miércoles 22/9/21
OLVIDADA LEY DE MEMORIA HISTóRICA

Franco y sus secuaces siguen vivos

Después de casi una década de la Ley de Memoria Histórica y ochenta años del estallido de la guerra civil, dicha ley no se ha cumplido como debiera, ni siquiera en lo más elemental.

ramam

Han pasado nueve años desde que el 26 de diciembre de 2007 se promulgase la Ley de Memoria Histórica (Ley 52/2007), encaminada a que las administraciones centrales y locales adoptaran medidas a favor de quienes padecieron las terribles consecuencias de una sublevación militar y sus secuelas represivas posteriores. Todavía hoy, después de casi una década de esa ley y ochenta años del estallido de la guerra civil, que tronchó nuestra historia, dicha ley no se ha cumplido como debiera, ni siquiera en lo más elemental, como es el cambio de símbolos franquistas, nomenclatura de calles y plazas, estatuas, monumentos... No se respeta el derecho a la memoria personal que sigue golpeando el corazón, las conciencias y la emotividad de los lugareños que en muchos casos se ven impotentes ante una injusticia que permanece y se refleja por calles y plazas por donde a diario pasan. Actualmente tales denominaciones franquistas permanecen en la mayor parte de los pueblos de las dos Castillas y de Extremadura, y una  docena de pueblos siguen “perteneciendo” (por el genitivo “de”) a un Caudillo que hizo de España su finca, su cuartel y su propiedad.

Más de 300 calles siguen llevando el nombre de Francisco Franco explícito, otras tantas hacen referencia a alguno de sus títulos, v. gr. Generalísimo, y otras 500 son nombradas con alguno de sus militares, como Moscardó, Mola o Fanjul, o hacen referencia a alguna “hazaña” o evento de la guerra, o alguna víctima notable, como José Antonio, fundador de la Falange. Avenidas, calles y plazas, las más importantes, que junto a pueblos enteros se mantienen apellidados “del Caudillo”, cuando no con su primigenio nombre original cambiado, como ocurre con uno entre Madrid y Toledo, llamado en origen Azaña de la Sagra. Por las connotaciones que arrastraba, al estilo de los romanos con Cartago, para que no quedara ningún vestigio con tufo republicano, se le cambió el nombre por Numancia de la Sagra, haciendo referencia a la dura toma y resistencia de los vecinos ante el batallón de fascistas denominado “Numancia”, que en su “memoria victoriosa”, así lo hicieron llamar: Numancia de la Sagra; desde entonces, sigue, y ningún ayuntamiento se atreve a cambiar, por muchas intentonas que se han hecho al respecto. Sin embargo el nuevo polígono industrial, mal que le pese a muchos, ha recuperado su nomenclatura original, “Polígono Azaña”, pequeña reivindicación de quienes trabajan y luchan por un nuevo país.

gener

TOLEDO SE LLEVA LA PALMA

Según datos sobre la Memoria Histórica todavía siguen con el apellido franquista (...del Caudillo) 11 pueblos de España (hasta esa ley había unos 30, incluido el Ferrol, su lugar de nacimiento, que se lo josequitó antes). Más de 600 municipios de España mantienen en sus calles y plazas placas con nombres franquistas. En ellos, 1200 calles siguen nombrándose con referencias franquistas y otras tantas de su rebelión, hechos, eventos y personajes. De Franco, o alguna referencia suya directa como Caudillo o Generalísimo, hay 320, la mayoría en las más importantes de la localidad, rebautizando así a la antigua plaza Mayor, superada por las placas de José Antonio Primo de Rivera, casi 400... y otras tantas con referencias a hechos relacionados con la rebelión, la misma guerra o la dictadura.

Toledo es la provincia con mayor número de pueblos con nombres y símbolos franquistas. Algunos siguen con el “heroico apodo”, como Llanos del Caudillo y Alberche del Caudillo. De los 204 municipios que la componen, más de la mitad mantienen todavía algunas calles con nomenclatura facciosa. No solamente los de menos de 2000 habitantes, sino otros como Torrijos, Talavera, Illescas (donde junto a la antigua placa coexiste la nueva, ejemplo Calle Real y Calle del Generalísimo), Numancia, Consuegra, Yunclillos y casi todos los que componen la Sagra Alta, en la raya con Madrid, como El Viso de San Juan, donde hasta hace poco había paisanos orgullosos de haber ayudado a Franco a cazar perdices en su coto (recuerdo de la novela “Los Santos Inocentes” de Miguel Delibes) y donde las principales calles siguen nombrándose con referencias facciosas, como se demuestra en las fotos que acompañan al reportaje. (Seguiremos hablando de este municipio como paradigma de lo que ocurre en otros municipios donde a la Ley de Memoria Histórica se le hace caso omiso, afectado sobremanera por la burbuja inmobiliaria). 

A Toledo, primera en la lista de ciudades y provincia con mayor número de calles y símbolos franquistas, le sigue Ávila, Valladolid, Cáceres... Una lista que cierran las provincias de Ceuta, Melilla, Oviedo, Sevilla y Tarragona.

En casi todos los pueblos de Toledo se mantienen calles dedicadas a los rebeldes cuando no a la misma guerra, y esto no afecta únicamente a poblaciones con pocos habitantes, como suelen ser casi todas de las dos Castillas, en las que parece que el tiempo se haya detenido, sino a otras cuyo progreso se hace de notar de una u otra manera, sobre todo urbanístico, nuevas ciudades dormitorio, que han pasado del centenar de habitantes a los millares por influencias del núcleo capitalino. También ocurre en otros pueblos de por sí bastante poblados por su pequeño desarrollo industrial; por seguir en la provincia toledana, se ve presidiendo la relación municipios con más de 2000 habitantes, Fuensalida (12.000 hab.), en el noroeste de la provincia, que mantiene 7 calles con esa referencia, seguida de Majarliza, y Chueca (270 hbtes), con 6 calles cada uno, Miguel Esteban, Yunclillos, y el Viso de San Juan (3500 hab), en el que vamos a fijarnos a continuación como paradigma del olvido de la memoria histórica, y las causas posibles de dicho incumplimiento, tanto políticas como sociales.

ram

PARADIGMA: EL VISO DE SAN JUAN

En este pueblo, casi en la raya con Madrid, apenas nada ha cambiado, salvo su población. Igual ocurre, con los cercanos, Ugena, Carranque, Cedillo... Ya cuando contaba con 300 habitantes, allá por los años de 1980, de seis calles que componían su antiguo casco urbano, tres estaban dedicadas a personajes facciosos, entre ellas la principal y la plaza. 

Se podía decir que éste, como el resto, es un pueblo que ha entrado en el progreso pero el progreso no ha entrado en él, paradigma de esta zona de la Alta Sagra, frontera con Madrid con su mayor negativa que positiva repercusión. Pueblos en las dos Castillas y Extremadura que viven un tradicionalismo muy arraigado, atados a viejas costumbres. En el caso de La Mancha, sean poblaciones grandes o pequeñas, viene marcada esa manera de pensar por influencia de la iglesia, que desde Toledo, sede del primado eclesial, ha ejercido y ejerce gran peso social con su pensamiento retrógrado, alimentado históricamente por la huella de la Inquisición y el sentido religioso y social de las diversas órdenes religiosas, dueñas de tierras y siervos, que dejaron su impronta no sólo en los monumentos defensivos, sino en las mismas conciencias. Y para remate, la historiografía del enaltecido Alcázar, y el avance por estas tierras del ejército fascista. Todo influye en el sentir y actuar de unas gentes que, aun siendo honradas y sencillas, siguen apegadas al rescoldo del pasado, temerosas en muchos aspectos y resignadas en todos. Una de ellas, el delito “oficial”, por cometerlo una administración, contra la Ley de Memoria Histórica.

Y es que todavía interesa a un amplio sector de la sociedad española que permanezca como bueno y necesario ese recuerdo de un tiempo pasado que, según ese sector, fue mejor. Era una forma de propagar una ideología inculcándola a los vecinos a diario, y todavía hoy es un arma sutil, cotidiana, casi inconsciente, para que permaneciendo en calles, se siga pensando lo mismo y se acepte con resignación por unos y como triunfo por otros.

El Viso, como todos los de la Sagra Alta, no deja de ser un pueblo fruto del crecimiento sin otro planteamiento que la mera especulación inmobiliaria, en los que tres familias se han enriquecido de la noche a la mañana. Urbanismo irresponsable que al caer dejó urbanizaciones sin acabar, mandó a la ruina a pequeños empresarios y al paro a mucha gente, donde apenas si se han fijado equipamientos sociales, donde el ambulatorio, los médicos y colegios sufren deficiencias de centros y de personal, donde los colegios decentes brillan por su ausencia, suplidos por barracones, donde apenas si se usan las casas de cultura, y donde los ancianos no tienen centros apropiados donde reunirse para algo más que echar una partida de cartas. Pueblos que han dejado de serlo para convertirse en ciudades de “sólo dormir”, sin convivencia, sin actividad comercial, sin medios de promoción y llenos de viviendas vacías, a medio terminar, de aspecto desolador, cristales rotos, puertas desvencijadas, nidos de ratas... como si hubiera pasado una guerra... Así porque explotó la burbuja y las administraciones, como la del Viso, no saben qué hacer, ni siquiera quitar carteles que ofenden a más de media España, la que logró sobrevivir después de la guerra.

Filas y filas de chalés adosados sin habitar ni terminar, he calculado que alrededor de 300, cuyo ayuntamiento, endeudado por su mala planificación presupuestaria, sigue los mismos parámetros que los anteriores, recaudar como sea. Por eso, la policía municipal se dedica a poner multas, muchas sin sentido, y donde no hay ni un aparcamiento para carga y descarga, por ejemplo frente a la farmacia y otros establecimientos, donde por parar medio minuto sin interrumpir el tráfico ni causar molestia alguna a terceros, enseguida tiran de talón “multa-uso”. Están a la caza del ciudadano dentro del pueblo en lugar de patrullar por las urbanizaciones separadas del pueblo, donde imperan los “cuatro” y motos con el tubo de escape suelto, a toda velocidad, por caminos que bien podían ser rutas ecológicas y, en cambio, sobre todo los fines de semana, se han convertido en circuitos de motocross, contaminando el aire, destruyendo el silencio y la quietud del campo. Porque gracias a Dios, por aquí todavía queda mucho campo, a trechos, sembrado de trigo y poblado de olivos y vides, elegido por algunos ciudadanos como escapatoria de la ciudad.

Un término municipal poblado de urbanizaciones olvidadas por el ayuntamiento. Debe ser el pueblo con mayor cantidad de urbanizaciones de España, más de medio centenar, casi todas ilegales o en proceso de legalización, por no haber otra salida, pero de las que el ayuntamiento hace caso omiso en cuanto a vigilancia y demás servicios, aunque cobra el IBI, eso sí, a unos vecinos sí -los que tienen todo legal- y a otros no. En esto todavía el ayuntamiento no se ha puesto al día, como ocurre en otros que han crecido por el estilo con un urbanismo de pura y dura especulación que desbordó hace ocho años todas las previsiones, Chozas de Canales, cuyo antiguo alcalde está imputado, Carranque, cuyo antiguo alcalde también lo está, Yuncos, Cedillo, Ugena, cuyo antiguo alcalde... etc., etc.   

Aumento de población y no de servicios

La Alta Sagra en diez años ha aumentado su población por cien, cuando no por quinientos. Llena de chalés adosados, sigue casi aislada a pesar del proyecto de la prolongación de línea de cercanías desde Fuenlabrada y Parla, unos pocos kilómetros para casi cien mil habitantes cuyo coste sería cien veces menor que el AVE a Toledo que nadie usa.

Sigamos con el paradigma de El Viso, uno de los últimos municipios en apuntarse al carro de la especulación. En ocho años aumentó de 350 habitantes a 3500 en la actualidad, según figura en el censo, pero esa cantidad se refiere a los empadronados, que luego sin empadronar se puede contabilizar otro millar. Eso sin fijarnos en el verano, y “puentes festivos”, cuando la población, debido a su ubicación, equidistante de Madrid y Toledo, puede ascender a otros mil más que habitan sus casas de vacaciones, su segunda vivienda por la que, en la mayoría de los casos, al no estar declarada, no pagan ni IBI ni otros servicios como el resto. Agravio comparativo. Defecto que se viene practicando por el ayuntamiento desde hace treinta años, cuando comenzaron a proliferar urbanizaciones por su extenso término municipal -de los más extensos de la zona-, no en vano perteneció a una encomienda de la Orden Hospitalaria de San Juan, de donde le viene el nombre. Por él se han multiplicado urbanizaciones sin planificación, ni control, ni planteamientos urbanísticos, en terrenos considerados rurales y hoy abandonados al ser más rentable plantar cinco chalés que cinco Ha., de trigo. Pero estas urbanizaciones -con ser un problema administrativo y ecologista, al carecer de depuradora el pueblo, como la mayoría de la comarca de la Sagra, tema que reclaman los ecologistas y duerme entre papeles y programas incumplidos, como el AVE, desplumado y muerto-, estas urbanizaciones en medio del campo, no originan apenas problemas, pues se las arreglan como pueden y poco a poco se van legalizando. El problema se ha creado con el excesivo y repentino crecimiento inmobiliario de chalés adosados, que se levantaron sin ninguna planificación urbanística en tiempos de la burbuja inmobiliaria, que así acabó, como burbuja desinflada, a la que los ayuntamientos de estos municipios todavía no ha puesto ningún parche para evitar que se desinfle del todo y no parezcan urbanizaciones fantasmas, habitadas por ratas y promocionadas por el afán recaudador de los ediles anteriores.

Un Ayuntamiento que, como los de alrededor, fue derrochador en algunos aspectos, como en el gasto de la nueva Casa Consistorial que costó más de 300 millones y encima se construyó en terrenos verdes, declarados “parque”; ahora al verse endeudado e incapaz de afrontar otros gastos sociales, necesita recaudar; como no lo hace a través del IBI, que no pagan todos los vecinos que debieran, ni por licencias para nuevas construcciones -que esta vaca murió hace seis años- lo hace a base de multas, que es más fácil y con menos trabajo. Es la orden que deben haber recibido los nuevos agentes municipales, o quizá confundan ellos su papel de previsor en sancionador, como el caso de los dos números que me permito reseñar en lugar de su nombre, para no echarles mala fama, el 553/004 y 553/006, entre otros, de aquí y de otros pueblos, que cada día están a la caza del conductor que aparca mal dentro del casco urbano, pero sin interrumpir el tráfico, escaso durante el día, en lugar de patrullar urbanizaciones donde la inseguridad y los robos son constantes. Agentes que se han multiplicado por diez, cuya presencia se nota solamente a la salida de los dos colegios urbanos, barracones, situados a menos de quince metros de una gasolinera -que el otro se construyó a dos kilómetros, como si no hubiera terreno más cercano, y menos peligroso que el de los barracones-, y que vigilan semi escondidos, puntos estratégicos de prisas, o carga y descarga -sin señalizar- y aprovechan esos minutos de detención, que no parada, ni aparcamiento, para echar la multa como quien echa churros al aceite. Según fuentes municipales en los últimos tres meses han aumentado las sanciones un 100 por 100, en un pueblo donde antes, por no ser el tráfico ningún problema a esas horas -pueblos dormitorio- apenas si contaba la recaudación por multas de aparcamiento, y en caso de estar mal aparcado, antes de proceder al palo, avisaban, como debe ser la labor del buen agente. Ya se sabe que todo se pega, mayormente lo malo, que la belleza nunca. Deben haber copiado las malas maneras de antiguos políticos, acostumbrados al palo y tente tieso.

Pese a haber cambiado de partido en la alcaldía (pacto PSOE-C's y VOX), rechazando los votos de PODEMOS e IU con el que formaría amplia mayoría frente al PP, mayoritario desde siempre hasta estas últimas elecciones, parece que han adquirido peores métodos donde prima el afán de la recaudación (sugestiva la foto de esa oficina que los anteriores ediles no tardaron en levantar entregándosela a una empresa privada).

Pero ya se sabe, si no se hace lo fácil, como retirar unas placas que conculcan una ley,  cómo se va a hacer lo difícil, depuradoras, centros educativos y sanitarios, rutas verdes, promoción social y cultural, mayor seguridad... ¡Bendito pueblo el español, querido Sancho, que aguanta lo que le echen!

Franco y sus secuaces siguen vivos
Comentarios