martes. 05.03.2024
PSOE

Hasta ayer, yo agradecía a los que habían contribuido a salvar miles de vidas de ciudadanos apoyando el estado de alarma en los momentos más complicados, dignificando la vida de miles de pensionistas españoles, mejorando las condiciones laborales de millones de ciudadanos y posibilitando unos presupuestos que han materializado estas cuestiones.

Hasta ayer, yo creía que, eso, era mejor que lo contrario, lo que han estado haciendo los que no han remado a favor de España y los españoles, a pesar de sus constantes manifestaciones de patriotismo, o envolviendo sus muñecas con pulseras rojigualdas.

Hasta ayer, yo creía que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero por lo que yo estaba, como Agamenón, conforme con eso.

Después de saber que el delegado del Gobierno en Madrid ha tenido que pedir perdón me doy cuenta de que las cosas no son lo que parecen sino como nos la temíamos

Pero eso, era, hasta ayer. Hoy creo, como el porquero, que ya no me convence esa reflexión. Hoy, después de saber que el delegado del Gobierno en Madrid ha tenido que pedir perdón después de decir algo parecido, me doy cuenta de que, según y como, las cosas no son lo que parecen y la vida no es como nos la esperábamos, sino como nos la temíamos.

Porque, por muy buenas que puedan parecer las medidas que, en materia sanitaria, laboral, económica o energética, ha adoptado el gobierno de Pedro Sánchez, esas decisiones adolecen de un pecado original de los que solo se perdonan con el bautismo.  Porque, esas decisiones han sido posibles por el voto en el parlamento de diputados, y lo que es peor, de diputadas, de partidos populistas, independentistas y amigos de los terroristas. Y porque, todos esos son, hagan lo que hagan y voten lo que voten, enemigos de España. Al igual que Pedro Sánchez, el capitán que los manda a esos cuarenta gomeles que corriendo van por la vega.

A partir de ahí, todo está más claro. Si una fuerza política se legitima porque obtiene muchos votos, como dice Núñez Feijóo, es porque va a facilitar gobiernos del Partido Popular, tal como hace VOX. Si unos partidos independentistas van a colaborar con el Gobierno de España, no deben hacerlo si ese gobierno está presidido por Pedro Sánchez. Si se puede pactar con grupos extremistas es porque el extremo del que hablamos está en la derecha. Y si, los abertzales están obteniendo más que cuando mataban, como también dice Núñez Feijóo, eso no es bueno. Porque, el "con Franco vivíamos mejor", lo han sustituido por "contra ETA vivíamos mejor".

Me arrepiento de haber pensado que el fin de las políticas del gobierno justificaba el empleo de medios parlamentarios, legítimos, para obtenerlas, pero me he dado cuenta de que no

Por todo ello, yo también pido perdón. Me arrepiento de haber pensado que el fin de las políticas del gobierno justificaba el empleo de medios parlamentarios, legítimos, para obtenerlas, pero me he dado cuenta de que no. De que los socialistas nostálgicos de mayorías absolutas tendremos que esperar un cambio de ciclo para recuperarlas y nos evite las molestias de una coalición con gente tóxica. Al fin y al cabo, algunos tenemos la suerte de no haber necesitado beneficiarnos de gran parte de las políticas del gobierno, esas que estaban dirigidas a los sectores más desfavorecidos. Podemos esperar.

Tengo claro que los momentos preelectorales no son buenos para el debate ni para decir según qué cosas y, menos, desde determinados puestos. Por ello, es lógico que tengamos que dimitir como la presidenta del PSOE de Andalucía, o pedir perdón como ha tenido que hacer el delegado del Gobierno en Madrid. Pero, eso, significa que el PP ya ha ganado el relato y de calle. La prueba es que, mientras en la izquierda ha calado en profundidad el relato del asco por sus pactos, en la derecha no hay nadie que acepte la bondad de los resultados de esos pactos.

De ahí el resultado del 28 de mayo y la dificultad que va a tener Nadia Calviño en explicar la política económica del Gobierno porque, tal como están las cosas, a nadie, más allá de Ursula Von der Leyen, parece interesarle. Y doña Ursula no vota en España. Claro que, más difícil lo tiene quien deba explicar con qué apoyos parlamentarios se van a seguir implementando esas políticas. Porque no creo que nadie vaya a decir a estas alturas que va a obtener mayoría absoluta. Salvo Núñez Feijóo que es capaz de decir cualquier cosa sin sonrojarse.

Indignaos, como Stephan Hessel, y movilizaos en las urnas para defender lo que hay que hacer

Preparémonos pues, para devolver los fondos europeos, bajar el salario mínimo, recuperar la vieja reforma laboral y la actualización de las pensiones al 0,25%, y dar la bienvenida a una ley ómnibus que derogue de una sola tacada todas las leyes contaminadas por el voto de los enemigos de la patria. Eso sí, podremos consolarnos bebiendo libremente toda la cerveza en las barras a las que no pudimos ir durante el confinamiento.

Y, mientras tanto, de aquí al próximo 23 de julio solo nos queda pedir perdón y esperar de la clemencia del electorado que nos otorgue una muerte política digna, antes de que la derogación del sanchismo acabe también con esa ley.

O bien, indignaos, como Stephan Hessel, y movilizaos en las urnas para defender lo que hay que hacer. Aunque no sé si estamos a tiempo o ya hemos entregado la cuchara.

Perdonen las molestias