miércoles. 22.05.2024
Los míticos Atlantes de Tula, construidos por los toltecas.

Gran parte de lo que sabemos de los toltecas viene de de los mexicas y textos postcoloniales que documentan tradiciones orales antiguas. 

El periodo Posclásico se caracterizó por la invasión de pueblos seminómadas provenientes de Aridoamérica a Mesoamérica, que al llegar a esta área se fusionaron con la población existente y asimilaron sus elementos culturales. Fue en esta época cuando se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales preciosos como el oro y la plata.

Los toltecas, pertenecientes al grupo lingüístico nahua como los chichimecas y los otomíes, se instalaron en la región del altiplano mexicano durante el siglo VII o VIII. 

Allí, ocuparon la ciudad de Teotihuacán, absorbieron su tradición cultural, y se impusieron sobre los pueblos de la región. Mas tarde, se instalaron en la ciudad de Tollan-Xicocotitlan, actual Tula, en la región de Hidalgo, que fue el centro de esta civilización.

Alcanzaron su apogeo entre los años 900 d. C. y 1200 d. C. Se establecieron en Tula, en el estado de Hidalgo. Dominaron gran parte del centro de México, las costas del Golfo de México, parte del Bajío, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco, y el área del Soconusco, entre lo que hoy es Chiapas y Guatemala.

Conocidos como los maestros constructores de Mesoamérica, los toltecas aprovecharon el declive de Teotihuacan para fortalecerse. Si hubo un territorio poderoso y extenso, ése fue el de los toltecas, cuya influencia se extendió a lo largo de la meseta central durante los periodos clásico y posclásico, 800 d.C. – 1200 d.C.

Los toltecas, pertenecientes al grupo lingüístico nahua como los chichimecas y los otomíes, se instalaron en la región del altiplano mexicano durante el siglo VII o VIII

De origen chichimeca, en el contexto de conflicto entre los pueblos prehispánicos, el poderío maya y teotihuacano vieron su declive, y el pueblo de los maestros constructores, tolteca en náhuatl, vio una oportunidad para expandirse. Aquí se presentan los cuatro pilares de esta cultura milenaria.

El pueblo estaba dividido en dos estamentos, la nobleza, regida por una aristocracia militar, los líderes administrativos y los sacerdotes, y una clase trabajadora, dedicada exclusivamente a la agricultura.

Vista general de la pirámide de Quetzalcóatl con las estatuas de los “atlantes”
Vista general de la pirámide de Quetzalcóatl con las estatuas de los “atlantes”

La estructura tan sólida que adquirieron se debió a la relación tan fuerte que existía entre religión y fuerza militar. Los sacerdotes cumplían una doble función, la de oficiar los ritos sagrados y la de tomar el mando en el campo de batalla.

El poder de la cultura tolteca se basó en la diversidad agraria que obtuvieron de sus distintos territorios. Como consecuencia de la expansión a distintos climas y latitudes, las cosechas eran variadas, y el cobro de impuestos se convirtió en la base de su economía. De la misma manera, dominaron la metalurgia y la cerámica, que utilizaban para el trueque y otras transacciones.

Una de sus aportaciones al mundo prehispánico fue el culto a Quetzalcóatl y el mito fundacional gira en torno a la figura del rey Mixcóatl, quien los condujo al lugar indicado para iniciar el imperio

Figurillas antropomórficas en terracota, parte del ajuar funerario descubierto en 2003 en la zona de Xochitecatl, cerca de Cacaxtla, México
Figurillas antropomórficas en terracota, parte del ajuar funerario descubierto en 2003 en la zona de Xochitecatl, cerca de Cacaxtla, México

Así se crea una ambigüedad histórica sobre si la serpiente emplumada se deriva de la deificación de este monarca, o si formaba parte del panteón tolteca antes de su reinado.

La economía tolteca se basó en la agricultura, a través de amplios cultivos abastecidos por un complejo sistema de canales de riego. Cultivaban algodón, maguey, maíz, chile y frijol. También formaron parte de su desarrollo económico la artesanía y el trabajo de piedras preciosas.

Conocidos como los maestros constructores de Mesoamérica, los toltecas aprovecharon el declive de Teotihuacan para fortalecerse

Cultivaban el maguey para producir pulque y elaborar diversos objetos con la fibra de esta planta y crearon distintas piezas de barro, desde ollas y platos para preparar y servir la comida, hasta tubos de drenaje o cañerías que se utilizaban para hacer correr el agua hacia los terrenos de cultivo.

Se caracterizaron por ser grandes comerciantes, pudiendo abastecerse de otras materias primas que conseguían a través de la guerra con los pueblos cercanos. Mantuvieron intercambios comerciales con otras culturas, teniendo gran influencia en Mesoamérica, en tierras lejanas, como la maya. Empleaban la semilla del cacao como moneda, costumbre que se extendió entre casi todas las culturas mesoamericanas que anteriormente sólo usaban el cacao como bebida sagrada. 

La subsistencia en base a la agricultura era un problema recurrente en la árida región tolteca, donde a pesar de que el riego se practicaba siempre que era posible, el continuo crecimiento de la población resultaba una gran preocupación. Durante las épocas de sequía, no bastaba solo con el comercio de los pueblos vecinos para abastecer a todos los toltecas. Por eso, las leyendas sugieren que la hambruna provocada por la disminución de las precipitaciones condujo a una guerra civil y, en última instancia, al abandono de la ciudad de Tula.

A la caída de Tula, un grupo de pobladores de esta ciudad se dirigió a la Región Maya. Puede verificarse en Chichen Itzá, sitio ubicado en el actual estado de Yucatán, en donde se observa la similitud de las construcciones, algunas esculturas como el Chac Mool, los atlantes, las serpientes emplumadas y el altar de cráneos o tzompantli.

El poder de la cultura tolteca se basó en la diversidad agraria que obtuvieron de sus distintos territorios

El cacao, moneda de intercambio
El cacao, moneda de intercambio

La religión que practicaban fue politeísta. Sin embargo, adoraban a dos dioses en particular: Quetzalcóatl yTezcatlipoca. Tenían diferentes centros ceremoniales, donde practicaban los rituales y uno de los más importantes fue “El Palacio Quemado”.

Varias pirámides servían de templos para los diversos dioses, pero, como consecuencia de los saqueos, es difícil conocer la historia de cada estructura. Solo se puede identificar que los templos fueron construidos con una orientación intencionada, con una dirección específica de este a oeste, acompañando el movimiento del sol y de la luna.

Ubicación en el mapa de la cultura tolteca
 Sacrificios sobre la estatua de Chac Mool

Eran una sociedad militarizada, como la mayor parte de las sociedades mexicanas del período posclásico y su cultura fue muy influyente en Mesoamérica, abarcó desde la actual Honduras hasta Chichen Itzá en la península de Yucatán. La dispersión cultural se debió tanto a la expansión militar como comercial.

Ubicación en el mapa de la cultura tolteca
Ubicación en el mapa de la cultura tolteca

Las narraciones, tanto precolombinas como coloniales, mencionan la habilidad de los toltecas para la realización de artesanías. Se destacaron en el trabajo de la piedra. Son características las esculturas monumentales de guerreros y jefes militares, especialmente las llamadas «atlantes» en el centro ceremonial de Tula.

Columnas con forma de guerreros conocida como los «atlantes».

Ubicados sobre la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli. Tula.
Columnas con forma de guerreros conocida como los «atlantes». Ubicados sobre la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli. Tula.

La civilización tolteca era una teocracia militarizada como la mayoría de las civilizaciones del período posclásico. En sus orígenes se había regido por sacerdotes, pero en su momento de máximo esplendor, el gobierno estaba en manos de reyes guerreros que se consideraban descendientes de animales totémicos como el coyote, la serpiente, etc.

Son características las esculturas monumentales de guerreros y jefes militares, especialmente las llamadas «atlantes» en el centro ceremonial de Tula

En cuanto a la sociedad estaba muy jerarquizada. El grupo privilegiado estaba integrado por una nobleza sacerdotal y guerrera: eran quienes atendían el culto, la administración del Estado, y las actividades militares, tanto de defensa como de conquista. El resto de la población se componía de los comerciantes de artesanos y agricultores.

La presencia en la región de minerales valorados por los pueblos de la época, como obsidiana y alabastro, contribuyó a la prosperidad comercial de la ciudad. Se obtenían materias primas y otros productos, por ejemplo, conchas y caracoles marinos, pieles de jaguar, plumas de quetzal y objetos manufacturados, como cerámicas y adornos de metal, mediante el comercio con regiones lejanas.

Los toltecas eran politeístas y a diferencia de civilizaciones del período clásico, la religión tolteca presenta aspectos militaristas y guerreros. Desde su instalación en Teotihuacán en el período de formación de la cultura tolteca, se fueron dejaron de lado dioses asociados a la agricultura para reemplazarlos por otros asociados al fuego y a la guerra. Los más importantes eran Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, que demandaban sacrificios humanos para los que se empleaba generalmente a los prisioneros de guerra.

Representación de Quetzalcóatl, principal dios de la cultura tolteca
Representación de Quetzalcóatl,
principal dios de la cultura tolteca

Las esculturas toltecas permiten conocer el aspecto físico y la vestimenta, especialmente de las clases dominantes que eran las más representadas. Gracias a ellas se conoce el uso de taparrabos, cinturones con broches, sandalias, escudos decorados con plumas.

Sus conocimientos religiosos y astronómicos ejercieron influencia en la mayoría de los pueblos indígenas mesoamericanos, quienes consideraban el linaje tolteca como signo de respeto y de autoridad.

Allí establecieron el primer asentamiento, la ciudad de Tollan o Tula, que significa “lugar de juncos”, una antigua expresión mesoamericana que hace referencia a todos los grandes asentamientos. La ciudad de Tula creció hasta un área de catorce kilómetros cuadrados y adquirió una población aproximada de cuarenta mil habitantes.

Los toltecas eran politeístas y a diferencia de civilizaciones del período clásico, la religión tolteca presenta aspectos militaristas y guerreros

La organización sociopolítica de los toltecas era monárquica y de gran poder militar, con el que peleaban y conquistaban tierras vecinas. 

Se desconoce exactamente cómo fue el final de la civilización tolteca, aunque algunas hipótesis indican que podría haber sido consecuencia de fenómenos naturales, como sequías sostenidas en el tiempo, sumado a disputas internas de poder, habría evidencias, entre las legendarias historias, acerca de una batalla entre los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.

Los toltecas fueron admirados como constructores por todas las culturas posteriores.
Los toltecas fueron admirados como constructores por todas las culturas posteriores

Además, a mediados del siglo XII d.C. bajo el gobierno de Huemac, el último líder tolteca, la ciudad de Tula fue saqueada y violentada por los aztecas de manera sistemática, con evidencia de columnas y estatuas quemadas y enterradas de manera deliberada.

El nombre tolteca tenía cierto prestigio, por lo que otras civilizaciones, como los mayas y los aztecas, apreciaban las prácticas toltecas en cuanto al arte, la religión, la escritura, la medicina y el trabajo de los artesanos. Los aztecas empleaban la expresión toltecayotl que significa “tener un corazón tolteca”, lo que equivalía a ser digno y sobresalir en todas las acciones.

Los toltecas fueron expertos alfareros
Los toltecas fueron expertos alfareros

Los artesanos toltecas fueron famosos por su gran habilidad y establecieron estándares que otras civilizaciones mexicanas tratarían de seguir. Fueron avanzados alfareros y expertos metalúrgicos que trabajaban metales como el oro y piedras preciosas como la obsidiana, que empleaban principalmente para la fabricación de armas.

También destacaron en la arquitectura, si bien las pirámides existieron en México mucho antes que los toltecas, lograron mejorar la escultura de las columnas, los frisos y demás detalles arquitectónicos, a niveles muy superiores.

Sus prácticas de sacrificio humano dejaron gran evidencia acerca de sus prácticas religiosas, que realizaban de manera regular con el fin de satisfacer a sus dioses

Los toltecas comerciaban productos textiles y cerámicos con vecinos cercanos y lejanos, aunque a menor escala en comparación con la red comercial del imperio maya. Se han encontrado muestras de cerámica en lugares muy lejanos, como Nicaragua y la costa del Golfo de México.

Los toltecas eran guerreros religiosos que difundieron el culto a su dios Quetzalcóatl en todos los rincones de su imperio. Los guerreros vestían placas para el pecho, un pequeño escudo en un brazo, usaban varias armas cortas y una muy pesada de forma curva, similar a lo que conocemos como hacha.

Sus prácticas de sacrificio humano dejaron gran evidencia acerca de sus prácticas religiosas, que realizaban de manera regular con el fin de satisfacer a sus dioses. Una de las más destacadas es la estatua de Chac Mool, constituida por la figura de un humano reclinado que sostiene un cuenco, donde se depositaban diferentes ofrendas para los dioses, entre ellas, los sacrificios humanos.

Los toltecas no crearon el culto al dios Quetzalcóatl. Su representación con las imágenes de serpientes emplumadas se remonta a los antiguos olmecas, la primera gran cultura mesoamericana. Sin embargo, fueron los toltecas quienes proliferaron la adoración al dios en varios territorios, desde Tula hasta Yucatán.

Sus artistas y escultores de máxima grandeza destacaron por sus esculturas, como las estatuas de los atlantes que representaban a los guerreros y las columnas que muestran a los gobernantes vestidos para la guerra. A pesar de que el sitio arqueológico de Tula ha sido saqueado en reiteradas ocasiones, han perdurado los vestigios de la grandeza de su arte.

Su conexión con Chichén Itzá. Los toltecas se asentaron en Tula (al norte de la actual Ciudad de México). Sin embargo, la ciudad de Chichén Itzá (en Yucatán) comparte similitudes con la ciudad tolteca, de tipo arquitectónicas y temáticas que van más allá del culto mutuo a los dioses. Algunos arqueólogos suponen que los toltecas conquistaron Chichén Itzá o que los nobles exiliados se establecieron allí y difundieron sus conocimientos.

Su misterioso declive. Los toltecas fueron agresivos y violentos. Eso hace suponer que alrededor del 1150 d.C. la ciudad de Tula fue incendiada a modo de represalia, tanto por parte de los estados o tribus vecinas de Chichimeca, como por las guerras civiles o los conflictos internos.

Sus tesoros escondidos. Los toltecas desaparecieron hace casi mil años. Sin embargo, luego de los numerosos saqueos (primero por los aztecas y luego por los españoles) aún podrían encontrarse tesoros enterrados en el territorio que habitaron. En 1993 se encontró un cofre decorativo que contenía la famosa “coraza de Tula”, una armadura hecha de conchas marinas.

Los Toltecas: el pueblo que dio vida a los Atlantes de Tula