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miércoles. 17.08.2022
ANÁLISIS ANTROPOLÓGICO

El sufrimiento, el rostro amargo de la existencia

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor y sufrimiento, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento

El ser humano de cualquier época, cultura y religión se enfrenta permanentemente con la cuestión del sufrimiento, su realidad y su sentido. Cada ser humano parece nacer a la vida amenazado por el sufrimiento, que en cualquier momento puede hacer acto de presencia en su existencia. Además, cada dolor es un preludio de la futura e ineludible muerte del hombre, de la humanidad, que consiste en el mal extremo y último de su vida. El hombre muere. La humanidad muere individuo tras individuo.

  1. Diversos tipos de sufrimiento
  2. Dos tipos de yo
  3. Modalidades de sufrimiento

Diversos tipos de sufrimiento

El sufrimiento en cuanto mal privativo, afecta a todas las dimensiones de la persona: física, psíquica y espiritual. Todas las dimensiones se ven involucradas en la experiencia del sufrimiento, y por ende podemos distinguir los diversos tipos de sufrimiento, ya sea de un carácter espiritual, psíquico, o físico. 

Víctor Frankl dijo: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor y sufrimiento, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”

Es la persona humana, quien sufre irrevocablemente. No existe sufrimiento espiritual que no sea físico, ni dolor físico que no sea de algún modo espiritual, y que por último invada todo el psiquismo.

En el sufrimiento se observa un dinamismo metafísico propio en el ser humano. Se trata de un movimiento antropológico ambivalente, que podemos denominar de exterioridad y de interioridad, por el que todas las dimensiones de la persona humana se ven involucradas al sufrir. Por tanto, el sufrimiento afecta al Yo.

Dos tipos de yo

Caben dos tipos de yo: el ideal y el real. El yo ideal es el yo que nos formamos como un modelo de nuestra personalidad y al que tendemos a amoldar todas las acciones de nuestra vida. Si ese yo no responde a la persona que cada uno es y se tiende a fijarlo, tal actitud es fuente de alteraciones psicológicas. 

El yo real consta de dos dimensiones: una superior que conoce, activa, y personaliza las facultades inmateriales humanas: la inteligencia y la voluntad; y otra inferior que matiza las facultades materiales del ser humano. La primera dimensión del yo, la que se corresponde con la inteligencia y la voluntad, dispone, a su vez, de dos dimensiones: una superior que da sentido o esclarece nuestra voluntad; y otra inferior que ilumina nuestra inteligencia. 

Lo que se ha llamado el mal en el yo real, radica en la actitud de la persona que, por desistir de alcanzar progresivamente el sentido de su intimidad, pretende recobrarlo en el yo, o sea, quien intenta, por así decir, convertir su yo en un espejo de su propio sentido personal. En efecto, el yo real admite muchas tipologías psicológicas, queson losdistintos tipos de personalidad.

Modalidades de sufrimiento

El ser humano, además de “homo sapiens” es también “homo patiens”. El sufrimiento está completamente presente en nuestra vida, aunque bajo formas y modalidades muy distintas. El hombre sufre precisamente porque es vulnerable y cuando sufre o cuando está enfermo se percata de un modo patente y patético de su extrema vulnerabilidad. Se ha llegado a afirmar que el sufrimiento es la “epifanía o revelación de la vulnerabilidad”. Se da la imposibilidad de huir y de retroceder, nos paralizaen la vivencia del tiempo.

El sufrimiento está vinculado a las pérdidas, físicas y psicosociales que sufre la persona, fundamentalmente como consecuencia de la enfermedad, así como el significado que le atribuye el sujeto a dichas pérdidas. En este sentido el sufrimiento puede ser vinculado al temor a la muerte, no sólo física sino también psicosocial.

La falta de apoyo social puede provocar mayores niveles de ansiedad y una menor calidad en los pacientes que sufren por afecciones médicas terminales. Una menor incidencia de la depresión se encuentra asociada con la habilidad que poseen los familiares para expresar abiertamente sus sentimientos y pensamientos con el paciente. 

Al contrario, la ansiedad también es menos común en los pacientes que se comunican libremente con sus familiares. Para concluir, los pacientes terminales que carecen del apoyo social son más propensos a sentir un mayor deseo de morir y se exponen más al riesgo del suicidio.

Por último, compartir esta reflexión de Víctor Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor y sufrimiento, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

El sufrimiento, el rostro amargo de la existencia