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miércoles. 17.08.2022
Fotos Casa Rosada | Buenos Aires | Argentina.

@jgonzalezok | No hay fin de ciclo y el kirchnerismo quiere otros diez años para completar su labor. Este fue el mensaje central del acto celebrado en la Plaza de Mayo, en el día que se conmemoraba el 203 aniversario de la Revolución, pero también los 10 años de gobierno kirchnerista, la década ganada, según la versión oficial. Movilizados desde el gran Buenos Aires con cientos de autobuses, fletados por organizaciones sociales y políticas afines al gobierno, durante todo el día hubo actuaciones musicales a la espera del mensaje de la presidente, que fue difundido en cadena nacional.

Fue el primer gran acto del peronismo en los últimos tiempos en el que los sindicatos no han participado en la movilización. El poderoso sindicato de los camioneros de Hugo Moyano está definitivamente en la oposición. Y el protagonismo de la movilización correspondió a otras organizaciones, como Kolina, que responde a Alicia Kirchner, hermana del expresidente, el Movimiento Evita y, sobre todo, La Cámpora. El hijo de la presidente, Máximo Kirchner, al que se le adjudica la jefatura de La Cámpora, estuvo presente en el escenario, después de muchos meses en el que se acentuó su tradicional perfil bajo.

Exagerando el dramatismo hasta en la voz, Cristina Fernández volvió a victimizarse al asegurar que no ha habido en la historia argentina presidentes más difamados que ella y su difunto esposo, después de Perón y Evita. Consciente de que las acusaciones de corrupción se están convirtiendo en una bola de nieve, volvió a hablar de movimientos destituyentes. Una acusación que ha sido usada estos años en numerosas ocasiones, pero que ahora está llegando a situaciones pintorescas: aumentar los precios o guardar dólares en una caja fuerte pueden ser acciones destituyentes, según declararon en los últimos días distintos funcionarios.

“No soy eterna ni quiero serlo”, afirmó Cristina Fernández en el acto de la Plaza de Mayho, asegurando que todos los ataques que recibe el gobierno son consecuencia de que se están afectando los intereses de grupos poderosos. Naturalmente, tuvo sus referencias contra la prensa opositora, que ahora no solo cuestiona las políticas del gobierno, sino que está destapando escándalos de corrupción que pueden ser letales.

Poco antes del acto se conoció un nuevo documento de Carta Abierta, la agrupación de intelectuales orgánicos del kirchnerismo, en este caso reaccionando a las acusaciones de corrupción. “El aliento fétido de la regresión neoliberal sale de la pantalla impúdica los domingos a la noche”, dice el documento, en referencia al programa que desvela al gobierno, Periodismo Para Todos, que ha destapado el último escándalo.

Poco antes, uno de los referentes del grupo, el filósofo Ricardo Forster, montó en cólera en una entrevista de radio cuando se le preguntó sobre el llamado caso Lázaro Báezel empresario amigo de los Kirchner que se hizo inmensamente rico en estos diez años: “Qué carajo sé cómo hizo la plata Lárazo Báez”, explotó, aunque es de público conocimiento que fue el adjudicatario de la mayor parte de la obra pública en la provincia de los Kirchner, Santa Cruz. “Nosotros (por Carta Abierta), intentamos discutir ideas, me niego a discutir la Argentina del fantasma de la corrupción”.

En cualquier caso, la causa contra Lázaro Báez ya ha entrado en la justicia, a pesar de algunos increíbles obstáculos. En las últimas horas, el fiscal, José María Campagnolli, ha lanzado graves acusaciones contra algunos organismos oficiales a los que requirió información, como la AFIP –Administración Federal de Ingresos Públicos, la Hacienda argentina-, la Inspección General de Justicia y la Dirección de Migraciones. Ante la falta de respuesta a sus demandas pidió allanar estos tres organismos oficiales y ha señalado que la actuación de los mismos significa “un liso y llano alzamiento a la administración de justicia”. Entretanto, el juez decidió durante el fin de semana el allanamiento de cinco bancos y una financiera, buscando documentos comprometedores

Tras el acto del 25 de mayo, en el que el gobierno midió sus fuerzas con las recientes movilizaciones opositoras, se ha lanzado, de hecho, la campaña para las elecciones parlamentarias de octubre. El gobierno cuenta con mantener la iniciativa y controlar la agenda. Y para enfrentar las dificultades económicas apuesta a la movilización. A pesar de que durante años se ha venido ignorando y negando la inflación, ahora se llegó a un acuerdo de control de precios sobre 500 productos básicos –en realidad se renueva el acuerdo después de tres meses con resultados desiguales-, pero esta vez anunciando que habrá un control sobre el terreno por parte de organizaciones juveniles, que vigilarán el cumplimiento de los acuerdos.

“Mirar para cuidar”, es el lema lanzado por la propia presidente y que tiene detrás el impulso de La Cámpora, la organización juvenil kirchnerista. Será Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, el que tendrá en sus manos los mecanismos para hacer cumplir el acuerdo. Se afirma que podría poner multas en un plazo perentorio, aunque no hay realmente instrumentos legales para ello, puesto que se trata de un acuerdo verbal entre el gobierno y los representantes de los supermercados. El mismo tipo de acuerdo que les impide a estos últimos publicar ofertas en los medios gráficos tradicionales, que en realidad es una forma de castigo a periódicos como Clarín y La Nación.

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