jueves. 04.06.2026
TRIBUNA POLÍTICA

Sobre la unidad entre las izquierdas

Se vuelve a hablar de unidad, en esta ocasión propiciada por el portavoz de ERC, con el dato positivo de abarcar todo el Estado, pero con la limitación de referirse solo a las fuerzas progresistas al margen del PSOE y centrarse en un acuerdo de esas fuerzas en torno a una candidatura única en cada circunscripción.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras firmar el preacuerdo para el Gobierno de coalición, este 12 de noviembre 2019 (EFE)

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La reivindicación de la unidad de la izquierda es tan antigua como el origen de ésta, ya desde su inicio dividida sustancialmente entre los que se proclamaban marxistas y los anarquistas, con distintas corrientes dentro de cada uno de esos grupos. Dicha división tenía raíces profundas, en buena medida centradas en el papel del Estado y las diversas formas de conseguir su dirección, por la vía democratica u otras alternativas.

A lo largo de los años se han producido cambios significativos. De una parte, han aparecido nuevas contradicciones y protagonistas, en parte motivados por cambios en el sistema capitalista. Y de otra, cambios motivados por la propia experiencia de la izquierda, en particular, por las negativas consecuencias de dicha división en momentos decisivos (ascenso de los fascismos en Italia y Alemania). En nuestro país también esa división restó fuerza a los proyectos modernizadores, especialmente en la Segunda República, destruida por el golpismo fascista.

Como consecuencia de todo ello, se han producido avances significativos en el ámbito de la izquierda, en concreto en nuestro país, tanto en el terreno estratégico, con una aceptación generalizada de la vía democratica, derrotando al terrorismo, como en el terreno de la actuación sindical, con una unidad de acción estable, y ello a pesar de la rémora de 40 años de dictadura que persiguió cruelmente cualquier acción democrática, incentivando la apelación a vías violentas o extremistas.

Con el restablecimiento de la democracia en nuestro país se reinicia la apuesta por la unidad de la izquierda, con 2 alternativas, de una parte el PSOE como casa común de toda la izquierda, y de otra el PCE, como verdadera y consecuente izquierda.

Tras el triunfo electoral socialista de 1982 y el hundimiento del PCE, este partido basa su recuperación en el proyecto de Izquierda Unida como unión de todas las fuerzas progresistas al margen del PSOE, proyecto que finalmente fracasa al proclamar Anguita la tesis de las dos orillas, situando al PSOE en la orilla contraria , tesis abandonada precipitadamente con la propuesta electoral del año 2000.

Posteriormente, tras la crisis financiera de los años 2008 y siguientes, con la vuelta al poder del PP, se produce un nuevo intento, está vez protagonizado por Podemos que pasó rápidamente de cuestionar el régimen político del 78, descalificando como casta al sistema partidario, a formar gobierno de coalición con el PSOE, para finalmente desvincularse de éste y de su labor de gobierno, en el marco de una crisis interna, con la escisión de Sumar motivada por la distinta valoración de aquella labor.

Ahora se vuelve a hablar de dicha unidad, en esta ocasión propiciada por el portavoz parlamentario de ERC, con el dato positivo de abarcar todo el Estado, pero con la limitación de referirse solo a las fuerzas progresistas al margen del PSOE y centrarse en un acuerdo de esas fuerzas en torno a una candidatura única en cada circunscripción.

Esta propuesta (destacando su valoración positiva del marco institucional y de la acción política dentro del mismo, haciendo hincapié en las exigencias del marco electoral que lo configura) tiene el grave déficit de la ausencia de un programa común que sustente la acción política poselectoral, liquidando con ello el inicial proyecto Sumar (y de ahí la retirada de su referente Yolanda Díaz). En paralelo, viene a consolidar la actual fragmentación de fuerzas que se intenta superar, habiendo ya reclamado ERC EH-Bildu. BNG o Compromìs su voluntad de concurrir por separado a las elecciones.

Personalmente hago estas consideraciones desde una apuesta por el PSOE, no solo en su actuación institucional, sino también en su vida partidaria, consciente de las dificultades que entraña para quienes nos formamos en una cultura distinta y frecuentemente confrontada, pero...¿Qué apuesta progresista no enfrenta graves dificultades al tener enfrente los enormes grupos de interés capitalistas?

Ánimo a todos los progresistas que la tarea vale la pena!


Ricardo Peralta Ortega (Belvís de la Jara, 1951)
es un abogado y político español.
Licenciado en Derecho por la
Universidad de Valencia,
en 1972 se afilió al Partido
Comunista de España​ y trabajó como
abogado laboralista hasta que fue elegido
diputado por Esquerra Unida del
País Valencia (EUPV) por la
circunscripción electoral de Valencia
en las elecciones generales de 1989,
1993 y 1996. En 1997 dejó EUPV y
se pasó a la corriente Nueva Izquierda
con Cristina Almeida y Manuel
Alcaraz Ramos que en
1999 se integró en el Partido Socialista
del País Valenciano-PSOE.
En mayo de 2008 fue nombrado
Delegado del Gobierno en la
Comunidad Valenciana, hasta finales de 2010.

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