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En el maratón electoral que estamos viviendo en España como consecuencia de las desavenencias entre los dos partidos más representativos de la derecha española, Partido Popular y Vox, nos encontramos a las puertas del tercer “round” en una comunidad con ni más ni menos que 9 provincias 9, y 9 circunscripciones electorales 9. Castilla y León.
Esta megacomunidad desproporcionada es una de las consecuencias que la rapidez e improvisación con que se produjo el mapa autonómico en la transición de la democracia nos dejó de herencia. Curiosamente una minúscula provincia, a la que se atribuye el origen del Castellano, La Rioja fue declarada autonomía uniprovincial. Cantabria, denominada el Mar de Castilla, también tuvo ese honor
Tras un breve periodo de tres años de gobierno socialista y después de la primera campaña de acusaciones falsas contra un dirigente socialista, Demetrio Madrid, orquestada en aquellos años por José María Aznar, el Partido Popular ha gobernado siempre prácticamente con mayorías absolutas. Sin duda aquella estrategia de bulos y mentiras les salió muy rentable.
La tendencia a la desmembración y fragmentación política ha hecho que en los últimos años aparezcan opciones localistas en Soria, León y Ávila añadiendo confusión y localismos.
Valorando los porcentajes de voto vemos sin embargo que la suma de los atribuidos a Izquierda Unida-Sumar y Podemos globalmente están en la nada despreciable cifra del 8 %
Ahora que tanto se habla y se habla de acuerdos y unidad entre partidos que se reclaman de planteamientos de izquierda nos encontramos con una repetición cainita de los enfrentamientos entre Sumar y Podemos que todas y cada una de las encuestas publicadas (Que últimamente aciertan bastante) relegan a estas formaciones a conseguir uno o ningún diputado.
Si como ya es seguro cada uno va a ir por su lado, los ciudadanos y ciudadanas progresistas de las 9 circunscripciones harían bien en reflexionar como su voto es más beneficioso para conseguir un buen resultado de la izquierda, aplicando el criterio que algunas personas están proponiendo de concentrar el voto en la opción progresista con más posibilidades de ganar.
La tendencia general y prácticamente unánime de todas las encuestas es que la fuerza más votada va a ser el PP, con porcentajes que oscilan entre el 32 y el 35%, seguida muy de cerca por el Partido Socialista con porcentajes entre el 30 y el 32%. Algunas estimaciones como las de la Sexta TV muestran un empate técnico entre los dos primeros partidos.
Ya se ha producido en otras ocasiones que el Partido Socialista ha sido el más votado pero el Partido Popular ha pactado con otros grupos como Ciudadanos o Vox y ha conseguido la Presidencia de la Junta de Castilla y León.
Ciudadanos y Podemos son los peor parados en las encuestas que no les dan ningún diputado.
Todos los sondeos coinciden en que VOX es la tercera fuerza con porcentajes entre el 16 y el 20%. José María Aznar, que conoce bien como se mueve la mentalidad de los castellanos viejos ha lanzado esta semana un torpedo nada inocente. Ha acusado a VOX de negociar permanentemente con el PSOE para desgastar y perjudicar el PP. Está por ver cual será la repercusión de ese mensaje así como las broncas internas que ha padecido el partido de extrema derecha con su anterior lider García Gallardo y que tiene actualmente en Madrid y Murcia.
Por último Unión del Pueblo Leonés, Izquierda Unida-Sumar, Soria Ya o Por Ávila están en el límite de conseguir algún resultado y no tienen en absoluto garantizado tener un diputado.
Valorando los porcentajes de voto vemos sin embargo que la suma de los atribuidos a Izquierda Unida-Sumar y Podemos globalmente están en la nada despreciable cifra del 8 %.
El ejemplo de las pasadas elecciones municipales en Huesca con 4 candidaturas progresistas por debajo del 5% que se quedaron sin representación y posibilitaron el gobierno de la derecha, debe hacer pensar a los votantes castellanos como optimizar su apoyo para políticas de progreso.
Si analizamos provincia por provincia y vemos la repercusión de aplicar ese 8% de votos al partido más votado de la izquierda, es decir al PSOE, podemos observar que con el 38/40% de los votos se puede conseguir un número proporcionalmente más elevado de diputados e intentar frenar un gobierno entre Partido Popular y Vox… o por lo menos ponerlo mucho más difícil.
Los partidos ya han hablado y han presentado sus candidaturas y programas. Ahora toca a todos y cada uno de los electores y electoras valorar como puede ser su voto más útil y no, como se dice desde el principio de la democracia, tirarlo a la basura.



