miércoles 11.12.2019

Michelle Obama llega a Málaga

Acompañada de su hija menor, la esposa del presidente de los EEUU llegó este miércoles a la Costa del Sol para pasar unos días de vacaciones. Ambas se alojarán en el lujoso hotel Villa Padierna. Esta visita, que tiene carácter privado, es la primera que una primera dama estadounidense realiza en España en solitario y ha generado un gran interés.
NUEVATRIBUNA 04.08.2010

Michelle Obama y su hija menor Sasha, la familia del presidente de los EEUU Barack Obama, llegaron hoy en un avión militar a las 10.30 aproximadamente al aeropuerto de Málaga en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Varios vehículos recogieron a la comitiva que acompaña a la primera dama norteamericana y la trasladaron al hotel de cinco estrellas Villa Padierna, sito en el término municipal de Benahavís (cercano a Marbella), gestionado por la cadena Ritz Carlton, en el que han reservado 60 habitaciones. En este hotel, a donde llegaron sobre las 11.45, disfrutarán de sus vacaciones hasta el día 8 de agosto. Un grupo de amigos acompañará a Michelle y Sasha Obama en estos días de descanso.

Esta visita, que tiene carácter privado, es la primera que una primera dama estadounidense realiza en España en solitario y ha generado un gran interés en los medios de comunicación, no sólo locales sino globales: un ejército de fotógrafos, equipos de televisión y periodistas mantiene un estado de sitio alrededor del hotel, controlados por un amplio dispositivo de seguridad tanto por parte de la seguridad privada de los Obama como por la Guardia Civil. Ricardo Arranz, propietario del hotel Villa Padierna, recibió a Michelle Obama y señaló que se tratará a la primera dama de EEUU "como ella pida y con la normalidad que la seguridad exigida permita". Hasta el hotel están llegando numerosos regalos para la familia del presidente Barack, que justamente hoy cumple 49 años.

REACCIONES LOCALES

La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, convocó ayer una rueda de prensa en la que mostró el regalo que ofrecerá el ayuntamiento de la localidad costasoleña a la familia Obama: un grabado en aguafuerte de la artista francesa Muriel Moreau (distinguida el año pasado con el Premio Nacional de Grabado), de título "Árbol 2". Pese a las buenas intenciones del ayuntamiento, ni la alcaldesa ni ningún otro miembro de su equipo podrá reunirse con Michelle Obama para entregarle el regalo; Muñoz ha dicho, de todas formas, que "lo importante es que lo guarden con todo el cariño con el que se lo envía la ciudad de Marbella".

La alcaldesa aprovechó la rueda de prensa para subrayar los valores culturales y turísticos de Marbella y ponerse a disposición de la primera dama norteamericana para lo que pueda necesitar; también anunció que se distribuirá un DVD con información sobre Marbella entre los periodistas que sigan la visita de los Obama. El alcalde de Benahavís, José Antonio Mena, señaló en un comunicado que desde hace dos meses "no han cesado los trabajos de remodelación" del municipio con el objetivo de hacer lo más placentera posible la visita, con la "máxima discreción" por motivos de seguridad.

La alcaldía de Marbella, entre acusaciones como la del diputado del PSOE por Córdoba José Luis Rascón de "catetismo", está intentando en la medida de lo posible aprovechar el tirón de los Obama sin caer en los comportamientos tipo "bienvenido Mr. Marshall": por ejemplo, el consistorio reaccionó rápidamente para solicitar la retirada de las vallas que una empresa publicitaria había colocado en una carretera que accede a Marbella, que rezaban (falta de ortografía en inglés incluida) "Wellcome Obama Family". Todos estos esfuerzos hay que entenderlos como un apoyo a la enorme promoción turística que supone esta visita para los municipios de la Costa del Sol; según informan el presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), José Carlos Escribano, y el máximo responsable de la Asociación Empresarial de Agencias de Viaje (Aedav-Andalucía), Pedro García, la llegada de los Obama ha puesto Marbella en el punto de mira de los turistas norteamericanos, que incluso están cancelando de forma masiva viajes a otros países mediterráneos para visitar la malagueña Costa del Sol. Una empresa de comunicación local ha cifrado en 50.000 los impactos en la prensa extranjera de esta visita: una campaña publicitaria que, de haber sido pagada, habría costado 800 millones de euros.

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