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martes. 04.10.2022
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Por José Bujalance | Vox y PP votaron en contra de vender por debajo del costo en la cadena alimentaria y ahora, agricultores, ganaderos y transportistas, van de su mano.

El presidente de la Xunta, y ya líder ungido en el congreso del PP de este fin de semana, exigió al Ejecutivo un plan de contingencia para garantizar el suministro que incluyera la intervención militar, algo que el Ministerio de Defensa ha rechazado. 

El paro de transportistas ha alterado la vida cotidiana de la mayoría de habitantes del país. Los participantes, después de mucho tiempo protestando y parando por doquier y rechazando las propuestas del gobierno, apoyaron un discurso decididamente antigubernamental que recuerda la ideología de extrema derecha; recibiendo el respaldo declarado de sus dirigentes. Asimismo, se han solidarizado algunas figuras antidemocráticas de las redes sociales. Entre sus líderes se encuentran algunos extremistas de derecha.

La derecha emplea cada vez más el lenguaje de las libertades para promover una política antidemocrática

Se ha puesto de manifiesto que "la plataforma" ha atraído a elementos extremistas que apoyan el fascismo y el nacional populismo, como se ha visto con la multitudinaria aparición de banderas, carteles y pegatinas. Una cantidad significativa de financiación puede haber venido de fuentes de extrema derecha, por lo que hay colectivos que lo han calificado de “ataque a la democracia” ya que esto es más que un movimiento de protesta, y “el propósito es tumbar el gobierno”.

Una vez más, la libertad ha sido secuestrada en interés de una contrarrevolución cuyo propósito es acabar con la capacidad del gobierno de proteger el bien común, limitar la influencia de la élite financiera y empresarial y defender las estructuras civiles cruciales para una democracia.

Los piquetes estimulan otros movimientos y su creciente influencia pone de manifiesto que están ganando la guerra de la información y subvierten cada vez más al servicio del extremismo de derechas. Personajes antidemocráticos reducen la libertad al ámbito del interés individual, rechazando el Estado de bienestar y rehuyendo la responsabilidad social. En este proceso están librando una guerra contra la democracia.

Desprovistos del discurso del bien común, la igualdad y los derechos sociales, muchos se alinean ahora con la turba, posicionándose con quienes en plena crisis de hidrocarburos provocada por la "guerra de Putin", su aliado político, sacrifican la vida de muchas personas, a las que está afectando negativamente la falta de suministros. 

En suma, la derecha emplea cada vez más el lenguaje de las libertades para promover una política antidemocrática que amenaza con alterar completamente el significado de libertad. Reitero, en esta coyuntura y en este contexto, el llamado "movimiento del transporte" se convierte en uno de los numerosos intentos que veremos a lo largo de los meses para tratar de acabar con la democracia, al albur de los acontecimientos internacionales.

No hay tregua