miércoles 22/9/21
TRIBUNA DE UNCETA F.

Rentabilizar el descontento

Las fuerzas políticas de ultraderecha pueden rentabilizar el descontento, aunque en realidad no les importe el bienestar de los componentes de las Fuerzas Armadas.

fuerzas armadas

Por Unceta F | Corría febrero de 2019, y nunca más se ha dado, cuando ocurría un hito al que no se le dio publicidad más allá de la propia web de los indicados. Representantes de la Plataforma de la Ciudadanía en Apoyo a los Militares y Guardias Civiles Demócratas junto a militares miembros del Manifiesto en Contra del Franquismo en las Fuerzas Armadas se reunían en el edificio del Congreso de los Diputados con la Portavoz de la Comisión de Defensa del Partido Socialista Obrero Español, Zaida Cantera, y con una amplia representación del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-En Marea, encabezado por la Senadora de Izquierda Unida Vanessa Angustia, y presentaban un documento de trabajo orientado a atender y revisar un problema de interés general relativo a las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil.

Como extracto y en líneas generales, sus principales propuestas se enfocaban en los siguientes puntos:

  1. “La Justicia Militar no debe existir en tiempos de paz, al igual que sucede en otras Democracias, de manera que la Justicia que se imparta en España debe ser la misma para toda la ciudadanía, sean civiles o miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado”.
  2. “La necesidad de que existan juntas de evaluación mixtas con el objetivo de que se estudien los ascensos dentro de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil con total transparencia basándose exclusivamente en los méritos objetivos”, también revisando escrupulosamente cada caso en la forma de obtenerlos.

La Plataforma de la Ciudadanía en apoyo a los Militares y Guardias Civiles Demócratas hacía en aquella reunión hincapié en la necesidad de promulgar una ley en contra de la apología del franquismo-fascismo, y en lo referente a las Fuerzas Armadas de forma específica indicaba:

  1. “Tomar las medidas precisas para erradicar el franquismo dentro de las Fuerzas Armadas, por humanidad, y por democracia”.
  2. “Atender las demandas de los componentes de las Fuerzas Armadas en cuanto a necesidades materiales, estudiar el elevado número de suicidios dentro de la Guardia Civil, poner las medidas precisas para eliminar el machismo dentro de estas Fuerzas y Cuerpos y revisar su política salarial, porque hace falta y porque de no hacerlo, LAS FUERZAS POLÍTICAS DE ULTRADERECHA PUEDEN RENTABILIZAR EL DESCONTENTO, aunque en realidad no les importe el bienestar de los componentes de las Fuerzas Armadas…”, en especial las escalas más bajas, …”ni la buena salud de la Democracia”.
  3. “Impulsar la voz de los militares y guardias civiles demócratas-antifranquistas para borrar la identificación de que todos los militares y guardias civiles son fascistas-franquistas”, juego del que viven y se mantienen otros politizando y atando y bien atando decenio tras decenio a quienes tienen la obligación de ser neutrales políticamente por imperativo legal.
  4. “Que los expedientes abiertos a firmantes del Manifiesto en Contra del Franquismo en las Fuerzas Armadas se cierren, sean considerados nulos, y no se abra ningún expediente más” por declararse demócrata-antifranquista un militar.

(***)

A día de hoy, no vemos más que el problema continúa agravándose, lo que no es cosa menor. En los cuarteles, y en las comisarías de Policía españolas, hay una polarización que no se había visto nunca. Proliferan declaraciones y comportamientos faltos de la más elemental neutralidad, con insultante partidismo, que solamente se exige, corrige, y están mal vistas si son de un lado u opuestas a derechismos. Hay una responsabilidad en esto, y se ha señalado en mayúsculas en el desarrollo de este escrito pues es merecedor de atención y meditación de entre las propuestas de ese colectivo que se señala. Hay quien rentabiliza el descontento, ciertamente. Así es.

Manifiestos y contenidos de cartas dirigidas al Rey de carácter manifiestamente valga la redundancia antidemocrático son conocidos por la sociedad con la inestimable connivencia de medios de comunicación que por afines u opuestos son publicitados a discreción como el fuego de las armas. En otro extremo están los que poca voz se les da, o en tal caso insuficiente para defender la posición en esa trinchera, y los de las penosas condiciones sociolaborales de Tropa que nadie atiende y que interesadamente se hace a la población confundir con las indecentes cantidades de dinero público que riegan la compra de armamento que se realiza como gregarios de otros Estados. Gobiernos autodenominados progresistas y de verdadera izquierda que una vez más dejan pasar la oportunidad de recuperar espacios democráticos para el desarrollo del conjunto de las libertades de toda la ciudadanía, como hicieran ya cuando persiguieron movimientos democráticos en la Guardia Civil clandestinos por ilegales como lo habían sido ellos mismos y que tardaron poco en olvidar.

Hoy en la gestión de la actual Directora General de la Guardia Civil, los propios guardias civiles dicen estar asistiendo a un retroceso en sus condiciones sociolaborales, una vez más en las escalas más bajas en beneficio de las dirigentes. Un robo no solo en sus derechos no plenos pues jamás se les ha permitido tener representación total de interlocutores con la Administración que les permita la negociación y defensa de sus intereses como es la sindicación,  si no también en sus emolumentos , donde no se acatan de oficio siquiera resoluciones judiciales dictadas por los más altos Tribunales a favor haciendo ver para el despistado que la idea de “Estado dentro del Estado” no es ninguna teoría de la conspiración de trasnochados.

Los militares no permanentes, que daría para otro escrito el cómo se ha vendido a la ciudadanía en el pasado reciente un Ejército profesional cuando sus condiciones son tan precarias y discreccionales al capricho del patrón, encarnado en mandos que todo lo creen suyo, como en la peor ETT que se pueda imaginar siguen siendo expulsados a los 45 años de edad descalzos y en calzoncillos a un mercado laboral bajo cero en el que encontrar calor para sí y sus familias es tarea imposible.

En todo esto, y parafraseando a un anterior Presidente de Gobierno, sí es “cuanto peor mejor”, mejor para que sintiéndose abandonados siempre y al margen de simpatías políticas de cada cual en su fuero interno, caminen tras promesas de agitadores de bandera patria que muestran sin pudor emblemas y símbolos militares como lo haría un animal abandonado y famélico con una engañosa zanahoria frente al hocico que nunca le van a permitir alcanzar.

“Yo creía que luchaba por el orden y la paz y lo que hice fue luchar por unas clases dirigentes, los ricos que han jodido todo y lo siguen jodiendo” confesaba en vida en una entrevista el que ya no está entre nosotros Restituto Valero que le decía su padre sobre lo que luchó en las filas del bando llamado popularmente Nacional. Y ciertas cosas, en el imaginario, no han cambiado mucho. Restituto Valero Ramos, oficial que militó destacadamente y digamos fundador en la perseguida extinta e histórica Unión Militar Democrática, y cuyo nombre aparece también entre las adhesiones a ese Manifiesto militar Contra el Franquismo en las Fuerzas Armadas.

Acostumbrados a los ya tradicionales y aceptados agitadores de banderas se suman hoy quienes dan una vuelta de tuerca sumando a sus bancadas generales abiertamente franquistas como dejaron claro una vez pasados a retiro, pues parece ser su honor y valentía militares no les permitía hacerlo cuando pudiera afectar a sus carreras y privilegios, en otro Manifiesto alabando a Franco que es contraposición al citado en estas líneas. Generales que el politizado e inconsciente militar de a pie confía en que hagan ahora retirados algo distinto a cuando estaban en activo que no sea utilizarlos para sus intereses y objetivos propios.

De todas estas cosas no saben o será que no se atreven a hacerse eco las Asociaciones de militares y guardias civiles, algo que les acercaría incluso al ciudadano entre el que buscan apoyos, no por estar politizados a la ultraderecha sus integrantes -que los habrá- si no por el simple pero muy complicado de entender hecho de creer que rechazando el franquismo, reafirmando su compromiso con la Democracia en la que se desempeñan actualmente, y hablando de orígenes de ese inmovilismo que les imponen, hacen política como así lo entienden las cúpulas de las Instituciones de las que forman parte, lo que no nos deja más que en la tesitura de que se entiende el franquismo como opción política, válida y aceptable, en lugar de un crimen contra la Democracia y por consiguiente contra el camino que pretenden recorrer, o en el mejor de los casos les deja como demostrada víctima de la más profunda indefensión aprendida.

Secretos a voces de poderosas armas mantenidos a través de los años. Todo es una opinión de alguien cansado de ver cómo se rentabilizan descontentos, cosas de esas que sí serían para hacer política para políticos que se digan ser lo que dicen ser.


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