Ecologistas en Acción, junto con sus federaciones regionales en Extremadura, Ciudad Real, Galicia, Andalucía y la Fundación Montescola, han tomado una iniciativa destacada al presentar una Solicitud de Revisión Interna (RIR) ante la Comisión Europea. Esta acción tiene como objetivo cuestionar la decisión del 25 de marzo de 2025, que otorgó el estatus de “proyecto estratégico” a diversas iniciativas mineras.
La medida ha suscitado inquietud entre los grupos ambientalistas y las comunidades locales, quienes perciben una amenaza para la sostenibilidad y el cumplimiento de las normativas europeas. La solicitud presentada pretende revertir esta decisión y promover una mayor transparencia en los procesos que determinan la consideración de proyectos como estratégicos.
- Solicitud de Revisión Interna ante la Comisión Europea
- Alegaciones de opacidad y falta de garantías
- Proyectos mineros acusados de ilegalidad y daño ambiental
- Violaciones de la sostenibilidad y principios fundamentales
- Falta de evaluaciones de impacto adecuadas
- Casos específicos de minas denunciadas
- Exigencias de las organizaciones demandantes
Solicitud de Revisión Interna ante la Comisión Europea
Ecologistas en Acción, junto con sus federaciones territoriales y la Fundación Montescola, han presentado una Solicitud de Revisión Interna (RIR) en respuesta a la decisión de la Comisión Europea. Esta solicitud pretende intervenir en los procedimientos que han llevado a designar ciertos proyectos mineros como estratégicos, señalando irregularidades en el proceso.
La iniciativa subraya la necesidad de llevar a cabo una revisión exhaustiva y transparente de los criterios utilizados para otorgar dicho estatus, haciendo hincapié en la importancia de cumplir con las normativas y estándares europeos en materia de sostenibilidad y protección ambiental.
Alegaciones de opacidad y falta de garantías
Las organizaciones demandantes sostienen que el proceso seguido para la aprobación de estos proyectos ha sido opaco y carece de garantías adecuadas. Indican que la falta de transparencia en la evaluación de estos proyectos debilita la confianza en las instituciones europeas y en la implementación de políticas de desarrollo sostenible.
Asimismo, critican la ausencia de mecanismos claros que permitan una revisión pública efectiva, lo que dificulta la participación de la sociedad civil en decisiones que impactan directamente en el medio ambiente y en las comunidades locales.
Proyectos mineros acusados de ilegalidad y daño ambiental
Los proyectos mineros en cuestión han sido señalados por su historial de ilegalidad y por causar daños ambientales significativos. Las organizaciones destacan que muchos de estos proyectos han operado sin los permisos necesarios o han infringido las normativas ambientales vigentes, resultando en la degradación de ecosistemas y conflictos con las comunidades locales.
Estas acciones no solo constituyen una violación de las leyes nacionales y europeas, sino que también ponen en riesgo la biodiversidad y la salud de los habitantes de las áreas afectadas, aumentando las tensiones sociales y económicas.
Violaciones de la sostenibilidad y principios fundamentales
Según las demandas, los proyectos mineros no cumplen con los requisitos de sostenibilidad establecidos por la Carta de Responsabilidad Medioambiental y Agraria (CRMA). Esto implica que las iniciativas no consideran adecuadamente aspectos cruciales como la protección del agua, la biodiversidad y la participación pública en la toma de decisiones.
Además, se alega que estas acciones vulneran principios fundamentales consagrados en la legislación europea, como el principio de precaución ambiental, que requiere prever y prevenir daños ecoambientales antes de aprobar proyectos de alto impacto.
Falta de evaluaciones de impacto adecuadas
Las organizaciones denuncian que muchos de los proyectos estratégicos carecen de evaluaciones de impacto ambiental completas y rigurosas. En algunos casos, las evaluaciones realizadas se basan en documentos fragmentados o han sido anuladas por instancias judiciales debido a irregularidades, lo que pone en duda su validez y efectividad.
Esta falta de evaluaciones transparentes y exhaustivas impide una comprensión clara de los posibles efectos negativos de los proyectos, dificultando la toma de decisiones informadas y responsables por parte de las autoridades competentes.
Casos específicos de minas denunciadas
Mina Las Cruces (Sevilla)
La mina Las Cruces, situada en Sevilla, ha sido objeto de múltiples sanciones por delitos ambientales. La empresa promotora ha sido multada por contaminar reiteradamente el aquífero Niebla-Posadas, que abastece a miles de personas en la región.
Además, esta mina enfrenta diversas sentencias urbanísticas y conflictos debido a la falta de restauración de los espacios afectados, aumentando la preocupación por la viabilidad a largo plazo del entorno natural y urbano.
Mina Aguablanca (Extremadura / Andalucía)
La mina Aguablanca, ubicada en la frontera entre Extremadura y Andalucía, operó sin los permisos necesarios en su momento y ahora busca reactivar sus actividades utilizando una Declaración de Impacto Ambiental que ya ha expirado legalmente. Este intento de renovación está bajo escrutinio por parte de las autoridades y la sociedad civil.
Históricamente, la mina ha causado una significativa pérdida de biodiversidad en la Rivera de Cala y ha contaminado las aguas locales, superando los límites permitidos de mercurio, cadmio y selenio, lo que ha generado serios riesgos para la salud pública y el ecosistema acuático.
Mina La Parrilla (Extremadura)
La Parrilla, una mina de wolframio situada en Extremadura, ha sido cerrada y multada por graves contaminaciones. A pesar de haber recibido subvenciones públicas, la mina enfrenta deudas significativas, acumulando hasta 200 millones de euros en deudas con acreedores y proveedores locales.
La ausencia de un plan de restauración efectivo y el fallo en el control de lixiviados agravan el impacto ambiental, poniendo en riesgo la salud de las comunidades cercanas y la integridad del medio ambiente.
Proyecto Las Navas (Cáceres)
El proyecto Las Navas, ubicado en Cáceres, ha sido señalado por posibles fraudes en la obtención de derechos mineros y el incumplimiento de la ley de transparencia. Además, este proyecto ha causado daños tanto cuantitativos como cualitativos en las masas de agua del entorno, afectando la calidad del agua y los hábitats locales.
La pirometalurgia utilizada para extraer hidróxido de litio en este proyecto dispersa contaminantes en el aire, lo que no solo afecta la salud humana sino también a varias especies protegidas, en violación de las normativas de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA).
Proyecto Mina Doade (Galicia)
En Galicia, el proyecto Mina Doade ha generado una fuerte oposición social, principalmente en una zona de viñedo de la Ribeira Sacra. La comunidad local ha denunciado presuntas expropiaciones irregulares y casos de acoso a activistas, lo que ha intensificado la resistencia contra el proyecto.
La interferencia con el paisaje y el tejido productivo local hace que este proyecto sea considerado incompatible con los objetivos de desarrollo rural sostenible, poniendo en riesgo tanto la economía regional como la cohesión social.
Proyecto El Moto (Ciudad Real)
El proyecto El Moto, ubicado en Ciudad Real, se encuentra en una zona crítica por la escasez hídrica. La iniciativa afecta directamente a cauces naturales y a los hábitats de especies protegidas como el lince ibérico y el buitre negro, lo que ha generado alarma entre biólogos y conservacionistas.
La evaluación de impactos acumulativos de este proyecto es inexistente, y la comunidad local no ha sido consultada adecuadamente, lo que contraviene los principios de participación pública y protección ambiental establecidos por la legislación europea.
Exigencias de las organizaciones demandantes
Ante la presentación de la Solicitud de Revisión Interna, las organizaciones demandantes solicitan la revocación inmediata del estatus de “proyecto estratégico” para las minas mencionadas. Argumentan que la verdadera transición verde no puede lograrse a costa de la destrucción de ecosistemas, la contaminación de fuentes de agua y la vulneración de derechos humanos.
Además, instan a la Comisión Europea a implementar mecanismos más transparentes y participativos en la evaluación y aprobación de proyectos estratégicos, asegurando que estos cumplan con los más altos estándares de sostenibilidad ambiental y social.




