jueves 25/2/21
Entrevista a Shazra Javed

Más del 96% del alumnado que entra en el programa “Prometeus” sigue en la universidad

Shazra Javed es coordinadora del programa Prometeus de la Asociación Educativa Integral del Raval (AEIRaval), un programa de apoyo a jóvenes del barrio. Llegó con 16 años a Barcelona y el primer curso que hizo en Cataluña fue 1º de bachillerato. Lo empezó sin saber catalán ni castellano en un instituto de Badalona

Shazra, de origen paquistaní, es licenciada en Química por la Universidad de Barcelona y Máster en Química Industrial e Investigación Científica. Es Coordinadora técnica del programa Prometeus de AEIRaval, programa que apoya a los y las jóvenes del Raval para estudiar y acabar con éxito los estudios universitarios.

Como datos hay que decir que después de la nacionalidad italiana y la china, la comunidad paquistaní es la tercera en número de habitantes en la ciudad de Barcelona, con un total de 20.643 personas, según los datos del padrón de 2019, y una gran mayoría reside en el Raval.

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Tú llegaste con 16 años a Barcelona sin conocer el idioma. Estudiar el bachillerato y llegar a la universidad, supongo, habrá sido bastante difícil, pero eres el ejemplo de que es posible. ¿Cómo lo viviste?

Sí, el primer curso que hice en Cataluña fue 1º de bachillerato. Lo empecé sin saber catalán ni castellano en un instituto de Badalona. No tuve la suerte de tener clases de acogida en el instituto porque estaba cursando estudios postobligatorios y el aula de acogida es hasta 4º de ESO. Para aprender el idioma, conocer la cultura e integrarme me tuve que buscar la vida. Fue un momento difícil con muchas incertidumbres. No sabía si era posible cursar los estudios en otro país, en otro idioma y tan mayor. No tenía ningún referente, por lo tanto cuestionaba muy a menudo la posibilidad de tener éxito. Pero lo tenía muy claro, como mujer mi único poder era la educación. Quería ser independiente y quería tener la libertad de tomar mis decisiones. Y la única vía que tenía para conseguir mi objetivo era la educación. Por eso dediqué todos mis esfuerzos a aprobar el bachillerato y entrar en la universidad. Y al final lo conseguí.

¿En qué consiste el programa Prometeus que coordinas?

El Programa Prometeus Raval apoya a los y las jóvenes del barrio para acceder y acabar con éxito los estudios universitarios. Desde hace años en el Raval existía el problema de que los jóvenes del barrio no entraban en la universidad y los pocos que llegaban acababan abandonando los estudios. Para dar respuesta a este problema nació el programa Prometeus en 2016, fundado por el director del periódico del Raval, Javier Alegría y la Asociación Educativa Integral del Raval (AEIRaval). La entidad desarrolla servicios de Centro Abierto acompañando a jóvenes a lo largo de toda la escolarización obligatoria y postobligatoria.

El programa, de manera resumida, pretende motivar al alumnado de los institutos públicos del Raval a cursar estudios superiores. Introduciendo la idea de cursar estudios universitarios en el imaginario del alumnado, así les damos el mensaje que los estudios superiores también son una posibilidad para ellos.

Principalmente, trabajamos con la juventud que ya ha entrado en la universidad. Los apoyamos y acompañamos en todos los posibles aspectos que hagan falta para garantizar el éxito académico. Les informamos sobre las becas y nos aseguramos de que todo el alumnado Prometeus entre en la universidad con la beca solicitada. Las cuatro universidades públicas (UPF, UB, UPC, UAB) conocen el programa Prometeus y colaboran. Con las universidades hacemos un seguimiento conjunto de los y las jóvenes Prometeus, actuando rápidamente en caso de detección de algún peligro de abandono de los estudios universitarios. Entre otros, damos apoyo académico y psicológico en caso de que sea necesario.

Jóvenes que entran en el programa tienen el compromiso de ayudar al alumnado que viene detrás. Acompañan a otros Prometeus de los cursos posteriores a integrarse en la universidad, les dan apoyo académico, entre otros, y a la vez apoyan al alumnado del instituto para acceder a la universidad. En el programa Prometeus todo el mundo ayuda y recibe ayuda.

Un estudio de la UAB, del 2018, alerta que el absentismo y el fracaso escolar de hijos de inmigrantes casi duplican al de las personas autóctonas. ¿Dónde situarías tú las dificultades? ¿Qué es lo que falla en el sistema que tenemos?

Según este mismo estudio, en Cataluña 1 de cada 3 jóvenes entre 15 y 29 años tiene uno de los dos progenitores de origen migrante, lo cual es una composición por origen muy diferente a la de hace 20 años. En mi opinión, el sistema educativo no está adaptado a la diversa demografía que existe actualmente. La sociedad, especialmente después de la fuerte inmigración que vino con el cambio de siglo, en 2007, se ha diversificado intensamente y esta diversidad cultural y lingüística se tiene que tener en cuenta en las aulas de las escuelas.

Según mi experiencia como alumna inmigrada, las escuelas no están suficientemente preparadas para acoger estos alumnos extranjeros. Pongo un ejemplo personal, cuando yo estudiaba el bachillerato y llevaba pocos meses en España, una profesora mía me dio un ejercicio de frases hechas de castellano y me preguntó el significado. Con el tiempo que llevaba en España era imposible para mí saber el significado. Le dije a la profesora que no lo sabía y su respuesta fue "piensa". Con esta respuesta tuve la sensación que mi profesora no entendía la situación por la que estaba pasando. Conocer el significado de una frase hecha no es una cuestión de pensar sino del dominio que tienes sobre el conocimiento lingüístico y cultural del país de acogida. Para un alumno recién llegado, que además no tuvo la oportunidad de ir al aula de acogida, era imposible adquirir un nivel tan elevado en tan poco tiempo. Creo que el profesorado va tan perdido como los estudiantes y no entienden del todo la situación del alumnado inmigrante.

Aparte de esto, los alumnos inmigrantes en general, tienen un conocimiento de idiomas más elevado. Conocer un idioma no es solo saber palabras sino es conocer toda una manera de pensar, de entender el mundo y una manera determinada de vivir. Pero esta riqueza, tanto personal como lingüística, no se valora académicamente en ninguna parte.

Otro gran problema para que el alumnado inmigrante pueda acceder al sistema educativo de España es el pesado y extraordinariamente lento proceso de convalidación de títulos de los países de origen, que puede tardar años. Hay muchas familias que no tienen los recursos económicos suficientes para convalidar los títulos de sus hijos, y como consecuencia esta juventud recién llegada, a pesar de tener toda la voluntad de estudiar, queda excluida del sistema educativo. En mi opinión, en este país estamos perdiendo mucho talento joven solo por los pesados procedimientos burocráticos de convalidación de títulos.

¿Tenéis cifras sobre el Raval? Y en éstas cifras ¿cuál sería la radiografía con respecto a las niñas y las jóvenes del barrio?

El programa Prometeus Raval lleva 5 años de funcionamiento y, hasta ahora, hemos obtenido muy buenos resultados. El año 2016, el programa se inició con un total de 9 jóvenes que entraron en la universidad. Cada año se han ido sumando más jóvenes y en el curso vigente, 2020-2021, hay 65 jóvenes Prometeus del barrio que están cursando estudios universitarios en las universidades públicas de Cataluña. De estos 65 jóvenes, 43 son chicas y 22 son chicos.

Tenemos una tasa de abandono de los estudios universitarios muy baja. Más del 96% del alumnado que entra en el programa sigue estudiando en la universidad.

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¿Estás ejerciendo tu profesión? Porque este es el otro problema que arrastramos: una inversión de tiempo y dinero en la formación de las personas, y muy a menudo las salidas profesionales pasan por cambiar de profesión o de país. Esperamos que no sea tu caso.

Estudié el grado de Química en la UB porque me gusta mucho la ciencia. Tener la capacidad de entender el funcionamiento de la naturaleza a nivel atómico me fascina mucho. He trabajado como química y tuve una buena experiencia.

Ahora mismo me estoy dedicando más al mundo social. Es cierto que no está estrictamente relacionado con mi formación, pero me gusta mucho lo que hago. El trabajo social me hace sentir realizada y la filosofía del programa Prometeus es muy próxima a mi trayectoria personal. Es muy gratificante ver que a través de este programa puedo apoyar a jóvenes del Raval para acceder y cursar estudios superiores; dar el apoyo que no recibí yo cuando llegué a España y lo necesitaba mucho. Es posible que en un futuro vuelva a trabajar como química.

También estás vinculada a la Asociación de Trabajadores Paquistaníes. El nombre, sin duda, nos remite a los orígenes de la migración de este país, fundamentalmente masculina, que se fue ampliando, normalizando y enriqueciendo a partir de la reagrupación familiar. ¿Empiezan las mujeres a tener más visibilidad, al menos las de tu generación?

Estoy vinculada con la Asociación de Trabajadores Paquistaníes (ATP) desde hace 13 años participando en varias actividades culturales.

Desde la entidad cada vez se está intentando hacer más actividades con las mujeres de origen paquistaní y se están haciendo esfuerzos para visibilizarlas pero, es cierto, que todavía hay mucho trabajo por hacer. A causa de la pandemia muchas actividades se han tenido que anular. Antes se hizo en Cataluña el primer recital de poesía exclusivo para mujeres de origen paquistaní, hindú y bangladeshí. Las mujeres recitaron poesía hecha por ellas. El acto tuvo mucho éxito y lo queremos hacer otra vez cuando mejore la situación creada por el Covid-19.

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¿Cómo se está viviendo la situación del Covid-19 en la comunidad paquistaní?

El colectivo paquistaní, como el resto de comunidades, se ha quedado impactado muy negativamente por la pandemia. Hay familias donde todos los miembros han perdido el trabajo y no saben cuándo volverán a trabajar. Hay familias que nunca habían tenido problemas a la hora de adquirir alimentos, pero por la situación creada por la pandemia han tenido que pedir apoyo para poder comer. Durante la plena pandemia, la ATP ha estado distribuyendo comida entre las familias más vulnerables.

La brecha digital también ha afectado mucho a la comunidad paquistaní. Durante el confinamiento hay muchas familias que no tenían acceso a internet y a un ordenador en casa, por eso muchos trámites relacionados con extranjería no se han podido hacer. La brecha digital también ha afectado los estudios de los niños y niñas paquistaníes.

La mayoría de la inmigración paquistaní en Cataluña procede de pueblos donde el acceso a internet es escaso. En la entidad recibimos muchos pakistaníes que no dominan su funcionamiento y debido a la pandemia la solicitud de citas, entre otros trámites, se ha pasado a formato virtual. Mucha gente ha tenido que pagar dinero en locutorios solo para pedir cita. Por eso, la ATP ha estado dando apoyo informático a este colectivo para solicitar citas en línea.

También hay que destacar que la comunidad paquistaní de Barcelona es un colectivo que tiene gran capacidad de organizarse y ayudarse. Durante la pandemia muchas familias se han organizado entre ellas para salir adelante.

Fotos y Fuente: La Independent y AmecoPress

Más del 96% del alumnado que entra en el programa “Prometeus” sigue en la universidad