viernes. 23.02.2024
Foto de archivo
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Las próximas elecciones, municipales y autonómicas, y el programa del gobierno estatal, no tienen ciertamente una directa relación formal. Sin embargo, entiendo que sí tienen una estrecha relación. Relación de contenidos en la medida que la política estatal, las normas estatales de convivencia, las decisiones de los órganos de gobierno del Estado, tienen una directa e importante, a veces determinante, incidencia en nuestra vida diaria, así como en el desarrollo de la política municipal y autonómica. Una seria propuesta (y para una convocatoria electoral debe serlo) de política municipal y autonómica ha de establecer por ello una consciente y directa relación con la política estatal, asumiéndola para desarrollar en su marco las propuestas de cada ámbito, sin olvidar su posible incidencia en la misma, avanzando lo positivo de ella o intentando corregir sus insuficiencias.

No parece esa sin embargo la tónica de los planteamientos que empiezan a apuntar, tanto en los programas como en las primeras indicaciones sobre las listas electorales. Me permito por ello algunas consideraciones sobre esta etapa electoral ya abierta en la práctica.

Las fuerzas políticas que integran la coalición de gobierno, también las que se integraron en la mayoría de investidura, deberían plantear abierta y explícitamente cómo va a seguir su relación con el programa del gobierno progresista, así como con su gestión del día a día, con las importantes y numerosas iniciativas parlamentarias que se han ido desarrollando y su traducción en la vida cotidiana de la ciudadanía.

Para ser más entendible podría concretarse en un “programa común” que, expresando la común voluntad de desarrollarlo, se integrara en los programas de cada cual

Un planteamiento que en mi opinión debería tener traducción en dos ámbitos: en los programas y en las candidaturas:

  • En relación con los programas, ello debería suponer una coincidencia, que para ser más entendible podría concretarse en un “programa común” que, expresando la común voluntad de desarrollarlo, se integrara en los programas de cada cual. Como una parte, importante sin duda, de sus diversos y específicos programas, sin esconder en éstos las coincidencias que han permitido evidentes avances, con pública voluntad de seguir con este avance y sin miedos a reconocerlo. Asumiéndolo como lo que es: un positivo balance de todas las fuerzas progresistas, cada cuál desde su propio programa, pero con una clara voluntad de unidad progresista de la ciudadanía, de apuesta para el futuro inmediato y mediato.  
  • Y en las candidaturas: Donde el número de concejales, regidores o diputados lo permita (proporcionalidad de actas), bien vale la pluralidad de candidaturas que expresen la pluralidad de las fuerzas progresistas, pero entendiendo que la principal competencia no es en la distribución del voto progresista sino en conquistar el voto del histórico o potencial espacio abstencionista. Pero allí donde el número de actas es reducido, donde pueden perderse miles de votos sin traducción en actas de representantes electos, como otras veces hemos ya comprobado, bien estaría que las fuerzas progresistas entendieran que la mejor propuesta es una candidatura única, en torno a un programa común de progreso, partiendo de la acción política del gobierno de coalición y proyectándose en los problemas municipales y autonómicos con propuestas específicasNo como independientes de unos en las listas de otros, sino como propuesta unitaria dirigida a la voluntad progresista de una mayoría ciudadana, capaz de estimular una mayoritaria iniciativa y participación. 

La principal competencia no es en la distribución del voto progresista sino en conquistar el voto del histórico o potencial espacio abstencionista

A tiempo estanos aún para que se discuta, para que se concrete en todos los ámbitos y niveles de acción política, también desde las direccione estatales proyectando criterios y orientaciones a todas sus estructuras, hasta las autonomías y municipios para concretarlos. 

Comentándolo con amigos me dicen que, aun coincidiendo con estos argumentos, creen que es “imposible”, que las inercias, los egos, las negativas tradiciones de cada cual, impiden materializar estas sugerencias, aunque sean las más adecuadas.

Quizás tengan razón, quizás el espectáculo político apunte a que estas propuestas sean lo que en Catalunya calificamos como “fer volar coloms”, pero aferrándome a una vieja conclusión, la de que siempre es posible lo que es necesario, quiero seguir insistiendo. Convencido además de que no hay nada seguro, ninguna certeza clara, pero que el futuro premia a los valientes.  

Gobierno de coalición y elecciones municipales y autonómicas