martes. 05.03.2024
Archibald Fenner Brockway
Archibald Fenner Brockway

@Montagut | Archibald Fenner Brockway (1888-1988) fue un personaje dedicado en su larguísima vida a multitud de causas. En 1907 ingresó en el Partido Laborista Independiente, y se vinculó también a la Sociedad Fabiana. Se significó por el pacifismo en la Gran Guerra, especialmente desde las páginas de Líder Laborista. Su intenso compromiso en esta causa provocó que fuera perseguido por la justicia en distintas ocasiones. Puede ser considerado uno de los principales protagonistas de la objeción de conciencia. Después de la guerra abrazó la causa de la independencia de la India. Sería diputado en los Comunes con el laborismo en los años veinte. Defendió a la República en la Guerra Civil, apoyando el reclutamiento de voluntarios para luchar en España. Aunque su pacifismo no le impidió apoyar la participación de su país en la Segunda Guerra Mundial, siguió siendo un líder claro de la objeción de conciencia. Después del conflicto regresaría al seno del laborismo, y luchó por la descolonización, contra la discriminación racial y contra las armas nucleares. También escribió muchos libros. Sin lugar a dudas, estaríamos hablando de un personaje singular, cuyo legado pervive en el Reino Unido. 

  1. La militancia laborista femenina según Brockway
  2. El primero de mayo de 1920
  3. La formación del Partido Comunista Británico

La militancia laborista femenina según Brockway

El Socialista 3507 (8/5/1920)
El Socialista 3507 (8/5/1920)

Nos acercamos a la realidad de las laboristas a la altura de 1920 gracias a un material no empleado hasta ahora, la crónica que envió desde el Reino Unido Archibald Fenner Brockway a El Socialista en mayo de ese año, dentro de una sección que dedicó en esa época el diario obrero español para divulgar la realidad política y socialista en el mundo.

El análisis de la militancia femenina laborista se incluía en un análisis que Fenner Brockway realizaba del laborismo y el movimiento obrero británico del momento.

Al parecer, cuando decaía la organización industrial femenina en los inicios de la segunda década del siglo XX se creó la Liga del Trabajo de las Mujeres para animar la afiliación femenina sindical. También explicaba que donde solamente trabajaban mujeres, éstas tenían sus organizaciones separadas, y estaban adheridas a la Federación Nacional de Trabajadoras.

Archibald Fenner Brockway se significó por el pacifismo en la Gran Guerra y puede ser considerado uno de los principales protagonistas de la objeción de conciencia

En el terreno político, los intereses de las obreras habían estado durante mucho tiempo defendidos por la Liga del Trabajo de las Mujeres. Desde el momento que se permitió la entrada de las mujeres de forma individual en el Partido Laborista, aparte de su incorporación en las Trade Unions, la Liga fue sustituida por la Sección Femenina del Partido Laborista. Su secretaria en ese momento era Marion Phillips, personaje muy elogiado por el articulista como gran organizadora. Efectivamente, Phillips (1881-1932), nacida en Australia, y graduada en la London School of Economics, además de trabajar con Beatrice Webb en una comisión que estudió las denominadas leyes de los pobres, ingresó en 1908 en la Liga del Trabajo de las Mujeres, donde llegaría a ser secretaria. También estuvo en otras organizaciones laborales femeninas en tiempos de la Gran Guerra, para desarrollar una intensa labor en el seno del laborismo, especialmente para que las mujeres se integraran en el mismo. Consiguió ser diputada.

Fenner no solamente elogiaba a Phillips, sino a otras destacadas mujeres del laborismo como SnowdenMary MacarthurMargaret BonfieldsDespardSidney WebbBarton y Susan Lawrence.

Otro aspecto que había que destacar, según nuestro articulista, sería el cooperativismo femenino, a través de sus dos responsables, Barton y Lewellyn Davies.

En la reciente Conferencia nacional hubo cuatrocientas delegadas, que discutieron sobre todas las cuestiones políticas del momento, tanto en el plano nacional como en el internacional, con especial dedicación a la necesidad de la paz y el entendimiento internacional a través de los Catorce Puntos de Wilson, con especial mención al estrechamiento de lazos con Rusia, y a que había que luchar contra el hambre en Europa.

Hemos consultado el número 3507 de El Socialista

El primero de mayo de 1920

El Socialista 3501 (1/5/1920)
El Socialista 3501 (1/5/1920)

Rescatamos un texto de Archibald Fenner Brockway para el primero de mayo de 1920, ahora hace cien años, escrito en Londres, y que El Socialista tradujo y publicó en su número extraordinario de aquel día:

“Si no tuviéramos la esperanza del Socialismo, ¡qué tristes estaríamos hoy! Millones de niños, mujeres y hombres carecen del alimento que necesitan. La guerra, con su terrible legado de muerte, ha pasado; pero el mal espíritu de la guerra persiste. Parece que las naciones de Europa no han aprendido nada, ya que todavía siguen armándose las unas contra las otras, disputando sobre cuestiones territoriales y querellándose por la posesión de nuevos mercados. En Asia, vemos la perspectiva de nuevas guerras en el poder militar de la autocracia japonesa y en el conflicto de intereses económicos en China. En África, vemos la militarización de la raza negra, gracias a las leyes francesas relativas a la conscripción. En América, vemos cómo el Parlamento capitalista pone fuera de la ley al movimiento socialista y cómo se deporta a centenares de comunistas. En la Gran Bretaña, el imperialismo triunfante aplasta a los pueblos de Irlanda, India y Egipto, valiéndose de la cruel fuerza de las armas. ¿Cómo se puede vivir feliz en un mundo parecido? Pero, mirad: ha surgido un rayo de luz en una parte de la tierra, en Rusia. A pesar de todo lo que hay que lamentar en la revolución y en el régimen bolchevista, creo firmemente que la historia futura declarará que ha sido el más grande acontecimiento de toda la cristiandad. ¡Cómo que es el principio de la República Socialista Universal! Y en todos los países del mundo, el mismo movimiento crece y cobra fuerza. Hemos dejado de ser una insignificante minoría. Somos ya una poderosa muchedumbre, en cuyas manos se hallan los destinos de la Humanidad. Estoy seguro de que hemos entrado en una gran época: la época del Socialismo. ¡Alégrense nuestros corazones¡ ¡Inunde nuestros ojos la luz de la esperanza! Que en todas partes resuenan ya los valientes ecos de nuestra briosa marcha: ¡La Internacional!”

Archibald Fenner Brockway, Redactor jefe de “The Labour Leader”, Londres, 23 de abril de 1920.

La formación del Partido Comunista Británico

Recogemos el testimonio de Archibadl Fenner Brockway sobre la formación del Partido Comunista en el Reino Unido, un material de primera calidad, dada la importancia del personaje, y publicado en agosto de 1920 en El Socialista.

Fenner explicaba en su artículo que se había formado un partido comunista inglés. Había tenido lugar una Conferencia Inaugural con 154 representantes de distintos grupos comunistas, secciones del Partido Socialista británico, y el grupo no oficial del Partido Socialista Obrero. Efectivamente, la reunión había tenido el último día del mes de julio de 1920. Las bases de la nueva formación serían las siguientes:

1. Aceptación del principio de los Soviets.

2. Aceptación de la dictadura del principio de la dictadura del proletariado.

3. Afiliación de la Tercera Internacional.

4. Afiliación al Partido Laborista.

Al parecer, las tres primeras bases fueron aceptadas por unanimidad, pero la cuarta generó una intensa discusión, y solamente fue aceptada por una corta mayoría de quince votos. Por nuestra parte, sabemos que el Partido Laborista decidió rechazar su afiliación. Debemos recordar que el Partido Laborista fue una formación compleja si se compara con los partidos socialistas continentales. Fue una especie de federación de sindicatos, sociedades y partidos, hasta que en 1918 permitió también la afiliación personal. Esta renuncia no desanimaría a los comunistas, ya que animó a sus propios militantes a unirse al Partido Laborista. Efectivamente, Fenner citó que se tomó la resolución de trabajar dentro de dicha formación como hacían los sindicalistas de las Trade Unions, aunque se afirmaba que el Partido Laborista confundía a las clases trabajadoras, y que los obreros solamente se incorporarían al Partido Comunista si se convertía en algo distinto al Laborista.

Los comunistas rechazaban la vía reformista sobre que la revolución se pudiera alcanzar por los métodos de la democracia parlamentaria y la acción electoral

En esta reunión se leyeron mensajes de Lenin y de otros partidos comunistas del mundo, siendo la carta del alemán especialmente bien acogida.

Al inicio de la Conferencia se guardó silencio en memoria de Jaurès, que, como bien sabemos, fue el líder socialista francés asesinado en los momentos iniciales de la Gran Guerra por un fanático nacionalista por su encendida defensa del pacifismo, como había proclamado la Segunda Internacional, hasta que el propio estallido del conflicto demostró el fracaso de la organización socialista. También se guardó silencio por los muertos en la guerra.

El Socialista 3595 (19/8/1920)
El Socialista 3595 (19/8/1920)

Según nuestro cronista, en la reunión se destacaron Arthur Purcell y Robert Williams, dos de los delegados laboristas que estuvieron en Rusia. Pero también nombró a William Mellor, editor del Daily Herald, el ex coronel Malone y Arthur McManus, uno de los líderes de los delegados de los talleres, y que sería elegido para presidir la Conferencia. Pronunció un discurso inaugural en el que declaró que el deber de los socialistas era llevar a cabo la revolución sin importarles los medios que hubiera que poner en práctica. Fenner quiso destacar, a su vez, las palabras de Purcell, relacionadas con las preguntas constantes que, al parecer, le formularon en Europa sobre cuándo se iba a fundar un partido comunista inglés.

Fenner consideraba que merecía citarse la moción sobre la acción parlamentaria porque definía muy bien al nuevo partido.

Los comunistas rechazaban la vía reformista sobre que la revolución se pudiera alcanzar por los métodos de la democracia parlamentaria y la acción electoral. Pero, como vemos, no se renunciaba a ir al parlamento o las instituciones municipales. Lo que ocurría que esa decisión la debía tomar el Partido en consonancia con las circunstancias nacionales y locales. Los representantes actuarían siempre bajo el mandato del Partido. No olvidemos que el sistema político británico era y sigue siendo famoso por la libertad de sus representantes políticos en relación con las formaciones a las que pertenecen, y muy vinculados con los distritos en los que son elegidos, como una característica propia de los sistemas políticos anglosajones, frente a la disciplina de partido propia de las formaciones políticas de los sistemas democráticos del continente europeo. En todo caso, Robert Williams, que era secretario de la Federación de obreros de Transportes, expresó que mantenía la resolución en principio, pero no todo su contenido. Citó a Lenin para recordar que había que usar la acción parlamentaria, y que sería muy provechoso para el movimiento estar en el Parlamento, aunque solamente hubiera un hombre que desde su escaño acusase de mentiroso a un ministro del Gobierno.

Fenner terminaba considerando que, aunque el Partido Comunista no representaría en ese momento más que a unos 5.000 trabajadores, era probable que aumentase su fuerza muy pronto.

Hemos trabajado con el número 3595 de El Socialista. Sobre el Partido Comunista podemos acudir al trabajo de John Simkin, “The Communist Party of Great Britain”, en Spartacus Educational, (agosto de 2014) (en la red).

Fenner Brockway