viernes 3/12/21
Businessman looking at drawings of arrows and charts on the wall

La toma de decisiones es un proceso en el cual una persona o un grupo de personas deben optar por elegir entre varias opciones. Decidir, es una conducta eminentemente humana, en la medida en que sólo se puede llevar a cabo a través del cerebro, en su área más evolucionada, el córtex prefrontal, que únicamente poseen los seres humanos. 

El político es un individuo que tiene fortalezas:  inteligencia, capacidades y habilidades, pero también tiene debilidades:  limitaciones, fobias y frustraciones como el resto de los individuos de una sociedad. Sin embargo, el político, al tomar decisiones puede expresar toda la carga de esos contenidos que posee y que configuran su personalidad, y con dichos actos o decisiones se producen consecuencias benéficas o nefastas para los miembros de la comunidad política y social que dirige (ver mi artículo en Nueva Tribuna: Personalidad y liderazgo político 12/11/2021).

En el proceso de la acción política están las actitudes, como proceso cognitivo y conductual; y como resultado de esa acción política está la toma de decisiones. El ciudadano común lo que llega a conocer es el resultado manifiesto a través de la toma de decisiones, pero no conoce lo que llevó al político a esa decisión. Así pues, las actitudes son como la correa de transmisión entre la función cognitiva y el plan de acción con la toma de decisiones. Las actitudes políticas en cuanto a su formación y modificación están estrechamente vinculadas con la experiencia de carácter personal que cada individuo ha acumulado en su vida. Están asociadas al proceso de interiorización cognitiva.

Carmen Martín Gaite dijo: ”también las indecisiones se toman, también dejar de hacer es una forma de decidir”

Otro concepto de interés es la legitimidad política, proceso a través del cual la persona se convierte en cargo y le otorga la facultad de tomar decisiones que afectan a la comunidad, tanto de los que le votaron como de los que no. Si la legitimidad jurídica hace referencia a la ley, la legitimidad política hace referencia al ejercicio del poder. El poder político que es percibido como legítimo será mayoritariamente obedecido, mientras que el percibido como ilegítimo será desobedecido, salvo que se obtenga esa obediencia por métodos autoritarios.

 En democracia, los votantes del partido político perdedor pueden lamentarse por haber perdido las elecciones, pero no por ello desobedecen al nuevo gobierno. Tampoco debe confundirse legitimidad con democracia, puesto que durante la Monarquía Absoluta, por ejemplo, el pueblo consideraba mayoritariamente legítimo al monarca, que no había sido elegido por una mayoría. Desde luego, la teoría de la legitimidad no prejuzga la bondad o maldad de tal o cual régimen político, sino que examina, simplemente, los mecanismos de mando y obediencia.

La toma de decisiones se corresponde con un proceso cognitivo, por lo tanto, está vinculado a las experiencias como palanca de motivación e impulso. Dichas experiencias son aprendidas en el proceso de la socialización. Así, en una familia que tiene niveles bajos de identidad con la política se construyen escenarios para aislarse de ella y manifestar indiferencia; mientras que, en las familias con alta identidad política, como puede ser el caso de las familias de las élites, se tiende a la implicación en la política. 

La toma de decisiones como proceso cognitivo también refleja elementos psicosociales. La estructura de la política, entonces, encuentra sus raíces en la cultura y en específico en la cultura política. Esta contempla las creencias y afecciones que genera el sistema político a la vez que le permite su perpetuación. De esta forma, la política es manifestación de cada individuo en la colectividad. Dichas manifestaciones no son tan diferenciadas de uno a otro por encontrar esas raíces en los mismos referentes, la excepción está constituida por el cúmulo de experiencias, estas hacen la diferencia. Luego entonces, el político gobernante, al expresarse en el contexto de la política encuentra eco en su comunidad dado que en ella se ha legitimado el actuar y la forma de la toma de decisiones.

Por último, compartir esta reflexión de la escritora Carmen Martín Gaite: ”también las indecisiones se toman, también dejar de hacer es una forma de decidir”.


Cónoce otros artículos relacionados con la psicología política: La corrupciónpersonalidad y liderazgo político, ¿por que votamos lo que votamos?, Medios de comunicación, procesos electorales y opinión pública y los movimientos sociales

La toma de decisiones