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viernes. 30.09.2022
Foto: iStock

En la introducción al libro “Romantic Passion. A Universal Experience”, su editor, William Jankowiak, afirma que la antropología ha ignorado el fenómeno del amor romántico. 

Precisamente uno de los objetivos de ese libro es recoger la obra de algunos autores/as y defender la idea de que, a pesar de que el amor de otras culturas ha estado sistemáticamente invisibilizado y poco reportado en las etnografías, la experiencia del amor romántico es prácticamente universal, y por tanto no exclusiva de Occidente.

Variedad cultural

El libro ofrece una parte de esa variedad cultural y defiende la necesidad de contextualizar bien los análisis para entender los cambios y significados culturales en torno al amor. Asimismo, en su último bloque, se analizan las relaciones entre amor y poder y las políticas amorosas de resistencia y reafirmación en culturas diversas.

Sin embargo, los distintos autores no se ponen de acuerdo en los términos utilizados, entre los que amor románticopasión romántica y pasión amorosa son solo algunos. Jankowiak define la pasión romántica de un modo universal,como una intensa atracción que incluye la idealización y erotización del otro, el deseo de intimidad y la expectativa de que dure en el futuro.

Mario Benedetti escribió: "Su amor no era sencillo. Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales"

Pero nos encontramos aquí con otros dos problemas: el primero tiene que ver con la tensión entre cómo conceptualizar y definir el amor de una manera transcultural, y el riesgo de etnocentrismo y falsa universalidad; y el segundo, con la dificultad para traducir categorías o situaciones relativas a las emociones.

Hecho social

La justificación del amor romántico, como objeto de estudio antropológico, tiene sentido si se entiende como hecho social cuyas manifestaciones (objetivas y empíricas) serían, por ejemplo, que un determinado día del año los enamorados celebren su amor o que el novio “pida la mano” de la novia y le regale un anillo (hechos todos siempre con contenido económico) en el marco de una sociedad que opera como estructura independiente, externa, ajena y superpuesta a los individuos. 

Acción social

Por su parte, si se entiende el amor romántico como acción social (o conducta humana a la que el sujeto de la acción enlaza un sentido subjetivo) y se usan como herramientas para dicho análisis los denominados tipos ideales o puros, también puede el amor romántico ser estudiado porque cuando se alude a cómo “la idea del amor presupone el gusto por las desgracias, por los amores imposibles” es la “idealización del amor” la que permite hacer generalizaciones al amparo de una explicación más interpretativa que observadora.

La importancia del lenguaje

Hablar del amor romántico como objeto de estudio en términos de metáfora visual participa de la idea de la importancia que el lenguaje tiene como capacidad para conceptualizar al sí mismo y a los otros. Porque cuando el amor se expresa en términos de propiedad (eres mía, hazme tuya), de fuerza física (atracción), de locura (enajenación que opera como atenuante o incluso como eximente de las acciones violentas), de magia (hechizo) y sobre todo, de guerra (conquista) y se pone en relación con otros lenguajes, como los empleados para hablar en términos sociales, sexuales o religiosos (arriba/abajo o derecha/izquierda), que hacen referencia a las clases sociales, a las posturas coitales o a posiciones simbólicas religiosas (sentado a la derecha del Padre), lo cual implica que se está llevando a cabo la elección de unos valores que tienen que ver con la cultura en la que se vive.

Mitos del amor

Tampoco está demás una somera revisión de los mitos más populares del amor: 

El mito de la media naranja o idea romántica según la cual escogemos aquella pareja que nos estaba predestinada, de modo que la convierte en la única elección. 

El mito de la pasión eterna, creencia basada en que el amor romántico y pasional típico del inicio de la relación debe perdurar a lo largo de esta. 

El mito de la omnipotencia, basado en la idea de que el amor lo puede todo, y cualquier obstáculo o problema en la relación se solucionarán si hay amor. Aceptar dicho mito supone no cambiar determinadas conductas o actitudes, así como negar posibles conflictos. 

El mito de los celos, o creencia de que los celos son una muestra de amor, y de que la presencia de estos demuestra que el amor es verdadero. Este mito se usa para justificar comportamientos represivos o violentos, y constituye un problema primordial en la violencia de género, además, es experimentado de forma diferente en función del género.

 El mito de la exclusividad, dictamina que no se puede estar enamorado de más de una persona a la vez, afirmación que choca con las normas de las relaciones monógamas y conlleva conflictos internos y en la relación. 

El mito del matrimonio, según el cual el amor romántico y pasional debe conducir a la unión estable y duradera de la pareja: el matrimonio. Este mito relaciona la perdurabilidad del matrimonio y de la pasión, la cual cosa es difícil de mantener y puede conducir a la depresión. 

Por último, compartir este texto de Mario Benedetti: "Su amor no era sencillo. Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales".

El amor romántico en culturas diversas