viernes. 01.03.2024

Vivimos momentos muy peligrosos, puesto que un mundo nuevo emerge con enormes dificultades y contradicciones y otro que entra en crisis. Crisis de poder, de valores y económica. Un mundo en el que la Europa de la UE acepta ser sacrificada en interés del mundo anglosajón global y de los EEUU en particular. Un camino hacía la irrelevancia ocultado a base de mentiras y manipulación.

Europa Unión en lugar de ofrecer su sabiduría, su legado, el bienestar y su historia, respetando a otras culturas tan milenarias o más que la nuestra, prefiere seguir con su mentalidad colonial, racista y prepotente a pesar de los grandes cambios raciales que se están produciendo en su seno.

El mundo nos comienza a ignorar. Ni siquiera Israel nos respeta. Sabe de sobra el estado hebreo que estamos divididos, con una gran crisis estructural y una actitud hedonista, que todo el mundo percibe y unas poblaciones sin energía, decadentes. Nada mueve ya a las egoístas mayorías europeas, que viven sus últimos años de riqueza y esplendor tras llevar quinientos años explotando y robando en América, África y Asia.

Un mundo en el que la Europa de la UE acepta ser sacrificada en interés del mundo anglosajón global y de los EEUU en particular

No seré yo quien afirme que necesitamos más Europa si esa es la que representa Úrsula Von der LeyenBorrell o Christine Lagarde, o la de MeloniMacron… La Europa neoliberal, injusta y sierva de los EEUU con una “izquierda” globalista y una derecha que añora el fascismo, el autoritarismo, el colonialismo. En cualquier caso Europa debe observar y ver que tiene más que ganar aliada con Eurasia, China y las nuevas potencias emergentes que con quien la mete en guerras, le hace pagar sus guerras y sacrifica los intereses de sus pueblos en beneficio del capitalismo anglosajón. Esto es ser realista.

La paz es una necesidad, la guerra nos está llevando a la pobreza, la especulación con los alimentos, la vivienda y la energía, hay que decirlo en voz muy alta. Somos cada vez más pobres, nos roban lo poco que queda ya de estado social, fomentando la enseñanza privada, la sanidad privada, la cultura del egoísmo. A pesar de ello los pueblos son incapaces de tener la dignidad de africanas y africanos, pueblos árabes o latinoamericanos. 

En el estado español un rey que garantiza la alianza con la potencia anglosajona del otro lado del mar y las grandes empresas y bancos de España por encima de los intereses estatales. Una derecha podrida, corrupta y que fomenta el franquismo, la desigualdad y la zafiedad, más unas izquierdas oficialistas que temen enfrentarse con decisión a esas derechas franquistas o desde posiciones identitarias que se apartan de las necesidades de las mayorías en lugar de fomentar la alianza de las clases trabajadoras de todo el estado, imprescindible para avanzar precisamente en libertades republicanas, el derecho a decidir la libre federación y el fin de la desigualdad socioeconómica. 

La paz es una necesidad, la guerra nos está llevando a la pobreza, la especulación con los alimentos, la vivienda y la energía, hay que decirlo en voz muy alta

Carecemos pues de una visión socialista y colectiva por culpa de haberse transformado los partidos ya mal llamados socialistas, en liberales o más bien neoliberales, monárquicos y por tanto sin voluntad de cambio social real y reparto de la riqueza. Pero es que muchas de las nuevas izquierdas, más bien populismos progresistas se pierden en marañas confusas, identidades minoritarias, no por ello apoyables, pero sin romper el feminismo y en hacerse perdonar su origen, cuando no como en el caso de los verdes pasándose al atlantismo, la rusofobia y el abandono del internacionalismo en nombre del “europeísmo”. 

Las izquierdas más radicales se pierden en sectas inútiles y divisiones, moviéndose en mundo irreal y son incapaces de analizar la situación internacional, el capitalismo actual y la fase del imperialismo caduco. No estamos solo para defender más democracia o un liberalismo radicalizado, estamos ante la imperiosa necesidad de preocuparnos y volver a luchar por el reparto de la riqueza, por el acceso justo y colectivo a la vivienda asequible y pública, la educación de calidad o el derecho a no morir por falta de sanidad eficiente, que no sea un puto negocio, comer todos los días de forma asequible y a no convertirnos en obesos y perder la salud con la comida mierda barata que todavía podemos pagar.

La guerra nos lleva a la pobreza. La guerra en Ucrania y contra Palestina, nos llevan a ser más pobres. El viejo socialismo siempre lo tuvo muy claro, el socialismo quiere la paz y llama a las clases trabajadoras a no surtir sus ejércitos, que no son nuestros. Las trabajadoras y trabajadores debemos actuar con una perspectiva internacional o nos equivocamos, fraccionamos y nos derrotan, utilizan y exprimen.

Paz buscando justicia, reparto y contra la pobreza. El capitalismo engaña