ENTREVISTA A JOHARI GAUTIER

“El tabú más grande que tiene Occidente se llama África”

Por Sara González | El autor de “Del sueño y sus pesadillas” asegura que África sigue siendo un gran misterio para Europa y para todos los que la contemplan desde la distancia.

gautier2Dos amigos senegaleses se encaprichan con la idea de viajar a Europa y subirse a una patera de aquellas que salen por la noche desde una playa discreta, bajo la luna llena, para evitar el control de la policía costera. Nunca pensaron que lo harían, incluso llegaron a condenar este tipo de iniciativas, pero estos son algunos de los giros imprevistos que nos reserva la vida.

En este contexto se desarrolla la historia que recoge “Del sueño y sus pesadillas” (Ed. Atmosfera Literaria, 2015) del escritor franco-español Johari Gautier Carmona, una novela que reconstruye hábilmente el infierno de la inmigración ilegal y nos traslada a una realidad humana desconocida.

Jóvenes con ilusiones de mejorar su vida, esposos con ganas de asegurar un mejor porvenir a sus hijos, otros encargados por una comunidad de fructificar ciertas ganancias en suelo europeo, y muchos que sienten que lo único que les queda es esa salida clandestina. Los perfiles de quienes deciden emprender el temible viaje varían, pero la conclusión es la misma: todos terminan en la misma embarcación, frente a un destino a la deriva.

En esta entrevista, el autor Johari Gautier explica cómo surgió esta obra destacable en el horizonte literario actual y nos revela las claves de una obra que aborda cuestiones tan sensibles como la dignidad humana, el derecho a decidir y crecer, el desarrollo de África y las numerosas mafias que se aprovechan de la desesperación.

Sara González | Su libro fue lanzado a principios del 2015 en un momento en que la inmigración vuelve a tener mucho protagonismo en las noticias. ¿Fue algo intencional?

Johari Gautier | Lamentablemente, la inmigración está destinada a ser cada vez más presente en las noticias. No es una novedad. Todos los que han estudiado con detenimiento el fenómeno de las migraciones saben que los esfuerzos de los países europeos han sido muy superficiales para revertir o limitar esta tendencia creciente. No es con muros y alambres cortantes, con repatriaciones masivas o más guardacostas, y otras actuaciones represivas que se resuelve un asunto tan profundo. Es necesario indagar en esa dirección y hacerse las preguntas correctas.    

Es cierto que “Del Sueño y sus pesadillas” aparece en un año en el que la inmigración ha vuelto a estar en la primera línea, sin embargo lleva varios años gestándose. Lo empecé a redactar en 2009 tras viajar a Senegal y he tenido que readaptarlo varias veces antes de presentarlo a editoriales. Es una novela que bebe de la realidad, que trata de entender los mecanismos detrás de la inmigración ilegal, por eso es tan actual e ilustra ciertas problemáticas. 

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¿Cómo surgió la idea de escribir una novela que ambientara la inmigración ilegal en cayucos?

En mi caso, el interés por la experiencia de los inmigrantes que llegaban a las costas de España, y más especialmente las islas Canarias, empezó con el desembarque de unos inmigrantes africanos en la playa de La Tejita en 2006. Fue quizás la primera vez que un desembarque recibía tanta atención. Los protagonistas eran atendidos y fotografiados por los turistas del lugar y el periodista Octavio Toledo dejó plasmado ese instante dramático en una crónica excepcional titulada “La playa más solidaria” que publicó en El País.

Desde ese instante, el asunto me llamó mucho la atención. Escribí un cuento basado en las escenas y los interrogantes de aquel suceso, relataba las reacciones de los que se encontraban en la playa, pero no me satisfizo. Pensé que había que ir más allá de la simple postal. Era necesario entender el porqué de lanzarse al mar, dar vida y sentido a las emociones de quienes lo hacían, conocerlos por dentro y trasladarme a su realidad.

Por eso, esperé a viajar a Senegal para conocer los relatos de primera mano y así observar el fenómeno de la inmigración en su entorno. Fue una experiencia muy enriquecedora descubrir a personas que hablaban de cómo habían logrado cruzar el mar, otras que tuvieron que regresar a la costa por diversos motivos, otras que planeaban hacerlo. Escucharlos me permitió entender que la inmigración senegalesa reviste mil caras. No hay un solo tipo de migrante africano, aunque sí es cierto que la finalidad de todos ellos es mejorar su condición de vida.

¿Cómo se desarrolló  el proceso de escritura?

Tras mi viaje a Senegal, regresé a Barcelona y ahí empecé a contactar a organizaciones que tenían contacto preferencial con inmigrantes. Algunas personas me ayudaron a conseguir testimonios de primera mano. Así es cómo completé la información obtenida en Senegal y pude entender un poco más el fenómeno de las redes o mafias que existen detrás de las pateras. En ese proceso, el dolor y la vergüenza eran notables. Muchos no querían enfrentar nuevamente el trauma y preferían olvidar o callar.

Tras esa primera etapa de recolección de testimonios, tenía claro que iba a escribir una novela y no un cuento o una serie de cuentos. Fui dando forma a una historia centrada en la experiencia de dos hermanos huérfanos con fuertes ganas de superación. Ellos debían ser el centro de una trama donde el viaje en cayuco iba ser una finalidad y no una casualidad. También me di a la tarea de crear personajes basados en los relatos recolectados con el fin de pintar una realidad social y cultural. 

Habla de testimonios reales, sin embargo, “Del sueño y sus pesadillas” es una novela de ficción. ¿Ambas cosas son compatibles?

La literatura, por muy fantasiosa que sea, necesita la realidad. La literatura se alimenta de la realidad, dialoga con ella, a veces para entenderla y profundizar en ella, otras veces para cambiarla, negarla o denunciarla. “Del sueño y sus pesadillas” es una gran ficción basada en pequeños relatos reales. En ella articulo libremente una historia que tiene una fuerte base social y creo que ambos aspectos –realidad y ficción- conviven muy bien. Esto también era un reto: hacer que el lector no supiera dónde empieza la ficción y dónde acaba la realidad.

En su obra se dibuja un África de extremos, un continente ilusionado y resignado, rico y pobre, muy joven y al mismo tiempo bajo el yugo de la tradición. ¿Es ésta la mirada que tiene sobre África?

África es un gran misterio para Europa y para todos los que la contemplan desde la distancia. Es una tierra de mil matices, un cuadro de grandísima resolución, con muchos colores, miles de idiomas y culturas, sonrisas, y que no puede caer en las simplificaciones. Con “Del sueño y sus pesadillas” trato justamente de humanizar esa mirada, desmitificar ciertas ideas. No todo el mundo se lanza en una travesía porque huye de la miseria. Muchos de los que se suben a una patera seguirían viviendo en Senegal, junto con sus familias y amigos, si supieran lo que les espera en esa travesía o, incluso, en Europa. La soledad, el miedo, el desamparo, las humillaciones, la falta de solidaridad, o el frío.

En “Del Sueño y sus pesadillas” recreo un país lleno de soñadores y de personas pragmáticas, personas que aman y se sacrifican por sus seres queridos, personas que velan por su honor por encima de todo, o que se resignan a hacer lo que su familia les pide por cuestiones de tradición y de bien común, pero también personas que ven una salida en el dinero fácil, en la explotación de la inocencia de muchos otros y en el engaño. Esto es también el retrato de la humanidad y de una realidad que desconoce fronteras.   

La inmigración africana es noticia casi diaria en España sin embargo, pocas son las obras que la tratan en profundidad. ¿Cómo explicaría ese fenómeno?

El problema tiene que ver con nuestra conciencia. Ciertos temas, por muy presentes que estén en el panorama, no deben ser tocados porque generan incomodidad y terminan molestando. África es un asunto sensible para Europa en general, incluso para los intelectuales europeos, porque está la culpa del colonizador, del que ha vulnerado todo un conjunto de sociedades y culturas. Abordar la inmigración africana en profundidad implicaría aceptar una cierta equidad y entender que los migrantes africanos son seres humanos, que tienen derecho a trabajar y viajar a otros lugares para vivir dignamente, como lo hace cualquier europeo. Seguimos mirando a África de manera caritativa, por encima del hombro, con pena o tristeza.  

No me canso en decirlo. El tabú más grande que tiene Occidente se llama África y la literatura debe explorar en esa zona oscura. Esto requiere escritores dispuestos a hacerlo, pero también editores y libreros sensibles con este tipo de temáticas. Afortunadamente, la editorial Atmósfera Literaria y su director, Luis Felipe Galeano, vieron el valor literario de un relato centrado en una problemática actual y en grandes retos de la humanidad. Eso es lo que necesita la literatura para seguir creciendo.