sábado. 02.03.2024
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Hace más de quince años, podían detectarse claros signos de hacia dónde se dirigía la política sanitaria del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, en aquel entonces dirigido por la ahora exonerada Esperanza Aguirre; personalmente manifesté mi opinión en varios artículos publicados en diferentes medios.

En mi opinión esa política sanitaria, llevaría a un debilitamiento y posterior destrucción del entonces potente sistema sanitario público madrileño, con la aparición de grandes oligopolios sanitarios privados a dónde irían a parar ingentes cantidades de dinero público.

Una utilización masiva de los procedimientos de colaboración público-privada, los sobrecostes escandalosos que ellos generaron, la opacidad de muchas de las actuaciones llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos del PP, junto al abandono intencionado de la planificación sanitaria como elemento esencial para la asignación racional de recursos y su necesaria organización, la eliminación de las Áreas de Salud con la creación del Área Única para así facilitar la derivación masiva de pacientes al sector privado a través del call-center, supusieron la aplicación sistemática de un plan preconcebido bajo los elementos claves del ultraliberalismo exacerbado aplicado al sector sanitario.

El objetivo claro era y sigue siendo el máximo adelgazamiento del sistema sanitario público como pilar clave del Estado de Bienestar.

Las irregularidades, la vulneración de las normas de contratación pública y los numerosos casos de corrupción han acompañado la acción política de los gobiernos madrileños también en el campo sanitario.

Desde entonces hasta hoy, la política sanitaria de los sucesivos gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, bien en solitario o apoyado por el moribundo partido naranja y la extrema derecha, sigue siendo la misma.

Las continuadas campañas de marketing tramposo realizadas por los sucesivos gobiernos, el enorme apoyo recibido desde los grandes sectores económicos favorecidos de manera muy cuantiosa desde el punto de vista económico por la política sanitaria llevada a cabo por esos gobiernos, así como el lamentable papel de potentes medios de comunicación y algunos de sus profesionales, minimizando la gravedad de las medidas que se llevaban a cabo e incluso no siendo rigurosos en la información que proporcionaban, favorecieron sin duda alguna que una inmensa mayoría de ciudadanos no fuera consciente de la triste realidad que se avecinaba.

En 2013 y 2014, el gobierno del Partido Popular Madrileño, en un ejercicio de prepotencia y sensación absoluta de impunidad, quiso poner en marcha un plan que consistía básicamente en privatizar seis hospitales y abordar al unísono la entrada de elementos privatizadores en la Atención Primaria y fue entonces cuando una parte importante de la ciudadanía junto a un grupo de profesionales fue consciente de la gravedad de la situación y plantó cara al gobierno regional. La Marea Blanca, llenó las calles, el Sr. Fernández Lasquetty, Consejero de Sanidad e ideólogo del plan, tuvo que dimitir, y el plan quedo paralizado.

La llegada de la Sra. Díaz Ayuso a la Presidencia de la Comunidad y la designación del Sr. Fernández Lasquetty como todopoderoso Consejero de Hacienda no auguraba nada bueno para la Sanidad Pública madrileña.

En este reciente periodo se han producido hechos que han ido generando un mayor nivel de percepción en la ciudadanía de la enorme gravedad de la situación que atraviesa nuestro sistema sanitario público.

La gestión sanitaria claramente ineficiente de la pandemia, la falta absoluta de Plan alguno para hacerla frente, la irresponsabilidad permanente respecto a las competencias sanitarias propias desde los máximos responsables de la Consejería y el Gobierno, la en mi opinión punible gestión del gobierno de la Comunidad de Madrid en las Residencias de Mayores donde hubo miles de fallecidos, muchos de los cuales no recibieron la asistencia sanitaria a que tenían derecho y por la cual de manera insólita no hay ningún responsable imputado, han sido determinantes para que los ciudadanos tomen cada vez más conciencia de la necesidad de movilizarse para defender su sanidad pública.

Para los poderes económicos y los gobiernos que apoyan, la salud y la sanidad son sólo un negocio

El cierre de todos los dispositivos de Urgencia extrahospitalaria utilizando como excusa la pandemia, el caos en el funcionamiento de los Centros de Salud que se vieron privados de personal suficiente para realizar su labor con normalidad desde hace más de dos años y las mentiras y anuncios engañosos en relación a la reapertura de los servicios de Urgencia, el deterioro sumamente visible en la atención sanitaria en el eslabón clave del sistema, La Atención Primaria, a pesar del esfuerzo de sus profesionales, han supuesto el colmo del vaso y han dinamizado unos movimientos cada vez más organizados en numerosos barrios de la capital y en muchos pueblos de la Comunidad en defensa de su Sanidad Pública y su derecho a una asistencia de calidad .

Hoy, ni los grandes poderes económicos ni los potentes medios de comunicación pueden ya engañarnos con sus mentiras. Para ellos y los gobiernos que apoyan, la salud y la sanidad son sólo un negocio.

El domingo13-N, Madrid se levanta por la sanidad pública, todos los madrileños, también quienes pueden pagarse un seguro privado, están llamados a acudir a la manifestación convocada por los vecinos y vecinas de los pueblos de Madrid. No hay excusas, el domingo a las 12 horas nos vemos en Cibeles.

Por nuestra sanidad pública