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martes. 16.08.2022
Imagen de archivo.

Dentro de la ofensiva continuada contra las mujeres, la Corte Suprema de EEUU ha decretado que el aborto ha dejado de ser un derecho constitucional. Fue el fiscal general de Misuri, Eric Schmitt, quien expresó su rotundo rechazo al aborto y, al parecer, su opinión activó el ánimo aletargado de los antiabortistas. La ley antiaborto prohíbe el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, excepto en casos de emergencia médica. La opinión del fiscal Schmitt fue muy contundente, tanto que ha logrado derogar la histórica sentencia de 1973, conocida como Roe vs. Wade, que era el precedente legal que garantizaba el derecho pleno al aborto, a nivel federal. Ahora, cada estado decidirá si mantiene el derecho o por el contrario, ilegaliza el aborto. Pero no hay que olvidar que la existencia de Roe vs. Wade tampoco refrendó el derecho al aborto en todo el país, ya que el puritanismo religioso y la misoginia siempre han estado latentes, instrumentalizando a las mujeres según convenga en cada momento histórico.

La legalidad vigente, de 1973, fue desafiada por Texas y Oklahoma con leyes que en la práctica la imposibilitaba. La primera en entrar en vigor fue la ley de Texas, en septiembre del año pasado; dicha ley prohibió interrumpir la gestación si se detectaba actividad cardíaca embrionaria o fetal, lo que ocurre usualmente a partir de la sexta semana, un escaso tiempo en el que muchas mujeres aún no están seguras de su embarazo. La ley de Texas es muy perniciosa para las mujeres, ya que no contempla excepciones para los casos de incesto o violación; persigue a quienes practican el aborto, no a quien se somete a él y la única excepción se da cuando la vida de la mujer está en peligro.

Poco a poco, a las mujeres nos van usurpando los derechos conquistados en nuestras luchas a través del tiempo

Inspirada en la legislación de Texas, Oklahoma aprobó recientemente una ley más restrictiva, ya que prohíbe el aborto desde el momento de la fecundación, aunque en casos en los que la vida de la madre esté amenazada o el embarazo sea consecuencia de una violación o incesto, pero los obstáculos que deben saltar las mujeres para demostrar los dos supuestos que la ley menciona son casi insalvables. Comprobamos que, poco a poco, a las mujeres nos van usurpando los derechos conquistados en nuestras luchas a través del tiempo. En este sentido debemos recordar las palabras de Simone de Beauvoir: "No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Y es que el pensamiento patriarcal está tan arraigado en hombres y mujeres de la política y de la judicatura, que las dificultades que debemos salvar son múltiples.

De las universidades estadounidenses también nos vino el “dogma queer”, dogma que se ha expandido sin freno, gracias a la propaganda para crear necesidades y orientar deseos, que dejan muchos dividendos a ciertas industrias; (recomendable el libro Propaganda, de Edward Bernays). La predisposición de los gobiernos es fundamental para poner en marcha proclamas de todo tipo, y hay que reconocer que algunas se promueven con mucha pasión. Hay que aclarar que este metafísico dogma nada tiene que ver con el derecho de gays, lesbianas o bisexuales a vivir la sexualidad como consideren (como bien expresa el colectivo LGB, desligado de la sopa de letras de tantos colectivos unificados), gays y lesbianas también son puestas en cuestión por el nuevo dogma inquisidor.

Y por si no tuviésemos bastante con la “Ley Trans”, que el gobierno de España quiere aprobar (que entre otras lindezas penaliza con sanción administrativa a quien abra la boca para argumentar las categorías biológicas), EE.UU. impone otra agresión a las mujeres, en este caso privándolas de un derecho constitucional que mantenían, desde 1973. Las mujeres se verán obligadas a resolver su problema de forma clandestina e insalubre, en la mayoría de los casos orillando peligros de infecciones y muertes, o siendo aconsejadas para que entreguen a su criatura a quienes desean hijos, por un “módico precio”. Y ahí están las agencias; el 80% de los vientres de alquiler proceden de EE.UU y de Ucrania. Y es que “La espada de Damocles” sigue pendiendo sobre nuestras cabezas.

Hace años el gobierno del PP, con Gallardón como ministro de justicia, se atrevió a modificar la ley vigente sobre el aborto de forma restrictiva

¡Alerta! Hace años el gobierno del PP, con Gallardón como ministro de justicia, se atrevió a modificar la ley vigente sobre el aborto de forma restrictiva. Las feministas nos movilizamos contra tal pretensión, incluso mujeres católicas “por el derecho a decidir”, lo que indica que la crítica va más allá de organizaciones feministas, ya que la precariedad de la vida y cuestiones de índole individual mueven a las mujeres a necesitar una ley que normalice el aborto. La maternidad es una opción personal que solo a nosotras incumbe resolver. Hubo satisfacción por su retirada, sí, mucha satisfacción, un logro que consiguieron las movilizaciones, pero ¡CUIDADO!, la Reforma de la Ley del Aborto solo fue retirada de la circulación; aparcada, pero no olvidada. El recurso de inconstitucionalidad que el PP puso sigue en el Tribunal Constitucional; ahí está, vivito y coleando.

Por aquel entonces, el magistrado Andrés Ollero, un antiabortista declarado y miembro del OPUS DEI, fue el ponente del recurso de inconstitucionalidad que se presentó a la actual ley del aborto. Tampoco hay que olvidar que Ollero fue diputado por el PP durante 17 años y magistrado del Tribunal Constitucional desde 2012 a 2021.

En aquel momento, Gallardón, enfrentado a parte de su partido, en un alarde poético se atrevió a felicitar las navidades a cierta personalidad política con un fragmento del poema de Rilke: “El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe aprender: a caer”. Gallardón cayó, pero no en tierra baldía. ¡Alerta! Con la legislación federal del aborto en EE.UU. se encienden todas las alarmas. Las organizaciones ultra-católicas españolas siguen ahí; llevan tiempo ensayando su NO al aborto frente a las clínicas y la ley estadounidense les darán más alas para seguir con sus aspiraciones. Y quién le niega al centro del Imperio las directrices que marca. Es para Occidente y, sobre todo, para España el espejo donde se miran los gobiernos: en sanidad y educación vamos camino del modelo de EE.UU. Y del ferviente apoyo a la OTAN qué vamos decir que no se sepa.

Contra las mujeres: EEUU y el aborto
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