lunes. 04.03.2024
Foto: PP de Extremadura
Foto: PP de Extremadura

La candidata del Partido Popular a la presidencia de la Junta de Extremadura ha realizado unas solemnes declaraciones que -por sorprendentes- suenan a una cortina de humo con la intención de blanquear al partido de Feijóo ante las elecciones generales, y después de haber mostrado tan impúdicamente sus desvergüenzas en la Comunidad Valenciana y en Baleares.

Si Guardiola es sincera significa que está censurando gravemente la estrategia pactista de Feijóo, de modo que tendría que ser también consecuente y no sólo repudiar a Vox para meter consejeros en un gobierno de la Junta de Extremadura, sino irse de un partido que no tiene inconveniente en hacer pactos con los que han puesto esa infame lona que ella critica, y que revuelve lo peor y lo más nauseabundo de una ideología que -en palabras de Abascal- no tiene ningún pudor en dar por buena la política del dictador Franco.

Personalmente me gustaría que la señora Guardiola nos supiera explicar qué diferencia hay entre tener a un presidente del Parlamento machista, homófobo, xenófobo y repudiable, o tener a un consejero de la misma catadura. Y que igualmente nos aclarase por qué partido se va a presentar en las próximas elecciones extremeñas, si es que tiene que haberlas porque no ha negociado antes cualquier apaño transaccional con Vox.

Si Guardiola es sincera significa que está censurando gravemente la estrategia pactista de Feijóo, de modo que tendría que ser también consecuente y no sólo repudiar a Vox

Porque no es fácil entender que -enumerado por ella misma- el día anterior a la constitución del Parlamento ella y su partido le estaban ofreciendo a Vox nada menos que la presidencia del Parlamento, la presidencia y la secretaría de la Mesa del mismo, y hasta el puesto de senador autonómico que le corresponde designar al Partido Popular. ¿Qué cambia de un día para otro?

Cambia, sencillamente, un quiebro en la estrategia electoral del PP, y la consecuente consigna que le llega desde la calle Génova de Madrid: hay que montar una gresca, en un arrebato anti-machista, anti-xenófobo, con un tono cargado de histriónica dignidad. Es decir: hay que poner en primer plano de la pantalla un gran dedo señalando, pero sin que aparezca la luna a la que señala, para que los medios afines traten de embobar a los electores generando un barullo redentor que, dentro de la filosofía mediática del “sic transit…”, difumine las aberraciones de los pactos perpetrados hasta ahora, y las propias declaraciones de Feijóo en las que justifica a un aliado maltratador por el hecho de que “tuvo un divorcio muy duro”.

No es creíble esta escenificación extremeña. Y sería una torpeza -seguro que Fernández Vara no va a caer en esa trampa- que diera pie a un apaño para formar un gobierno basado en la mera exclusión de Vox, cuando PP y Vox mantienen su luna de miel en otras comunidades autónomas y en centenares de ayuntamientos, sin que nadie del PP (incluido su presidente) sienta escrúpulos en besarse con los de la impúdica lona de la calle de Alcalá.

Un machista, un xenófobo, o un filofranquista, lo es igual en Extremadura que en Valencia o en Baleares

Aunque sean usuales estas tretas de marketing del equipo Feijóo, con fines puramente electorales, es ya hora de que los electores no caigamos en ese juego que demuestra una absoluta falta de respeto a nuestra democracia, una devaluación del concepto sobre los ciudadanos, y una tendencia a la manipulación de los electores, aprovechando el dominio que los poderosos tienen sore los medios de comunicación, y el enorme ejército de mercenarios de la comunicación que ganan sus habichelas a base de obedecer los dictados de sus amos en estos medios.

¿Cuándo vamos a demostrar que somos ciudadanos pensantes, que sabemos interpretar la realidad que vivimos, que sabemos identificar que un machista, un xenófobo, o un filofranquista, lo es igual en Extremadura que en Valencia o en Baleares? Y que quienes le dan la mano, pactan con él, y tragan con sus imposiciones con tal de obtener un gobierno, del tipo que sea, se convierten en cómplices y beneficiarios de esos postulados contrarios a nuestro espíritu democrático. Por más que intenten camuflar esa traición a la democracia en argumentos falaces, tergiversación de datos de la realidad, y persecución injustificada y falaz el presidente de un Gobierno que ha realizado y realiza una política social, económica y de defensa de la libertad completamente contraria a lo que pretenden hacernos ver con esos juegos malabares en los que el señor Feijóo, dueño del circo de la calle Génova de Madrid, se ha convertido en el principal especialista. 

Extremadura, moneda de cambio para blanquear al PP