miércoles. 22.05.2024
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Quiero comenzar este artículo indicando que lo escribo, desde una honda sensación de preocupación y tristeza ya que hubiera preferido no sentirme impelido a hacerlo, dada la enorme gravedad que a mi juicio tiene el asunto que lo promueve.

Es entendible en el juego político democrático que las distintas formaciones utilicen con dureza todos los argumentos que entiendan sirven para criticar las políticas que llevan a cabo sus adversarios; es entendible también que esas críticas incluso siendo despiadadas, no puedan asentarse en la mentira sistemática cuando se refieren a asuntos de enorme trascendencia para el conjunto de la sociedad.

Estamos inmersos en plena campaña de las elecciones municipales en todo el territorio del Estado y en buen número de Comunidades Autónomas y lo lógico sería que fueran los asuntos que afectan a municipios y autonomías los que centrasen el debate político.

Desgraciadamente el Partido Popular que ha representado hegemónicamente a la derecha española desde la reinstauración de la democracia, vuelve a no estar a la altura de lo exigible a un partido que ha gobernado el país y que gobierna en algunas comunidades autónomas y bastantes ayuntamientos.

El Partido Popular vuelve a no estar a la altura de lo exigible a un partido que ha gobernado el país y que gobierna en comunidades autónomas y ayuntamientos

El sentido patrimonial que el Partido Popular sigue teniendo de las instituciones del Estado le impide asumir con naturalidad su pase a la oposición cuando los ciudadanos así lo deciden con sus votos en procesos electorales de total limpieza y en consecuencia, utiliza todos sus esfuerzos no tanto en presentar alternativas que puedan servir para hacer avanzar al país y mejorar las condiciones de vida de sus gentes, sino en establecer de forma continuada un acoso al gobierno poniendo en duda su legitimidad y tratando de transmitir un estado de crispación social que no existe.

La destitución hace más de un año del Sr. Pablo Casado como presidente del Partido Popular a través de una especie de conspiración palaciega, y como consecuencia de su denuncia pública en relación al caso de las mascarillas y la elevada comisión recibida por el hermano de la presidenta madrileña Sra. Díaz Ayuso, y el posterior nombramiento por aclamación del Sr. Núñez Feijóo hizo creer a algunos que la llegada del político gallego podría suponer un cambio importante en la forma de hacer oposición del Partido Popular y acabar así con el periodo de liderazgo débil y en mi opinión desnortado del Sr. Casado.

Transcurrido algo más de un año desde la llegada de Feijóo no ha habido ningún cambio significativo. La imagen que desde hace años han ido creando los diferentes medios y analistas afines a la causa conservadora, sobre el talante moderado y la enorme solvencia como gestor público del Sr. Feijóo se ha venido estrepitosamente abajo como un castillo de naipes.

No me extenderé aquí sobre la posición mantenida por el Partido Popular de Casado y también de Feijóo votando en contra de todas las iniciativas legales llevadas a sede parlamentaria por el gobierno de coalición que garantizaban un escudo social para amplios segmentos de la sociedad ante la grave situación creada primero por la pandemia y ahora por la guerra de Ucrania.

 Tampoco lo haré sobre el comportamiento desleal del Partido Popular, no tanto con el Gobierno de España sino con el Estado español, presionando en Bruselas a través de mentiras y falsedades para tratar de dificultar la llegada a España de los cuantiosos fondos europeos asignados a nuestro país; este comportamiento de absoluta deslealtad institucional no es nuevo en el Partido Popular, lo ha practicado siempre que ha estado en la oposición como consecuencia del voto de los ciudadanos.

El talante moderado y la enorme solvencia como gestor público del Sr. Feijóo se ha venido estrepitosamente abajo como un castillo de naipes

Sí abordaré ahora un tema que considero de una gravedad extrema y que el Partido Popular utiliza de forma reiterada y sistemática mostrando así, que con tal de llegar al poder todo vale.

En mi opinión es extremadamente grave y peligroso que el principal partido de la oposición utilice a ETA como argumento clave en la actual campaña electoral cuando conviene recordar al respecto que el último atentado mortal de ETA en territorio español se llevó a cabo el 30 de julio de 2009, que el cese definitivo de la actividad armada se anunció el 20 de octubre de 2011 y la disolución de la organización etarra se produjo el 4 de mayo de 2018. 

Es por tanto un hecho incuestionable que ETA dejó de matar hace ya catorce años, también lo es que declaró el cese total de la actividad armada hace 12 años y ello fue posible gracias al rechazo muy mayoritario que su actividad generó en la sociedad española en su conjunto, y también en la sociedad vasca que sufrió en propias carnes una buena parte de los atentados. La creciente falta de apoyo social a la organización provocó su aislamiento y mostró a sus miembros la inviabilidad de su actividad terrorista.

ETA fue derrotada, ya no existe y manifestar que sigue viva como lo ha expresado con reiteración la Sra. Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, es una canallada que refleja perfectamente bien la catadura de este personaje.

La Presidenta madrileña marcando la pauta del argumentario de campaña del Partido Popular resucitando a ETA, muestra de manera nítida la debilidad del liderazgo del Sr. Núñez Feijóo, indica con absoluta claridad la deriva extremista de su partido y corrobora la falta de proyecto político de futuro para España del Partido Popular.

La utilización partidista de las víctimas de ETA por parte del Partido Popular ha sido una constante a lo largo de las últimas décadas con el ánimo de crispar la normal confrontación política en nuestro sistema democrático; traicionar a los muertos de ETA o hacer cesiones a los chantajes de la organización terrorista fueron acusaciones falsas que se realizaron en el Congreso de los Diputados por los principales responsables del Partido Popular y dirigidas al Presidente del gobierno de España.

ETA fue derrotada, ya no existe y manifestar que sigue viva como lo ha expresado con reiteración la Sra. Díaz Ayuso, es una canallada

Tan burda, reiterada y miserable ha sido y sigue siendo esa utilización de las víctimas de ETA por parte del Partido Popular, tan despreciable es la utilización por interés partidistas de esas víctimas que ello ha provocado el rechazo e indignación de familiares directos de muchas de ellas y de asociaciones de víctimas de la organización terrorista.

El Partido Popular muestra su déficit democrático de origen cuando por un lado utiliza, en interés partidista, a las víctimas de ETA que tienen el reconocimiento de toda la sociedad española y por otro niega ese reconocimiento a las víctimas del franquismo

Otro tema de extrema gravedad que el Partido Popular de Feijóo introduce en su argumentario es el intento permanente de deslegitimación de EH-Bildu, formación política independentista perfectamente legal, con un comportamiento institucional correcto y que está presente en las Instituciones por decisión libre y democrática de los ciudadanos que la votan.

El Sr. Núñez Feijóo hace un ejercicio vergonzante de desmemoria cuando ha insistido en decir que el acercamiento de presos de ETA al País Vasco que se iniciaba hace unos meses, era una medida que el gobierno de España ponía en marcha cediendo al chantaje de EH-Bildu para conseguir su apoyo parlamentario. El líder popular debería saber por la formación jurídica que se le presume, que eso es una falsedad y al mismo tiempo no olvidar que el periodo donde se acercaron más presos de ETA a tierras vascas fue cuando era presidente del gobierno el Sr. Aznar.

El Partido Popular sigue la estela de aquellos que siempre han tratado de impedir que España avance hacia el progreso y la sociedad del bienestar

Ese intento de deslegitimación de EH-Bildu, se ha llevado a un nivel superior de extremismo en esta campaña electoral. Ya no parece suficiente todo lo anterior y directamente dirigentes muy cualificados del Partido Popular han sugerido y alentado la ilegalización de esta formación, la más activa en esta materia nuevamente la Sra. Díaz Ayuso que se está convirtiendo en la Trump española; como está siendo habitual el Sr. Feijóo se ve incapaz de desautorizarla de forma contundente, otra muestra más de su débil liderazgo.

La sociedad española en su conjunto y sus representantes, pidieron siempre que aquellos que pudieran haber apoyado e incluso defendido la actividad armada la abandonaran y se integraran en el juego democrático; esa petición la hicieron todos los partidos políticos, también el Partido Popular. 

Resulta paradójico ver que hoy, que esa petición se ha cumplido y ETA no existe, se quiera expulsar del juego a aquellos que entendieron que eso era lo mejor para el país y aceptaron participar en las instituciones. 

Lamentablemente el Partido Popular sigue la estela de aquellos que siempre han tratado de impedir que España avance hacia el progreso y la sociedad del bienestar.

Visto lo que acontece, quiero expresar de forma contundente mi opinión sobre la acción política del principal partido de la oposición: ignorancia quizá no, mala fe sí, mentiras, cinismo y falta de sentido de Estado, también.

El 28-M los españoles votamos a nuestros alcaldes y responsables autonómicos. Nos jugamos mucho en estas votaciones, nos jugamos no volver a las políticas de austeridad que castigan a los más vulnerables y benefician a las clases más pudientes, nos jugamos no perder nuestros servicios públicos esenciales (la sanidad, la educación, la atención adecuada de nuestros mayores). Para que eso no ocurra, piensa bien tu voto y no se lo proporciones a quienes quieren destruirlos. Así sea.

Resucitar a ETA: una estrategia electoral deleznable