jueves. 04.06.2026
ANÁLISIS POLÍTICO

Sobre una alianza de izquierdas a la izquierda del PSOE

Vamos a abordar cuáles serían esas reivindicaciones que podría asumir esa alianza a la izquierda del PSOE que este partido no se podría negar pero que por sí solo nunca se plantearía.
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El resultado de las elecciones autonómicas extremeñas y aragonesas ha precipitado la necesidad concentrar en una sola lista electoral las variadas opciones de izquierda, tanto las de ámbito nacional (Podemos, Sumar, IU, PCE, aunque algunas se solapen) con otras de ámbito local, aunque sean nacionalistas o independentistas (ERC, BNG, Más Madrid, Compromís, Bildu, etc.). Sobre todo, a la vista de unas elecciones generales sea cual sea la fecha que el presidente de Gobierno las convoque (es una prerrogativa presidencial). La ley D´Hont y, sobre todo, el mínimo de escaños por circunscripciones hace que se rompa significativamente la proporción entre la distribución de votos y la consiguiente atribución de escaños para cada candidatura. Pero hay otra cuestión que es a la vez una necesidad y una posibilidad que respondería a la pregunta: ¿existe un hueco programático a la izquierda del PSOE que reúna las características de su necesidad a la vez que la de su posibilidad? Dicho con más concreción: ¿existe un hueco programático necesario y posible a la izquierda del PSOE que este partido no tendría más remedio que aceptar si, para gobernar, tuviera que contar con un partido o alianza de izquierdas que le diera los votos para aprobar leyes progresistas? Esta apreciación no es baladí porque si el PSOE fuera un partido socialista consecuente con una forma de entender el socialismo tal como: a) que la reivindicación primera y principal fuera la redistribución de la renta y la riqueza dada la enorme desigualdad que hay en la sociedad española, b) que el PSOE abordara los problemas de sanidad, educación, dependencia, vivienda ¡en la medida radical necesaria para su solución!, c) que asumiera consecuentemente y desde ¡el ámbito estatal! que ha de proporcionar un mínimo a cada ciudadano desde la cuna hasta la sepultura. Son requisitos socialistas que aún no se cumplen a pesar de algunos pasos importantes. Y uno de los problemas para logar tal fin es que las competencias en estos aspectos están transferidas a las Comunidades Autónomas, el gran error de la democracia española y, específicamente, de la izquierda española. Por ello vamos a abordar cuáles serían esas reivindicaciones que podría asumir esa alianza a la izquierda del PSOE que este partido no se podría negar pero que por sí solo nunca se plantearía:

La ley D´Hont y el mínimo de escaños por circunscripciones hace que se rompa la proporción entre la distribución de votos y la consiguiente atribución de escaños para cada candidatura

1) Una reforma laboral en el mercado de trabajo con dos tipos básicos de contratos de trabajo: uno temporal con altos salarios (forzando para ello con un salario mínimo muy alto) y otro indefinido con menor coste laboral mensual, pero con costes de despido gravosos para la empresa. Parecería innecesaria estos cambios porque la panoplia actual de contratos de trabajo se puede resumir en estos dos tipos (una vez desaparecido el contrato por obra y servicio y potenciado el fijo-discontinuo). Pero el tema está en el importe. Por ejemplo, actualmente unos salarios mínimos para los indefinidos deberían estar ya en torno a los 1.500 euros y 1.800 euros para los temporales, ambos por 14 pagas. Por cierto, debería cambiarse al menos los temporales para cobrar el monto total anual (14 sueldos) mensualmente. Por ejemplo, este hipotético salario mínimo de los temporales reunidos en 12 pagas sería de 2.100 mensuales en 12 pagas (2.100=1.800x14/12). La razón de ello es que gran parte de los trabajadores con contrato temporal no llegan a cobrar ni siquiera la primera paga extraordinaria, con lo cual no cobran realmente el salario mínimo. Hoy día más que nunca la producción nacional (junto con las importaciones) dependen cada vez más de la demanda interna, demanda en la que la parte del león corresponde a las rentas salariales. Con una virtud añadida que es su estabilidad como demanda frente a la demanda de inversión, muy dependiente de la coyuntura, de la especulación y de los animal spirits de los que hablaba Keynes, es decir, de comportamientos irracionales de grandes inversores y de fondos de inversión, etc. Un criterio por fijar de estos salarios mínimos sería el de la capacidad de compra comparada con los países europeos. El límite sería las posibles tensiones inflacionistas una vez determinadas las causas de estas.

2) En el tema de vivienda no queda más remedio que un gobierno de izquierdas dé el paso de crear una agencia ¡estatal! de la vivienda destinada a la expropiación, expropiación a la SAREB y a los fondos buitres para poner en oferta (de venta o alquiler) el importante stock de viviendas en poder de ambos. El gran problema, como siempre, es que las competencias están transferidas a las Comunidades y 11 de ellas están ahora bajo las garras del PP, razón por la cual no sería desechable la posibilidad de aplicar un 155 a las Comunidades que han vendido sus stocks a los fondos buitres. Esto a corto plazo, pero a medio plazo la construcción de pisos de protección oficial por parte de esta agencia es ineludible. Algo de ello -en temas de alquiler- lo intentó timoratamente Zapatero, pero luego vino el PP y lo anegó todo. Y siempre desde la Admón. Central del Estado y no caer de nuevo en transferir las competencias a las Comunidades en vista de la experiencia.

3) En temas de Educación la conversión de la educación privada-concertada en pública por varios motivos: primero, que los educandos no deben ser discriminados según que el colegio sea concertado o público; segundo, que los maestros de la concertada deben tener la libertad de cátedra para enseñar y no depender de la ideología del director del colegio, tercero, que con nuestros impuestos no se financie nada privado y menos temas de educación. Muy difícil para el PSOE, pero un partido a la izquierda cuyo concurso fuera necesario para gobernar obligaría a los socialistas a dar pasos en esa confluencia. También el lacerante tema de las universidades, donde gobiernos autonómicos como el de la CAM se han empeñado en cargarse la universidad pública (por ejemplo, para la Sra. Ayuso las universidades públicas son nidos de rojos) de varias maneras, principalmente a través con los presupuestos y con la potenciación de esas cosas que son una contradicción en los términos y que son las universidades privadas (en la CAM hay ya 14 por 6 públicas). Un planteamiento factible sería que fueran las propias universidades públicas las que eligieran qué nivel de administración las financie, si la Admón. Central del Estado o las Autonomías. Por supuesto en los casos que una universidad pública -de acuerdo con sus órganos de gobierno legítimos- decidieran ser financiada por la Admón. Central del Estado se descontaría por parte de esta Administración el dinero aportado a las Comunidades hasta ese momento de acuerdo con el Consejo de Política Fiscal y Financiera y/o con las leyes creadas para tal fin.

4) De igual modo se daría a los hospitales públicos la posibilidad de elegir la administración que las financie y con los mismos criterios de descuento de los ingresos de las Comunidades Autónomas. Es cierto que estas dos últimas medidas sólo serían posibles si hubiera una mayoría de izquierdas no nacionalista en el Congreso, pero hay que presentarlo como programa para los electores. Estas medidas de elección voluntaria de centros médicos públicos y universidades serían más aceptables para un PSOE que es corresponsable junto con el PP de la situación actual, es decir, de la relación nociva entre lo público y lo privado que supone que con los impuestos de todos -incluidos los de los votantes del PP y Vox- se privatiza, se financian los servicios privados y la gestión (privada) de lo público.

5) En temas de Defensa esa izquierda mayoritaria debería llegar a un criterio que fuera el de disuasión suficiente o más que suficiente, frente al criterio actual de un sistema defensivo al servicio de la OTAN. Es verdad que esto supondría un cambio para la izquierda a la izquierda del PSOE que adolece de un buenismo, de un pacifismo ingenuo, pero el cambio es absolutamente imprescindible. La razón de ello es que, simultáneamente con este cambio de pacifismo a la disuasión más que suficiente, supondría poder abordar algunos temas que para el PSOE son tabú y para la izquierda actual a la izquierda de este partido son de un pacifismo ingenuo, incompatible con el mundo actual y sus amenazas para nuestro país (hoy estar en la OTAN es un peligro para España sin que exista contrapartida como ahora veremos). Estos temas serían tres: la posible salida de la OTAN, el despido de las bases yanquis en nuestro territorio y la evaluación de cuáles son los enemigos potenciales de España, sus falsos amigos y sus posibles aliados. Empezaré por los dos primeros. Una izquierda a la izquierda del PSOE debería convencer a este partido que se equivoca en la evaluación de nuestros potenciales enemigos de España y de nuestros falsos amigos. En primer lugar, hacer ver al partido de Pedro Sánchez que se ha de considerar los posibles enemigos de… ¡España, no de la OTAN! Asumir esta diferencia supondría cambiar toda la estrategia defensiva y sus medios. El primer enemigo de España es sin duda Marruecos. En efecto, el gobierno marroquí, dirigido actualmente por el sátrapa alauita Mohamed VI, quiere a todas luces asentar su papel en la monarquía prometiendo que se quedaría -se apropiaría- de Ceuta y Melilla e, incluso, aspira a apropiarse de las Islas Canarias. Recordemos la Marcha Verde de sus ancestros y la cuestión Perejil. La economía marroquí es menos que la décima parte de la española, pero está apoyada militar y diplomáticamente por USA -no podía faltar- e Israel, y esto hacen peligrosas esas pretensiones. Ello nos obliga a una disuasión militar más que suficiente, capaz para España de poder destruir todo el sistema defensivo alauita en pocos días en el caso de un ataque a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y, en su mayor atrevimiento, las Canarias. La razón de esas prisas es que no podemos tener duda de que USA acabaría apoyando a Marruecos, tanto diplomática mente como militarmente, lo cual haría necesaria esa destrucción casi total en los primeros días de guerra. Otro país que nada entre falso amigo o, directamente, enemigo es el Reino Unido por la cuestión de Gibraltar. En breve España estaría en condiciones de enfrentarse a nuestro secular enemigo desde aquello de la Armada Invencible (así lo pusieron este país de piratas que fueron los británicos porque la monarquía hispánica le puso el nombre de Felicísima Armada). La asimetría defensiva estaría en que los británicos tienen la bomba atómica y España no, razón por la cual no podríamos emplear con este país el principio de disuasión suficiente hasta que no tuviéramos también la bomba atómica. El tercer enemigo es Israel en la medida que este país está dirigido por un terrorista que practica un genocidio con el pueblo palestino y, por tanto, el actual Israel, con este gobierno, es un enemigo de la humanidad, humanidad de la que formamos parte. Y aquí se acaban nuestros potenciales enemigos porque ni Rusia tiene intención alguna de enfrentarse a España, nunca ha sido enemigo de España, aunque España sí lo fue cuando el dictador Franco mandó laDivisión Azul a combatir junto el ejército nazi contra Rusia (operación Barbarroja). Tampoco lo es Argelia, aunque aquí el Gobierno español ha cometido el error de buscar una alianza con Marruecos en detrimento del país argelino: un mal negocio porque las aspiraciones del sátrapa alauita sobre nuestros territorios no han menguado por ello. Pero el tema de Rusia y el de Argelia tienen fácil arreglo si decimos goodbye a los yanquis de sus bases de Rota y Morón y nos salimos de facto de esta alianza atlántica que D. Trump ha dejado muerta desde que llegó a la White House en este segundo mandato. España sólo debe defenderse de nuestros potenciales enemigos sin caer en el error de buscarse enemigos por sus erróneas alianzas. España podría a lo sumo incorporarse un sistema defensivo de la UE en la medida que pertenecemos -para bien y para mal- a este organismo supranacional y en la medida que fuera sólo un sistema sólo defensivo y autónomo. Tenemos también falsos amigos. Hemos señalado a USA, al Reino Unido, pero también es Francia. La cosa es tal que en el caso de un ataque marroquí a nuestro país estaríamos solos en nuestra defensa y para ello nos tenemos que preparar, no sólo con el armamento terrestre, naval y aéreo suficiente, sino con un análisis certero de potenciales enemigos, y no con el actual análisis que hace el PSOE sobre el tema; menos aun estando dentro de la OTAN. Una tarea de una izquierda a la izquierda del PSOE debería hacer un esfuerzo intelectual titánico para convencer al PSOE de que su estrategia es también de un pacifismo ingenuo al confiar en los gobiernos yanquis de turno como aliados nuestros. A su vez la alianza de estos partidos a la izquierda del PSOE debería analizar -por medio de expertos militares- de los niveles y estrategias defensivas-ofensivas y de los presupuestos adecuados. No será tarea fácil de convencer al PSOE porque este partido arrastra el tremendo error de haber propiciado la no salida de la OTAN (referéndum: “OTAN, de entrada, no” en lugar de “OTAN de entrada, no”) dado que la entrada la firmó el brevísimo presidente Leopoldo Calvo Sotelo. También es verdad que si sigue D. Trump acabando con sus aliados y amigos en la OTAN y fuera de élla ello facilitará el cambio de los criterios del partido de Pedro Sánchez. Y también se podría plantear un nuevo referéndum, aunque yo creo más factible una salida de facto de la peligrosa alianza.

6) Debería quedar abierto y claro por parte de esa alianza a la izquierda del PSOE la posibilidad de aplicar un 155 a las Comunidades que no cumplen sus responsabilidades de acuerdo con sus competencias. El PSOE actual parecería alejado de usar esos instrumentos, pero, a medida que avance la alianza PP-Vox, se hará cada vez más necesario si no se quiere que se deteriore aún más la educación y sanidad públicas; también los temas de vivienda y dependencia.

7) He dejado para lo último -de esta especie de decálogo (aunque de 7 breves puntos) de medidas porque estas son muchísimas- una necesaria reforma fiscal integral. Y el primer tema a abordar sería el de acabar con el dumping fiscal, legislando de tal manera que las Comunidades no puedan bonificar los impuestos cedidos y compartidos y sí, en todo caso, aumentarlos en función de que las Comunidades quisieran ofertar mejores servicios públicos a la población de su Autonomía. Otra media sería la de legislar de tal manera no se pueda gestionar los servicios públicos mediante empresas privadas. Es posible alguna excepción como los servicios de limpieza y lavandería de los hospitales y colegios públicos, pero poco más.

No están en los anteriores todos los cambios exigidos por un partido o alianza a la izquierda del PSOE, pero sí son necesarios y, también, factibles, nada utópicos los que se proponen, nada que no se pueda abordar, aunque cada uno con su plazo correspondiente y sus diferentes dificultades. Falta una política redistributiva agresiva acorde con la gravedad del problema, o eliminar, por ejemplo, el título de universitario a los títulos impartidos por las actuales universidades privadas, o ilegalizar partidos fascistas que tienen como objetivo acabar con la democracia como es el caso de Vox; es también imprescindible forjar una alianza con los países hispánicos de origen (España y Portugal) con los de América Latina en todos los órdenes como son el diplomático, económico e, incluso,… ¡militar!; también la extensión de los idiomas español y portugués a países deseosos de nuestro idioma como son algunos de los africanos, USA (me refiero al pueblo) o, por ejemplo, China y otros asiáticos (pienso en Filipinas), etc. Pero esto parece excesivo, incluso como planteamiento para el PSOE actual. Eso sí yo aconsejaría, en vista de la experiencia reciente, de que ese partido o alianza a la izquierda del PSOE evitara cometer el error de Podemos y de Sumar de estar en el Gobierno y querer ser Oposición: o lo uno o lo otro.

Sobre una alianza de izquierdas a la izquierda del PSOE