sábado 4/12/21

Prefiero a la izquierda 'radical' que a la mafia del PP

contigo PP

Radical debe ser dejar de tolerar conductas impropias de un responsable político. Radical debe ser cortar de raíz la corrupción, el saqueo de las arcas públicas, el tráfico de influencias. Radical debe ser limpiar de una vez las cloacas de la política

Resulta que Cristina Cifuentes se va para impedir que la izquierda radical gobierne en Madrid. Según sus propias palabras, esa ha sido su principal razón de peso para dimitir como presidenta de la Comunidad. Que no gobiernen los rojos, los extremistas, los que quieren llevar el país a la ruina. Después de semanas mintiendo descaradamente sobre su máster y conocer que se le va la mano con la cosmética, dice que los peligrosos son otros, los radicales, los gabilondos y los errejones. Pero el apunte de pie de página de esa frase no es otro que ‘me voy para que el PP siga gobernando Madrid’, ‘me voy porque Rajoy me ha echado’.

Algunos voceros del PP como ella (aunque la palma se la está llevando Rafael Hernando) se empeñan en tildar de “radicales” a partidos políticos como Podemos. Aunque es cierto que el término radical tiene un cierto sentido peyorativo, de intransigente, a estas alturas de la película le encuentro más virtudes que defectos. Radical debe ser la expulsión del PP de las instituciones madrileñas. Radical debe ser dejar de tolerar conductas impropias de un responsable político. Radical debe ser cortar de raíz la corrupción, el saqueo de las arcas públicas, el tráfico de influencias. Radical debe ser limpiar de una vez las cloacas de la política. Porque Madrid necesita un cambio, sí, radical. Necesita actuaciones extremas, sí, radicales. Necesita a un PP fuera del poder para que se regenere, si es que puede, sí, de manera radical.

Así que, prefiero que me gobierne la izquierda radical a la mafia del PP. No son la mafia al uso, evidentemente, pero actúan con prácticas similares. El asunto se remonta al ‘tamayazo’ y se continuó después con Gürtel, Púnica, Lezo… y la famosa ‘gestapillo’ que denunció en su momento Manuel Cobo, mano derecha de Gallardón. Los dirigentes del PP de Madrid se han espiado entre ellos y utilizan la vendetta como arma política, la extorsión de la que Cifuentes se ve como víctima.

La grabación con las imágenes de Cifuentes robando unas cremas en un supermercado que se encuentra a escasos metros de la Asamblea donde ella era vicepresidenta del parlamento regional resultan vulgares, zafios, cutres. Pero lo grave de este asunto es que parecen más el resultado de una venganza política que de una investigación periodística. Ella misma ha vuelto a insinuar lo del ‘fuego amigo’, la grabación ha sido custodiada durante siete años seguro que por alguien que no le tiene mucho aprecio, de dentro de sus propias filas, cometiendo además una ilegalidad y rescatando a la ‘gestapillo’ que tanto dio de sí. La supuesta cruzada de Cifuentes contra la corrupción de su partido de “levantar alfombras y abrir ventanas” le ha salido rana. Es a ella a quien se lo han levantado. A este paso, si se queda un día más le levantan toda la casa, a ver si así encontraban el TFM.

No, lo más grave de todo no es el hurto en el súper (aunque tampoco es muy idóneo que un responsable político tenga perfil de cleptómano). Lo es mucho más haber falsificado un título universitario o adjudicar contratos a dedo. Y lo importante no es que se vaya Cifuentes (ya hemos visto a muchos tomar la salida y aquí sigue todo igual), lo urgente, desde la radicalidad democrática, es que el PP deje de gobernar en Madrid. Que la mafia del PP deje de gestionar esta comunidad. Al menos eso es lo que yo entiendo por regeneración democrática señores y señoras de Ciudadanos.  

Prefiero a la izquierda 'radical' que a la mafia del PP