jueves. 04.06.2026
DÍA DE LA SOLIDARIDAD ENTRE GENERACIONES

Solidaridad más cooperación

La sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones es financiera y social, se reforma progresivamente para garantizar la financiación, pero siempre con un sentido colectivo, que ha demostrado su eficacia contra las desigualdades.

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Una conmemoración que pasará desapercibida en unos momentos de polarización política, en la cual se utiliza como conflicto intergeneracional el Sistema Público de Pensiones, por parte de la derecha más rancia al servicio del capitalismo salvaje. Ese es el objetivo fundamental de las entidades financieras que promueven la capitalización individual (léase planes de pensiones privados) como la panacea, metiendo miedo sobre la sostenibilidad de los fondos de la Seguridad Social

Uno de los pilares básicos de nuestro Estado del Bienestar, que lleva 30 años consolidándose sobre la base del consenso político y el diálogo social, tiene la capacidad de proteger al conjunto de la ciudadanía. Mientras que, la individualización con los recursos de cada cual, jamás logrará mantener la equidad necesaria y generará las mayores desigualdades en la vejez.

El 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, instaurado en 2009 para promover el envejecimiento activo y la cohesión social 

Nuestra sociedad es cada vez más multigeneracional y multiétnica, los enfrentamientos de las personas mayores con los jóvenes son artificiales, mientras está demostrado con cifras que quienes más ingresan son las personas que están más cerca de su jubilación. Y los resultados de las reformas realizadas en el marco del Pacto de Toledo son positivos, confirmados por el fracaso de la única unilateral, la del gobierno de M punto en 2013. Las medidas concretas adoptadas son complejas, pero parece necesario formular algunos principios claves para visibilizar lo esencial y no dejarse atrapar por las mentiras interesadas.

Las cotizaciones a la Seguridad Social no son impuestos, guardan más relación con el mercado de trabajo, con la cantidad y la calidad en el empleo que con la riqueza.

Las pensiones se financian con esas cotizaciones y además se complementan con los presupuestos generales, sistema mixto garantizado por el Estado, solidario y de cooperación equitativa entre generaciones. Huyendo del “sálvese quien pueda” propio del egoísmo clasista.

La sostenibilidad del sistema público de pensiones es financiera y social, se reforma progresivamente para garantizar la financiación, pero siempre con un sentido colectivo, que ha demostrado su eficacia contra las desigualdades.

Guarda relación con las tendencias demográficas (baja natalidad y mayor longevidad) que serían determinantes si no se tomaran otras medidas, como la regulación de migrantes en curso, no financiar con la seguridad social prestaciones ajenas al sistema, o la cotización por ingresos reales del trabajo por cuenta propia. Meter miedo a la gente joven basando la no sostenibilidad en la demografía es una simplificación perversa.

Poner el acento en el mecanismo de equidad intergeneracional para llamar privilegiadas a las personas mayores pensionistas, es mucha ignorancia o una exagerada deformación de la realidad. Olvidan, de forma intencionada, las reformas de los períodos de cálculo, la separación de las fuentes de financiación (de la sanidad, los servicios sociales, las pensiones no contributivas, etc.) pasadas y futuras medidas específicas.

Como la adaptación del modelo de jubilación gradual y flexible con nuevas fórmulas de relación entre la vida activa y la jubilación, que se están implantando actualmente.

Por otra parte, la visión unilateral basada en las generaciones se transforma en una huida de la perspectiva de clase, cuando las desigualdades son el problema más grave para la democracia, cuando son necesarias políticas públicas para superar problemas de distinto origen o desarrollo nada relacionados con cuestiones “generacionales”.

La cooperación entre generaciones tiene que contribuir a acertar con las medidas que faciliten el acceso a la vivienda, la mejora de la calidad en el empleo, la mejora y la ampliación de los sistemas de cuidados profesionales, los servicios sociales para la inclusión, las rentas básicas, la eficacia de la gestión, el mantenimiento de las evaluaciones (implantar de una vez y para siempre la rendición de cuentas) y un largo etcétera de actuaciones que no son el objetivo de este artículo.

Los objetivos de la UE para implantar este día 29 de abril como de la solidaridad y la cooperación entre generaciones suenan bien y se puede trabajar con ellos; pero se queda corto o vacío si se basa en una abstracta relación entre “mayores y jóvenes”, porque nuestra sociedad es mucho más compleja, diversa y cambiante que esa ecuación:

“El 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, instaurado en 2009 para promover el envejecimiento activo, la cohesión social y el entendimiento mutuo. Esta fecha fomenta el intercambio de experiencias y conocimientos entre mayores y jóvenes, derribando estereotipos de edad. Busca combatir estereotipos de edad, promover el envejecimiento activo y fortalecer la cohesión social mediante el intercambio de saberes”

Vale combatir estereotipos de edad o promover el envejecimiento activo. Pero, sobre todo, que no se base en olvidar las desigualdades de clase, las brechas de género o las discriminaciones culturales, con una mirada simplificadora que oculta los orígenes de los problemas. No nos cansamos de señalar que la democracia sin justicia social, no lo es. Además, como dice Innerarity:

“La democracia es compleja, el mundo es complejo, la realidad es compleja, y cuando alguien la plantea de forma binaria, simplificadora, donde en vez de buenos diagnósticos hay la determinación de un campo de batalla donde se distribuyen buenos y malos, tenemos obligación de sospechar”

Solidaridad más cooperación