión, es decir, sobre adquisiciones ilegales por parte de los gobernadores y funcionarios provinciales y, al parecer, los juicios de Repetundis fueron frecuentes. También juzgaba los delitos de traición o de lesa majestad.

Una ley, la Lex de Maiestate, promulgada el siglo anterior, regulaba las condenas por ofensas a los máximos dignatarios del Imperio, y Tiberio tuvo que usarla.

A la categoría de Senadores podían acceder aquellos que poseían tierras por valor de al menos un millón de sestercios, los cuales procedían una gran parte de la clase de los caballeros.

La mayoría de los que tenían la categoría de senadores, aunque no todos ejercían el cargo, que era electo, constituían una casta hereditaria a la cual solo podía accederse desde otras clases por designación imperial directa o indirecta.

Para llegar a ser Senador se tenían que ejercer previamente las magistraturas siguientes:

  • El vigintivirato que eran veinte personas cada año, al cual se accedía a partir de los dieciocho años, y que eran unos superintendentes para las rentas de las casas de moneda y otras funciones.
  • El tribunado militar.
  • La cuestura que eran veinte cuestores anuales, a la cual se accedía a partir de los veinticinco años, y que auxiliaban a los procónsules o gobernadores provinciales en materias de finanzas.
  • El tribunado de la plebe, al cual se accedía a los 27 o 28 años, con derecho de veto en ciertos asuntos públicos. Esta magistratura quedó vacía de contenido político con la consecuente pérdida de poder de las asambleas que presidía el tribuno de la plebe.
  • La pretura que eran diez pretores anuales, aumentados después a dieciocho, a la cual se accedía a los treinta años, y que comportaba el gobierno de una provincia de segundo orden y el mando de una legión, o bien el desarrollo de una pretura especial. Los pretores tenían funciones judiciales y designaban árbitros en causas civiles.
  • El consulado que eran dos cónsules ordinarios y otros sustitutos, al cual se accedía a partir de los cuarenta años. Las funciones del cónsul eran presidir el Senado y las Asambleas y, en algunos casos, administrar justicia.
  • Procónsules o gobernadores provinciales que gobernaban las provincias senatoriales de primer orden, con poderes consulares cívico-militares.

Tras ejercerse todas o parte de estas magistraturas se llegaba al rango de Senador. La mayoría de los senadores eran italianos, procedentes de la clase senatorial.

El emperador disponía de todos los poderes de un tribuno, la Tribunicia potestas, de los cuales tenía un procónsul en el gobierno de las provincias, poder que el emperador podía ejercer en cualquier parte del territorio, y seguramente de los poderes de un cónsul, puesto que si lo deseaba ostentaba el cargo de Cónsul ordinario.

Era Pontifex Maximus y a menudo ejercía también las funciones censoriales, aunque no ostentaba el título de censor. Se le atribuían varias calificaciones: Pater Patriae, Princeps Senatus, Imperator y Augustus.

El emperador tenía a su servicio a los funcionarios siguientes:

  • Los lictores que eran asistentes o escoltas.
  • Los pretorianos que eran unidades militares reagrupadas en una unidad especial al servicio imperial, que prestaba su servicio en los cuarteles generales o Pretorios. Constituían la guardia personal del emperador y tenían al frente el Praefectus Praetorius. Este cargo fue desempeñado con el emperador Tiberio por Sejano, quien fue después su ministro.
  • Los Speculatores, cuerpo de caballería con funciones de escolta y mensajería, aunque más tarde, en el siglo II d. C., sus funciones de escolta pasaron a los Equites singulares Augusti, y se crearon los Frumentarii, que ejercían las funciones de mensajería y de espionaje y policía imperial.
  • Los empleados, esclavos y libertos imperiales, constituidos por miles de personas diversas de estas condiciones, que realizaban las tareas domésticas y de servicio de las residencias imperiales, siendo el cargo más influyente el de chambelán.

El emperador disponía de las siguientes rentas, que constituían el Fiscus:

  • Las procedentes de sus propiedades personales.
  • Los legados y herencias de ciudadanos, lo que primero fue una costumbre, pero que con algunos emperadores derivó hacia una obligación.
  • El botín de guerra.
  • El oro ofrecido por ciudades y provincias.
  • Una parte de los bienes sin herederos que se compartían con el de las finanzas públicas.

Las propiedades del emperador pasaban a su sucesor, incluso no siendo parientes. Los ciudadanos y las comunidades podían dirigirse al emperador, le consultaban cuestiones legales y recibían respuesta. Los tributos a las provincias se exigían en tiempos del emperador Tiberio con moderación y las leyes se aplicaban con justicia.

El emperador ejercía también como censor, y encargó la realización del censo a las provincias, instituido ya por Octavio Augusto. Entre las leyes que aplicó:

  • Límite de gastos en juegos y espectáculos.
  • Límite en el lujo de muebles.
  • Fijación anual por parte del Senado de los artículos alimentarios.
  • Los ágapes tenían que ser consumidos enteros, y obligaba que la carne y otros alimentos sobrantes se consumieran en comidas posteriores, porque era costumbre tirar hasta la mitad de un animal del cual ya se hubiera comido una parte.
  • Prohibió la costumbre de besarse cada día.
  • Prohibió demorar más allá de las calendas de enero los regalos de principio de año.
  • Un consejo de familia castigaría las adúlteras que no tuvieran acusador público.
  • Prohibió a los magistrados adquirir mujer por sorteo y después repudiarla.
  • Prohibió los ritos egipcios y los judíos, y esta última religión penetraba entre los libertos.
  • Estableció las Cohortes Pretorianas o Guardia Imperial, acantonadas hasta ese momento en varios lugares de Italia, en Roma.

¿Qué pasó con Germánico?

Los problemas militares surgieron rápidamente para Tiberio. Las legiones de Panonia y Germania no habían recibido las primas que se les había prometido durante el reinado de Octavio Augusto y tras un breve periodo de tiempo en el que asumieron que no habría respuesta por parte de Tiberio, se amotinaron.

Germánico y el hijo de Tiberio, Druso el Joven fueron enviados a la región a la cabeza de una fuerza con el objetivo de sofocar la rebelión y lograr que las legiones rebeldes regresaran a filas.

Germánico reunió a los amotinados y los lideró en una breve campaña a lo largo del Rin en territorio germánico, afirmando que cualquier botín que pudieran conseguir constituiría la prometida prima. Germánico y su ejército cruzaron el Rin y ocuparon todo el territorio entre ese río y el río Elba.

Según Tácito, Germánico recuperó las águilas que se habían perdido tras la derrota en la batalla de Teutoburgo, en la que tres legiones romanas al mando de Publio Quintilio Varo fueron aniquiladas en una emboscada germana.

Germánico provocó un gran daño a los enemigos de Roma en Germania, había conseguido sofocar el amotinamiento de tropas y había traído a Roma las águilas pérdidas. Estas heróicas acciones situaron a Germánico en un lugar privilegiado en la línea sucesoria.

Tras su campaña en Germania, Germánico celebró su triunfo en Roma en el año 17 d. C. Este triunfo era el primero que contemplaba la ciudad de Roma desde los del emperador Octavio Augusto en el año 29 a.C. Se concedió a Germánico las provincias orientales del Imperio en el año 18 d. C., al igual que se había hecho con Agripa y con el propio Tiberio.

Esto supone que Germánico era el claro favorito para suceder al emperador Tiberio. Sin embargo, Germánico murió al año siguiente, probablemente envenenado por el gobernador de la provincia de Siria. Cneo Calpurnio Pisón.

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Estatua de Germánico.

Los Pisones habían sido partidarios de los Claudios y se habían aliado con el joven Octavio tras su matrimonio con Livia, la madre de Tiberio, en consecuencia el emperador era sospechoso.

En el juicio, Pisón amenazó con implicar a Tiberio. No se sabe si realmente el gobernador de Siria hubiera sido capaz de implicar al emperador. Se generalizó en el Senado una actitud hostil contra Pisón, este se suicidó.

El emperador Tiberio estaba cansado de la política. Comenzó a compartir poderes tribunicios, en el año 22 d. C., con su hijo Druso el Joven y realizaba viajes a la Campani que eran cada vez más largos. El hijo del emperador Tiberio murió en extrañas circunstancias en el año 23 d. C. y Tiberio decidió retirarse en la isla de Capri en el año 26 d. C.

Sejano había servido a la familia imperial durante más de veinte años cuando fue elegido prefecto del pretorio en el año 15 d. C. A medida que el emperador Tiberio iba abandonando el ejercicio del poder, empezó a depender en mayor medida de la Guardia Pretoriana y del jefe de la misma, Sejano.

Tiberio delegó en la Guardia Pretoriana la tarea de defender la ciudad a finales del año 17 d. C., y los trasladó a campamentos situados en el exterior de las murallas de la ciudad, dando con ello a Sejano el mando de unos 9.000 soldados. La muerte de Druso el Joven, elevó a Sejano a ojos de Tiberio, que se refería a él como mi compañero.

Tiberio levantó estatuas de Sejano por toda la ciudad y fue retirándose gradualmente del poder que fue cedido a Sejano. Cuando Tiberio se retiró finalmente en el año 26 d. C., Sejano estaba al cargo de la administración del estado y de la capital.

La posición de Sejano no era exactamente la de un sucesor, ya que había pedido la mano de Livila, la sobrina de Tiberio en el año 25 d. C., y se había visto obligado a retirar la solicitud bajo presiones.

Sejano y la guardia controlaban el correo imperial y por tanto estaban en posesión de toda la información que Tiberio enviaba a Roma y que Roma enviaba a Tiberio. La presencia de Livia Drusila, sin embargo limitaba el área de acción de los pretorianos. La muerte de Livia Drusila en el año 29 d. C., cambió todo.

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Tiberio. España

Sejano inició una serie de juicios amañados de Senadores y ricos caballeros procedentes de la orden ecuestre, con lo que eliminaba a todos sus rivales políticos. De paso se consiguió que aumentara el Tesoro Público y la propia riqueza de Sejano.

La viuda de Germánico, Agripina la Mayor y dos de sus hijos, Nerón César y Druso César fueron detenidos y exiliados en el año 30 d. C., muriendo posteriormente en sospechosas circunstancias.

Sejano ostentó el consulado con Tiberio en ausencia en el año 31 d. C. Esta época es difícil de definir. Sejano intentó congraciarse con las familias pertenecientes a la dinastía Julio-Claudia con vistas a poder ser adoptado en el seno de la familia Julia, ocupando con ello el puesto de regente o incluso de Emperador.

Livila se implicó en la trama al descubrirse que había sido la amante de Sejano. El objetivo del complot era derrocar a Tiberio y, con el apoyo de los Julios, asumir el principado ellos mismos o actuar como regentes de los jóvenes Tiberio Gemelo y Calígula. Los que se interpusieron en su camino fueron acusados de traición.

Las crueles acciones de Sejano finalmente le hicieron caer. Los juicios, que habían incoado contra Senadores y caballeros tras la retirada de Tiberio, le originaron un buen número de enemigos, que no estaban dispuestos a permitirle asumir el Principado.

Sejano fue convocado al Senado en el año 31 d. C., donde le leyeron una carta firmada por el emperador Tiberio que le acusaba de traición y se le condenaba a ser ejecutado de inmediato. Sejano fue juzgado y varios de sus compañeros fueron ejecutados esa misma semana. Fue sustituido como prefecto del Pretorio por Nevio Sutorio Macrón.

Tras la muerte de Sejano, se comenzó una serie de juicios que parecía no tener final. Fue el momento en que el emperador Tiberio se decidió a gobernar sin reparos.

Diezmó las filas del Senado. Todos los que hubieran colaborado o se hubieran relacionado con Sejano fueron juzgados y ejecutados y sus propiedades fueron confiscadas. Tácito lo describe así:

“Las ejecuciones se han convertido en un estímulo para su furia, y ha condenado a muerte a todos los encarcelados acusados de colaborar con Sejano. Allí se encuentran, separados o en montones, un sinnúmero de muertos de todos los sexos y edades. No se permitió a parientes y amigos estar cerca de ellos, llorar su muerte o siquiera mirarlos. Espías establecieron rondas para anotar a los dolientes que osaban acercarse. Cuando los cadáveres estuvieron putrefactos, se los arrastró al Tíber, a cuyas aguas se los arrojó. La fuerza del terror y la crueldad extinguieron la pena”.

Empezaron a surgir rumores sobre los lamentables actos que Tiberio protagonizaba en su lugar de retiro. Suetonio describe situaciones de total perversión sexual, donde estaban presentes el sadomasoquismo, el voyeurismo y la pedofilia.

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Villa de Tiberio en Sperlonga, a mitad de camino entre Roma y Nápoles.

Aunque es probable que solo fuera una invención de sus enemigos en Roma, pues todo esto era una práctica bastante habitual de los poderosos en Roma, estos rumores nos dan una idea de la opinión que tuvo el pueblo romano de su gobierno durante los veintitrés años de reinado.

El asesinato de Sejano y los juicios por traición dañaron la imagen y la reputación de Tiberio. Tras la caída de Sejano, la retirada de Tiberio fue completa. El Imperio siguió funcionando gracias a la inercia burocrática establecida por Octavio Augusto.

Tiberio se volvió completamente paranoico y pasó cada vez más tiempo aislado tras la muerte de su hijo. Aprovechando el retiro de Tiberio, los partos iniciaron una breve invasión mientras las tribus dacias y las tribus germánicas del Rin realizaban incursiones en territorio romano.

Tiberio no dispuso nada para garantizar una sucesión pacífica. Tras la muerte de muchos de los Julios, de sus partidarios y de su propio hijo, los únicos candidatos serios para sucederle eran su nieto Tiberio Gemelo y el hijo de Germánico, Calígula.

Tiberio siguió sin tomar ningún tipo de disposición sucesoria y solo se tienen noticias de un intento al final de su vida de nombrar a Calígula como cuestor honorario.

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La muerte de Tiberio por Jean-Paul Laurens, describe el asesinato del emperador por órdenes de Macrón.

Tiberio murió en Miseno, el dieciséis de marzo del año 37 d. C., teniendo 77 años. Según Tácito, la muerte del emperador fue recibida con entusiasmo entre el pueblo romano, solo para silenciarse repentinamente cuando tuvo noticias de su recuperación y volverse a regocijar cuando Calígula y Macrón le asesinaron.

El testamento de Tiberio delegaba en Calígula y en Tiberio Gemelo el reinado conjunto. Lo primero que hizo Calígula fue asumir los poderes de Tiberio y asesinar a Tiberio Gemelo.

La caída de Tiberio no se debió a su abuso de poder, sino a su negativa a usarlo. Su reinado, apático en comparación con el de Octavio Augusto, le hizo ganarse la animadversión del pueblo.

El Senado había estado funcionando bajo la dirección de Octavio Augusto durante años y, cuando Tiberio le quiso devolver su autonomía, este no supo actuar por sí solo.

mapa tiberio

VALORACIONES DEL EMPERADOR TIBERIO

Tiberio, a su muerte en el año 37 d. C., podría haber sido recordado como un ejemplo de cómo reinar. A pesar de la general hostilidad con la que lo recuerdan los historiadores contemporáneos y posteriores, Tiberio dejó en el Tesoro unos tres mil millones de sestercios, que era una gran fortuna.

En lugar de embarcarse en costosas campañas en el extranjero, Tiberio decidió fortalecer el Imperio mediante la construcción de defensas, el uso de la diplomacia y manteniendo una política de pasividad en las disputas de monarcas extranjeros.

El resultado de la política de Tiberio fue un Imperio más fuerte y consolidado. De los autores cuyos textos sobre el emperador han sobrevivido, solo cuatro describen con todo detalle su gobierno: Tácito, Suetonio, Dión Casio T Veleyo Patérculo, además de pequeños fragmentos escritos por Plinio el Viejo, Estrabón y Marco Anneo Séneca. El propio Tiberio escribió una breve autobiografía que ha desaparecido.


Veamos como lo ven los distintos historiadores romanos:

Publio Cornelio Tácito

El informe más detallado sobre el reinado de Tiberio nos ha llegado de la mano de Tácito y su obra “Los Anales”, cuyos seis primeros libros versan sobre Tiberio. Tácito pertenecía a la orden ecuestre y nació durante el gobierno de Nerón en el año 56, es decir, ya estando Tiberio muerto.

Su obra está basada en su mayor parte en las actas de sesiones del Senado y en la colección de relatos e informes de actuaciones gubernamentales y cortesanas, en la autobiografía de Tiberio y en los historiadores contemporáneos como Cluvio Rufo, Fabio Rústico y Plinio el Viejo, cuyos escritos se han perdido.

La descripción del emperador realizada por Tácito es generalmente negativa y se hace más dura gradualmente a medida que su estado empeora. Se hace especial hincapié en una clara degradación del estado psicológico del emperador a partir de la muerte de su hijo en el año 23 d. C.

Tácito describe en líneas generales el reinado de la dinastía Julio-Claudia como injusto y cruel y las buenas acciones que sucedieron al principio de su reinado son achacadas a pura hipocresía.

Tácito recurre al desequilibrio de poder entre los emperadores y el Senado y pone de manifiesto la corrupción y la tiranía derivadas de los gobernantes, dedicando una importante parte de su relato a los juicios y persecuciones, que surgieron a raíz de la restauración de la ley de maiestas.

El último alegato de su sexto libro es el mejor ejemplo de su opinión sobre el emperador:

“Su carácter experimenta constantes cambios. Mientras que durante el reinado de Augusto fue un ciudadano privado que ostentó altos cargos, alcanzó su reputación un alto nivel. Tras la muerte de Druso y Germánico su carácter se sumió en la maldad y la desgracia. Finalmente intentó librarse del miedo y la vergüenza que sus propias inclinaciones habían estimulado”.

Suetonio Tranquilo

Suetonio pertenecía a la ordene ecuestre. Trabajó en un puesto administrativo durante los reinados de los emperadores Trajano y Adriano. Su gran obra, “La vida de los doce césares”, es una biografía de Julio César y los once primeros emperadores de Roma que va desde el nacimiento de Julio César hasta la muerte del emperador Domiciano en el año 96 d. C.

Suetonio tuvo acceso a los archivos imperiales, así como a los escritos de historiadores antiguos como Aufidio Baso, Cluvio Rufo, Fabio Rústico y las mismas cartas del emperador Octavio Augusto.

La obra de Suetonio es, sin embargo, más sensacionalista y anecdótica que la de sus contemporáneos, destacando las partes que relatan las supuestas depravaciones cometidas por el emperador en su retiro en la isla de Capri, y elogiando, no obstante, las acciones de Tiberio al principio de su reinado, haciendo hincapié en su modestia.

Veleyo Patérculo

Veleyo Patérculo constituye una de las pocas fuentes contemporáneas a Tiberio, que habla de su persona y su reinado. Patérculo sirvió bajo las órdenes de Tiberio durante ocho años en Germania y Panonia en calidad de prefecto de caballería y legado.

La obra de Patérculo se extiende por el periodo comprendido entre la caída de Troya y la muerte de Livia en el año 29 d. C., y da una opinión muy favorable del emperador y de su prefecto del Pretorio, Sejano.

No se sabe a ciencia cierta si lo tendencioso de la obra se debe a una verdadera admiración o al miedo de represalias, es importante conocer el dato de que Patérculo fue asesinado en el año 31 d. C en calidad de amigo de Sejano, lo que nos puede dar la idea de que existiera una verdadera amistad entre los dos.


BIBLIOGRAFÍA

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El emperador Tiberio. Las contradicciones del poder