miércoles 19.02.2020
ESTUDIO DE LA FUNDACIÓN PRIMERO DE MAYO

Más de dos millones de niños en España viven por debajo del umbral de la pobreza

España está a la cabeza de Europa en pobreza infantil, solo superada por Rumanía y Bulgaria.
Más de dos millones de niños en España viven en la pobreza

La pobreza infantil no es un fenómeno nuevo ni emergente. Se ha mantenido durante el periodo de crecimiento económico y ha resistido también al impulso de diversas políticas en materia de educación, sanidad, protección social y de las políticas familiares y sociales. Así lo constata el informe El efecto de la crisis en el aumento de la pobreza infantil de la Fundación Primero de Mayo.

A partir del inicio de la crisis económica, el fuerte crecimiento del desempleo y el progresivo agotamiento de los sistemas de protección social entre las personas sustentadoras del hogar, hace que el número de niños que viven en hogares donde todos sus miembros están en desempleo aumente, y contribuye al crecimiento exponencial de la tasa de pobreza infantil.

La crisis ha puesto en evidencia los enormes déficits e insuficiencias de nuestro modelo económico y social, las consecuencias de un desastroso modelo productivo y las deficiencias del desarrollo de nuestro ‘Estado del bienestar’, y poniendo en primer plano la enorme fractura existente en nuestra estructura social, que se ejemplifica en un aumento de la desigualdad entre los colectivos sociales con más recursos (ricos) y los más débiles (pobres).

Las medidas adoptadas en torno a las reformas y los recortes han tenido como primer efecto un enorme aumento de personas en situación de pobreza y de pobreza severa. Las principales víctimas de este injusto sistema son los niños, y por primera vez en la historia de España, son la población que vive con mayor riesgo de pobreza y quienes más están sufriendo y soportando las consecuencias de la crisis.

La pobreza infantil ha aumentado en número, en intensidad, en duración. Hay más niños pobres, son más pobres, es más persistente: 2 millones doscientos mil niños en España viven en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza. Casi el 30% de los menores de 16 años está en riesgo de pobreza. Tenemos el dudoso honor de estar a la cabeza de Europa en pobreza infantil, y solamente somos superados por Rumanía y Bulgaria.

Los estudios y estadísticas indican que el factor que más influye en el riesgo de pobreza infantil es la insuficiencia de ingresos del sustentador principal del hogar, la irregularidad de los mismos, o el número de perceptores de renta o salario en el hogar. En el último año, el empeoramiento de la situación marcado por el aumento y mantenimiento de las altísimas tasas de desempleo, a lo que se suma un progresivo agotamiento de los sistemas de protección social hace pensar que los datos definitivos de 2011 y los de 2012 confirmen que la situación, ya de por sí grave, se agrave aún más.

La pobreza infantil, que se ha incrementado en España por encima de la pobreza total, indica que es altamente probable que el impacto y el grado de afectación de la crisis esté siendo mayor e incida con mayor profundidad en los hogares que tienen niños y menores dependientes que en el conjunto de los hogares.

Los hogares monoparentales con hijos dependientes –formados en su mayor parte por mujeres separadas, divorciadas o viudas- son los protagonistas absolutos de las tasas de pobreza y confirman la composición femenina de estos ‘nichos de pobreza’ y su vulnerabilidad.

No es inevitable ser pobre, ni serlo para toda la vida, porque la pobreza no es un camino sin retorno. Para que se visibilice este fenómeno creciente de fractura social por el aumento de la pobreza infantil y la exclusión social, se requiere de un compromiso explícito y decidido de inversión social para el desarrollo de medidas, programas y actuaciones políticas que se coordinen internamente, y que busquen decididamente la superación de este enorme escándalo social de desigualdad y pobreza que afecta a los colectivos más vulnerables de nuestras supuestas sociedades ricas y del bienestar: los menores, las mujeres, los hogares monoparentales.

Como se ha señalado, el factor más influyente en el riesgo de pobreza infantil es la insuficiencia de ingresos o rentas del sustentador principal del hogar, la irregularidad de los mismos, o el número de perceptores de renta o salario en el hogar. El rápido empeoramiento de la situación en España viene de la mano del brutal aumento del desempleo y de los recortes en los sistemas de protección, de las políticas de disminución de los recursos estatales y del agotamiento de los sistemas de protección social.

El gasto en protección social tiene niveles bajos de eficacia a la hora de reducir la pobreza infantil, básicamente por su escasez, y esto, además de suponer una regresión en un sector clave, pone en cuestión la capacidad de nuestro sistema de protección para luchar de manera específica contra la pobreza y la exclusión social de los niños que van viendo que sus derechos económicos más básicos y elementales, pero también sus derechos educativos, sanitarios, culturales, van disminuyendo.

El papel de las prestaciones económicas y sociales en la reducción de la desigualdad y de la pobreza es crucial. Por tanto, el protagonismo del Estado en la movilización de los recursos disponibles y su potencial incremento a través de una política fiscal progresiva debe ir de la mano de mantener y elaborar estrategias específicas y planes integrales contra la pobreza infantil, y priorizar las políticas de recuperación económica y recuperación social que respeten los derechos económicos y sociales.

En este sentido, debería desarrollarse una renta de suficiencia económica garantizada para los niños, determinando qué renta debe disponer un hogar para garantizar el acceso de cualquier niño a los mínimos establecidos del derecho del niño a un nivel de vida adecuado, y que se cree una prestación específica condicionada al nivel de renta para garantizar estos ingresos mínimos.



Más de dos millones de niños en España viven por debajo del umbral de la pobreza
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