lunes. 15.04.2024

Ana Barrio | ¿Recordáis este título de película? Sexo, mentiras y cintas de video. Pues no a va de eso, o quizás sí.

Una vez escribí sobre alimentación y hubo quien no entendió cuándo para ser un ser humano útil, tenemos que empezar primero por uno mismo y cuidarnos para cuidar.

Hay libros sobre alimentación y digestión y su relación con el cerebro. Podéis buscarlos.

Además, está demostrado científicamente que la alimentación influye en la salud física y mental.

Porque como dice Marian Rojas, la inflamación derivada de la ingesta, también del cerebro, conduce a la depresión. Pero ese es un cuento que contaré otro día.

 

Volviendo al tema, imagino que los clubes sociales fundados por caballeros, no se dedicaban a hablar de sexo, más que quizás en modo chascarrillo.

Pero la Salud también incluye la sexual, y por supuesto también deberíamos dedicar nuestros esfuerzos, a hablar estas cosas con nuestros hijos. Y a fomentar la educación sexual en los colegios. Nos va la vida en ello. Las enfermedades de transmisión sexual están aumentando de nuevo, y como el sida “ya pasó” nos hemos olvidado de insistir sobre la prevención.

Pero aún más me gustaría ahondar en el respeto que deberíamos tener a todos los sexos, géneros, y opciones posibles. Porque en el futuro, como decía un amigo, pueden existir familias legalmente poliamorosas.

Aunque a mí me rechinen las múltiples etiquetas que surgen tenemos que respetarlas. Léase: bisexual, pansexual, demisexual, y un largo etc.

Entendemos en nuestra sociedad, que cada uno es libre de elegir, y a la mayoría no nos caben asociaciones de un solo género. Aunque los respetemos. Por eso no entendemos los juegos demagógicos que existen en otras algunos de ellos.

Por eso invito a mis todos y a mí misma, a ser cada día más igualitarios y respetuosos con todos, tenga el género, sexo u opción que decidan. Y tratarnos con igualdad real. Compartir mesa y cuarto si se tercia, que no cama. Que eso solo debe suceder si y solo si, las dos personas implicadas lo desean.

Respetemos las obligaciones personales de cada uno, sea un señor con bigote o una señorita con apariencia cándida.

Pero no demos todo por válido, no consintamos el borrado de las mujeres en nombre de la igualdad cis, trans, o posibles nuevos nombres de las cosas. Aunque ya se está aclarando que no es así.

Seamos padres y madres responsables, como dice el psicólogo y sexólogo Erick Pescador ocupémonos de nuestros hijos e hijas, hablemos con ellos, sepamos quiénes son sus amigos, profesores y cuáles son sus inquietudes, sigamos casados o no.

Porque lo de ser el macho proveedor y la madre amantísima debería desde mi punto de vista ser parte del pasado.

Como os dije al comienzo, en sociedad también podemos hablar de sexo, o no.

Sexo, género y cintas de vídeo