jueves. 04.06.2026
PSICOECOLOGÍA

Cuando el narcisismo se vuelve maligno en política

Sigmund Freud describió el narcisismo como una etapa normal del desarrollo infantil en la cual el niño se enfoca en su propio yo y sus necesidades.

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Según Rosa Mato Rodríguez, el narcisismo maligno es una forma extrema y destructiva del trastorno narcisista de la personalidad. En contraste con el narcisismo típico, que puede manifestarse como una sobrevaloración de uno mismo y una necesidad excesiva de admiración, el narcisismo maligno implica una combinación de grandiosidad, falta de empatía y una búsqueda implacable de poder y dominio sobre los demás.

Aristóteles dijo: “Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará”

La conceptualización del narcisismo se remonta a los primeros trabajos de Sigmund Freud en el campo del psicoanálisis a principios del siglo XX. Freud introdujo por primera vez el concepto de narcisismo en su obra «Introducción al narcisismo» (1914), donde describió el narcisismo como una etapa normal del desarrollo infantil en la cual el niño se enfoca en su propio yo y sus necesidades.

El término narcisismo maligno fue introducido por primera vez por el psicólogo social Erich Fromm en 1964. Fromm destacó la combinación de rasgos de la personalidad narcisista con comportamientos antisociales y destructivos. Su conceptualización del narcisismo maligno puso énfasis en las tendencias destructivas y la falta de empatía inherentes en este trastorno.

  1. Síntomas del narcisismo maligno

Además, Fromm introdujo el concepto de la “quintaesencia del mal”, que representa una forma extrema de narcisismo caracterizada por la destrucción y la crueldad hacia los demás. Según Fromm, aquellos que encarnan la quintaesencia del mal son incapaces de experimentar empatía o compasión por los demás, y están obsesionados con la dominación y la manipulación.

Estas personas pueden ser extremadamente peligrosas y representar una amenaza para la sociedad en su conjunto.

Desde entonces, el concepto de narcisismo maligno ha sido objeto de estudio y debate en la psicología clínica. El psicoanalista Otto Kernberg desempeñó un papel fundamental en la definición y comprensión moderna del narcisismo maligno. En la década de 1970, Kernberg propuso que el narcisismo maligno se caracteriza por una falta de límites entre el yo y los objetos externos, lo que conduce a relaciones interpersonales disfuncionales y comportamientos agresivos.

Síntomas del narcisismo maligno

Grandiosidad extrema

Las personas con narcisismo maligno tienden a tener una visión inflada de sí mismas y a sobrevalorar sus propias habilidades y logros. Pueden expresar una sensación de superioridad y esperar un trato especial y privilegiado.

Falta de empatía

Una característica fundamental del narcisismo maligno es la incapacidad o la falta de disposición para entender o compartir los sentimientos de los demás. Las personas con este trastorno pueden mostrar una falta de remordimiento por el daño que causan a otros y una falta de consideración por sus necesidades y sentimientos.

Manipulación y explotación

Aquellos con narcisismo maligno a menudo utilizan a los demás para satisfacer sus propias necesidades y deseos. Pueden ser manipuladores y expertos en explotar a las personas que los rodean para obtener beneficios personales, sin mostrar preocupación por el impacto que esto pueda tener en los demás. ¿Quieres leer más sobre el abuso narcisista? En este post te cuento más sobre ello.

Comportamiento agresivo

El narcisismo maligno puede manifestarse en formas de agresión verbal, emocional o incluso física hacia los demás. Las personas con este trastorno pueden reaccionar de manera exagerada ante críticas o desafíos a su autoridad, y pueden volverse hostiles o vengativas como resultado.

Envidia y rivalidad

Aquellos con narcisismo maligno pueden experimentar una intensa envidia hacia los demás y una sensación de competencia constante. Pueden sentirse amenazados por el éxito o la felicidad de los demás y pueden buscar activamente socavar o destruir las relaciones y logros de quienes los rodean.

Desprecio por las normas sociales

Las personas con narcisismo maligno pueden mostrar un desprecio generalizado por las normas sociales y las expectativas de comportamiento. Pueden creer que están por encima de las reglas y que tienen derecho a actuar según sus propias necesidades y deseos, sin tener en cuenta las consecuencias para los demás.

Causas del narciso maligno

El narcisismo maligno es un trastorno complejo que puede tener diversas causas subyacentes, según diferentes teorías y perspectivas en psicología. Algunas de estas teorías incluyen los siguientes factores:

Factores genéticos y biológicos

Se ha sugerido que ciertos factores genéticos y biológicos pueden predisponer a algunas personas a desarrollar rasgos narcisistas, incluido el narcisismo maligno. Estudios han encontrado que la genética puede contribuir en cierta medida a la personalidad narcisista, aunque la interacción con el entorno sigue siendo un factor importante en el desarrollo del trastorno.

Experiencias tempranas de vida

Las experiencias tempranas de vida, especialmente durante la infancia, pueden desempeñar un papel crucial en la formación del narcisismo maligno. Experiencias como el abuso, la negligencia emocional o la sobrevaloración pueden influir en el desarrollo de una imagen distorsionada del yo y una necesidad excesiva de admiración y validación externa.

Modelos parentales

La relación con los padres o cuidadores durante la infancia puede influir significativamente en el desarrollo del narcisismo maligno. Modelos parentales que fomentan un sentido de superioridad, sobreprotección o sobrevaloración pueden contribuir al desarrollo de rasgos narcisistas en el individuo.

Factores sociales y culturales

El entorno social y cultural en el que una persona crece también puede desempeñar un papel en el desarrollo del narcisismo maligno. Sociedades que valoran el éxito, la competencia y la autoimagen pueden fomentar la aparición de rasgos narcisistas en los individuos, especialmente si estos rasgos son reforzados y recompensados por el entorno.

Trauma y eventos adversos

Experiencias traumáticas o eventos adversos en la vida de una persona, como la pérdida de un ser querido o la exposición a la violencia, pueden contribuir al desarrollo del narcisista maligno como una forma de protección psicológica frente al dolor y la vulnerabilidad.

En resumen, el narcisista maligno puede tener múltiples causas subyacentes, que pueden variar según la perspectiva teórica y las circunstancias individuales de cada persona. Comprender estas causas es fundamental para el desarrollo de estrategias de prevención, evaluación y tratamiento efectivas para este trastorno de la personalidad.

El psicólogo y exprofesor de la Universidad John Hopkins, John Gartner analiza este narcisismo maligno, desde la psicología política, y dice que este comportamiento es propio de los dictadores y autócratas más sangrientos del siglo XX y XXI

Este narcisismo maligno, el más peligroso de los narcisismos, es lo que lleva a los autócratas a pensar que están por encima de todo y de todos. 

Cuando un narcisista maligno toma el control político de su sociedad y establece un nuevo conjunto de normas, es cuando crea una nueva realidad a través básicamente de la propaganda, y básicamente lleva a toda su sociedad a su psicosis, explica el psicólogo.

De esta manera asegura el Dr. Gatner, que su entorno es consciente, pero prefieren dejarle hacer porque cualquier intento de frenarle saben que les puede salir caro y que se puede volver en su contra.

Por último, compartir esta reflexión de Aristóteles: “Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará”.

Cuando el narcisismo se vuelve maligno en política